El gran reto al que se enfrenta el Gobierno con el nuevo plan anticrisis para mitigar el impacto de la guerra de Irán no es tanto sacar adelante otro decreto in extremis -que también-, sino sobre todo, que se vea ensombrecido por otro varapalo de la Comisión Europea por el contenido de las medidas genéricas, frente a las quirúrgicas que pide Bruselas. Esa es una de las trabas que el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, quiere evitar a pocos días que comenzar la negociación con los sindicatos, los empresarios y los sectores más afectados por la deriva de la contienda para formalizar un nuevo plan de ayudas. Aunque desde el Ejecutivo consideran que la respuesta de la Unión Europea al primer decreto de marzo puede ser rebatido, los departamentos económicos implicados en estas conversaciones quieren evitar un pronunciamiento en contra de Bruselas, tal y como indican fuentes ministeriales. Consideran que el Gobierno tiene margen de actuación porque las medidas puestas en marcha hasta ahora -rebaja del IVA de los combustibles, la luz y el gas, apoyos a la industria, los transportistas y los agricultores, así como la apuesta por las energías renovables- han conseguido mitigar que los precios se disparen para hogares y empresas. Bajo ese escudo, el Ministerio de Economía tiene abiertas todas las posibilidades de actuación sin ningún tipo de exclusión. En abril, Bruselas comunicó a España que las rebajas del IVA incluidas en el decreto anticrisis vulneraban las normas comunitarias. Así se lo comunicó en una carta enviada al Ejecutivo de Pedro Sánchez a finales de marzo: «Es importante señalar que la directiva de la UE sobre el IVA no prevé la posibilidad de aplicar un tipo reducido en los suministros de combustible», indicaron en la Comisión. Junto a España, Polonia también optó por reducir gravámenes y también recibió esa reprimenda. De todas esas ayudas tributarias que puso en marcha el Ejecutivo, la de la rebaja del IVA de la luz y el gas al tipo del 10%, frente al 21% habitual, va a decaer el próximo 1 de junio. Lo hará en virtud del propio decreto de marzo, donde se establecía que si el IPC (Índice de Precios al Consumo) de abril para esos productos bajase un 15% respecto al indicador de un año antes, el impuesto volvería a su estado original, como así ocurrirá.Un mes y medio de negociacionesLas reuniones del Ministerio de Economía con todos los agentes económicos darán su pistoletazo de salida el próximo 25 de mayo . A partir de ese día, se sucederán distintos encuentros con los sectores más afectados, así como con las patronales y representantes sindicales, para conformar un nuevo plan. «Todo está abierto» , apuntan fuentes gubernamentales al anticipar que no descartan rebajas impositivas, ayudas directas o medidas de impulso económico. Porque, indican esas mismas fuentes, «todo depende de la evolución de la guerra». Los cálculos del Ejecutivo ya anticipan que aunque hoy mismo acabase el conflicto que comenzó con los ataques de EE.UU. a Irán el pasado 28 de febrero, la recuperación de la economía no sería de un día para otro. Es decir, harían falta varias semanas y meses para retomar una cierta normalidad tras los ‘shocks’ de precios energéticos, que son los que más han sufrido en esta crisis geopolítica mundial.Durante las próximas semanas, las negociaciones servirán para validar también el grado de consenso que aúnen las medidas que se puedan poner en marcha a partir del verano ante el riesgo de un nuevo pleno del Congreso que tenga que aprobar ‘in extremis’ el decreto. En las últimas ocasiones, son planes de gran envergadura, Moncloa se la ha jugado hasta el último minuto cerrando pactos tanto entre los socios de gobierno, como con el resto de grupos parlamentarios en una sesiones de infarto en los pasillos del Congreso. El gran reto al que se enfrenta el Gobierno con el nuevo plan anticrisis para mitigar el impacto de la guerra de Irán no es tanto sacar adelante otro decreto in extremis -que también-, sino sobre todo, que se vea ensombrecido por otro varapalo de la Comisión Europea por el contenido de las medidas genéricas, frente a las quirúrgicas que pide Bruselas. Esa es una de las trabas que el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, quiere evitar a pocos días que comenzar la negociación con los sindicatos, los empresarios y los sectores más afectados por la deriva de la contienda para formalizar un nuevo plan de ayudas. Aunque desde el Ejecutivo consideran que la respuesta de la Unión Europea al primer decreto de marzo puede ser rebatido, los departamentos económicos implicados en estas conversaciones quieren evitar un pronunciamiento en contra de Bruselas, tal y como indican fuentes ministeriales. Consideran que el Gobierno tiene margen de actuación porque las medidas puestas en marcha hasta ahora -rebaja del IVA de los combustibles, la luz y el gas, apoyos a la industria, los transportistas y los agricultores, así como la apuesta por las energías renovables- han conseguido mitigar que los precios se disparen para hogares y empresas. Bajo ese escudo, el Ministerio de Economía tiene abiertas todas las posibilidades de actuación sin ningún tipo de exclusión. En abril, Bruselas comunicó a España que las rebajas del IVA incluidas en el decreto anticrisis vulneraban las normas comunitarias. Así se lo comunicó en una carta enviada al Ejecutivo de Pedro Sánchez a finales de marzo: «Es importante señalar que la directiva de la UE sobre el IVA no prevé la posibilidad de aplicar un tipo reducido en los suministros de combustible», indicaron en la Comisión. Junto a España, Polonia también optó por reducir gravámenes y también recibió esa reprimenda. De todas esas ayudas tributarias que puso en marcha el