Hay celebraciones que el paso del tiempo convierte en un recuerdo entrañable y otras que acaban transformándose en un auténtico problema de imagen. Eso es precisamente lo que ocurre con el fastuoso baile de máscaras que Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés organizaron para celebrar el 18 cumpleaños de su hija mayor, la Princesa Beatriz.El próximo 8 de agosto se cumplirán 20 años de aquella fiesta, uno de los episodios más incómodos de los exduques de York. No tanto por el lujo desplegado, sino por la lista de invitados que acudió aquella noche al castillo de Windsor.Entre los asistentes figuraban nombres como Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, Harvey Weinstein o la diseñadora Georgina Chapman, una fotografía del pasado que hoy adquiere una dimensión muy distinta tras todo lo ocurrido en los años posteriores con varios de ellos.Noticia relacionada general No No La solución de Sarah Ferguson para ganar dinero: una «pensión real» a cambio de no contar lo que sabe A.B. BuendíaUn cumpleaños convertido en un espectáculo de lujoLa celebración tuvo lugar en 2006, cuando Beatriz alcanzó la mayoría de edad. Aunque Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés llevaban ya una década divorciados, ambos quisieron organizar conjuntamente una fiesta a la altura del acontecimiento.El escenario elegido fue el castillo de Windsor y el código de vestimenta no dejó lugar a dudas: todos los invitados debían acudir con trajes inspirados en la época victoriana y ocultar parcialmente su identidad con máscaras. Más de 400 personas respondieron a la invitación en una velada que, según las crónicas de la época, costó cerca de medio millón de euros.La magnitud del evento quedó reflejada en algunos de los detalles que trascendieron posteriormente. Se sirvieron alrededor de 400 botellas de champán —prácticamente una por invitado— y una parte importante del presupuesto se destinó al vestuario.Redes SocialesEl vestido de Beatriz y una lista de invitados que hoy resulta incómodaUno de los grandes protagonistas de la noche fue el vestido de la Princesa Beatriz, confeccionado expresamente para ella por Georgina Chapman, diseñadora de Marchesa, que por entonces mantenía una relación con Harvey Weinstein, con quien contraería matrimonio un año después.Sin embargo, con el paso del tiempo, lo que más llama la atención no es el diseño elegido para la heredera de los York, sino la presencia entre los invitados de algunas de las figuras más controvertidas de las últimas décadas.Jeffrey Epstein acudió acompañado de Ghislaine Maxwell, mientras que Harvey Weinstein también figuró entre los asistentes, al igual que Chapman. Apenas unos días después de aquella celebración, Epstein fue detenido en Florida por delitos relacionados con la explotación sexual de menores, un episodio que años más tarde acabaría salpicando gravemente la imagen pública de Andrés.Redes SocialesAusencias significativas y una fiesta que sigue generando titularesAunque la celebración reunió a buena parte de la aristocracia británica, empresarios, modelos y rostros conocidos, también hubo importantes ausencias dentro de la propia familia real.La Reina Isabel II y el duque de Edimburgo no acudieron al baile , pese a que la monarca contribuyó económicamente a la organización del cumpleaños de su nieta. Tampoco asistieron entonces el Príncipe Carlos y Camila, ni los príncipes Guillermo y Harry, que alegaron compromisos previos.Veinte años después, aquella fiesta vuelve a estar de actualidad. Un aniversario que rescata uno de los episodios más extravagantes protagonizados por los York y que, inevitablemente, también devuelve al primer plano la antigua relación entre el príncipe Andrés y Jeffrey Epstein, uno de los capítulos más delicados de la historia reciente de la monarquía británica. Hay celebraciones que el paso del tiempo convierte en un recuerdo entrañable y otras que acaban transformándose en un auténtico problema de imagen. Eso es precisamente lo que ocurre con el fastuoso baile de máscaras que Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés organizaron para celebrar el 18 cumpleaños de su hija mayor, la Princesa Beatriz.El próximo 8 de agosto se cumplirán 20 años de aquella fiesta, uno de los episodios más incómodos de los exduques de York. No tanto por el lujo desplegado, sino por la lista de invitados que acudió aquella noche al castillo de Windsor.Entre los asistentes figuraban nombres como Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, Harvey Weinstein o la diseñadora Georgina Chapman, una fotografía del pasado que hoy adquiere una dimensión muy distinta tras todo lo ocurrido en los años posteriores con varios de ellos.Noticia relacionada general No No La solución de Sarah Ferguson para ganar dinero: una «pensión real» a cambio de no contar lo que sabe A.B. BuendíaUn cumpleaños convertido en un espectáculo de lujoLa celebración tuvo lugar en 2006, cuando Beatriz alcanzó la mayoría de edad. Aunque Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés llevaban ya una década divorciados, ambos quisieron organizar conjuntamente una fiesta a la altura del acontecimiento.El escenario elegido fue el castillo de Windsor y el código de vestimenta no dejó lugar a dudas: todos los invitados debían acudir con trajes inspirados en la época victoriana y ocultar parcialmente su identidad con máscaras. Más de 400 personas respondieron a la invitación en una velada que, según las crónicas de la época, costó cerca de medio millón de euros.La magnitud del evento quedó reflejada en algunos de los detalles que trascendieron posteriormente. Se sirvieron alrededor de 400 botellas de champán —prácticamente