Tomás Rufo no vio el encierro matinal -«me condiciona mucho si hay cogidas, que luego tengo que ponerme delante muy cerca»-, pero sí recorrió el centro de Pamplona y visitó al santo. «Quería rezar y pedirle que todo saliera bien; una mano divina nunca está de más». San Fermín lo escuchó y le otorgó el lote de más categoría de esta Feria del Toro. Un dúo de bandera de Jandilla: Castigado y Oyente eran sus nombres. Dos toros bravos que no se toreaban solos, que había que entender y cuajar. Y así lo hizo un fenomenal toledano, más crecido, rotundo y abandonado en el sexto que en el de la vuelta al ruedo.Tomás Rufo hace una foto al santo ABC«En la primera faena tenía los nervios lógicos. Es cierto que el toro fue muy bravo y creo que con mi concepto, que también tiene la rama poderosa, lo pude cuajar y, sobre todo, matarlo bien por arriba, que es algo que tenía pendiente. En el otro anduve más suelto, más relajado. El toro fue bravo también, no tanto como el primero, y me dejó expresar en mi toreo. Y por ese camino relajado, que es mi camino, el que busco, llegamos hasta aquí». -De sus palabras se intuye que Catigado fue un toro más para el ganadero y Oyente más para gozar el torero. -Sí, al menos para mí, el primero fue más bravo, más exigente; el otro, siendo bravo, tuvo ese punto de más clase y menos temperamento. Fue muy bueno para hacer el toreo despacio. Este jandilla puso también mucho de su parte y lo supe entender desde que lo paré con el capote hasta que lo maté con el corazón, aunque la espada estuviese algo desprendida. Fue una faena muy bonita, muy emocionante: ahí queda el calado que tuvo en el público.Noticia relacionada general No No Feria de San Fermín Un fabuloso Rufo se encarama a la gloria con un lote de bandera (brava y española) Rosario Pérez-Venía de una temporada cuesta arriba, donde no terminaban de rodar las cosas. -Me ha venido en un momento estupendo. Me hacía falta un golpecillo de estos fuertes en la temporada. En Valencia sí hubo una tarde importante, y en Castellón, pero en Sevilla y Madrid no pasó nada y la gente se quedó con la mosca detrás de la oreja. Con Pamplona volvemos a coger oxígeno. -¿Cómo vivió usted la tarde?-Fue muy bonita, con mucha responsabilidad. Al final, acartelarse con la máxima figura del toreo, con Roca Rey, y en una plaza en la que, además, manda él, era una responsabilidad añadida. Más que centrarme en competir, intenté cuajar a mis dos toros y dejar la dimensión que tenía en mente, la de un torero que está madurando y creciendo.Responsabilidad «Acartelarse con la máxima figura del toreo, con Roca Rey, y en una plaza en la que, además, manda él, era una responsabilidad añadida» -¿Cómo se concentra un hombre delante de un toro tan serio en medio del bullicio de las peñas?-Al final, llegas con la idea muy hecha de que vienes a Pamplona, de que hay ruido, de que la mitad de la plaza a veces no te va a echar cuentas… No sabría explicarlo muy bien, pero yo me meto en una burbuja, que es la mía, y de ahí no salgo. Me concentro tanto que me olvido de ruidos, de música… Anoche me comentaban que cuando estaba cuajando al último toro sonaba una canción. «¿Pero tú la has escuchado?», me preguntaron. «No, no, yo no. «Pero si parecía que la faena iba al son de la música». «Pues si me preguntas qué canción es, no te sé decir». Los toreros estamos tan concentrados y tan metidos en la faena que todo lo que no sea el toro se olvida. -Cantaron hasta villancicos, desde los peces en el río hasta el ande, ande, ande…-Pues anda que parecía Navidad: menudo calor, era tremendo.-¿Cómo superan esa temperatura tan asfixiante los toreros enfundados en un traje de luces?