El presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Kevin Warsh, ofreció este viernes sus primeras indicaciones de que está abierto a subidas de tipos de interés si los problemas de inflación persisten.«Tenemos que tener confianza en que la inflación subyacente se mueve hacia nuestro objetivo de forma clara y a velocidad suficiente», aseguró. «De lo contrario, tenemos trabajo que hacer. Es nuestro trabajo, nuestro mandato y nuestro deber que cumplir».Warsh hizo estas declaraciones en su esperado discurso en Jackson Hole, en el cónclave anual de banqueros centrales en las montañas de Wyoming . Era su primera intervención en este foro como presidente de la Fed , un cargo al que llegó el pasado mayo, tras las turbulencias finales del mandato de su antecesor, Jerome Powell.El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró la guerra a Powell y buscó asaltar la independencia de la Fed por la posición del entonces banquero central de no bajar tipos de interés al ritmo que deseaba el presidente de EE.UU., que busca más combustible para la economía de la primera potencia mundial. Trump amagó con su despido y llegó a forzar a que se entablara una investigación penal contra Powell. Cuando eligió a su sucesor, afirmó que se aseguraría que fuera alguien con su misma visión sobre tipos de interés.Warsh, de momento, no ha dado pistas de que su posición sea que las condiciones actuales requieran subidas de tipos. De hecho, en su discurso defendió que la Fed, ni él como su presidente, deben seguir la tradición de los últimos dirigentes de avanzar qué decisión monetaria van a tomar.«Compartir de forma excesiva las deliberaciones sobre decisiones y comprometerse de más con decisiones futuras puede llevar por el mal camino a los mercados, las empresas y los hogares», dijo. «Y creo que cuando quienes formulan las decisiones hacen cuasi-compromisos sobre las tasas de interés, inhibimos nuestra propia libertad para tomar las decisiones correctas en el momento apropiado».Pero Warsh sí buscó tranquilizar a los mercados sobre su compromiso con uno de los dos mandatos centrales de la Fed: mantener la inflación en el entorno del 2%, un nivel en el que no ha estado desde hace cerca de cinco años (el otro mandato es controlar el desempleo).«Hay una señal que no se le pasa a nadie: la responsabilidad de 65 meses de inflación elevada y sostenida recae sin duda en el banco central», afirmó. Y, al mismo tiempo, reconoció que las decisiones sobre tipos de interés son «la herramienta principal para cumplir el doble mandato» de la Fed.«La estabilidad de precios no se ejecuta sola, ni la inflación se revierte necesariamente. Es tarea de la Fed lograr precios estables», insistió Warsh.Aunque el presidente de la Fed evitó ofrecer pistas sobre cómo lograr esos objetivos, el debate sobre política monetaria está muy agitado en el seno del banco central, donde las decisiones sobre subida de tipos se toman dentro del Comité Federal de Mercados Abiertos. Algunos de sus miembros consideran que las subidas de tipos deberían haberse producido ya para evitar las presiones inflacionarias sostenidas, porque se ha demostrado que los actuales niveles de tipos -en el rango del 3,5% al 3,75%- no han afectado al crecimiento económico. Y que el actual contexto -una guerra en Irán que no se acaba y que no reabre el Estrecho de Ormuz , el avivamiento de la guerra comercial con Canadá- solo empujarán más a los precios.Pero la mayoría de las autoridades de la Fed prefieren esperar un poco más a ver cómo se mueve la inflación antes de dar el paso, y ese es el resultado que el mercado espera en la próxima reunión de política monetaria: no subir los tipos, algo que sí se espera que ocurra a final de año.Interés de los bonosEl discurso de Warsh se produce en un momento de creciente preocupación por el estado de algunos aspectos de la economía. Más allá del impacto de la guerra de Irán, en las últimas semanas el alza en el interés de los bonos de deuda pública ha requerido de la intervención del Tesoro . Es una situación que advierte sobre la confianza en la economía de la primera potencia mundial y que también apunta a un problema vinculado a esos bonos: el crecimiento imparable de la deuda de EE.UU., que acaba de sobrepasar el umbral de los 40 billones de dólares .Pese a ello, Warsh mostró un gran optimismo sobre el estado de la economía en EE.UU. Aseguró estar «impresionado» por su desempeño en general, pese a que reconoció sectores con debilidades en estos momentos, como el inmobiliario y la agricultura.Parte de su optimismo está en el ‘ boom’ de la inteligencia artificial . «El potencial para un crecimiento sustancialmente mayor está en alza», dijo sobre este sector, que tira de la economía y de los mercados en la primera potencia mundial, y al que acuden «fondos de capital cada vez más amplios». El presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Kevin Warsh, ofreció este viernes sus primeras indicaciones de que está abierto a subidas de tipos de interés si los problemas de inflación persisten.