Durante la entrevista con ABC , Matteo Salvini se guardó un as en la manga rematando la conversación. Sí, cuando fue preguntado por el Palio de Siena bancario para blindar -subasta mediante- un gigante que a veces ha caminado con pies de barro. «Como Lega, muy orgullosos. Ahora está ahí, en la cresta de la ola, Banca Monte dei Paschi…Cuando llegamos se encontraba al borde del abismo, de la liquidación, la quiebra. Languidecía. Ahora, se la disputan Intesa Sanpaolo, Generali… Porque sí, vuelve a tener beneficios. También te digo que yo no intervengo en el mercado, pero hablé con la alcaldesa de Siena (Nicoletta Fabio) para tener garantías sobre la ocupación y la marca. Es el banco más antiguo del mundo. Se antoja capital que no desaparezca ni que haya despidos dolorosos», afirmó.La realidad de estos días (apunta a un matrimonio que alumbraría una entidad con una capitalización de 70.000 millones de euros con BPM y Banca Generali) es compleja, porque se desliza a través de un fortín laberíntico, hermético y secular: Piazza Salimbeni, donde dialogan entre sí históricos edificios custodiados -en el centro- por la escultura de Sallustio Bandini, economista y religioso ‘sienese’, una identidad que trasciende el mero gentilicio. «Siena ha construido su mito autárquico en torno a eso. Es el ungüento que da equilibrio a una ciudad apartada, una comunidad apegada a sus tradiciones y capaz de hacer cohabitar extra poder y extra territorialidad», argumenta el periodista David Allegranti en su libro Siena brucia (Editorial Laterza). Hay algo de todo eso en este último capítulo defensivo para evitar la adquisición por parte de su rival: Intesa Sanpaolo. Ya se sabe del gen superviviente del italiano, capaz de parapetarse en la única piedra remanente de un bastión derrocado en lugar de alzar otro asumiendo responsabilidades.El cuadro general del ‘Risk bancario’, condimentado con fusiones, adquisiciones y salsas trufadas con política y economía, lo dibuja Pier Luigi Piccini, uno de los tres alcaldes (lo fue entre 1990 y 2001) contactados por ABC, junto a Bruno Valentini y Roberto Barzanti, otrora ex vicepresidente del parlamento europeo (1992-94). «La entidad crediticia (su consejero delegado es Luigi Lovaglio) englobó Mediobanca. Hoy es objeto de una opa, de ahí la contrapartida de la adquisición de BPM, que depende de Crédit Agricole. Quizás, esta estrategia es para que Intesa aumente la oferta (la actual de compra e intercambio es de 30.000 millones de euros). Veremos, aunque en el plano internacional el frente ‘sienese’ es compacto: ninguna cesión de la cuota residual… Además, el centro de decisión en Siena, ocupación garantizada, golden power (derecho de veto)…», subraya. La idea es no deslocalizar ni perder los genes. Recuperar, entre fusiones y miles de millones, dinámicas de control estratégico tras años de rescates públicos y profundas reestructuraciones. Cambiar sin dejar de ser.Porque la intención del CEO de Monte dei Paschi (MPS) -quien tendrá que lidiar con inversores privados y accionistas para obtener el quórum- es la de crear un mastodóntico banco italiano (llamado ‘terzo polo’) con una capitalización bursátil hipotética de 70.000 millones (45.000 en activos). Podría competir con UniCredit e Intesa, las dos entidades crediticias por excelencia en Italia. Así lo ve Barzanti (alcalde de 1969-1974). «Todo intento de salvar la integridad de MPS y de construir este ‘terzo polo’ bancario es positivo para rechazar la opa de Intesa. Sin duda». Aún es prematuro, pero ayer viernes las acciones de MPS subieron un 0,7% en la Bolsa de Milán, mientras que las de BPM cayeron hasta el 0,6% y las de Generali hasta un 2,8%. El próximo episodio será el 25 de agosto, cuando el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, se reunirá con las instituciones locales. Será interesante comprobar si Intesa rugirá de nuevo para revertir el mensaje lanzado en una botella desde