Hay lugares que terminan convirtiéndose en mucho más que un simple destino de vacaciones. Para Ana Duato , Ibiza lleva años ocupando ese papel. La actriz ha encontrado en la isla balear un refugio al que regresar siempre que necesita alejarse del ruido mediático, descansar junto a su familia o simplemente disfrutar del Mediterráneo lejos de los focos.Especialmente en los últimos años, marcados por la larga batalla judicial relacionada con el caso Nummaria, la protagonista de ‘Cuéntame cómo pasó’ ha buscado refugio en uno de los rincones más tranquilos y discretos de la isla. Un lugar alejado de las grandes discotecas, del turismo masivo y de la exposición pública que suele acompañar a los personajes conocidos.Ese lugar tiene nombre propio: Cala Olivera. Una pequeña playa situada en el municipio de Santa Eulària des Riu que se ha convertido en el escondite favorito de Ana Duato, su marido Miguel Ángel Bernardeau y sus hijos, Miguel y María , cuando buscan desconectar completamente de Madrid y de la presión cotidiana.Noticia relacionada general No No Ana Duato, preparada para una nueva batalla contra Hacienda: «Ya gané hace un año» A.B. BuendíaUna cala de apenas 30 metros escondida entre acantiladosCala Olivera no se parece demasiado a la imagen más conocida de Ibiza. Aquí no hay grandes arenales ni beach clubs de moda. Su principal atractivo es precisamente el contrario: la tranquilidad.Se trata de una playa diminuta, de apenas 30 metros de longitud y unos 10 metros de ancho, encajada en una pequeña ensenada rodeada por altos acantilados de tonos rojizos y un espeso pinar que prácticamente llega hasta la orilla.El paisaje resulta especialmente llamativo por su carácter agreste. La roca domina gran parte del entorno y crea una imagen muy diferente a la de otras playas más turísticas de la isla. La arena aparece únicamente en una estrecha franja central, mezclada con gravilla y piedras suavizadas por el mar durante años.A ambos lados de la cala, amplias plataformas de roca plana se han convertido en uno de los espacios más buscados por quienes desean disfrutar del mar con total privacidad. Precisamente esa discreción es uno de los aspectos que más valoran quienes conocen bien este rincón de Ibiza.Aguas turquesas y naturaleza protegidaMás allá de su reducido tamaño, Cala Olivera destaca por la extraordinaria transparencia de sus aguas. El color azul turquesa que adquiere el mar en esta zona es uno de los grandes atractivos del enclave.Bajo la superficie conviven fondos arenosos, formaciones rocosas y extensas praderas de posidonia oceánica, una de las especies más valiosas del ecosistema mediterráneo. Gracias a ello, la cala se ha convertido también en un lugar especialmente apreciado para practicar esnórquel y descubrir la riqueza marina de la zona.Al tratarse de un entorno protegido, las infraestructuras son mínimas. No existen hamacas, duchas ni grandes servicios turísticos. Durante los meses de verano únicamente funciona un pequeño chiringuito de madera perfectamente integrado en el paisaje.Esa ausencia de artificios es precisamente lo que ha permitido que la cala conserve intacto gran parte de su encanto natural, algo cada vez más difícil de encontrar en algunos puntos del Mediterráneo.Ana Duato y su familia en Ibiza. GtresEl refugio de Ana Duato durante los años más complicadosPara Ana Duato, este rincón de Ibiza ha adquirido un significado especial durante la última década. Mientras su nombre ocupaba titulares por el caso Nummaria, la actriz continuó refugiándose en la isla siempre que su agenda se lo permitía.De hecho, durante años optó por alquilar diferentes propiedades en la zona de Ses Salines para pasar largas temporadas estivales junto a su familia. Sin embargo, esa relación con Ibiza dio un paso más en 2024, cuando adquirió junto a Miguel Ángel Bernardeau una vivienda en la isla a través de una sociedad familiar, tal y como avanzó en su momento ‘La Voz de Ibiza’.La propiedad se encuentra dentro del parque natural de Ses Salines y desde entonces se ha convertido en la base habitual de la familia durante sus estancias en Baleares. Desde allí, la actriz continúa disfrutando de algunas de sus actividades favoritas: navegar, practicar deportes acuáticos o simplemente pasar tiempo junto a los suyos frente al mar.Un lugar al que siempre vuelveLa conexión emocional de Ana con Ibiza ha quedado reflejada incluso en sus propias palabras. Hace cinco años, la actriz compartía una reflexión en su cuenta de Instagram que hoy adquiere un significado especial.