El último dato de la inflación publicado por el INE la semana pasasda mostró su repunte al 3,6%, un alza impulsado especialmente por el precio de los carburantes y la vivienda. Este dato obligó al Gobierno a recuperar la bonificación del diésel a 20 céntimos a partir de septiembre al superar el umbral establecido en la cláusula de emergencia del decreto anticrisis. No así ocurrió con la gasolina.En los últimos meses la pérdida de poder adquisitivo se ha consolidado en España. Frente a los datos moderados de enero y febrero, en marzo el IPC se disparó al 3,4% tras el inicio de la guerra de Irán que tuvo un fuerte impacto no solo en los combustibles sino también en muchas materias primas.Desde el tercer mes del año, el IPC se ha mantenido por encima del 3%, un dato que se ha tragado también las ganancias de los trabajadores . Hasta julio, los salarios han crecido un 3% mientras que la inflación ha seguido avanzando.El economista y profesor en EADA Business School, Álvaro Zapatel, ya indicó en una conversación con este diario al inicio de la guerra de Irán que una de las grandes preocupaciones a nivel de IPC sería un enquistamiento del conflicto, como parece que ha acabado ocurriendo. Así, desde ese momento se manejaban tres plazos : los combustibles forman parte del corto plazo; la electricidad, los alimentos, el transporte, la logística o el ocio forman parte del medio; una inflación más persistente, del tercero.España con peores resultados que EuropaA nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en el mes de julio en el 2,9%, una décima por encima de la subida de los precios en junio, mientras que en el conjunto de la Unión Europea subió también una décima, hasta el 3%. Esto implica un encarecimiento de la energía del 10,3%.En el caso de España, la oficina estadística europea señala que la inflación armonizada en julio se situó en el 3,9% , tres décimas más que en junio y la más alta entre las grandes economías del euro. Es decir, un diferencial desfavorable para España frente al resto de países de su entorno.Para el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, «probablemente se mantendrá en torno al 3% durante el resto del año».Qué pasará con la inflación en España durante 2026Dejando de lado las previsiones europeas, tras conocerse el dato de la inflación de julio (3,2%), las previsiones de Fedea indicaron que el IPC estará muy condicionado en los próximos meses a la evolución del conflicto en Irán y por el calendario de las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno.Habrá que ver, por ejemplo, si la recuperación de la ayuda de 20 céntimos sobre el diésel en septiembre logra moderar el dato en octubre.Por otro lado, los economistas del Think Thank estimaron que si el precio del crudo desciende hasta los 75 dólares a final de año se podría esperar una inflación a cierre de año del 3,6% por la retirada de ayudas y la normalización del impuesto de hidrocarburos. «La media anual será del 3,3% en la tasa general y del 2,8% en la subyacente, una décima menos que las anteriores previsiones en ambos casos. Para 2027 las previsiones se sitúan en el 2,6% tanto para la general como para la subyacente», destacaron en las previsiones del pasado mes.Existe otro escenario en el que el petróleo podría seguir subiendo hasta los 115 dólares. En ese caso, sería del 3,6% en 2026 y del 3,7% en 2027.En el mes de junio, el Banco de España elevó seis décimas sus perspectivas en torno a la inflación este año, hasta el 3,6% , y subió una décima su estimación para el próximo ejercicio, al 2,6%.El mismo jueves en que el INE dio a conocer el nuevo dato de la inflación, la Fundación BBVA advirtió de que España se expone a sufrir una inflación del 4% a partir de agosto .Qué supone para las familiasUna alta inflación supone para las familias la pérdida de su poder adquisitivo, especialmente a los hogares de menor renta. BBVA Research estima que el consumo prolongará su expansión, aunque a un menor ritmo ante la mayor incertidumbre y el repunte de la inflación.El BCE también plantó cara en junio a este indicador con la subida de los tipos de interés al 2,25%. Esto implica que euríbor, los créditos y las hipotecas se pueden volver más caros.Tras el último dato de inflación, el respiro para las familias ha llegado de la mano de los alimentos, que son los que han parado el golpe. La tasa de aumento interanual cayó tres décimas, hasta el 1,6%. El