Bangladés está en temporada del monzón, con lluvias y temperaturas que asfixian a los hinchas, pero no hay calor que alcance para ahogar la pasión bangladesí por la celeste y blanca. Desde el último Mundial, el país asiático se ha configurado en el principal bastión de apoyo al equipo de Scaloni y Messi. Sería difícil cuantificar cuántos fanáticos de Argentina hay en este país de más de 177 millones de personas, pero el escritor y comentarista deportivo bangladesí Rajib Hasan señala, en declaraciones recogidas por EL PAÍS, que hay unos “120 millones de aficionados que ven fútbol cada cuatro años cuando llega el Mundial” y que de ellos “más del 60%” van con Argentina. Es decir, 72 millones de personas, casi el doble que la población del país del Río de la Plata.
Multitudes bangladesíes se han reunido en la capital del país para ver y celebrar el primer partido de la albiceleste en este Mundial
Bangladés está en temporada del monzón, con lluvias y temperaturas que asfixian a los hinchas, pero no hay calor que alcance para ahogar la pasión bangladesí por la celeste y blanca. Desde el último Mundial, el país asiático se ha configurado en el principal bastión de apoyo al equipo de Scaloni y Messi. Sería difícil cuantificar cuántos fanáticos de Argentina hay en este país de más de 177 millones de personas, pero el escritor y comentarista deportivo bangladesí Rajib Hasan señala, en declaraciones recogidas por EL PAÍS, que hay unos “120 millones de aficionados que ven fútbol cada cuatro años cuando llega el Mundial” y que de ellos “más del 60%” van con Argentina. Es decir, 72 millones de personas, casi el doble que la población del país del Río de la Plata.

Esas mismas multitudes se han reunido en la madrugada de este miércoles para celebrar el debut mundialista de Argentina contra Argelia, donde Lionel Messi abrió el marcador con tres goles (de cuatro tiros al arco). “Es un orgullo poder estar ahí, pero no deja de ser una estadística. Eso no me va a cambiar nada. Conseguí todos los triunfos a nivel de club y selección, y todo lo que venga a partir de ahora es un bonus”, indicó el capitán argentino tras el partido. Bonus que los seguidores bangladesíes viven en carne propia como si fueran oriundos de la propia Pampa húmeda; gente como Mohammad Shibly, 32, local de Daca, “desde la primera vez que vi fútbol, Argentina se convirtió en mi selección favorita, y los apoyo gracias a Lionel Messi”, al tiempo que recuerda, para este diario, cómo lo hacía ya desde los tiempos de Messi en el Barça.
O Russell Sazzad, de 42 años y también de Daca, que, cual protector sobre una muralla erigida a fuerza de cánticos, banderas y sudor, cuenta cómo defiende los colores de Argentina desde el último Mundial y que señala a Messi y a Di María como sus principales ídolos: “Estuvimos aquí durante el último Mundial y esta vez también tenemos la esperanza de que Argentina gane”. El apoyo fue tal y tan inesperado, que al concluir la última Copa del Mundo, Argentina reabrió su embajada en el país asiático.

La relación entre ambas naciones tiene sus orígenes en los 80, como cuenta el periodista de EL PAÍS Andrés Burgo, “cuando los asiáticos abrazaron los goles de Diego Maradona contra los británicos en el Mundial de México como una venganza poética del tercer mundo hacia sus antiguos colonizadores”, una masificación en vías de consolidación que lo logró en 2022 durante el último Mundial, cuando incontables bangladesíes rugieron en honor de los miembros de la llamada Scaloneta.

Bangladés, antes parte de la región Bengala en la era de India Británica, fue relegada por los ingleses a ser una parte más, inconexa geográficamente y sin demasiadas consideraciones fuera de lo religioso (Pakistán es un 96% musulmán y Bangladés 91%), del recién nacido Pakistán en 1947, hasta que la nación se independizó en 1971. Argentina, por su parte, cuenta con bastante saldo de furia contra Inglaterra, no solo por la Guerra de las Malvinas, ya conocida y recalcada, sino por las invasiones inglesas de principios del mil ochocientos (estas sí fueron una victoria argentina).
Aunque no todo es historia centenaria, muchos más son los seguidores como Yasin Arafat, de 18 años y local de la capital bangladesí Daca, que cuenta a este medio cómo sigue a la selección argentina “desde los cinco años”, aunque su contexto no le dio muchas opciones: su padre es fanático, sus amigos lo son, seguir a los de Scaloni se ha elevado a una tradición familiar.
A fin de cuentas, no es solo la mística de este seleccionado lo que genera afición, sino su legendario capitán, como señala el comentarista Rajib Hasan: “No tenía nada que demostrar, pero volvió a aceptar el reto con casi 40 años, y eso también inspira a personas como yo, que los hemos cumplido; nos demuestra que puedes encontrar nuevos objetivos, redefinir tus sueños y desafiarte otra vez”.
Con discreta firmeza, que tal vez busca emular el tono más vale bajo de voz de su ídolo, declara Hasan: “[Messi] nos motiva. Nos inspira. Nos anima.”
Feed MRSS-S Noticias