Siena. «Premio bajo y riesgos de competencia». Un nuevo envite podría estar en marcha.Varias crisisEn un mundo movido por la lógica del mercado, da la sensación de que el tablero de ajedrez de Siena es distinto. Más pequeño, ceñido a los códigos y reglas que la han traído hasta aquí, superando episodios muy sombríos. Su ‘breakout’ (ruptura de un nivel de resistencia bursátil) por encima de 9,40/9,50 euros ha generado una fuerte extensión, acompañada de un neto incremento del volumen. La sensación es que ya no se trata de un banco tradicional sino de un nodo estratégico, algo que incide positivamente en su volumen, volatilidad y valoración de sus títulos. En su juego de achicar espacios, se presenta como la gran presa hacia afuera.A falta de limar flecos, que tienen que ver con obstáculos regulatorios, disparidades fiscales y escasez de sinergias entre gigantes de la zona euro, MPS – rescatada por el Gobierno italiano en 2016 tras insuflar a la entidad toscana 5.400 millones de euros- ha vuelto con fuerza. Ha dejado atrás las llagas de esos gestores que ocultaron millones de pérdidas y que precipitaron su nacionalización. Hoy, respira de otra forma: «La lógica del mercado es vender a quien más dinero ofrece, pero este banco es diferente. Su bocado es sabroso», espeta Bruno Valentini, primer ciudadano de Siena entre 2013-2018.No le falta razón. MPS es un gato con nueve vidas y mil máscaras. Es una institución que ha cambiado de piel jurídica y conservado un solo nervio. Nació en 1472 como Monte di Pietà. Trasciende la praxis de un simple instituto de créditos italiano, porque su función no es únicamente la liquidez o las cuentas, sino que la comunidad funcione. Siena era una aristocracia agraria sin burguesía industrial. Su banca nació (recapitalización estatal) y murió (contabilizó condenas y suicidios) muchas veces para llegar hasta aquí. Tocó fondo cuando compró mal la entidad Antonveneta al Santander de Botín y siempre estuvo envuelta en esa mitología de poderes ocultos relacionados con la mafia, la masonería y el IOR (la banca vaticana), en connivencia con malos controles y pésima gestión en algunas ocasiones. Los mecanismos no fueron los más acertados, pero siempre volvió. Una y cien mil veces. «Doble opa para frenar la opa de Intesa. Es el nuevo golpe estratégico», titulaba Il Sole 24 Ore en la edición del viernes. Siempre encuentra poder nacer… Para competir y liderar; no para ser absorbida y quedar paisaje. Durante la entrevista con ABC , Matteo Salvini se guardó un as en la manga rematando la conversación. Sí, cuando fue preguntado por el Palio de Siena bancario para blindar -subasta mediante- un gigante que a veces ha caminado con pies de barro. «Como Lega, muy orgullosos. Ahora está ahí, en la cresta de la ola, Banca Monte dei Paschi…Cuando llegamos se encontraba al borde del abismo, de la liquidación, la quiebra. Languidecía. Ahora, se la disputan Intesa Sanpaolo, Generali… Porque sí, vuelve a tener beneficios. También te digo que yo no intervengo en el mercado, pero hablé con la alcaldesa de Siena (Nicoletta Fabio) para tener garantías sobre la ocupación y la marca. Es el banco más antiguo del mundo. Se antoja capital que no desaparezca ni que haya despidos dolorosos», afirmó.La realidad de estos días (apunta a un matrimonio que alumbraría una entidad con una capitalización de 70.000 millones de euros con BPM y Banca Generali) es compleja, porque se desliza a través de un fortín laberíntico, hermético y secular: Piazza Salimbeni, donde dialogan entre sí históricos edificios custodiados -en el centro- por la escultura de Sallustio Bandini, economista y religioso ‘sienese’, una identidad que trasciende el mero gentilicio. «Siena ha construido su mito autárquico en torno a eso. Es el ungüento que da equilibrio a una ciudad apartada, una comunidad apegada a sus tradiciones y capaz de hacer cohabitar extra poder y extra territorialidad», argumenta el