último dato de la inflación publicado por el INE la semana pasasda mostró su repunte al 3,6%, un alza impulsado especialmente por el precio de los carburantes y la vivienda. Este dato obligó al Gobierno a recuperar la bonificación del diésel a 20 céntimos a partir de septiembre al superar el umbral establecido en la cláusula de emergencia del decreto anticrisis. No así ocurrió con la gasolina.En los últimos meses la pérdida de poder adquisitivo se ha consolidado en España. Frente a los datos moderados de enero y febrero, en marzo el IPC se disparó al 3,4% tras el inicio de la guerra de Irán que tuvo un fuerte impacto no solo en los combustibles sino también en muchas materias primas.Desde el tercer mes del año, el IPC se ha mantenido por encima del 3%, un dato que se ha tragado también las ganancias de los trabajadores . Hasta julio, los salarios han crecido un 3% mientras que la inflación ha seguido avanzando.El economista y profesor en EADA Business School, Álvaro Zapatel, ya indicó en una conversación con este diario al inicio de la guerra de Irán que una de las grandes preocupaciones a nivel de IPC sería un enquistamiento del conflicto, como parece que ha acabado ocurriendo. Así, desde ese momento se manejaban tres plazos : los combustibles forman parte del corto plazo; la electricidad, los alimentos, el transporte, la logística o el ocio forman parte del medio; una inflación más persistente, del tercero.España con peores resultados que EuropaA nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en el mes de julio en el 2,9%, una décima por encima de la subida de los precios en junio, mientras que en el conjunto de la Unión Europea subió también una décima, hasta el 3%. Esto implica un encarecimiento de la energía del 10,3%.En el caso de España, la oficina estadística europea señala que la inflación armonizada en julio se situó en el 3,9% , tres décimas más que en junio y la más alta entre las grandes economías del euro. Es decir, un diferencial desfavorable para España frente al resto de países de su entorno.Para el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, «probablemente se mantendrá en torno al 3% durante el resto del año».Qué pasará con la inflación en España durante 2026Dejando de lado las previsiones europeas, tras conocerse el dato de la inflación de julio (3,2%), las previsiones de Fedea indicaron que el IPC estará muy condicionado en los próximos meses a la evolución del conflicto en Irán y por el calendario de las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno.Habrá que ver, por ejemplo, si la recuperación de la ayuda de 20 céntimos sobre el diésel en septiembre logra moderar el dato en octubre.Por otro lado, los economistas del Think Thank estimaron que si el precio del crudo desciende hasta los 75 dólares a final de año se podría esperar una inflación a cierre de año del 3,6% por la retirada de ayudas y la normalización del impuesto de hidrocarburos. «La media anual será del 3,3% en la tasa general y del 2,8% en la subyacente, una décima menos que las anteriores previsiones en ambos casos. Para 2027 las previsiones se sitúan en el 2,6% tanto para la general como para la subyacente», destacaron en las previsiones del pasado mes.Existe otro escenario en el que el petróleo podría seguir subiendo hasta los 115 dólares. En ese caso, sería del 3,6% en 2026 y del 3,7% en 2027.En el mes de junio, el Banco de España elevó seis décimas sus perspectivas en torno a la inflación este año, hasta el 3,6% , y subió una décima su estimación para el próximo ejercicio, al 2,6%.El mismo jueves en que el INE dio a conocer el nuevo dato de la inflación, la Fundación BBVA advirtió de que España se expone a sufrir una inflación del 4% a partir de agosto .Qué supone para las familiasUna alta inflación supone para las familias la pérdida de su poder adquisitivo, especialmente a los hogares de menor renta. BBVA Research estima que el consumo prolongará su expansión, aunque a un menor ritmo ante la mayor incertidumbre y el repunte de la inflación.El BCE también plantó cara en junio a este indicador con la subida de los tipos de interés al 2,25%. Esto implica que euríbor, los créditos y las hipotecas se pueden volver más caros.Tras el último dato de inflación, el respiro para las familias ha llegado de la mano de los alimentos, que son los que han parado el golpe. La tasa de aumento interanual cayó tres décimas, hasta el 1,6%.
