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  Sociedad  Alejo Sauras: «En el amor prefiero cuidar a que me cuiden»
Sociedad

Alejo Sauras: «En el amor prefiero cuidar a que me cuiden»

abril 26, 2026
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Alejo Sauras recuerda perfectamente el encuentro con la escritora Eva García Sáez de Urturi, autora de la saga de ‘best-sellers’ con Kraken , alias del ex inspector de policía Unai López de Ayala con un don en su faceta de formador de perfiles criminales, como protagonista de una intriga con toques sobrenaturales. Y lo hace porque no pudo dejar de sentirse halagado por sus palabras: «Me dijo que se alegraba de mi elección para el papel porque yo era un actor con alma. ¡Como para olvidarlo!». Además, Alejo comparte con el protagonista de los libros algo de su trabajo, pues también investiga la psicología del personaje, imagina su forma de hablar o su lenguaje corporal para darle vida en pantalla: «Pero a mí me cuesta más tiempo, esfuerzo y trabajo que a Kraken, la verdad. No soy un superdotado».En principio, estamos ante una trilogía que le asegura un papel estelar: «Ahora mi cara está en los autobuses», ha bromeado en las entrevistas sobre este asunto con el que ha cumplido, bromeamos con el actor, el sueño profético de Concha Velasco: «Mama, quiero ser artista. Ay, mamá, ser protagonista…» Alejo ríe al tiempo que no puede evitar un golpe de nostalgia: «Jo. ¡Qué pena que Concha ya no esté, era maravillosa!» Lo que valora, más que nada, es el resultado de la adaptación: «La película reproduce la atmósfera de los libros, esa era para mí la pieza fundamental para llegar a los lectores y espectadores».Mantiene su vida personal a salvo de la curiosidad de la prensa y el público, máxime cuando ha vivido en sus carnes el precio a pagar por la popularidad, cuando, como rostro de la serie -y fenómeno juvenil- ‘Al salir de clase’, fue presa codiciada del fenómeno fan. Por esa razón, si Alejo no tiene más remedio que hablar del tema, lo hace de manera somera, como reconoció ante Broncano: «Creo que es fundamental tener el corazón siempre contento. De hecho, es una de las cosas por las que más merece la pena luchar en esta vida. Estamos obligados a esforzarnos por muchas cuestiones, como pagar la hipoteca o llenar la nevera, pero considero que una de las prioridades debe ser luchar por nuestra propia felicidad». Noticia relacionada general No No La cara oculta del romance de Roca Rey y Tana Rivera: puñales, secretos… y un aviso A.B. BuendíaPero escarbando un poco, se le puede sonsacar algo más: «En el amor prefiero cuidar a que me cuiden. Eso significa estar pendiente, preocuparte, sabe si necesita algo.» El amor que se da, no el que se recibe, el que define a cada uno. En ese terreno siente no ha tenido que desaprender nada: «En el amor, como en lo demás, todo es aprendizaje. Eres tú el que cambia al enfrentarte a ese proceso».En cuanto a la felicidad, más allá de tener alguien con quien compartir la vida, Alejo la encuentra también en momentos sencillos: «Mi rincón de paz, allí donde puedo sentirme a salvo, es un paseo con mis perros por el campo». Lo único que enturbia ese oasis mental es «la gente intolerante, la que no respeta, la que intenta imponerse a codazos».«Estamos obligados a esforzarnos por muchas cuestiones, pero considero que una de las prioridades debe ser luchar por nuestra propia felicidad»Enfrentado a la imagen pública que proyecta, Alejo se reconoce en lo que se dice de él: «Creo que se debe al hecho de que no miento, no finjo. Soy una persona abierta, extrovertida, en cierto modo soy transparente. Lo que a la gente le llega de mí es bastante acertado». Reconoce, eso sí, un componente algo obsesivo en su carácter: «Me gustaría dar menos vueltas a las cosas, soltarlas sin más». Pero reconoce sentirse a gusto con su carácter «positivo a la hora de analizar las cosas, porque incluso cuando pasa algo malo intento ver qué hay de bueno, aunque sea la lección que me llevo por esa experiencia». Aunque, por positivo que sea, le cuesta encontrar algo a lo que aferrarse para salvar ‘un día de mierda’: «Tal vez, una buena conversación -sincera y profunda- que me reconcilie con los demás o con la vida».En esa esperanza se reconoce al soñador que hay en él, «si no soñara no me dedicaría a esto», sueños que no ocultan otra ambición: «no busco trascender, no tengo el menor interés en dejar un legado o ser recordado, me conformo