-Fíjese, es de las pocas tardes en mi carrera que sentí que me estaba dando una pájara del calor, de sentirme flojo y quedarme aplatanado. Tuve esa sensación rara cuando maté mi primer toro, del calor que hacía, de ese bochorno. Y eso que vamos muy preparados. Yo toreo de salón a horas de calor, no digo a las cuatro de la tarde, pero sí a las doce del mediodía, para acostumbrar el cuerpo. Pero lo de ayer me superó por momentos. Insportable bochorno «Sentí que me estaba dando una pájara del calor, de sentirme flojo y quedarme aplatanado. Tuve esa sensación rara cuando maté mi primer toro por el bochorno que hacía»-No se le notó en la cara del toro..-Sí, pues se sufre, aunque cuando me quité el vestido ya no me acordaba del calor: era pura felicidad. -Le dio buen bajío el azul. -Lo estrené en San Isidro en la corrida de Victoriano del Río. Es un azul Soraya, como uno de Castellón el año de mi debut de matador. Me trajo mucha suerte y le encargué a Antonio uno igual. Ese vestido ha sido testigo de la tarde más importante de mi carrera. En la habitación 312 se enfundó el terno y en esa misma habitación del hotel Zizur se despojó de él con la satisfacción del deber cumplido y de cosechar no solo la gran gloria de estos sanfermines, sino la tarde de su vida. Era su tercera Puerta del Encierro, una salida a hombros rotunda. Incluso le pidieron los máximos galardones en el sexto: «El rabo me daba igual; me quedo con esa satisfacción personal de haber dado un paso al frente en una plaza de primera categoría, con un toro con trapío y exigente, y una gran corrida de Borja Domecq, un ganadero al que admiro mucho. Cuando te esfuerzas, la recompensa es muy grande». Rufo guarda en su retina otro momentazo: «La reacción del público cuando daba la vuelta al ruedo, me tiraron la bandera y la besé fue increíble, muy emocionante. Me llevé una alegría muy grande al ver cómo respondía la afición. Estamos en España, somos españoles, nuestra bandera es la de España… Como español que soy, defiendo mi bandera. Ser español es lo más grande que hay». Y se refiere a las buenas gentes de Navarra: «Torear aquí es un gustazo. Hay cosas que aquí no pueden faltar, como matar los toros bien y que se echen rápido. La gente a veces dice que en Pamplona con cualquier cosa se cortan orejas, pero yo creo que es una afición muy buena. Cuando ven torear, lo cantan y no hace falta hacer aspavientos. Ellos saben lo que es torear bien. Mis faenas tendrán cosas mejores y peores, pero siempre intentando hacer el toreo, y ayer se conectó por esa vía, la vía del toreo». Y entonces sol y sombra apartaron discrepancias y se produjo el milagro de la comunión total: el toreo y la bravura pusieron a todos de acuerdo. «Somos españoles, y a los españoles nos gusta el toro bravo y el toreo bueno», dice pletórico el torero de Pepino. Un aldabonazo «Este triunfo me ha venido en un momento estupendo. Me hacía falta un golpecillo de estos fuertes en la temporada. Me da oxígeno»Generoso con los toros, insiste en la gran corrida que lidió Jandilla: «Esa corrida está al alcance de muy pocos. Me alegro un montón por el ganadero porque sé el trabajo que tiene detrás». A los toros de Borja Domecq querrá apuntarse la próxima feria, donde ya está el runrún de cambios ganaderos -se habla con fuerza de Dolores Aguirre y Santiago Domecq-. «Mis sueño sería hacer doblete en esta feria, porque eso significa que estoy en el camino de ser figura, algo tremendamente complicado. Cuando nos llame la empresa para contratarnos, yo desde luego lo pondré encima de la mesa». -Adinerado se llamaba un toro. Dicen que la MECA paga bien.