Skip to content
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Entradas
  • Forums
  • Contacto
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  Cultura  Un verano con… Gabriel García Márquez
Cultura

Un verano con… Gabriel García Márquez

agosto 20, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Siempre es verano en la vida del hombre que nos llevó a conocer el hielo. Mientras conducía rumbo a Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo una epifanía: escribir la saga que contara la historia de varias generaciones de la familia Buendía. «De pronto, a principios de 1965, iba con Mercedes y mis dos hijos para un fin de semana en Acapulco, cuando me sentí fulminado por un cataclismo del alma tan intenso y desgarrador que apenas si logré eludir una vaca que se atravesó en la carretera». García Márquez tenía 38 años, cuatro libros publicados y en su cabeza el comienzo de la mejor novela escrita durante el siglo XX: su ‘Cien años de soledad’.A comienzos de agosto de 1966, el escritor y su mujer acudieron a la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada del manuscrito: un paquete de 590 cuartillas dirigidas a Francisco Porrua , director literario de la editorial Sudamericana. El envío costaba 82 pesos. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera. «Sólo tenemos 53». De esa peripecia surgió una anécdota que durante años ha llenado las tertulias y especulaciones de editores, periodistas, investigadores y lectores. «Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte», contó Gabo sobre la gesta de aquel verano. Ansioso por leerla, Porrúa pagó el envío del resto. La novela fue publicada. Desde ese día hasta hoy ha vendido más de cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo.En ‘Cien años de soledad’, Gabriel García Márquez inventó un mundo en el que siempre luce el sol. Para dar a conocerlo confeccionó una forma única de contarlo: un universo familiar impetuoso; un reino de peces de oro y una nube de mariposas amarillas sobre la que Remedios la Bella se eleva como una promesa. Alguien nacido en el Caribe colombiano difícilmente puede contar algo ordinario. El Gabo creció en Aracataca , en la Costa Colombiana del Caribe, fascinado por las fabulosas historias de espíritus que su abuela Tranquilina Iguarán Cotes le relataba «con cara de palo». Así lo contó el periodista Carlos G. Reigosa en ‘La Galicia mágica de García Márquez’ (Auga Editorial), en cuyas páginas defiende la tesis de los orígenes gallegos de Tranquilina como una posible influencia sobre García Márquez. La historia, sin embargo, es algo más compleja que eso. García Márquez creció rodeado por sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez , se marcharon a vivir a la población de Sucre cuando el escritor tenía apenas seis años. De aquel universo salieron buena parte de sus personajes: su abuelo fue el coronel Nicolás Márquez , veterano de la Guerra de los Mil Días , quien le contaba al pequeño Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX en el tiempo de los paseos rumbo al circo y al cine. Con ese material, García Márquez compuso un fresco alucinado. El resultado fue aquel Macondo que bebe del Faulkner de Yoknapatawpha : aquella región en la que el pirata Francis Drake mataba caimanes a cañonazos y un galeón plantado en medio de la selva empujó al coronel Aureliano Buendía a atravesar la región buscando el mar, la más grande aventura a la que podamos asomarnos este y todos los veranos. Siempre es verano en la vida del hombre que nos llevó a conocer el hielo. Mientras conducía rumbo a Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo una epifanía: escribir la saga que contara la historia de varias generaciones de la familia Buendía. «De pronto, a principios de 1965, iba con Mercedes y mis dos hijos para un fin de semana en Acapulco, cuando me sentí fulminado por un cataclismo del alma tan intenso y desgarrador que apenas si logré eludir una vaca que se atravesó en la carretera». García Márquez tenía 38 años, cuatro libros publicados y en su cabeza el comienzo de la mejor novela escrita durante el siglo XX: su ‘Cien años de soledad’.A comienzos de agosto de 1966, el escritor y su mujer acudieron a la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada del manuscrito: un paquete de 590 cuartillas dirigidas a Francisco Porrua , director literario de la editorial Sudamericana. El envío costaba 82 pesos. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera. «Sólo tenemos 53». De esa peripecia surgió una anécdota que durante años ha llenado las tertulias y especulaciones de editores, periodistas, investigadores y lectores. «Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte», contó Gabo sobre la gesta de aquel verano. Ansioso por leerla, Porrúa pagó el envío del resto. La novela fue publicada. Desde ese día hasta hoy ha vendido más de cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo.En ‘Cien años de soledad’, Gabriel García Márquez inventó un mundo en el que siempre luce el sol. Para dar a conocerlo confeccionó una forma única de contarlo: un universo familiar impetuoso; un reino de peces de oro y una nube de mariposas amarillas sobre la que Remedios la Bella se eleva como una promesa. Alguien nacido en el Caribe colombiano difícilmente puede contar algo ordinario. El Gabo creció en Aracataca , en la Costa Colombiana del Caribe, fascinado por las fabulosas historias de espíritus que su abuela Tranquilina Iguarán Cotes le relataba «con cara de palo». Así lo contó el periodista Carlos G. Reigosa en ‘La Galicia mágica de García Márquez’ (Auga Editorial), en cuyas páginas defiende la tesis de los orígenes gallegos de Tranquilina como una posible influencia sobre García Márquez. La historia, sin embargo, es algo más compleja que eso. García Márquez creció rodeado por sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez , se marcharon a vivir a la población de Sucre cuando el escritor tenía apenas seis años. De aquel universo salieron buena parte de sus personajes: su abuelo fue el coronel Nicolás Márquez , veterano de la Guerra de los Mil Días , quien le contaba al pequeño Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX en el tiempo de los paseos rumbo al circo y al cine. Con ese material, García Márquez compuso un fresco alucinado. El resultado fue aquel Macondo que bebe del Faulkner de Yoknapatawpha : aquella región en la que el pirata Francis Drake mataba caimanes a cañonazos y un galeón plantado en medio de la selva empujó al coronel Aureliano Buendía a atravesar la región buscando el mar, la más grande aventura a la que podamos asomarnos este y todos los veranos.  