con que quede mi trabajo.» Tampoco piensa en ello, ocupado en el vértigo que le rodea: «Solo vivo a toda leche, con tanta intensidad que la vida se me hace demasiado corta».Enfrentado en la ficción a fuerzas de otra dimensión, reconoce que lo paranormal está en los fantasmas y espíritus, no en este mundo «porque, por muy terrorífico que nos parezca, es real. Es una pena que, con todo lo que sucede, la política se haya convertido en un circo que no ayuda a encontrar soluciones, sino a enfrentarnos los unos a los otros».Un jovencísito Alejo Sauras abraza a Concha Velasco, por la sentía una especial admiración Redes socialesMuy personalEl emoji que más usa: «La sevillana. Me encanta porque trasmite alegría, disposición a pasarlo bien».Se haría un selfi con: «Con el presidente Obama».Un momento ‘Tierra, trágame’: «Dirigirme a una mujer con la pregunta ‘¿De cuánto estás?’, para luego descubrir que no estaba embarazada. No me vuelve a pasar».Un sacrificio por la fama: «Me he quedado en casa muchas más veces y más tiempo de lo que he querido. No he salido a la calle tanto como hubiera deseado para hacer la vida de una persona normal. Me gusta hacer las cosas de la gente normal».Un lugar para perderse: «El Principado de Asturias».Un propósito que nunca cumple: «No me hago más propósitos que aquellos que no sean seguir trabajando y disfrutar dosificando los placeres me llenan. En todo caso, los propósitos que me hago, los cumplo».Algo que no puede faltar en su día a día: «La risa. Necesito tanto reír como respirar, es una vitamina fundamental. Si por cualquier razón me falta un día, me afecta y me cambia el humor».Su primer beso: «Fue en la discoteca Light, en mi barrio. Me gustó mucho porque la chica, Ruth, era mi amor platónico. Fue una maravilla, precioso».Tiene miedo a: «A la incapacidad. Perder una mano, un ojo o una pierna, y que eso no me permita llevar una vida plena».Dentro de diez años se ve: «Me conformo con seguir con estoy, que estoy muy bien, feliz, con el trabajo, la salud, la vida en general».El pequeño Alejo: «Era terrible, un crío travieso, nervioso, muy inquieto. Daba mucha guerra con mis travesuras, pero no era malo. Aunque era sociable, y como los lideratos no me han ido nunca, yo iba bastante por libre, a mi bola. No era gran estudiante, pero destacaba en Historia y Literatura, mis asignaturas favoritaso». Alejo Sauras recuerda perfectamente el encuentro con la escritora Eva García Sáez de Urturi, autora de la saga de ‘best-sellers’ con Kraken , alias del ex inspector de policía Unai López de Ayala con un don en su faceta de formador de perfiles criminales, como protagonista de una intriga con toques sobrenaturales. Y lo hace porque no pudo dejar de sentirse halagado por sus palabras: «Me dijo que se alegraba de mi elección para el papel porque yo era un actor con alma. ¡Como para olvidarlo!». Además, Alejo comparte con el protagonista de los libros algo de su trabajo, pues también investiga la psicología del personaje, imagina su forma de hablar o su lenguaje corporal para darle vida en pantalla: «Pero a mí me cuesta más tiempo, esfuerzo y trabajo que a Kraken, la verdad. No soy un superdotado».En principio, estamos ante una trilogía que le asegura un papel estelar: «Ahora mi cara está en los autobuses», ha bromeado en las entrevistas sobre este asunto con el que ha cumplido, bromeamos con el actor, el sueño profético de Concha Velasco: «Mama, quiero ser artista. Ay, mamá, ser protagonista…» Alejo ríe al tiempo que no puede evitar un golpe de nostalgia: «Jo. ¡Qué pena que Concha ya no esté, era maravillosa!» Lo que valora, más que nada, es el resultado de la adaptación: «La película reproduce la atmósfera de los libros, esa era para mí la pieza fundamental para llegar a los lectores y espectadores».Mantiene su vida personal a salvo de la curiosidad de la prensa y el público, máxime cuando ha vivido en sus carnes el precio a pagar por la popularidad, cuando, como rostro de la serie -y fenómeno juvenil- ‘Al salir de clase’, fue presa codiciada del fenómeno fan. Por esa razón, si Alejo no tiene más remedio que hablar del tema, lo hace de manera somera, como reconoció ante Broncano: «Creo que es fundamental tener el corazón siempre contento. De hecho, es una de las cosas por las que más merece la pena luchar en esta vida. Estamos obligados a esforzarnos por muchas cuestiones, como pagar la hipoteca o llenar la nevera, pero considero que una de las prioridades debe ser