El mercado de La Boqueria de Barcelona, el más conocido de la ciudad, en La Rambla, emprende una remodelación física y pero también de la oferta comercial. El Ayuntamiento y el Instituto Municipal de Mercados han explicado este jueves los pasos inminentes en la rehabilitación física y una “reordenación comercial” que busca mantener el carácter de mercado alimentario vecinal, de proximidad. Los cambios supondrán una drástica reducción de la oferta de productos elaborados: un término que incluye oferta alimentaria como las legumbres cocidas o un pincho de pollo de una carnicería, que se entiende que es tradicional; pero afectará sobre todo a la creciente abundante oferta dirigida a los turistas. Hablamos ya no solo de zumos de fruta o cucuruchos de jamón, como hace unos años. Ahora hay puestos casi entero con raciones de paella, patatas bravas, pollo frito, bocadillos, pitas, bandejas de churros con chocolate o merengues. Formalmente, los cambios se materializarán en un nuevo reglamento aprobado el año pasado por parte de la Asociación de Vendedores de la Boqueria, pero que después de trámites internos y administrativos, no llegará al Pleno del Consitorio hasta finales de año. Los cambios se percibirán el próximo verano.
Las obras de rehabilitación comenzarán en breve con los baños públicos y la iluminación; el grueso de trabajos arrancará a finales de 2027
El mercado de La Boqueria de Barcelona, el más conocido de la ciudad, en La Rambla, emprende una remodelación física y pero también de la oferta comercial. El Ayuntamiento y el Instituto Municipal de Mercados han explicado este jueves los pasos inminentes en la rehabilitación física y una “reordenación comercial” que busca mantener el carácter de mercado alimentario vecinal, de proximidad. Los cambios supondrán una drástica reducción de la oferta de productos elaborados: un término que incluye oferta alimentaria como las legumbres cocidas o un pincho de pollo de una carnicería, que se entiende que es tradicional; pero afectará sobre todo a la creciente abundante oferta dirigida a los turistas. Hablamos ya no solo de zumos de fruta o cucuruchos de jamón, como hace unos años. Ahora hay puestos casi entero con raciones de paella, patatas bravas, pollo frito, bocadillos, pitas, bandejas de churros con chocolate o merengues. Formalmente, los cambios se materializarán en un nuevo reglamento aprobado el año pasado por parte de la Asociación de Vendedores de la Boqueria, pero que después de trámites internos y administrativos, no llegará al Pleno del Consitorio hasta finales de año. Los cambios se percibirán el próximo verano.