Siempre es verano en la vida del hombre que nos llevó a conocer el hielo. Mientras conducía rumbo a Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo una epifanía: escribir la saga que contara la historia de varias generaciones de la familia Buendía. «De pronto, a principios … de 1965, iba con Mercedes y mis dos hijos para un fin de semana en Acapulco, cuando me sentí fulminado por un cataclismo del alma tan intenso y desgarrador que apenas si logré eludir una vaca que se atravesó en la carretera». García Márquez tenía 38 años, cuatro libros publicados y en su cabeza el comienzo de la mejor novela escrita durante el siglo XX: su ‘Cien años de soledad’.

A comienzos de agosto de 1966, el escritor y su mujer acudieron a la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada del manuscrito: un paquete de 590 cuartillas dirigidas a Francisco Porrua, director literario de la editorial Sudamericana. El envío costaba 82 pesos. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera. «Sólo tenemos 53». De esa peripecia surgió una anécdota que durante años ha llenado las tertulias y especulaciones de editores, periodistas, investigadores y lectores. «Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte», contó Gabo sobre la gesta de aquel verano. Ansioso por leerla, Porrúa pagó el envío del resto. La novela fue publicada. Desde ese día hasta hoy ha vendido más de cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo.

Noticias relacionadas


  • Un verano con... Emilia Pardo Bazán

    Más noticias

    Rosie Bennet: «España tiene una profunda conexión con el alma de la música clásica»