luchar por nuestra propia felicidad». Noticia relacionada general No No La cara oculta del romance de Roca Rey y Tana Rivera: puñales, secretos… y un aviso A.B. BuendíaPero escarbando un poco, se le puede sonsacar algo más: «En el amor prefiero cuidar a que me cuiden. Eso significa estar pendiente, preocuparte, sabe si necesita algo.» El amor que se da, no el que se recibe, el que define a cada uno. En ese terreno siente no ha tenido que desaprender nada: «En el amor, como en lo demás, todo es aprendizaje. Eres tú el que cambia al enfrentarte a ese proceso».En cuanto a la felicidad, más allá de tener alguien con quien compartir la vida, Alejo la encuentra también en momentos sencillos: «Mi rincón de paz, allí donde puedo sentirme a salvo, es un paseo con mis perros por el campo». Lo único que enturbia ese oasis mental es «la gente intolerante, la que no respeta, la que intenta imponerse a codazos».«Estamos obligados a esforzarnos por muchas cuestiones, pero considero que una de las prioridades debe ser luchar por nuestra propia felicidad»Enfrentado a la imagen pública que proyecta, Alejo se reconoce en lo que se dice de él: «Creo que se debe al hecho de que no miento, no finjo. Soy una persona abierta, extrovertida, en cierto modo soy transparente. Lo que a la gente le llega de mí es bastante acertado». Reconoce, eso sí, un componente algo obsesivo en su carácter: «Me gustaría dar menos vueltas a las cosas, soltarlas sin más». Pero reconoce sentirse a gusto con su carácter «positivo a la hora de analizar las cosas, porque incluso cuando pasa algo malo intento ver qué hay de bueno, aunque sea la lección que me llevo por esa experiencia». Aunque, por positivo que sea, le cuesta encontrar algo a lo que aferrarse para salvar ‘un día de mierda’: «Tal vez, una buena conversación -sincera y profunda- que me reconcilie con los demás o con la vida».En esa esperanza se reconoce al soñador que hay en él, «si no soñara no me dedicaría a esto», sueños que no ocultan otra ambición: «no busco trascender, no tengo el menor interés en dejar un legado o ser recordado, me conformo con que quede mi trabajo.» Tampoco piensa en ello, ocupado en el vértigo que le rodea: «Solo vivo a toda leche, con tanta intensidad que la vida se me hace demasiado corta».Enfrentado en la ficción a fuerzas de otra dimensión, reconoce que lo paranormal está en los fantasmas y espíritus, no en este mundo «porque, por muy terrorífico que nos parezca, es real. Es una pena que, con todo lo que sucede, la política se haya convertido en un circo que no ayuda a encontrar soluciones, sino a enfrentarnos los unos a los otros».Un jovencísito Alejo Sauras abraza a Concha Velasco, por la sentía una especial admiración Redes socialesMuy personalEl emoji que más usa: «La sevillana. Me encanta porque trasmite alegría, disposición a pasarlo bien».Se haría un selfi con: «Con el presidente Obama».Un momento ‘Tierra, trágame’: «Dirigirme a una mujer con la pregunta ‘¿De cuánto estás?’, para luego descubrir que no estaba embarazada. No me vuelve a pasar».Un sacrificio por la fama: «Me he quedado en casa muchas más veces y más tiempo de lo que he querido. No he salido a la calle tanto como hubiera deseado para hacer la vida de una persona normal. Me gusta hacer las cosas de la gente normal».Un lugar para perderse: «El Principado de Asturias».Un propósito que nunca cumple: «No me hago más propósitos que aquellos que no sean seguir trabajando y disfrutar dosificando los placeres me llenan. En todo caso, los propósitos que me hago, los cumplo».Algo que no puede faltar en su día a día: «La risa. Necesito tanto reír como respirar, es una vitamina fundamental. Si por cualquier razón me falta un día, me afecta y me cambia el humor».Su primer beso: «Fue en la discoteca Light, en mi barrio. Me gustó mucho porque la chica, Ruth, era mi amor platónico. Fue una maravilla, precioso».Tiene miedo a: «A la incapacidad. Perder una mano, un ojo o una pierna, y que eso no me permita llevar una vida plena».Dentro de diez años se ve: «Me conformo con seguir con estoy, que estoy muy bien, feliz, con el trabajo, la salud, la vida en general».El pequeño Alejo: «Era terrible, un crío travieso, nervioso, muy inquieto. Daba mucha guerra con mis travesuras, pero no era malo. Aunque era sociable, y como los lideratos no me han ido nunca, yo iba bastante por libre, a mi bola. No era gran estudiante, pero destacaba en Historia y Literatura, mis asignaturas favoritaso».  