«Tenemos que tener confianza en que la inflación subyacente se mueve hacia nuestro objetivo de forma clara y a velocidad suficiente», aseguró. «De lo contrario, tenemos trabajo que hacer. Es nuestro trabajo, nuestro mandato y nuestro deber que cumplir».Warsh hizo estas declaraciones en su esperado discurso en Jackson Hole, en el cónclave anual de banqueros centrales en las montañas de Wyoming . Era su primera intervención en este foro como presidente de la Fed , un cargo al que llegó el pasado mayo, tras las turbulencias finales del mandato de su antecesor, Jerome Powell.El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró la guerra a Powell y buscó asaltar la independencia de la Fed por la posición del entonces banquero central de no bajar tipos de interés al ritmo que deseaba el presidente de EE.UU., que busca más combustible para la economía de la primera potencia mundial. Trump amagó con su despido y llegó a forzar a que se entablara una investigación penal contra Powell. Cuando eligió a su sucesor, afirmó que se aseguraría que fuera alguien con su misma visión sobre tipos de interés.Warsh, de momento, no ha dado pistas de que su posición sea que las condiciones actuales requieran subidas de tipos. De hecho, en su discurso defendió que la Fed, ni él como su presidente, deben seguir la tradición de los últimos dirigentes de avanzar qué decisión monetaria van a tomar.«Compartir de forma excesiva las deliberaciones sobre decisiones y comprometerse de más con decisiones futuras puede llevar por el mal camino a los mercados, las empresas y los hogares», dijo. «Y creo que cuando quienes formulan las decisiones hacen cuasi-compromisos sobre las tasas de interés, inhibimos nuestra propia libertad para tomar las decisiones correctas en el momento apropiado».Pero Warsh sí buscó tranquilizar a los mercados sobre su compromiso con uno de los dos mandatos centrales de la Fed: mantener la inflación en el entorno del 2%, un nivel en el que no ha estado desde hace cerca de cinco años (el otro mandato es controlar el desempleo).«Hay una señal que no se le pasa a nadie: la responsabilidad de 65 meses de inflación elevada y sostenida recae sin duda en el banco central», afirmó. Y, al mismo tiempo, reconoció que las decisiones sobre tipos de interés son «la herramienta principal para cumplir el doble mandato» de la Fed.«La estabilidad de precios no se ejecuta sola, ni la inflación se revierte necesariamente. Es tarea de la Fed lograr precios estables», insistió Warsh.Aunque el presidente de la Fed evitó ofrecer pistas sobre cómo lograr esos objetivos, el debate sobre política monetaria está muy agitado en el seno del banco central, donde las decisiones sobre subida de tipos se toman dentro del Comité Federal de Mercados Abiertos. Algunos de sus miembros consideran que las subidas de tipos deberían haberse producido ya para evitar las presiones inflacionarias sostenidas, porque se ha demostrado que los actuales niveles de tipos -en el rango del 3,5% al 3,75%- no han afectado al crecimiento económico. Y que el actual contexto -una guerra en Irán que no se acaba y que no reabre el Estrecho de Ormuz , el avivamiento de la guerra comercial con Canadá- solo empujarán más a los precios.Pero la mayoría de las autoridades de la Fed prefieren esperar un poco más a ver cómo se mueve la inflación antes de dar el paso, y ese es el resultado que el mercado espera en la próxima reunión de política monetaria: no subir los tipos, algo que sí se espera que ocurra a final de año.Interés de los bonosEl discurso de Warsh se produce en un momento de creciente preocupación por el estado de algunos aspectos de la economía. Más allá del impacto de la guerra de Irán, en las últimas semanas el alza en el interés de los bonos de deuda pública ha requerido de la intervención del Tesoro . Es una situación que advierte sobre la confianza en la economía de la primera potencia mundial y que también apunta a un problema vinculado a esos bonos: el crecimiento imparable de la deuda de EE.UU., que acaba de sobrepasar el umbral de los 40 billones de dólares .Pese a ello, Warsh mostró un gran optimismo sobre el estado de la economía en EE.UU. Aseguró estar «impresionado» por su desempeño en general, pese a que reconoció sectores con debilidades en estos momentos, como el inmobiliario y la agricultura.Parte de su optimismo está en el ‘ boom’ de la inteligencia artificial . «El potencial para un crecimiento sustancialmente mayor está en alza», dijo sobre este sector, que tira de la economía y de los mercados en la primera potencia mundial, y al que acuden «fondos de capital cada vez más amplios».
El presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Kevin Warsh, ofreció este viernes sus primeras indicaciones de que está abierto a subidas de tipos de interés si los problemas de inflación persisten.
«Tenemos que tener confianza en que la inflación subyacente se mueve … hacia nuestro objetivo de forma clara y a velocidad suficiente», aseguró. «De lo contrario, tenemos trabajo que hacer. Es nuestro trabajo, nuestro mandato y nuestro deber que cumplir».
Warsh hizo estas declaraciones en su esperado discurso en Jackson Hole, en el cónclave anual de banqueros centrales en las montañas de Wyoming. Era su primera intervención en este foro como presidente de la Fed, un cargo al que llegó el pasado mayo, tras las turbulencias finales del mandato de su antecesor, Jerome Powell.
Noticia relacionada
El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró la guerra a Powell y buscó asaltar la independencia de la Fed por la posición del entonces banquero central de no bajar tipos de interés al ritmo que deseaba el presidente de EE.UU., que busca más combustible para la economía de la primera potencia mundial. Trump amagó con su despido y llegó a forzar a que se entablara una investigación penal contra Powell. Cuando eligió a su sucesor, afirmó que se aseguraría que fuera alguien con su misma visión sobre tipos de interés.
Warsh, de momento, no ha dado pistas de que su posición sea que las condiciones actuales requieran subidas de tipos. De hecho, en su discurso defendió que la Fed, ni él como su presidente, deben seguir la tradición de los últimos dirigentes de avanzar qué decisión monetaria van a tomar.
«Compartir de forma excesiva las deliberaciones sobre decisiones y comprometerse de más con decisiones futuras puede llevar por el mal camino a los mercados, las empresas y los hogares», dijo. «Y creo que cuando quienes formulan las decisiones hacen cuasi-compromisos sobre las tasas de interés, inhibimos nuestra propia libertad para tomar las decisiones correctas en el momento apropiado».
Pero Warsh sí buscó tranquilizar a los mercados sobre su compromiso con uno de los dos mandatos centrales de la Fed: mantener la inflación en el entorno del 2%, un nivel en el que no ha estado desde hace cerca de cinco años (el otro mandato es controlar el desempleo).
«Hay una señal que no se le pasa a nadie: la responsabilidad de 65 meses de inflación elevada y sostenida recae sin duda en el banco central», afirmó. Y, al mismo tiempo, reconoció que las decisiones sobre tipos de interés son «la herramienta principal para cumplir el doble mandato» de la Fed.
«La estabilidad de precios no se ejecuta sola, ni la inflación se revierte necesariamente. Es tarea de la Fed lograr precios estables», insistió Warsh.
Aunque el presidente de la Fed evitó ofrecer pistas sobre cómo lograr esos objetivos, el debate sobre política monetaria está muy agitado en el seno del banco central, donde las decisiones sobre subida de tipos se toman dentro del Comité Federal de Mercados Abiertos. Algunos de sus miembros consideran que las subidas de tipos deberían haberse producido ya para evitar las presiones inflacionarias sostenidas, porque se ha demostrado que los actuales niveles de tipos -en el rango del 3,5% al 3,75%- no han afectado al crecimiento económico. Y que el actual contexto -una guerra en Irán que no se acaba y que no reabre el Estrecho de Ormuz, el avivamiento de la guerra comercial con Canadá- solo empujarán más a los precios.
Pero la mayoría de las autoridades de la Fed prefieren esperar un poco más a ver cómo se mueve la inflación antes de dar el paso, y ese es el resultado que el mercado espera en la próxima reunión de política monetaria: no subir los tipos, algo que sí se espera que ocurra a final de año.
Interés de los bonos
El discurso de Warsh se produce en un momento de creciente preocupación por el estado de algunos aspectos de la economía. Más allá del impacto de la guerra de Irán, en las últimas semanas el alza en el interés de los bonos de deuda pública ha requerido de la intervención del Tesoro. Es una situación que advierte sobre la confianza en la economía de la primera potencia mundial y que también apunta a un problema vinculado a esos bonos: el crecimiento imparable de la deuda de EE.UU., que acaba de sobrepasar el umbral de los 40 billones de dólares.
Pese a ello, Warsh mostró un gran optimismo sobre el estado de la economía en EE.UU. Aseguró estar «impresionado» por su desempeño en general, pese a que reconoció sectores con debilidades en estos momentos, como el inmobiliario y la agricultura.
Parte de su optimismo está en el ‘boom’ de la inteligencia artificial. «El potencial para un crecimiento sustancialmente mayor está en alza», dijo sobre este sector, que tira de la economía y de los mercados en la primera potencia mundial, y al que acuden «fondos de capital cada vez más amplios».
RSS de noticias de economia