periodista David Allegranti en su libro Siena brucia (Editorial Laterza). Hay algo de todo eso en este último capítulo defensivo para evitar la adquisición por parte de su rival: Intesa Sanpaolo. Ya se sabe del gen superviviente del italiano, capaz de parapetarse en la única piedra remanente de un bastión derrocado en lugar de alzar otro asumiendo responsabilidades.El cuadro general del ‘Risk bancario’, condimentado con fusiones, adquisiciones y salsas trufadas con política y economía, lo dibuja Pier Luigi Piccini, uno de los tres alcaldes (lo fue entre 1990 y 2001) contactados por ABC, junto a Bruno Valentini y Roberto Barzanti, otrora ex vicepresidente del parlamento europeo (1992-94). «La entidad crediticia (su consejero delegado es Luigi Lovaglio) englobó Mediobanca. Hoy es objeto de una opa, de ahí la contrapartida de la adquisición de BPM, que depende de Crédit Agricole. Quizás, esta estrategia es para que Intesa aumente la oferta (la actual de compra e intercambio es de 30.000 millones de euros). Veremos, aunque en el plano internacional el frente ‘sienese’ es compacto: ninguna cesión de la cuota residual… Además, el centro de decisión en Siena, ocupación garantizada, golden power (derecho de veto)…», subraya. La idea es no deslocalizar ni perder los genes. Recuperar, entre fusiones y miles de millones, dinámicas de control estratégico tras años de rescates públicos y profundas reestructuraciones. Cambiar sin dejar de ser.Porque la intención del CEO de Monte dei Paschi (MPS) -quien tendrá que lidiar con inversores privados y accionistas para obtener el quórum- es la de crear un mastodóntico banco italiano (llamado ‘terzo polo’) con una capitalización bursátil hipotética de 70.000 millones (45.000 en activos). Podría competir con UniCredit e Intesa, las dos entidades crediticias por excelencia en Italia. Así lo ve Barzanti (alcalde de 1969-1974). «Todo intento de salvar la integridad de MPS y de construir este ‘terzo polo’ bancario es positivo para rechazar la opa de Intesa. Sin duda». Aún es prematuro, pero ayer viernes las acciones de MPS subieron un 0,7% en la Bolsa de Milán, mientras que las de BPM cayeron hasta el 0,6% y las de Generali hasta un 2,8%. El próximo episodio será el 25 de agosto, cuando el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, se reunirá con las instituciones locales. Será interesante comprobar si Intesa rugirá de nuevo para revertir el mensaje lanzado en una botella desde Siena. «Premio bajo y riesgos de competencia». Un nuevo envite podría estar en marcha.Varias crisisEn un mundo movido por la lógica del mercado, da la sensación de que el tablero de ajedrez de Siena es distinto. Más pequeño, ceñido a los códigos y reglas que la han traído hasta aquí, superando episodios muy sombríos. Su ‘breakout’ (ruptura de un nivel de resistencia bursátil) por encima de 9,40/9,50 euros ha generado una fuerte extensión, acompañada de un neto incremento del volumen. La sensación es que ya no se trata de un banco tradicional sino de un nodo estratégico, algo que incide positivamente en su volumen, volatilidad y valoración de sus títulos. En su juego de achicar espacios, se presenta como la gran presa hacia afuera.A falta de limar flecos, que tienen que ver con obstáculos regulatorios, disparidades fiscales y escasez de sinergias entre gigantes de la zona euro, MPS – rescatada por el Gobierno italiano en 2016 tras insuflar a la entidad toscana 5.400 millones de euros- ha vuelto con fuerza. Ha dejado atrás las llagas de esos gestores que ocultaron millones de pérdidas y que precipitaron su nacionalización. Hoy, respira de otra forma: «La lógica del mercado es vender a quien más dinero ofrece, pero este banco es diferente. Su bocado es sabroso», espeta Bruno Valentini, primer ciudadano de Siena entre 2013-2018.No le falta razón. MPS es un gato con nueve vidas y mil máscaras. Es una institución que ha cambiado de piel jurídica y conservado