Alejo Sauras recuerda perfectamente el encuentro con la escritora Eva García Sáez de Urturi, autora de la saga de ‘best-sellers’ con Kraken, alias del ex inspector de policía Unai López de Ayala con un don en su faceta de formador de perfiles criminales, … como protagonista de una intriga con toques sobrenaturales. Y lo hace porque no pudo dejar de sentirse halagado por sus palabras: «Me dijo que se alegraba de mi elección para el papel porque yo era un actor con alma. ¡Como para olvidarlo!». Además, Alejo comparte con el protagonista de los libros algo de su trabajo, pues también investiga la psicología del personaje, imagina su forma de hablar o su lenguaje corporal para darle vida en pantalla: «Pero a mí me cuesta más tiempo, esfuerzo y trabajo que a Kraken, la verdad. No soy un superdotado».

En principio, estamos ante una trilogía que le asegura un papel estelar: «Ahora mi cara está en los autobuses», ha bromeado en las entrevistas sobre este asunto con el que ha cumplido, bromeamos con el actor, el sueño profético de Concha Velasco: «Mama, quiero ser artista. Ay, mamá, ser protagonista…» Alejo ríe al tiempo que no puede evitar un golpe de nostalgia: «Jo. ¡Qué pena que Concha ya no esté, era maravillosa!» Lo que valora, más que nada, es el resultado de la adaptación: «La película reproduce la atmósfera de los libros, esa era para mí la pieza fundamental para llegar a los lectores y espectadores».

Mantiene su vida personal a salvo de la curiosidad de la prensa y el público, máxime cuando ha vivido en sus carnes el precio a pagar por la popularidad, cuando, como rostro de la serie -y fenómeno juvenil- ‘Al salir de clase’, fue presa codiciada del fenómeno fan. Por esa razón, si Alejo no tiene más remedio que hablar del tema, lo hace de manera somera, como reconoció ante Broncano: «Creo que es fundamental tener el corazón siempre contento. De hecho, es una de las cosas por las que más merece la pena luchar en esta vida. Estamos obligados a esforzarnos por muchas cuestiones, como pagar la hipoteca o llenar la nevera, pero considero que una de las prioridades debe ser luchar por nuestra propia felicidad».

