Los últimos datos de comercio exterior publicados por Eurostat revelan dos cosas a cuenta de la crisis abierta entre la Unión Europea y Brasil por la calidad de las exportaciones agroalimentarias de estos últimos. Una, que los ganaderos de ese país están aprovechando el tiempo que les queda antes de que el próximo 3 de septiembre entre en vigor el veto impuesto por Bruselas contra sus productos. Y dos, que en los últimos meses la industria agroalimentaria brasileña ha inundado los puertos europeos a pesar de que no cumple con los mínimos exigidos en lo que refiere al control del uso de antibióticos y hormonas prohibidas. Entre enero y abril de este año, Brasil ha disparado sus exportaciones de carne al Viejo Continente hasta alcanzar el récord de 160.402 toneladas, un 39% más que en el mismo período de 2025. Esto, solamente en lo que refiere a lotes de vacuno y aviar, que son los dos bienes más afectados por la prohibición. Concretamente, las importaciones de bovino se incrementaron un 79% interanual, hasta las 43.398 toneladas , mientras que las de aviar lo hicieron un 28%, hasta las 117.004 toneladas. Hasta aquí, pareciera que la industria brasileña no ha hecho más que aprovechar la ventana temporal que les dio la aprobación del Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189, la norma en virtud de la cual a finales de mayo, y tras meses de amenazas , el Ejecutivo de Ursula von der Leyen se decidió a eliminar al país sudamericano de la lista de importadores autorizados para productos de los sectores del bovino, aviar, equino, la acuicultura y el apícola. Noticia relacionada general No No El campo y la industria, frente a Mercosur: ¿dos visiones irreconciliables? Xavier VilaltellaSin embargo, el caso adquiere más gravedad si se tiene en cuenta que hace ya un año largo que las partes protagonizan otra polémica a cuenta de la calidad alimentaria, una que estalló cuando en octubre de 2024 una auditoría llevada a cabo por la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la UE concluyó que Brasilia no garantiza que la carne de vacuno que exporta está libre de 17β-estradiol , una hormona del crecimiento que algunos estudios vinculan al cáncer en humanos. Se trata, por tanto, de dos casos distintos aunque relacionados. De un lado está el veto general previsto para septiembre, que responde a la estrategia de Bruselas para tratar de controlar la resistencia a antimicrobianos en humanos, que puede verse fortalecida por el uso de ciertos medicamentos en reses; en 2024, y tras descubrir reiterados incumplimientos, la Comisión decidió dar un plazo de veinticuatro meses al gigante sudamericano para que se adaptara a las reglas comunitarias, cosa que no hizo y de ahí el cerrojazo.Bruselas descarta riesgo para la salud «Pudimos rastrear de inmediato los envíos que llegaron. Fueron interceptados inmediatamente en cuanto tuvimos la información y detenidos» Claire Bury Directora general adjunta de la Dirección General de Salud Alimentaria de la UEY del otro lado está la crisis en cuanto al uso del 17β-estradiol, que evidenció la incapacidad -por el momento- del Ministerio de Agricultura brasileño de crear una arquitectura legal y técnica que le permita cumplir con los estándares de importación europeos. Tras el fiasco de la auditoría de 2024, en febrero de 2025 Brasilia suspendió unilateralmente las ventas de toda clase de vacuno a la UE y prometió diseñar un nuevo protocolo (lo llamarían el PEFB), en una decisión que a todas luces pareció un intento del gobierno de Lula da Silva por salvar a su sector cárnico del ostracismo. Sin embargo, el plan se truncó cuando una segunda auditoría llevada a cabo a finales de 2025 reveló el fracaso del nuevo sistema, entre otras cosas porque el PEFB había sido dado por plenamente operativo cuatro meses antes de que los inspectores realizaran el primer control físico en una granja. Aun así las exportaciones se reanudaron, de lo que se deduce que los países comunitarios pueden haber estado recibiendo partidas de alimentos certificadas en base a un sistema cuanto menos dudoso.Preguntada por este periódico, Claire Bury, la directora general adjunta de la Dirección General de Salud Alimentaria de la UE, insistió en que los controles sanitarios que se hacen en las fronteras europeas funcionan, así como las auditorías, y puso de ejemplo lo sucedido con el caso del 17β-estradiol. «Pudimos rastrear de inmediato los envíos que llegaron . Fueron interceptados inmediatamente en cuanto tuvimos la información y detenidos», explicó