
La pasión del ajedrez pudo más que el sueño para que 854 participantes jugasen 12.445 partidas en Lima durante 69,5 horas seguidas con torneos rápidos y relámpago, y exhibiciones diversas; quienes aspiraban a los premios de la clasificación combinada, así como el equipo organizador, apenas han dormido en tres días. Ha sido la actividad más llamativa de una larga serie organizada por la empresa WR Chess en cuatro continentes a lo largo de 2026. Su presidente, el alemán Wadim Rosenstein, anunció el viernes su candidatura a la presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), que engloba a 201 países.

854 jugadores de 39 países logran un récord maratoniano, financiado por el magnate Wadim Rosenstein, candidato a la presidencia de la FIDE
La pasión del ajedrez pudo más que el sueño para que 854 participantes jugasen 12.445 partidas en Lima durante 69,5 horas seguidas con torneos rápidos y relámpago, y exhibiciones diversas; quienes aspiraban a los premios de la clasificación combinada, así como el equipo organizador, apenas han dormido en tres días. Ha sido la actividad más llamativa de una larga serie organizada por la empresa WR Chess en cuatro continentes a lo largo de 2026. Su presidente, el alemán Wadim Rosenstein, anunció el viernes su candidatura a la presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), que engloba a 201 países.
“Cuando llevas más de dos días durmiendo muy poquito, el cerebro ya no es capaz de calcular ni planificar. Pero el reconocimiento de patrones sí funciona, y juegas rápido por intuición”, explicaba este domingo a EL PAÍS Renato Terry, uno de los mejores ajedrecistas peruanos, cuando aún le quedaban dos partidas relámpago (cinco minutos por bando) por disputar. A pocos metros, algunos de sus colegas echaban una cabezadita en la mesa, junto al tablero, hasta que los árbitros, o el personal de la Federación Peruana de Ajedrez, avisaban por los altavoces de que los emparejamientos de la siguiente ronda ya estaban listos.
Hubo incluso alguno que se durmió literalmente mientras jugaba, pero la inmensa mayoría de los consultados dijo que la pasión y la inercia después de tantas horas les generaban automatismos mentales para continuar compitiendo. Además de algunos maestros profesionales -el ganador de la clasificación combinada fue el peruano Jorge Cori-, muchos aficionados fueron capaces de jugar de manera casi incesante durante tres días, durmiendo sólo un par de horas cada 24.

Por paradójico que pueda resultar, la gran estrella del Maratón de Ajedrez WR Lima 2026 sólo tiene 12 años. Es el argentino Faustino Oro, el segundo gran maestro más precoz de la historia. Oro, quien estará en León desde el jueves para disputar el prestigioso Magistral durante el fin de semana, parece incansable. Tras vencer el jueves (4-2) en el duelo rápido inaugural al 2º mejor ajedrecista de habla hispana en este momento, el mexicano (de origen peruano) José Martínez Alcántara, el prodigio argentino comenzó la jornada del viernes con 21 partidas simultáneas, las ganó todas, y luego también se llevó el primer premio en un torneo rápido, invicto, con 8,5 puntos de nueve partidas.
Oro parece incansable, como si el ajedrez fuera para él tan esencial como el oxígeno: “Me voy de Lima contento. Y no estoy cansado, porque he renunciado a jugar todos los torneos para no arriesgarme a perder demasiados puntos en la lista mundial si perdía frente a rivales en teoría inferiores. Para mí, dormir siete horas ya es suficiente, tirando a mucho, de modo que no estoy cansado. Además, debo reservar energía para el Magistral Ciudad de León, que es un torneo muy exigente”, explicó.

Rosenstein también es hiperactivo. Nacido en Ucrania en 1990, de madre rusa y padre ucranio, artífice de un nuevo circuito femenino en cuatro continentes, entre otras actividades incesantes, insiste en sus manifestaciones públicas en lo mucho que el ajedrez le ha dado para tomar decisiones acertadas como empresario (exportación, minería e ingeniería, especialmente). El viernes anunció su candidatura a la presidencia de la FIDE; competirá con el actual titular, el ruso Arkady Dvorkóvich, y otro mecenas alemán, Jan Buettner.
Este es su balance de la experiencia limeña: “Muy positivo, desde diferentes puntos de vista. Los representantes de 39 países han podido ver las posibilidades que ofrece un gran festival de ajedrez mientras se divertían mucho; me parece asombroso que algunos, muy jóvenes, hayan sido capaces de jugar hasta 50 horas seguidas sin dormir. Por supuesto, ha habido errores, pero el ajedrez nos enseña que son una oportunidad para aprender y crecer. Confío en que hayamos hecho algo esencial para el ajedrez peruano”.
Rosenstein se siente particularmente satisfecho de la trepidante modalidad pasapiezas (bughouse en inglés): se juega por parejas en dos tableros adyacentes; un miembro de la pareja con las piezas blancas y el otro con las negras en el tablero de al lado; ambos se van pasando las piezas que capturan a sus rivales, que pueden ser introducidas en el otro tablero cuando al compañero le toca jugar. “Me da la impresión de que en América esta modalidad se conoce menos que en Europa. Creo que ha gustado mucho; si me lo confirman, organizaré pronto más torneos bughouse”, recalcó.
Una parte muy llamativa del ambiente en el hotel Sheraton Centro Histórico, sede del festival, era la enorme cantidad de madres, padres, otros familiares y amigos de los participantes, que ocupaban una gran parte del vestíbulo, con la prohibición de entrar en la sala de juego. Algunos han pasado noches enteras en los sillones del hotel, mientras el niño o niña ajedrecista de la familia competía en el interior. Al charlar con varios de ellos, varios hicieron manifestaciones muy parecidas a esta: “Aunque resulte sacrificado y un poco pesado para nosotros, es una suerte que su pasión sea el ajedrez, y no cosas muchos peores”.
El autor de esta crónica, Leontxo García, fue el presentador del festival de Lima, contratado por la empresa WR Chess; y es asesor de la FIDE para ajedrez educativo.
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