«Por mucho que sople el viento, la calma siempre acaba llegando», escribió entonces. Una frase que resume perfectamente la relación que mantiene con la isla y con enclaves como Cala Olivera. Un rincón pequeño, discreto y alejado del ruido donde la intérprete ha encontrado durante años la tranquilidad que muchas veces no ha podido disfrutar fuera de ella.Porque cuando la presión aumenta, Ana Duato parece tener claro cuál es el lugar al que siempre quiere regresar: esa pequeña cala salvaje de aguas cristalinas escondida entre pinares y acantilados frente al Mediterráneo. Hay lugares que terminan convirtiéndose en mucho más que un simple destino de vacaciones. Para Ana Duato , Ibiza lleva años ocupando ese papel. La actriz ha encontrado en la isla balear un refugio al que regresar siempre que necesita alejarse del ruido mediático, descansar junto a su familia o simplemente disfrutar del Mediterráneo lejos de los focos.Especialmente en los últimos años, marcados por la larga batalla judicial relacionada con el caso Nummaria, la protagonista de ‘Cuéntame cómo pasó’ ha buscado refugio en uno de los rincones más tranquilos y discretos de la isla. Un lugar alejado de las grandes discotecas, del turismo masivo y de la exposición pública que suele acompañar a los personajes conocidos.Ese lugar tiene nombre propio: Cala Olivera. Una pequeña playa situada en el municipio de Santa Eulària des Riu que se ha convertido en el escondite favorito de Ana Duato, su marido Miguel Ángel Bernardeau y sus hijos, Miguel y María , cuando buscan desconectar completamente de Madrid y de la presión cotidiana.Noticia relacionada general No No Ana Duato, preparada para una nueva batalla contra Hacienda: «Ya gané hace un año» A.B. BuendíaUna cala de apenas 30 metros escondida entre acantiladosCala Olivera no se parece demasiado a la imagen más conocida de Ibiza. Aquí no hay grandes arenales ni beach clubs de moda. Su principal atractivo es precisamente el contrario: la tranquilidad.Se trata de una playa diminuta, de apenas 30 metros de longitud y unos 10 metros de ancho, encajada en una pequeña ensenada rodeada por altos acantilados de tonos rojizos y un espeso pinar que prácticamente llega hasta la orilla.El paisaje resulta especialmente llamativo por su carácter agreste. La roca domina gran parte del entorno y crea una imagen muy diferente a la de otras playas más turísticas de la isla. La arena aparece únicamente en una estrecha franja central, mezclada con gravilla y piedras suavizadas por el mar durante años.A ambos lados de la cala, amplias plataformas de roca plana se han convertido en uno de los espacios más buscados por quienes desean disfrutar del mar con total privacidad. Precisamente esa discreción es uno de los aspectos que más valoran quienes conocen bien este rincón de Ibiza.Aguas turquesas y naturaleza protegidaMás allá de su reducido tamaño, Cala Olivera destaca por la extraordinaria transparencia de sus aguas. El color azul turquesa que adquiere el mar en esta zona es uno de los grandes atractivos del enclave.Bajo la superficie conviven fondos arenosos, formaciones rocosas y extensas praderas de posidonia oceánica, una de las especies más valiosas del ecosistema mediterráneo. Gracias a ello, la cala se ha convertido también en un lugar especialmente apreciado para practicar esnórquel y descubrir la riqueza marina de la zona.Al tratarse de un entorno protegido, las infraestructuras son mínimas. No existen hamacas, duchas ni grandes servicios turísticos. Durante los meses de verano únicamente funciona un pequeño chiringuito de madera perfectamente integrado en el paisaje.Esa ausencia de artificios es precisamente lo que ha permitido que la cala conserve intacto gran parte de su encanto natural, algo cada vez más difícil de encontrar en algunos puntos del Mediterráneo.Ana Duato y su familia en Ibiza. GtresEl refugio de Ana Duato durante los años más complicadosPara Ana Duato, este rincón de Ibiza ha adquirido un significado especial durante la última década. Mientras su nombre ocupaba titulares por el caso Nummaria, la actriz continuó refugiándose en la isla siempre que su agenda se lo permitía.De hecho, durante años optó por alquilar diferentes propiedades en la zona de Ses Salines para pasar largas temporadas estivales junto a su familia. Sin embargo, esa relación con Ibiza dio un paso más en 2024, cuando adquirió junto a Miguel Ángel Bernardeau una vivienda en la isla a través de una sociedad familiar, tal y como avanzó en su momento ‘La Voz de Ibiza’.La propiedad se encuentra dentro del parque natural de Ses Salines y desde entonces se ha convertido en la base habitual de la familia durante sus estancias en Baleares. Desde allí, la actriz continúa disfrutando de algunas de sus actividades favoritas: navegar, practicar deportes acuáticos o simplemente pasar tiempo junto a los suyos frente al mar.Un lugar al que siempre vuelveLa conexión emocional de Ana con Ibiza ha quedado reflejada incluso en sus propias palabras. Hace cinco años, la actriz compartía una reflexión en su cuenta de Instagram que hoy adquiere un significado especial.«Por mucho que sople el viento, la calma siempre acaba llegando», escribió entonces. Una frase que resume perfectamente la relación que mantiene con la isla y con enclaves como Cala Olivera. Un rincón pequeño, discreto y alejado del ruido donde la intérprete ha encontrado durante años la tranquilidad que muchas veces no ha podido disfrutar fuera de ella.Porque cuando la presión aumenta, Ana Duato parece tener claro cuál es el lugar al que siempre quiere regresar: esa pequeña cala salvaje de aguas cristalinas escondida entre pinares y acantilados frente al Mediterráneo.