durante un encuentro con periodistas en la capital belga. Para la Comisión Von der Leyen, además, y así se lo han afirmado a ABC fuentes cercanas al caso, el problema que la UE enfrenta con la carne brasileña no es en ningún caso sanitario, sino de igualdad de condiciones de producción entre los ganaderos de este y el otro lado del Atlántico. Un negocio millonario, en vilo 1.500 millones Brasil pierde un destino de exportación clave El veto de productos de acuicultura, cárnicos y miel pone en jaque ingresos de más de 1.500 millones de euros anuales para la industria agroalimentaria del país sudamericanoSi de esto último se trata, la decisión de los Veintisiete podría abrir el camino para un verdadero cambio de paradigma, en caso de que realmente pretendan empezar a tomar medidas para acercar los estándares legales entre sus agricultores y los de países terceros, cosa que está por ver; sobre esto último, hay que recordar que la Comisión se ha comprometido a incrementar en un 50% el número de auditorias que realiza en terceros países, lo que podría traducirse en más vetos.También está por ver cómo responde el gabinete de Lula da Silva, ya que se juega un negocio de 1.500 millones de euros (el valor de las exportaciones anuales a la UE de los productos prohibidos) por culpa de una decisión que, además, supuso una verdadera bofetada, ya que se tomó apenas unos días después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur, el uno de mayo. Los últimos datos de comercio exterior publicados por Eurostat revelan dos cosas a cuenta de la crisis abierta entre la Unión Europea y Brasil por la calidad de las exportaciones agroalimentarias de estos últimos. Una, que los ganaderos de ese país están aprovechando el tiempo que les queda antes de que el próximo 3 de septiembre entre en vigor el veto impuesto por Bruselas contra sus productos. Y dos, que en los últimos meses la industria agroalimentaria brasileña ha inundado los puertos europeos a pesar de que no cumple con los mínimos exigidos en lo que refiere al control del uso de antibióticos y hormonas prohibidas. Entre enero y abril de este año, Brasil ha disparado sus exportaciones de carne al Viejo Continente hasta alcanzar el récord de 160.402 toneladas, un 39% más que en el mismo período de 2025. Esto, solamente en lo que refiere a lotes de vacuno y aviar, que son los dos bienes más afectados por la prohibición. Concretamente, las importaciones de bovino se incrementaron un 79% interanual, hasta las 43.398 toneladas , mientras que las de aviar lo hicieron un 28%, hasta las 117.004 toneladas. Hasta aquí, pareciera que la industria brasileña no ha hecho más que aprovechar la ventana temporal que les dio la aprobación del Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189, la norma en virtud de la cual a finales de mayo, y tras meses de amenazas , el Ejecutivo de Ursula von der Leyen se decidió a eliminar al país sudamericano de la lista de importadores autorizados para productos de los sectores del bovino, aviar, equino, la acuicultura y el apícola. Noticia relacionada general No No El campo y la industria, frente a Mercosur: ¿dos visiones irreconciliables? Xavier VilaltellaSin embargo, el caso adquiere más gravedad si se tiene en cuenta que hace ya un año largo que las partes protagonizan otra polémica a cuenta de la calidad alimentaria, una que estalló cuando en octubre de 2024 una auditoría llevada a cabo por la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la UE concluyó que Brasilia no garantiza que la carne de vacuno que exporta está libre de 17β-estradiol , una hormona del crecimiento que algunos estudios vinculan al cáncer en humanos. Se trata, por tanto, de dos casos distintos aunque relacionados. De un lado está el veto general previsto para septiembre, que responde a la estrategia de Bruselas para tratar de controlar la resistencia a antimicrobianos en humanos, que puede verse fortalecida por el uso de ciertos medicamentos en reses; en 2024, y tras descubrir reiterados incumplimientos, la Comisión decidió dar un plazo de veinticuatro meses al gigante sudamericano para que se adaptara a las reglas comunitarias, cosa que no hizo y de ahí el cerrojazo.Bruselas descarta riesgo para la salud «Pudimos rastrear de inmediato los envíos que llegaron. Fueron interceptados inmediatamente en cuanto tuvimos la información y detenidos» Claire Bury Directora general adjunta de la Dirección General de Salud Alimentaria de la UEY del otro lado está la crisis en cuanto al uso del 17β-estradiol, que