El último dato de la inflación publicado por el INE la semana pasasda mostró su repunte al 3,6%, un alza impulsado especialmente por el precio de los carburantes y la vivienda. Este dato obligó al Gobierno a recuperar la bonificación del diésel a … 20 céntimos a partir de septiembre al superar el umbral establecido en la cláusula de emergencia del decreto anticrisis. No así ocurrió con la gasolina.
En los últimos meses la pérdida de poder adquisitivo se ha consolidado en España. Frente a los datos moderados de enero y febrero, en marzo el IPC se disparó al 3,4% tras el inicio de la guerra de Irán que tuvo un fuerte impacto no solo en los combustibles sino también en muchas materias primas.
Desde el tercer mes del año, el IPC se ha mantenido por encima del 3%, un dato que se ha tragado también las ganancias de los trabajadores. Hasta julio, los salarios han crecido un 3% mientras que la inflación ha seguido avanzando.
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El economista y profesor en EADA Business School, Álvaro Zapatel, ya indicó en una conversación con este diario al inicio de la guerra de Irán que una de las grandes preocupaciones a nivel de IPC sería un enquistamiento del conflicto, como parece que ha acabado ocurriendo. Así, desde ese momento se manejaban tres plazos: los combustibles forman parte del corto plazo; la electricidad, los alimentos, el transporte, la logística o el ocio forman parte del medio; una inflación más persistente, del tercero.
España con peores resultados que Europa
A nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en el mes de julio en el 2,9%, una décima por encima de la subida de los precios en junio, mientras que en el conjunto de la Unión Europea subió también una décima, hasta el 3%. Esto implica un encarecimiento de la energía del 10,3%.
En el caso de España, la oficina estadística europea señala que la inflación armonizada en julio se situó en el 3,9%, tres décimas más que en junio y la más alta entre las grandes economías del euro. Es decir, un diferencial desfavorable para España frente al resto de países de su entorno.
Para el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, «probablemente se mantendrá en torno al 3% durante el resto del año».
Qué pasará con la inflación en España durante 2026
Dejando de lado las previsiones europeas, tras conocerse el dato de la inflación de julio (3,2%), las previsiones de Fedea indicaron que el IPC estará muy condicionado en los próximos meses a la evolución del conflicto en Irán y por el calendario de las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno.
Habrá que ver, por ejemplo, si la recuperación de la ayuda de 20 céntimos sobre el diésel en septiembre logra moderar el dato en octubre.
Por otro lado, los economistas del Think Thank estimaron que si el precio del crudo desciende hasta los 75 dólares a final de año se podría esperar una inflación a cierre de año del 3,6% por la retirada de ayudas y la normalización del impuesto de hidrocarburos. «La media anual será del 3,3% en la tasa general y del 2,8% en la subyacente, una décima menos que las anteriores previsiones en ambos casos. Para 2027 las previsiones se sitúan en el 2,6% tanto para la general como para la subyacente», destacaron en las previsiones del pasado mes.
Existe otro escenario en el que el petróleo podría seguir subiendo hasta los 115 dólares. En ese caso, sería del 3,6% en 2026 y del 3,7% en 2027.
En el mes de junio, el Banco de España elevó seis décimas sus perspectivas en torno a la inflación este año, hasta el 3,6%, y subió una décima su estimación para el próximo ejercicio, al 2,6%.
El mismo jueves en que el INE dio a conocer el nuevo dato de la inflación, la Fundación BBVA advirtió de que España se expone a sufrir una inflación del 4% a partir de agosto.
Qué supone para las familias
Una alta inflación supone para las familias la pérdida de su poder adquisitivo, especialmente a los hogares de menor renta. BBVA Research estima que el consumo prolongará su expansión, aunque a un menor ritmo ante la mayor incertidumbre y el repunte de la inflación.
El BCE también plantó cara en junio a este indicador con la subida de los tipos de interés al 2,25%. Esto implica que euríbor, los créditos y las hipotecas se pueden volver más caros.
Tras el último dato de inflación, el respiro para las familias ha llegado de la mano de los alimentos, que son los que han parado el golpe. La tasa de aumento interanual cayó tres décimas, hasta el 1,6%.
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