-Estamos muy contentos cuando nos contratan. La verdad es que no tenemos queja. Tomás Rufo no vio el encierro matinal -«me condiciona mucho si hay cogidas, que luego tengo que ponerme delante muy cerca»-, pero sí recorrió el centro de Pamplona y visitó al santo. «Quería rezar y pedirle que todo saliera bien; una mano divina nunca está de más». San Fermín lo escuchó y le otorgó el lote de más categoría de esta Feria del Toro. Un dúo de bandera de Jandilla: Castigado y Oyente eran sus nombres. Dos toros bravos que no se toreaban solos, que había que entender y cuajar. Y así lo hizo un fenomenal toledano, más crecido, rotundo y abandonado en el sexto que en el de la vuelta al ruedo.Tomás Rufo hace una foto al santo ABC«En la primera faena tenía los nervios lógicos. Es cierto que el toro fue muy bravo y creo que con mi concepto, que también tiene la rama poderosa, lo pude cuajar y, sobre todo, matarlo bien por arriba, que es algo que tenía pendiente. En el otro anduve más suelto, más relajado. El toro fue bravo también, no tanto como el primero, y me dejó expresar en mi toreo. Y por ese camino relajado, que es mi camino, el que busco, llegamos hasta aquí». -De sus palabras se intuye que Catigado fue un toro más para el ganadero y Oyente más para gozar el torero. -Sí, al menos para mí, el primero fue más bravo, más exigente; el otro, siendo bravo, tuvo ese punto de más clase y menos temperamento. Fue muy bueno para hacer el toreo despacio. Este jandilla puso también mucho de su parte y lo supe entender desde que lo paré con el capote hasta que lo maté con el corazón, aunque la espada estuviese algo desprendida. Fue una faena muy bonita, muy emocionante: ahí queda el calado que tuvo en el público.Noticia relacionada general No No Feria de San Fermín Un fabuloso Rufo se encarama a la gloria con un lote de bandera (brava y española) Rosario Pérez-Venía de una temporada cuesta arriba, donde no terminaban de rodar las cosas. -Me ha venido en un momento estupendo. Me hacía falta un golpecillo de estos fuertes en la temporada. En Valencia sí hubo una tarde importante, y en Castellón, pero en Sevilla y Madrid no pasó nada y la gente se quedó con la mosca detrás de la oreja. Con Pamplona volvemos a coger oxígeno. -¿Cómo vivió usted la tarde?-Fue muy bonita, con mucha responsabilidad. Al final, acartelarse con la máxima figura del toreo, con Roca Rey, y en una plaza en la que, además, manda él, era una responsabilidad añadida. Más que centrarme en competir, intenté cuajar a mis dos toros y dejar la dimensión que tenía en mente, la de un torero que está madurando y creciendo.Responsabilidad «Acartelarse con la máxima figura del toreo, con Roca Rey, y en una plaza en la que, además, manda él, era una responsabilidad añadida» -¿Cómo se concentra un hombre delante de un toro tan serio en medio del bullicio de las peñas?-Al final, llegas con la idea muy hecha de que vienes a Pamplona, de que hay ruido, de que la mitad de la plaza a veces no te va a echar cuentas… No sabría explicarlo muy bien, pero yo me meto en una burbuja, que es la mía, y de ahí no salgo. Me concentro tanto que me olvido de ruidos, de música… Anoche me comentaban que cuando estaba cuajando al último toro sonaba una canción. «¿Pero tú la has escuchado?», me preguntaron. «No, no, yo no. «Pero si parecía que la faena iba al son de la música». «Pues si me preguntas qué canción es, no te sé decir». Los toreros estamos tan concentrados y tan metidos en la faena que todo lo que no sea el toro se olvida. -Cantaron hasta villancicos, desde los peces en el río hasta el ande, ande, ande…-Pues anda que parecía Navidad: menudo calor, era tremendo.-¿Cómo superan esa temperatura tan asfixiante los toreros enfundados en un traje de luces?