evidenció la incapacidad -por el momento- del Ministerio de Agricultura brasileño de crear una arquitectura legal y técnica que le permita cumplir con los estándares de importación europeos. Tras el fiasco de la auditoría de 2024, en febrero de 2025 Brasilia suspendió unilateralmente las ventas de toda clase de vacuno a la UE y prometió diseñar un nuevo protocolo (lo llamarían el PEFB), en una decisión que a todas luces pareció un intento del gobierno de Lula da Silva por salvar a su sector cárnico del ostracismo. Sin embargo, el plan se truncó cuando una segunda auditoría llevada a cabo a finales de 2025 reveló el fracaso del nuevo sistema, entre otras cosas porque el PEFB había sido dado por plenamente operativo cuatro meses antes de que los inspectores realizaran el primer control físico en una granja. Aun así las exportaciones se reanudaron, de lo que se deduce que los países comunitarios pueden haber estado recibiendo partidas de alimentos certificadas en base a un sistema cuanto menos dudoso.Preguntada por este periódico, Claire Bury, la directora general adjunta de la Dirección General de Salud Alimentaria de la UE, insistió en que los controles sanitarios que se hacen en las fronteras europeas funcionan, así como las auditorías, y puso de ejemplo lo sucedido con el caso del 17β-estradiol. «Pudimos rastrear de inmediato los envíos que llegaron . Fueron interceptados inmediatamente en cuanto tuvimos la información y detenidos», explicó durante un encuentro con periodistas en la capital belga. Para la Comisión Von der Leyen, además, y así se lo han afirmado a ABC fuentes cercanas al caso, el problema que la UE enfrenta con la carne brasileña no es en ningún caso sanitario, sino de igualdad de condiciones de producción entre los ganaderos de este y el otro lado del Atlántico. Un negocio millonario, en vilo 1.500 millones Brasil pierde un destino de exportación clave El veto de productos de acuicultura, cárnicos y miel pone en jaque ingresos de más de 1.500 millones de euros anuales para la industria agroalimentaria del país sudamericanoSi de esto último se trata, la decisión de los Veintisiete podría abrir el camino para un verdadero cambio de paradigma, en caso de que realmente pretendan empezar a tomar medidas para acercar los estándares legales entre sus agricultores y los de países terceros, cosa que está por ver; sobre esto último, hay que recordar que la Comisión se ha comprometido a incrementar en un 50% el número de auditorias que realiza en terceros países, lo que podría traducirse en más vetos.También está por ver cómo responde el gabinete de Lula da Silva, ya que se juega un negocio de 1.500 millones de euros (el valor de las exportaciones anuales a la UE de los productos prohibidos) por culpa de una decisión que, además, supuso una verdadera bofetada, ya que se tomó apenas unos días después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur, el uno de mayo.
Los últimos datos de comercio exterior publicados por Eurostat revelan dos cosas a cuenta de la crisis abierta entre la Unión Europea y Brasil por la calidad de las exportaciones agroalimentarias de estos últimos. Una, que los ganaderos de ese país están aprovechando el tiempo … que les queda antes de que el próximo 3 de septiembre entre en vigor el veto impuesto por Bruselas contra sus productos. Y dos, que en los últimos meses la industria agroalimentaria brasileña ha inundado los puertos europeos a pesar de que no cumple con los mínimos exigidos en lo que refiere al control del uso de antibióticos y hormonas prohibidas.
Entre enero y abril de este año, Brasil ha disparado sus exportaciones de carne al Viejo Continente hasta alcanzar el récord de 160.402 toneladas, un 39% más que en el mismo período de 2025. Esto, solamente en lo que refiere a lotes de vacuno y aviar, que son los dos bienes más afectados por la prohibición. Concretamente, las importaciones de bovino se incrementaron un 79% interanual, hasta las 43.398 toneladas, mientras que las de aviar lo hicieron un 28%, hasta las 117.004 toneladas.
Hasta aquí, pareciera que la industria brasileña no ha hecho más que aprovechar la ventana temporal que les dio la aprobación del Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189, la norma en virtud de la cual a finales de mayo, y tras meses de amenazas, el Ejecutivo de Ursula von der Leyen se decidió a eliminar al país sudamericano de la lista de importadores autorizados para productos de los sectores del bovino, aviar, equino, la acuicultura y el apícola.