    agosto 18, 2026

    Estrella y Soleá Morente y Yerai Cortés, noche de flamenco en Marbella

    agosto 9, 2026

    Muere Frank Beard, histórico batería fundador de ZZ Top

    agosto 19, 2026

    Una bomba en el pecho

    agosto 12, 2026

    UN VERANO CON


    • Un verano con… Emilia Pardo Bazán

    Karina Sainz Borgo


  • Un verano con... Natalia Ginzburg


    • Un verano con… Natalia Ginzburg

    Karina Sainz Borgo

En ‘Cien años de soledad’, Gabriel García Márquez inventó un mundo en el que siempre luce el sol. Para dar a conocerlo confeccionó una forma única de contarlo: un universo familiar impetuoso; un reino de peces de oro y una nube de mariposas amarillas sobre la que Remedios la Bella se eleva como una promesa. Alguien nacido en el Caribe colombiano difícilmente puede contar algo ordinario. El Gabo creció en Aracataca, en la Costa Colombiana del Caribe, fascinado por las fabulosas historias de espíritus que su abuela Tranquilina Iguarán Cotes le relataba «con cara de palo». Así lo contó el periodista Carlos G. Reigosa en ‘La Galicia mágica de García Márquez’ (Auga Editorial), en cuyas páginas defiende la tesis de los orígenes gallegos de Tranquilina como una posible influencia sobre García Márquez. La historia, sin embargo, es algo más compleja que eso.

García Márquez creció rodeado por sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se marcharon a vivir a la población de Sucre cuando el escritor tenía apenas seis años. De aquel universo salieron buena parte de sus personajes: su abuelo fue el coronel Nicolás Márquez, veterano de la Guerra de los Mil Días, quien le contaba al pequeño Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX en el tiempo de los paseos rumbo al circo y al cine. Con ese material, García Márquez compuso un fresco alucinado. El resultado fue aquel Macondo que bebe del Faulkner de Yoknapatawpha: aquella región en la que el pirata Francis Drake mataba caimanes a cañonazos y un galeón plantado en medio de la selva empujó al coronel Aureliano Buendía a atravesar la región buscando el mar, la más grande aventura a la que podamos asomarnos este y todos los veranos.

 RSS de noticias de cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
De serpientes de mar a sirenas y ballenas gigantes: la ciencia oculta en los monstruos marinos de los mapas
Anthropic, el gigante americano que inquieta al mundo con su IA, desembarca en España
Leer también
Nacional

Las lluvias torrenciales provocan inundaciones en bajos y calles en Torredembarra y El Vendrell

agosto 22, 2026
Nacional

Las 18 tumbas de Ceuta

agosto 22, 2026
Internacional

Elías Jaua: “Después de la muerte de Chávez no hubo árbitro y nos dimos con todo”

agosto 22, 2026
Nacional

El Gobierno prepara un plan económico para revitalizar Ceuta tras la crisis migratoria

agosto 22, 2026
Nacional

Melchor León, socialista crítico con la gestión de la crisis en Ceuta: “Que un gobierno de mi partido nos abandone es muy triste”

agosto 22, 2026
Nacional

La crisis de Ceuta tensiona una ciudad ya castigada por la exclusión y la desigualdad

agosto 22, 2026
Cargar más
Novedades

Las lluvias torrenciales provocan inundaciones en bajos y calles en Torredembarra y El Vendrell

agosto 22, 2026

Las 18 tumbas de Ceuta

agosto 22, 2026

Elías Jaua: “Después de la muerte de Chávez no hubo árbitro y nos dimos con todo”

agosto 22, 2026

El Gobierno prepara un plan económico para revitalizar Ceuta tras la crisis migratoria

agosto 22, 2026

Melchor León, socialista crítico con la gestión de la crisis en Ceuta: “Que un gobierno de mi partido nos abandone es muy triste”

agosto 22, 2026

La crisis de Ceuta tensiona una ciudad ya castigada por la exclusión y la desigualdad

agosto 22, 2026

Cuando Cádiz era la puerta de entrada de Estados Unidos

agosto 22, 2026

En sentido contrario y en zigzag: las carreras ilegales de coches, un fenómeno al alza en España

agosto 22, 2026

El régimen de Myanmar busca legitimidad en el exterior cinco años después del golpe: “La población civil no se ha librado de esta guerra”

agosto 22, 2026

El país más caro del mundo se acerca a la UE empujado por el alto coste de la vida

agosto 22, 2026

    VozUniversal

    © 2024 VozUniversal. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Contacto