
El mundo ha quedado horrorizado ante la gigantesca riada que ha arrasado el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot (Nepal) y que ha dejado centenares de muertos y miles de personas desaparecidas. Sin embargo, no se trata de un fenómeno nuevo y desconocido en la península Ibérica. Andrés Díez Herrero, profesor de Investigación del Departamento de Riesgos Geológicos y Cambio Climático, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME, CSIC), recuerda que “viendo las espectaculares y dramáticas imágenes de la riada, nadie se puede imaginar que algo semejante pudiera ocurrir en Segovia hace miles de años”.
Los sedimentos arrastrados por la paleoinundación del Eresma elevaron el nivel del cauce 11 metros 
El mundo ha quedado horrorizado ante la gigantesca riada que ha arrasado el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot (Nepal) y que ha dejado centenares de muertos y miles de personas desaparecidas. Sin embargo, no se trata de un fenómeno nuevo y desconocido en la península Ibérica. Andrés Díez Herrero, profesor de Investigación del Departamento de Riesgos Geológicos y Cambio Climático, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME, CSIC), recuerda que “viendo las espectaculares y dramáticas imágenes de la riada, nadie se puede imaginar que algo semejante pudiera ocurrir en Segovia hace miles de años”.