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    A.B. Buendía

Pero escarbando un poco, se le puede sonsacar algo más: «En el amor prefiero cuidar a que me cuiden. Eso significa estar pendiente, preocuparte, sabe si necesita algo.» El amor que se da, no el que se recibe, el que define a cada uno. En ese terreno siente no ha tenido que desaprender nada: «En el amor, como en lo demás, todo es aprendizaje. Eres tú el que cambia al enfrentarte a ese proceso».

En cuanto a la felicidad, más allá de tener alguien con quien compartir la vida, Alejo la encuentra también en momentos sencillos: «Mi rincón de paz, allí donde puedo sentirme a salvo, es un paseo con mis perros por el campo». Lo único que enturbia ese oasis mental es «la gente intolerante, la que no respeta, la que intenta imponerse a codazos».

«Estamos obligados a esforzarnos por muchas cuestiones, pero considero que una de las prioridades debe ser luchar por nuestra propia felicidad»

Enfrentado a la imagen pública que proyecta, Alejo se reconoce en lo que se dice de él: «Creo que se debe al hecho de que no miento, no finjo. Soy una persona abierta, extrovertida, en cierto modo soy transparente. Lo que a la gente le llega de mí es bastante acertado». Reconoce, eso sí, un componente algo obsesivo en su carácter: «Me gustaría dar menos vueltas a las cosas, soltarlas sin más». Pero reconoce sentirse a gusto con su carácter «positivo a la hora de analizar las cosas, porque incluso cuando pasa algo malo intento ver qué hay de bueno, aunque sea la lección que me llevo por esa experiencia». Aunque, por positivo que sea, le cuesta encontrar algo a lo que aferrarse para salvar ‘un día de mierda’: «Tal vez, una buena conversación -sincera y profunda- que me reconcilie con los demás o con la vida».

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Enfrentado en la ficción a fuerzas de otra dimensión, reconoce que lo paranormal está en los fantasmas y espíritus, no en este mundo «porque, por muy terrorífico que nos parezca, es real. Es una pena que, con todo lo que sucede, la política se haya convertido en un circo que no ayuda a encontrar soluciones, sino a enfrentarnos los unos a los otros».

Un jovencísito Alejo Sauras abraza a Concha Velasco, por la sentía una especial admiración
Un jovencísito Alejo Sauras abraza a Concha Velasco, por la sentía una especial admiración.
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El emoji que más usa: «La sevillana. Me encanta porque trasmite alegría, disposición a pasarlo bien».

Se haría un selfi con: «Con el presidente Obama».

Un momento ‘Tierra, trágame’: «Dirigirme a una mujer con la pregunta ‘¿De cuánto estás?’, para luego descubrir que no estaba embarazada. No me vuelve a pasar».

Un sacrificio por la fama: «Me he quedado en casa muchas más veces y más tiempo de lo que he querido. No he salido a la calle tanto como hubiera deseado para hacer la vida de una persona normal. Me gusta hacer las cosas de la gente normal».

Un lugar para perderse: «El Principado de Asturias».

Un propósito que nunca cumple: «No me hago más propósitos que aquellos que no sean seguir trabajando y disfrutar dosificando los placeres me llenan. En todo caso, los propósitos que me hago, los cumplo».

Algo que no puede faltar en su día a día: «La risa. Necesito tanto reír como respirar, es una vitamina fundamental. Si por cualquier razón me falta un día, me afecta y me cambia el humor».

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Tiene miedo a: «A la incapacidad. Perder una mano, un ojo o una pierna, y que eso no me permita llevar una vida plena».

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El pequeño Alejo: «Era terrible, un crío travieso, nervioso, muy inquieto. Daba mucha guerra con mis travesuras, pero no era malo. Aunque era sociable, y como los lideratos no me han ido nunca, yo iba bastante por libre, a mi bola. No era gran estudiante, pero destacaba en Historia y Literatura, mis asignaturas favoritaso».

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