un solo nervio. Nació en 1472 como Monte di Pietà. Trasciende la praxis de un simple instituto de créditos italiano, porque su función no es únicamente la liquidez o las cuentas, sino que la comunidad funcione. Siena era una aristocracia agraria sin burguesía industrial. Su banca nació (recapitalización estatal) y murió (contabilizó condenas y suicidios) muchas veces para llegar hasta aquí. Tocó fondo cuando compró mal la entidad Antonveneta al Santander de Botín y siempre estuvo envuelta en esa mitología de poderes ocultos relacionados con la mafia, la masonería y el IOR (la banca vaticana), en connivencia con malos controles y pésima gestión en algunas ocasiones. Los mecanismos no fueron los más acertados, pero siempre volvió. Una y cien mil veces. «Doble opa para frenar la opa de Intesa. Es el nuevo golpe estratégico», titulaba Il Sole 24 Ore en la edición del viernes. Siempre encuentra poder nacer… Para competir y liderar; no para ser absorbida y quedar paisaje.
Durante la entrevista con ABC, Matteo Salvini se guardó un as en la manga rematando la conversación. Sí, cuando fue preguntado por el Palio de Siena bancario para blindar -subasta mediante- un gigante que a veces ha caminado con pies de barro. «Como Lega, … muy orgullosos. Ahora está ahí, en la cresta de la ola, Banca Monte dei Paschi…Cuando llegamos se encontraba al borde del abismo, de la liquidación, la quiebra. Languidecía. Ahora, se la disputan Intesa Sanpaolo, Generali… Porque sí, vuelve a tener beneficios. También te digo que yo no intervengo en el mercado, pero hablé con la alcaldesa de Siena (Nicoletta Fabio) para tener garantías sobre la ocupación y la marca. Es el banco más antiguo del mundo. Se antoja capital que no desaparezca ni que haya despidos dolorosos», afirmó.
La realidad de estos días (apunta a un matrimonio que alumbraría una entidad con una capitalización de 70.000 millones de euros con BPM y Banca Generali) es compleja, porque se desliza a través de un fortín laberíntico, hermético y secular: Piazza Salimbeni, donde dialogan entre sí históricos edificios custodiados -en el centro- por la escultura de Sallustio Bandini, economista y religioso ‘sienese’, una identidad que trasciende el mero gentilicio. «Siena ha construido su mito autárquico en torno a eso. Es el ungüento que da equilibrio a una ciudad apartada, una comunidad apegada a sus tradiciones y capaz de hacer cohabitar extra poder y extra territorialidad», argumenta el periodista David Allegranti en su libro Siena brucia (Editorial Laterza). Hay algo de todo eso en este último capítulo defensivo para evitar la adquisición por parte de su rival: Intesa Sanpaolo. Ya se sabe del gen superviviente del italiano, capaz de parapetarse en la única piedra remanente de un bastión derrocado en lugar de alzar otro asumiendo responsabilidades.
Noticia relacionada
El cuadro general del ‘Risk bancario’, condimentado con fusiones, adquisiciones y salsas trufadas con política y economía, lo dibuja Pier Luigi Piccini, uno de los tres alcaldes (lo fue entre 1990 y 2001) contactados por ABC, junto a Bruno Valentini y Roberto Barzanti, otrora ex vicepresidente del parlamento europeo (1992-94). «La entidad crediticia (su consejero delegado es Luigi Lovaglio) englobó Mediobanca. Hoy es objeto de una opa, de ahí la contrapartida de la adquisición de BPM, que depende de Crédit Agricole. Quizás, esta estrategia es para que Intesa aumente la oferta (la actual de compra e intercambio es de 30.000 millones de euros). Veremos, aunque en el plano internacional el frente ‘sienese’ es compacto: ninguna cesión de la cuota residual… Además, el centro de decisión en Siena, ocupación garantizada, golden power (derecho de veto)…», subraya. La idea es no deslocalizar ni perder los genes. Recuperar, entre fusiones y miles de millones, dinámicas de control estratégico tras años de rescates públicos y profundas reestructuraciones. Cambiar sin dejar de ser.