-Fíjese, es de las pocas tardes en mi carrera que sentí que me estaba dando una pájara del calor, de sentirme flojo y quedarme aplatanado. Tuve esa sensación rara cuando maté mi primer toro, del calor que hacía, de ese bochorno. Y eso que vamos muy preparados. Yo toreo de salón a horas de calor, no digo a las cuatro de la tarde, pero sí a las doce del mediodía, para acostumbrar el cuerpo. Pero lo de ayer me superó por momentos. Insportable bochorno «Sentí que me estaba dando una pájara del calor, de sentirme flojo y quedarme aplatanado. Tuve esa sensación rara cuando maté mi primer toro por el bochorno que hacía»-No se le notó en la cara del toro..-Sí, pues se sufre, aunque cuando me quité el vestido ya no me acordaba del calor: era pura felicidad. -Le dio buen bajío el azul. -Lo estrené en San Isidro en la corrida de Victoriano del Río. Es un azul Soraya, como uno de Castellón el año de mi debut de matador. Me trajo mucha suerte y le encargué a Antonio uno igual. Ese vestido ha sido testigo de la tarde más importante de mi carrera. En la habitación 312 se enfundó el terno y en esa misma habitación del hotel Zizur se despojó de él con la satisfacción del deber cumplido y de cosechar no solo la gran gloria de estos sanfermines, sino la tarde de su vida. Era su tercera Puerta del Encierro, una salida a hombros rotunda. Incluso le pidieron los máximos galardones en el sexto: «El rabo me daba igual; me quedo con esa satisfacción personal de haber dado un paso al frente en una plaza de primera categoría, con un toro con trapío y exigente, y una gran corrida de Borja Domecq, un ganadero al que admiro mucho. Cuando te esfuerzas, la recompensa es muy grande». Rufo guarda en su retina otro momentazo: «La reacción del público cuando daba la vuelta al ruedo, me tiraron la bandera y la besé fue increíble, muy emocionante. Me llevé una alegría muy grande al ver cómo respondía la afición. Estamos en España, somos españoles, nuestra bandera es la de España… Como español que soy, defiendo mi bandera. Ser español es lo más grande que hay». Y se refiere a las buenas gentes de Navarra: «Torear aquí es un gustazo. Hay cosas que aquí no pueden faltar, como matar los toros bien y que se echen rápido. La gente a veces dice que en Pamplona con cualquier cosa se cortan orejas, pero yo creo que es una afición muy buena. Cuando ven torear, lo cantan y no hace falta hacer aspavientos. Ellos saben lo que es torear bien. Mis faenas tendrán cosas mejores y peores, pero siempre intentando hacer el toreo, y ayer se conectó por esa vía, la vía del toreo». Y entonces sol y sombra apartaron discrepancias y se produjo el milagro de la comunión total: el toreo y la bravura pusieron a todos de acuerdo. «Somos españoles, y a los españoles nos gusta el toro bravo y el toreo bueno», dice pletórico el torero de Pepino. Un aldabonazo «Este triunfo me ha venido en un momento estupendo. Me hacía falta un golpecillo de estos fuertes en la temporada. Me da oxígeno»Generoso con los toros, insiste en la gran corrida que lidió Jandilla: «Esa corrida está al alcance de muy pocos. Me alegro un montón por el ganadero porque sé el trabajo que tiene detrás». A los toros de Borja Domecq querrá apuntarse la próxima feria, donde ya está el runrún de cambios ganaderos -se habla con fuerza de Dolores Aguirre y Santiago Domecq-. «Mis sueño sería hacer doblete en esta feria, porque eso significa que estoy en el camino de ser figura, algo tremendamente complicado. Cuando nos llame la empresa para contratarnos, yo desde luego lo pondré encima de la mesa». -Adinerado se llamaba un toro. Dicen que la MECA paga bien.-Estamos muy contentos cuando nos contratan. La verdad es que no tenemos queja.
