Un esquema básico de la trama de las mascarillas del caso Koldo habría situado hasta ahora a José Luis Ábalos y Koldo García dentro del Ministerio de Transportes, y al comisionista Víctor de Aldama, fuera, con intereses en varias empresas, entre ellas Soluciones de Gestión, a la que se le adjudicaron los dos contratos millonarios de mascarillas que se están juzgando en el Tribunal Supremo. Tras la sexta sesión del juicio, el nombre de Aldama estaría tan metido en el ministerio como el de Ábalos y su antiguo asesor. Dos testigos con perspectivas muy diferentes, la expresidenta de Adif y un guardia civil destinado en Transportes, han asegurado que el empresario se movía por la zona más restringida del edificio con total libertad y a cualquier hora. Tan empotrado estaba, que un ex alto cargo de Puertos que pidió el aval de Aldama para la compra de cuatro millones de mascarillas ha alegado que le preguntó porque pensaba que el empresario “estaba en la parte ministerial ayudando en la organización de aviones”.
La expresidenta de Adif se desvincula de la contratación de Jésica Rodríguez aunque admite que envió su currículum a Ineco
Un esquema básico de la trama de las mascarillas delcaso Koldo habría situado hasta ahora a José Luis Ábalos y Koldo García dentro del Ministerio de Transportes, y al comisionista Víctor de Aldama, fuera, con intereses en varias empresas, entre ellas Soluciones de Gestión, a la que se le adjudicaron los dos contratos millonarios de mascarillas que se están juzgando en el Tribunal Supremo. Tras la sexta sesión del juicio, el nombre de Aldama estaría tan metido en el ministerio como el de Ábalos y su antiguo asesor. Dos testigos con perspectivas muy diferentes, la expresidenta de Adif y un guardia civil destinado en Transportes, han asegurado que el empresario se movía por la zona más restringida del edificio con total libertad y a cualquier hora. Tan empotrado estaba, que un ex alto cargo de Puertos que pidió el aval de Aldama para la compra de cuatro millones de mascarillas ha alegado que le preguntó porque pensaba que el empresario “estaba en la parte ministerial ayudando en la organización de aviones”.
El cierre de la segunda semana del juicio al exministro, su antiguo asesor y el comisionista que, supuestamente, se asoció con ellos para hacer negocio ha servido para encajar varias piezas del puzle. El testimonio más esperado del día era el de Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, imputada en la parte de la causa que se investiga en la Audiencia Nacional por la contratación en esa empresa de Jésica Rodríguez, expareja de Ábalos, y en la que se centra en los contratos de obras públicas. Podía haberse acogido a su derecho a no declarar, pero ha optado por hacerlo para descargarse de toda responsabilidad tanto en ese fichaje como en la compra de mascarillas por parte de Adif, por la que no está todavía investigada pero la Guardia Civil ya la ha señalado y puede acabar estándolo.
La ex alto cargo ha empezado visiblemente nerviosa, con la voz temblona, y ofreciendo más explicaciones de las que le pedía el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, encargado de abrir el interrogatorio. La también ex secretaria de Estado de Transportes ha ido desgranando las reuniones que tuvo con su equipo cuando el ministerio le encomendó comprar cinco millones de mascarillas, cómo se distribuyeron las tareas, cómo se analizaron los riesgos y beneficios de cada contratista… para acabar concluyendo que ella no tomó ninguna decisión de las que están bajo sospecha.
El número de mascarillas le vino dado por una orden ministerial y la elección de la empresa Soluciones de Gestión se la encontró cuando entró en la plataforma para firmar el contrato, ha asegurado. En cualquier caso, no recibió “ninguna instrucción” para comprarle a esa empresa, pero le pareció una decisión correcta porque era la empresa con la que había contratado una semana antes Puertos del Estado y las primeras mascarillas iban a llegar en cuestión de horas, lo que supuso una garantía.
Aparentemente menos nerviosa a medida que pasaba el interrogatorio, la expresidenta de Adif se ha desvinculado también de la contratación de Jésica Rodríguez, aunque ha admitido -no podía negarlo porque hay mensajes incorporados a la causa- que Koldo García le mandó su currículum y le pidió que lo moviera. “Que llamen a la chica los de Ineco para que inicien los trámites porque, si no, Jose me corta los huevos”, escribió el asesor, según los WhatsApp hallados por la Guardia Civil en su teléfono.
Pardo de Vera ha afirmado que remitió el currículum a la presidenta de Ineco pero sin ningún compromiso ni presión. “Nunca transmití eso como una exigencia, lo que es trasladárselo a la presidencia de Ineco y decirle: ‘Ha llegado esto de parte del gabinete del ministro. A tu consideración. Si hay vacantes… tu lo consideras. Yo no conocía a esta señora”. La expresidenta de Adif ha negado “rotundamente” los testimonios escuchados en el juicio que aseguraron que ella pidió que “no se molestara” a Rodríguez y ha asegurado que fue la última en enterarse de que era la pareja de Ábalos. Cuando lo supo, ha contado, llamó al ministro y le dijo que no podía prolongarse su contratación en Ineco. “El ministro me dijo ‘lo que tu hagas bien hecho está’ y no supe más de esta señora”.
La expresidenta de Adif ha sido la primera testigo que ha puesto sobre la mesa, y sin que nadie le preguntara específicamente por ello, que la presencia de Aldama en el ministerio era llamativa por habitual. Ha asegurado que lo vio muchas veces por la zona más restringida del edificio, casi siempre acompañado de Koldo, incluso en el despacho de Ábalos en momentos en los que este no estaba. “Me extrañaba que una persona que no pertenecía al ministerio estuviese tanto allí. Me chocaba por mi experiencia con otros ministros”. Se lo comentó al ministro, asegura, y este “tomó nota”. Y, a partir de ahí, ha afirmado, lo vio menos.
Otro testigo que ha advertido la misma presencia extraña y constante del empresario en el ministerio ha sostenido, sin embargo, que estas visitas no desaparecieron hasta que Ábalos y Koldo fueron cesados. El guardia civil José Luis Rodríguez, también imputado en la Audiencia Nacional por su supuesta vinculación con el negocio de las mascarillas, ha asegurado que a Aldama se le podía ver entrando en el ministerio a todas horas sin que nadie le parara. “Estacionaba en el aparcamiento de autoridades. Yo no podía. Es el único caso que conozco que no siendo autoridad del Ministerio de Transportes sí tenía acceso allí”, ha ilustrado con cierto asombro el agente.
La influencia del empresario en el ministerio, uno de los puntales de la investigación, ha quedado este miércoles también constatada con el testimonio de Álvaro Sánchez Manzanares, secretario general de Puertos, también imputado en la Audiencia Nacional. El fiscal Luzón le ha preguntado por qué le envió al empresario la primera orden firmada por Ábalos para comprar cuatro millones de mascarillas en un correo en el que le decía: “Ya me dices”. “Aldama era el que me estaba informando de la logística”, ha asegurado. A lo que el fiscal ha advertido: “Y lo siguiente es que llega una nueva orden con ocho millones de mascarillas en vez de cuatro”. “¿Para qué le pregunta a una empresa, a un competidor?”, ha inquirido Luzón. “Es que no sabíamos que era un competidor. Aldama no aparecía en la documentación de Soluciones de Gestión. Para nosotros estaba en la parte ministerial. Tenía una relación estrecha con el Ministerio y estaba ayudando en la coordinación de los aviones”.