Ejecutivo, la de la rebaja del IVA de la luz y el gas al tipo del 10%, frente al 21% habitual, va a decaer el próximo 1 de junio. Lo hará en virtud del propio decreto de marzo, donde se establecía que si el IPC (Índice de Precios al Consumo) de abril para esos productos bajase un 15% respecto al indicador de un año antes, el impuesto volvería a su estado original, como así ocurrirá.Un mes y medio de negociacionesLas reuniones del Ministerio de Economía con todos los agentes económicos darán su pistoletazo de salida el próximo 25 de mayo . A partir de ese día, se sucederán distintos encuentros con los sectores más afectados, así como con las patronales y representantes sindicales, para conformar un nuevo plan. «Todo está abierto» , apuntan fuentes gubernamentales al anticipar que no descartan rebajas impositivas, ayudas directas o medidas de impulso económico. Porque, indican esas mismas fuentes, «todo depende de la evolución de la guerra». Los cálculos del Ejecutivo ya anticipan que aunque hoy mismo acabase el conflicto que comenzó con los ataques de EE.UU. a Irán el pasado 28 de febrero, la recuperación de la economía no sería de un día para otro. Es decir, harían falta varias semanas y meses para retomar una cierta normalidad tras los ‘shocks’ de precios energéticos, que son los que más han sufrido en esta crisis geopolítica mundial.Durante las próximas semanas, las negociaciones servirán para validar también el grado de consenso que aúnen las medidas que se puedan poner en marcha a partir del verano ante el riesgo de un nuevo pleno del Congreso que tenga que aprobar ‘in extremis’ el decreto. En las últimas ocasiones, son planes de gran envergadura, Moncloa se la ha jugado hasta el último minuto cerrando pactos tanto entre los socios de gobierno, como con el resto de grupos parlamentarios en una sesiones de infarto en los pasillos del Congreso.
El gran reto al que se enfrenta el Gobierno con el nuevo plan anticrisis para mitigar el impacto de la guerra de Irán no es tanto sacar adelante otro decreto in extremis -que también-, sino sobre todo, que se vea ensombrecido por otro varapalo de … la Comisión Europea por el contenido de las medidas genéricas, frente a las quirúrgicas que pide Bruselas. Esa es una de las trabas que el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, quiere evitar a pocos días que comenzar la negociación con los sindicatos, los empresarios y los sectores más afectados por la deriva de la contienda para formalizar un nuevo plan de ayudas.
Aunque desde el Ejecutivo consideran que la respuesta de la Unión Europea al primer decreto de marzo puede ser rebatido, los departamentos económicos implicados en estas conversaciones quieren evitar un pronunciamiento en contra de Bruselas, tal y como indican fuentes ministeriales. Consideran que el Gobierno tiene margen de actuación porque las medidas puestas en marcha hasta ahora -rebaja del IVA de los combustibles, la luz y el gas, apoyos a la industria, los transportistas y los agricultores, así como la apuesta por las energías renovables- han conseguido mitigar que los precios se disparen para hogares y empresas.
Bajo ese escudo, el Ministerio de Economía tiene abiertas todas las posibilidades de actuación sin ningún tipo de exclusión. En abril, Bruselas comunicó a España que las rebajas del IVA incluidas en el decreto anticrisis vulneraban las normas comunitarias. Así se lo comunicó en una carta enviada al Ejecutivo de Pedro Sánchez a finales de marzo: «Es importante señalar que la directiva de la UE sobre el IVA no prevé la posibilidad de aplicar un tipo reducido en los suministros de combustible», indicaron en la Comisión. Junto a España, Polonia también optó por reducir gravámenes y también recibió esa reprimenda.
De todas esas ayudas tributarias que puso en marcha el Ejecutivo, la de la rebaja del IVA de la luz y el gas al tipo del 10%, frente al 21% habitual, va a decaer el próximo 1 de junio. Lo hará en virtud del propio decreto de marzo, donde se establecía que si el IPC (Índice de Precios al Consumo) de abril para esos productos bajase un 15% respecto al indicador de un año antes, el impuesto volvería a su estado original, como así ocurrirá.
Un mes y medio de negociaciones
Las reuniones del Ministerio de Economía con todos los agentes económicos darán su pistoletazo de salida el próximo 25 de mayo. A partir de ese día, se sucederán distintos encuentros con los sectores más afectados, así como con las patronales y representantes sindicales, para conformar un nuevo plan. «Todo está abierto», apuntan fuentes gubernamentales al anticipar que no descartan rebajas impositivas, ayudas directas o medidas de impulso económico. Porque, indican esas mismas fuentes, «todo depende de la evolución de la guerra».
Los cálculos del Ejecutivo ya anticipan que aunque hoy mismo acabase el conflicto que comenzó con los ataques de EE.UU. a Irán el pasado 28 de febrero, la recuperación de la economía no sería de un día para otro. Es decir, harían falta varias semanas y meses para retomar una cierta normalidad tras los ‘shocks’ de precios energéticos, que son los que más han sufrido en esta crisis geopolítica mundial.
Durante las próximas semanas, las negociaciones servirán para validar también el grado de consenso que aúnen las medidas que se puedan poner en marcha a partir del verano ante el riesgo de un nuevo pleno del Congreso que tenga que aprobar ‘in extremis’ el decreto. En las últimas ocasiones, son planes de gran envergadura, Moncloa se la ha jugado hasta el último minuto cerrando pactos tanto entre los socios de gobierno, como con el resto de grupos parlamentarios en una sesiones de infarto en los pasillos del Congreso.
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