Tomás Rufo no vio el encierro matinal -«me condiciona mucho si hay cogidas, que luego tengo que ponerme delante muy cerca»-, pero sí recorrió el centro de Pamplona y visitó al santo. «Quería rezar y pedirle que todo saliera bien; una mano divina nunca … está de más». San Fermín lo escuchó y le otorgó el lote de más categoría de esta Feria del Toro. Un dúo de bandera de Jandilla: Castigado y Oyente eran sus nombres. Dos toros bravos que no se toreaban solos, que había que entender y cuajar. Y así lo hizo un fenomenal toledano, más crecido, rotundo y abandonado en el sexto que en el de la vuelta al ruedo.

(ABC)
«En la primera faena tenía los nervios lógicos. Es cierto que el toro fue muy bravo y creo que con mi concepto, que también tiene la rama poderosa, lo pude cuajar y, sobre todo, matarlo bien por arriba, que es algo que tenía pendiente. En el otro anduve más suelto, más relajado. El toro fue bravo también, no tanto como el primero, y me dejó expresar en mi toreo. Y por ese camino relajado, que es mi camino, el que busco, llegamos hasta aquí».
-De sus palabras se intuye que Catigado fue un toro más para el ganadero y Oyente más para gozar el torero.
-Sí, al menos para mí, el primero fue más bravo, más exigente; el otro, siendo bravo, tuvo ese punto de más clase y menos temperamento. Fue muy bueno para hacer el toreo despacio. Este jandilla puso también mucho de su parte y lo supe entender desde que lo paré con el capote hasta que lo maté con el corazón, aunque la espada estuviese algo desprendida. Fue una faena muy bonita, muy emocionante: ahí queda el calado que tuvo en el público.
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Feria de San Fermín
Rosario Pérez
-Venía de una temporada cuesta arriba, donde no terminaban de rodar las cosas.
-Me ha venido en un momento estupendo. Me hacía falta un golpecillo de estos fuertes en la temporada. En Valencia sí hubo una tarde importante, y en Castellón, pero en Sevilla y Madrid no pasó nada y la gente se quedó con la mosca detrás de la oreja. Con Pamplona volvemos a coger oxígeno.
-¿Cómo vivió usted la tarde?
-Fue muy bonita, con mucha responsabilidad. Al final, acartelarse con la máxima figura del toreo, con Roca Rey, y en una plaza en la que, además, manda él, era una responsabilidad añadida. Más que centrarme en competir, intenté cuajar a mis dos toros y dejar la dimensión que tenía en mente, la de un torero que está madurando y creciendo.
Responsabilidad
«Acartelarse con la máxima figura del toreo, con Roca Rey, y en una plaza en la que, además, manda él, era una responsabilidad añadida»
-¿Cómo se concentra un hombre delante de un toro tan serio en medio del bullicio de las peñas?
-Al final, llegas con la idea muy hecha de que vienes a Pamplona, de que hay ruido, de que la mitad de la plaza a veces no te va a echar cuentas… No sabría explicarlo muy bien, pero yo me meto en una burbuja, que es la mía, y de ahí no salgo. Me concentro tanto que me olvido de ruidos, de música… Anoche me comentaban que cuando estaba cuajando al último toro sonaba una canción. «¿Pero tú la has escuchado?», me preguntaron. «No, no, yo no. «Pero si parecía que la faena iba al son de la música». «Pues si me preguntas qué canción es, no te sé decir». Los toreros estamos tan concentrados y tan metidos en la faena que todo lo que no sea el toro se olvida.
-Cantaron hasta villancicos, desde los peces en el río hasta el ande, ande, ande…
-Pues anda que parecía Navidad: menudo calor, era tremendo.
-¿Cómo superan esa temperatura tan asfixiante los toreros enfundados en un traje de luces?