Porque la intención del CEO de Monte dei Paschi (MPS) -quien tendrá que lidiar con inversores privados y accionistas para obtener el quórum- es la de crear un mastodóntico banco italiano (llamado ‘terzo polo’) con una capitalización bursátil hipotética de 70.000 millones (45.000 en activos). Podría competir con UniCredit e Intesa, las dos entidades crediticias por excelencia en Italia. Así lo ve Barzanti (alcalde de 1969-1974).
«Todo intento de salvar la integridad de MPS y de construir este ‘terzo polo’ bancario es positivo para rechazar la opa de Intesa. Sin duda». Aún es prematuro, pero ayer viernes las acciones de MPS subieron un 0,7% en la Bolsa de Milán, mientras que las de BPM cayeron hasta el 0,6% y las de Generali hasta un 2,8%. El próximo episodio será el 25 de agosto, cuando el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, se reunirá con las instituciones locales. Será interesante comprobar si Intesa rugirá de nuevo para revertir el mensaje lanzado en una botella desde Siena. «Premio bajo y riesgos de competencia». Un nuevo envite podría estar en marcha.
Varias crisis
En un mundo movido por la lógica del mercado, da la sensación de que el tablero de ajedrez de Siena es distinto. Más pequeño, ceñido a los códigos y reglas que la han traído hasta aquí, superando episodios muy sombríos. Su ‘breakout’ (ruptura de un nivel de resistencia bursátil) por encima de 9,40/9,50 euros ha generado una fuerte extensión, acompañada de un neto incremento del volumen. La sensación es que ya no se trata de un banco tradicional sino de un nodo estratégico, algo que incide positivamente en su volumen, volatilidad y valoración de sus títulos. En su juego de achicar espacios, se presenta como la gran presa hacia afuera.
Newsletter
A falta de limar flecos, que tienen que ver con obstáculos regulatorios, disparidades fiscales y escasez de sinergias entre gigantes de la zona euro, MPS – rescatada por el Gobierno italiano en 2016 tras insuflar a la entidad toscana 5.400 millones de euros- ha vuelto con fuerza. Ha dejado atrás las llagas de esos gestores que ocultaron millones de pérdidas y que precipitaron su nacionalización. Hoy, respira de otra forma: «La lógica del mercado es vender a quien más dinero ofrece, pero este banco es diferente. Su bocado es sabroso», espeta Bruno Valentini, primer ciudadano de Siena entre 2013-2018.
No le falta razón. MPS es un gato con nueve vidas y mil máscaras. Es una institución que ha cambiado de piel jurídica y conservado un solo nervio. Nació en 1472 como Monte di Pietà. Trasciende la praxis de un simple instituto de créditos italiano, porque su función no es únicamente la liquidez o las cuentas, sino que la comunidad funcione. Siena era una aristocracia agraria sin burguesía industrial. Su banca nació (recapitalización estatal) y murió (contabilizó condenas y suicidios) muchas veces para llegar hasta aquí. Tocó fondo cuando compró mal la entidad Antonveneta al Santander de Botín y siempre estuvo envuelta en esa mitología de poderes ocultos relacionados con la mafia, la masonería y el IOR (la banca vaticana), en connivencia con malos controles y pésima gestión en algunas ocasiones. Los mecanismos no fueron los más acertados, pero siempre volvió. Una y cien mil veces. «Doble opa para frenar la opa de Intesa. Es el nuevo golpe estratégico», titulaba Il Sole 24 Ore en la edición del viernes. Siempre encuentra poder nacer… Para competir y liderar; no para ser absorbida y quedar paisaje.
RSS de noticias de economia

