El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha acusado a varios gobiernos europeos de actuar en la crisis de Ceuta movidos por el “prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político” y calificó su respuesta a la situación migratoria en la ciudad autónoma española de “egoísta, polarizadora e ilegal”. En una carta remitida a la cúpula de las instituciones comunitarias, Sánchez carga contra la reacción de algunos de sus socios de la UE (sin poner nombres) y pide una reunión urgente de ministros del Interior, después de que Italia suspendiera su cooperación Schengen con España y Finlandia y Dinamarca plantearan abiertamente la posibilidad de excluir temporalmente su cooperación de libre circulación con Madrid. España estima que más de 48.000 de las alrededor de 50.000 que entraron en Ceuta desde Marruecos ya han regresado.
La carta de Pedro Sánchez a las instituciones europeas
Le escribo para expresar mi profunda preocupación por la reciente reacción que algunos Gobiernos europeos han mostrado tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la UE en Ceuta.
Como saben, alrededor de 50.000 migrantes entraron de forma irregular e inesperada en este territorio español a principios de esta semana. En menos de 48 horas, mi Gobierno ha logrado restablecer plenamente el control de la frontera, proporcionar una amplia asistencia humanitaria, devolver prácticamente a la totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular y evitar cualquier movimiento no autorizado hacia el continente europeo.
Esto se ha conseguido en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes y con un apoyo muy limitado por parte de otros Estados europeos, al tiempo que se ha seguido implementando la política migratoria efectiva y solidaria que España ha aplicado de manera constante en los últimos años. Una política que nos ha permitido reducir drásticamente las llegadas irregulares a través de nuestro territorio, convirtiendo a España en la segunda frontera exterior más segura de la UE, a pesar de ser el único Estado miembro con una frontera terrestre con África. Esta política exitosa también nos ha permitido ayudar a otros Estados miembros cuando se enfrentaron a crisis similares, como cuando acogimos a varios de los migrantes que llegaron a Europa oriental a través de Bielorrusia en 2021 y a Lampedusa en 2023.
A pesar de estos hechos indiscutibles, la reacción de los gobiernos europeos en las últimas horas ha sido bastante asimétrica. La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad, y ha ofrecido su asistencia. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y por pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen.
Esa actitud —impulsada por prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos— no solo es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen. También lo es a los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental, porque Ceuta no forma parte del Espacio Schengen, porque apenas quedan migrantes irregulares sin devolver y porque España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores menos permeables de la Unión Europea, con un número de entradas irregulares que es la mitad del registrado, por ejemplo, en Italia en los últimos años (2021–2026).
En el actual contexto internacional, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacciones egoístas, polarizadoras e ilegales.
Por esta razón, dada la gravedad de la situación, le pedimos a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque, con carácter de urgencia, una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior. Esta reunión debería permitirnos establecer una respuesta común a situaciones de este tipo y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no solo de aquellos en la primera línea de la Unión.
Contamos con su liderazgo para garantizar que la Unión Europea responda de manera rápida, efectiva y coordinada.
“La Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacción egoísta, polarizadora e ilegal”, dice Sanchez por carta. Italia, Alemania y otros 22 países piden a la UE coordinación para el control de la frontera
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha acusado a varios gobiernos europeos de actuar en la crisis de Ceuta movidos por el “prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político” y calificó su respuesta a la situación migratoria en la ciudad autónoma española de “egoísta, polarizadora e ilegal”. En una carta remitida a la cúpula de las instituciones comunitarias, Sánchez carga contra la reacción de algunos de sus socios de la UE (sin poner nombres) y pide una reunión urgente de ministros del Interior, después de que Italia suspendiera su cooperación Schengen con España y Finlandia y Dinamarca plantearan abiertamente la posibilidad de excluir temporalmente su cooperación de libre circulación con Madrid. España estima que más de 48.000 de las alrededor de 50.000 que entraron en Ceuta desde Marruecos ya han regresado.
La carta de Pedro Sánchez a las instituciones europeas
Le escribo para expresar mi profunda preocupación por la reciente reacción que algunos Gobiernos europeos han mostrado tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la UE en Ceuta.
Como saben, alrededor de 50.000 migrantes entraron de forma irregular e inesperada en este territorio español a principios de esta semana. En menos de 48 horas, mi Gobierno ha logrado restablecer plenamente el control de la frontera, proporcionar una amplia asistencia humanitaria, devolver prácticamente a la totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular y evitar cualquier movimiento no autorizado hacia el continente europeo.
Esto se ha conseguido en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes y con un apoyo muy limitado por parte de otros Estados europeos, al tiempo que se ha seguido implementando la política migratoria efectiva y solidaria que España ha aplicado de manera constante en los últimos años. Una política que nos ha permitido reducir drásticamente las llegadas irregulares a través de nuestro territorio, convirtiendo a España en la segunda frontera exterior más segura de la UE, a pesar de ser el único Estado miembro con una frontera terrestre con África. Esta política exitosa también nos ha permitido ayudar a otros Estados miembros cuando se enfrentaron a crisis similares, como cuando acogimos a varios de los migrantes que llegaron a Europa oriental a través de Bielorrusia en 2021 y a Lampedusa en 2023.
A pesar de estos hechos indiscutibles, la reacción de los gobiernos europeos en las últimas horas ha sido bastante asimétrica. La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad, y ha ofrecido su asistencia. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y por pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen.
Esa actitud —impulsada por prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos— no solo es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen. También lo es a los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental, porque Ceuta no forma parte del Espacio Schengen, porque apenas quedan migrantes irregulares sin devolver y porque España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores menos permeables de la Unión Europea, con un número de entradas irregulares que es la mitad del registrado, por ejemplo, en Italia en los últimos años (2021–2026).
En el actual contexto internacional, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacciones egoístas, polarizadoras e ilegales.
Por esta razón, dada la gravedad de la situación, le pedimos a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque, con carácter de urgencia, una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior. Esta reunión debería permitirnos establecer una respuesta común a situaciones de este tipo y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no solo de aquellos en la primera línea de la Unión.
Contamos con su liderazgo para garantizar que la Unión Europea responda de manera rápida, efectiva y coordinada.