una por invitado— y una parte importante del presupuesto se destinó al vestuario.Redes SocialesEl vestido de Beatriz y una lista de invitados que hoy resulta incómodaUno de los grandes protagonistas de la noche fue el vestido de la Princesa Beatriz, confeccionado expresamente para ella por Georgina Chapman, diseñadora de Marchesa, que por entonces mantenía una relación con Harvey Weinstein, con quien contraería matrimonio un año después.Sin embargo, con el paso del tiempo, lo que más llama la atención no es el diseño elegido para la heredera de los York, sino la presencia entre los invitados de algunas de las figuras más controvertidas de las últimas décadas.Jeffrey Epstein acudió acompañado de Ghislaine Maxwell, mientras que Harvey Weinstein también figuró entre los asistentes, al igual que Chapman. Apenas unos días después de aquella celebración, Epstein fue detenido en Florida por delitos relacionados con la explotación sexual de menores, un episodio que años más tarde acabaría salpicando gravemente la imagen pública de Andrés.Redes SocialesAusencias significativas y una fiesta que sigue generando titularesAunque la celebración reunió a buena parte de la aristocracia británica, empresarios, modelos y rostros conocidos, también hubo importantes ausencias dentro de la propia familia real.La Reina Isabel II y el duque de Edimburgo no acudieron al baile , pese a que la monarca contribuyó económicamente a la organización del cumpleaños de su nieta. Tampoco asistieron entonces el Príncipe Carlos y Camila, ni los príncipes Guillermo y Harry, que alegaron compromisos previos.Veinte años después, aquella fiesta vuelve a estar de actualidad. Un aniversario que rescata uno de los episodios más extravagantes protagonizados por los York y que, inevitablemente, también devuelve al primer plano la antigua relación entre el príncipe Andrés y Jeffrey Epstein, uno de los capítulos más delicados de la historia reciente de la monarquía británica.
Hay celebraciones que el paso del tiempo convierte en un recuerdo entrañable y otras que acaban transformándose en un auténtico problema de imagen. Eso es precisamente lo que ocurre con el fastuoso baile de máscaras que Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés organizaron para … celebrar el 18 cumpleaños de su hija mayor, la Princesa Beatriz.
El próximo 8 de agosto se cumplirán 20 años de aquella fiesta, uno de los episodios más incómodos de los exduques de York. No tanto por el lujo desplegado, sino por la lista de invitados que acudió aquella noche al castillo de Windsor.
Entre los asistentes figuraban nombres como Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, Harvey Weinstein o la diseñadora Georgina Chapman, una fotografía del pasado que hoy adquiere una dimensión muy distinta tras todo lo ocurrido en los años posteriores con varios de ellos.
Noticia relacionada
Un cumpleaños convertido en un espectáculo de lujo
La celebración tuvo lugar en 2006, cuando Beatriz alcanzó la mayoría de edad. Aunque Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés llevaban ya una década divorciados, ambos quisieron organizar conjuntamente una fiesta a la altura del acontecimiento.
El escenario elegido fue el castillo de Windsor y el código de vestimenta no dejó lugar a dudas: todos los invitados debían acudir con trajes inspirados en la época victoriana y ocultar parcialmente su identidad con máscaras. Más de 400 personas respondieron a la invitación en una velada que, según las crónicas de la época, costó cerca de medio millón de euros.
La magnitud del evento quedó reflejada en algunos de los detalles que trascendieron posteriormente. Se sirvieron alrededor de 400 botellas de champán —prácticamente una por invitado— y una parte importante del presupuesto se destinó al vestuario.

El vestido de Beatriz y una lista de invitados que hoy resulta incómoda
Uno de los grandes protagonistas de la noche fue el vestido de la Princesa Beatriz, confeccionado expresamente para ella por Georgina Chapman, diseñadora de Marchesa, que por entonces mantenía una relación con Harvey Weinstein, con quien contraería matrimonio un año después.
Sin embargo, con el paso del tiempo, lo que más llama la atención no es el diseño elegido para la heredera de los York, sino la presencia entre los invitados de algunas de las figuras más controvertidas de las últimas décadas.
Jeffrey Epstein acudió acompañado de Ghislaine Maxwell, mientras que Harvey Weinstein también figuró entre los asistentes, al igual que Chapman. Apenas unos días después de aquella celebración, Epstein fue detenido en Florida por delitos relacionados con la explotación sexual de menores, un episodio que años más tarde acabaría salpicando gravemente la imagen pública de Andrés.

Ausencias significativas y una fiesta que sigue generando titulares
Aunque la celebración reunió a buena parte de la aristocracia británica, empresarios, modelos y rostros conocidos, también hubo importantes ausencias dentro de la propia familia real.
La Reina Isabel II y el duque de Edimburgo no acudieron al baile, pese a que la monarca contribuyó económicamente a la organización del cumpleaños de su nieta. Tampoco asistieron entonces el Príncipe Carlos y Camila, ni los príncipes Guillermo y Harry, que alegaron compromisos previos.
Veinte años después, aquella fiesta vuelve a estar de actualidad. Un aniversario que rescata uno de los episodios más extravagantes protagonizados por los York y que, inevitablemente, también devuelve al primer plano la antigua relación entre el príncipe Andrés y Jeffrey Epstein, uno de los capítulos más delicados de la historia reciente de la monarquía británica.
RSS de noticias de gente