Noticia relacionada
Sin embargo, el caso adquiere más gravedad si se tiene en cuenta que hace ya un año largo que las partes protagonizan otra polémica a cuenta de la calidad alimentaria, una que estalló cuando en octubre de 2024 una auditoría llevada a cabo por la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la UE concluyó que Brasilia no garantiza que la carne de vacuno que exporta está libre de 17β-estradiol, una hormona del crecimiento que algunos estudios vinculan al cáncer en humanos.
Se trata, por tanto, de dos casos distintos aunque relacionados. De un lado está el veto general previsto para septiembre, que responde a la estrategia de Bruselas para tratar de controlar la resistencia a antimicrobianos en humanos, que puede verse fortalecida por el uso de ciertos medicamentos en reses; en 2024, y tras descubrir reiterados incumplimientos, la Comisión decidió dar un plazo de veinticuatro meses al gigante sudamericano para que se adaptara a las reglas comunitarias, cosa que no hizo y de ahí el cerrojazo.
Bruselas descarta riesgo para la salud
«Pudimos rastrear de inmediato los envíos que llegaron. Fueron interceptados inmediatamente en cuanto tuvimos la información y detenidos»
Claire Bury
Directora general adjunta de la Dirección General de Salud Alimentaria de la UE
Y del otro lado está la crisis en cuanto al uso del 17β-estradiol, que evidenció la incapacidad -por el momento- del Ministerio de Agricultura brasileño de crear una arquitectura legal y técnica que le permita cumplir con los estándares de importación europeos. Tras el fiasco de la auditoría de 2024, en febrero de 2025 Brasilia suspendió unilateralmente las ventas de toda clase de vacuno a la UE y prometió diseñar un nuevo protocolo (lo llamarían el PEFB), en una decisión que a todas luces pareció un intento del gobierno de Lula da Silva por salvar a su sector cárnico del ostracismo.
Sin embargo, el plan se truncó cuando una segunda auditoría llevada a cabo a finales de 2025 reveló el fracaso del nuevo sistema, entre otras cosas porque el PEFB había sido dado por plenamente operativo cuatro meses antes de que los inspectores realizaran el primer control físico en una granja. Aun así las exportaciones se reanudaron, de lo que se deduce que los países comunitarios pueden haber estado recibiendo partidas de alimentos certificadas en base a un sistema cuanto menos dudoso.
Preguntada por este periódico, Claire Bury, la directora general adjunta de la Dirección General de Salud Alimentaria de la UE, insistió en que los controles sanitarios que se hacen en las fronteras europeas funcionan, así como las auditorías, y puso de ejemplo lo sucedido con el caso del 17β-estradiol. «Pudimos rastrear de inmediato los envíos que llegaron. Fueron interceptados inmediatamente en cuanto tuvimos la información y detenidos», explicó durante un encuentro con periodistas en la capital belga. Para la Comisión Von der Leyen, además, y así se lo han afirmado a ABC fuentes cercanas al caso, el problema que la UE enfrenta con la carne brasileña no es en ningún caso sanitario, sino de igualdad de condiciones de producción entre los ganaderos de este y el otro lado del Atlántico.
Un negocio millonario, en vilo
1.500 millones
Brasil pierde un destino de exportación clave
El veto de productos de acuicultura, cárnicos y miel pone en jaque ingresos de más de 1.500 millones de euros anuales para la industria agroalimentaria del país sudamericano
Si de esto último se trata, la decisión de los Veintisiete podría abrir el camino para un verdadero cambio de paradigma, en caso de que realmente pretendan empezar a tomar medidas para acercar los estándares legales entre sus agricultores y los de países terceros, cosa que está por ver; sobre esto último, hay que recordar que la Comisión se ha comprometido a incrementar en un 50% el número de auditorias que realiza en terceros países, lo que podría traducirse en más vetos.
También está por ver cómo responde el gabinete de Lula da Silva, ya que se juega un negocio de 1.500 millones de euros (el valor de las exportaciones anuales a la UE de los productos prohibidos) por culpa de una decisión que, además, supuso una verdadera bofetada, ya que se tomó apenas unos días después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur, el uno de mayo.
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