-Fíjese, es de las pocas tardes en mi carrera que sentí que me estaba dando una pájara del calor, de sentirme flojo y quedarme aplatanado. Tuve esa sensación rara cuando maté mi primer toro, del calor que hacía, de ese bochorno. Y eso que vamos muy preparados. Yo toreo de salón a horas de calor, no digo a las cuatro de la tarde, pero sí a las doce del mediodía, para acostumbrar el cuerpo. Pero lo de ayer me superó por momentos.
Insportable bochorno
«Sentí que me estaba dando una pájara del calor, de sentirme flojo y quedarme aplatanado. Tuve esa sensación rara cuando maté mi primer toro por el bochorno que hacía»
-No se le notó en la cara del toro..
-Sí, pues se sufre, aunque cuando me quité el vestido ya no me acordaba del calor: era pura felicidad.
-Le dio buen bajío el azul.
-Lo estrené en San Isidro en la corrida de Victoriano del Río. Es un azul Soraya, como uno de Castellón el año de mi debut de matador. Me trajo mucha suerte y le encargué a Antonio uno igual. Ese vestido ha sido testigo de la tarde más importante de mi carrera.
En la habitación 312 se enfundó el terno y en esa misma habitación del hotel Zizur se despojó de él con la satisfacción del deber cumplido y de cosechar no solo la gran gloria de estos sanfermines, sino la tarde de su vida. Era su tercera Puerta del Encierro, una salida a hombros rotunda. Incluso le pidieron los máximos galardones en el sexto: «El rabo me daba igual; me quedo con esa satisfacción personal de haber dado un paso al frente en una plaza de primera categoría, con un toro con trapío y exigente, y una gran corrida de Borja Domecq, un ganadero al que admiro mucho. Cuando te esfuerzas, la recompensa es muy grande».
Rufo guarda en su retina otro momentazo: «La reacción del público cuando daba la vuelta al ruedo, me tiraron la bandera y la besé fue increíble, muy emocionante. Me llevé una alegría muy grande al ver cómo respondía la afición. Estamos en España, somos españoles, nuestra bandera es la de España… Como español que soy, defiendo mi bandera. Ser español es lo más grande que hay». Y se refiere a las buenas gentes de Navarra: «Torear aquí es un gustazo. Hay cosas que aquí no pueden faltar, como matar los toros bien y que se echen rápido. La gente a veces dice que en Pamplona con cualquier cosa se cortan orejas, pero yo creo que es una afición muy buena. Cuando ven torear, lo cantan y no hace falta hacer aspavientos. Ellos saben lo que es torear bien. Mis faenas tendrán cosas mejores y peores, pero siempre intentando hacer el toreo, y ayer se conectó por esa vía, la vía del toreo». Y entonces sol y sombra apartaron discrepancias y se produjo el milagro de la comunión total: el toreo y la bravura pusieron a todos de acuerdo. «Somos españoles, y a los españoles nos gusta el toro bravo y el toreo bueno», dice pletórico el torero de Pepino.
Un aldabonazo
«Este triunfo me ha venido en un momento estupendo. Me hacía falta un golpecillo de estos fuertes en la temporada. Me da oxígeno»
Generoso con los toros, insiste en la gran corrida que lidió Jandilla: «Esa corrida está al alcance de muy pocos. Me alegro un montón por el ganadero porque sé el trabajo que tiene detrás». A los toros de Borja Domecq querrá apuntarse la próxima feria, donde ya está el runrún de cambios ganaderos -se habla con fuerza de Dolores Aguirre y Santiago Domecq-. «Mis sueño sería hacer doblete en esta feria, porque eso significa que estoy en el camino de ser figura, algo tremendamente complicado. Cuando nos llame la empresa para contratarnos, yo desde luego lo pondré encima de la mesa».
-Adinerado se llamaba un toro. Dicen que la MECA paga bien.
-Estamos muy contentos cuando nos contratan. La verdad es que no tenemos queja.
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