Hay lugares que terminan convirtiéndose en mucho más que un simple destino de vacaciones. Para Ana Duato, Ibiza lleva años ocupando ese papel. La actriz ha encontrado en la isla balear un refugio al que regresar siempre que necesita alejarse del ruido mediático, descansar … junto a su familia o simplemente disfrutar del Mediterráneo lejos de los focos.
Especialmente en los últimos años, marcados por la larga batalla judicial relacionada con el caso Nummaria, la protagonista de ‘Cuéntame cómo pasó’ ha buscado refugio en uno de los rincones más tranquilos y discretos de la isla. Un lugar alejado de las grandes discotecas, del turismo masivo y de la exposición pública que suele acompañar a los personajes conocidos.
Ese lugar tiene nombre propio: Cala Olivera. Una pequeña playa situada en el municipio de Santa Eulària des Riu que se ha convertido en el escondite favorito de Ana Duato, su marido Miguel Ángel Bernardeau y sus hijos, Miguel y María, cuando buscan desconectar completamente de Madrid y de la presión cotidiana.
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Una cala de apenas 30 metros escondida entre acantilados
Cala Olivera no se parece demasiado a la imagen más conocida de Ibiza. Aquí no hay grandes arenales ni beach clubs de moda. Su principal atractivo es precisamente el contrario: la tranquilidad.
Se trata de una playa diminuta, de apenas 30 metros de longitud y unos 10 metros de ancho, encajada en una pequeña ensenada rodeada por altos acantilados de tonos rojizos y un espeso pinar que prácticamente llega hasta la orilla.
El paisaje resulta especialmente llamativo por su carácter agreste. La roca domina gran parte del entorno y crea una imagen muy diferente a la de otras playas más turísticas de la isla. La arena aparece únicamente en una estrecha franja central, mezclada con gravilla y piedras suavizadas por el mar durante años.
A ambos lados de la cala, amplias plataformas de roca plana se han convertido en uno de los espacios más buscados por quienes desean disfrutar del mar con total privacidad. Precisamente esa discreción es uno de los aspectos que más valoran quienes conocen bien este rincón de Ibiza.
Aguas turquesas y naturaleza protegida
Más allá de su reducido tamaño, Cala Olivera destaca por la extraordinaria transparencia de sus aguas. El color azul turquesa que adquiere el mar en esta zona es uno de los grandes atractivos del enclave.
Bajo la superficie conviven fondos arenosos, formaciones rocosas y extensas praderas de posidonia oceánica, una de las especies más valiosas del ecosistema mediterráneo. Gracias a ello, la cala se ha convertido también en un lugar especialmente apreciado para practicar esnórquel y descubrir la riqueza marina de la zona.
Al tratarse de un entorno protegido, las infraestructuras son mínimas. No existen hamacas, duchas ni grandes servicios turísticos. Durante los meses de verano únicamente funciona un pequeño chiringuito de madera perfectamente integrado en el paisaje.
Esa ausencia de artificios es precisamente lo que ha permitido que la cala conserve intacto gran parte de su encanto natural, algo cada vez más difícil de encontrar en algunos puntos del Mediterráneo.

(Gtres)
El refugio de Ana Duato durante los años más complicados
Para Ana Duato, este rincón de Ibiza ha adquirido un significado especial durante la última década. Mientras su nombre ocupaba titulares por el caso Nummaria, la actriz continuó refugiándose en la isla siempre que su agenda se lo permitía.
De hecho, durante años optó por alquilar diferentes propiedades en la zona de Ses Salines para pasar largas temporadas estivales junto a su familia. Sin embargo, esa relación con Ibiza dio un paso más en 2024, cuando adquirió junto a Miguel Ángel Bernardeau una vivienda en la isla a través de una sociedad familiar, tal y como avanzó en su momento ‘La Voz de Ibiza’.
La propiedad se encuentra dentro del parque natural de Ses Salines y desde entonces se ha convertido en la base habitual de la familia durante sus estancias en Baleares. Desde allí, la actriz continúa disfrutando de algunas de sus actividades favoritas: navegar, practicar deportes acuáticos o simplemente pasar tiempo junto a los suyos frente al mar.
Un lugar al que siempre vuelve
La conexión emocional de Ana con Ibiza ha quedado reflejada incluso en sus propias palabras. Hace cinco años, la actriz compartía una reflexión en su cuenta de Instagram que hoy adquiere un significado especial.
«Por mucho que sople el viento, la calma siempre acaba llegando», escribió entonces. Una frase que resume perfectamente la relación que mantiene con la isla y con enclaves como Cala Olivera. Un rincón pequeño, discreto y alejado del ruido donde la intérprete ha encontrado durante años la tranquilidad que muchas veces no ha podido disfrutar fuera de ella.
Porque cuando la presión aumenta, Ana Duato parece tener claro cuál es el lugar al que siempre quiere regresar: esa pequeña cala salvaje de aguas cristalinas escondida entre pinares y acantilados frente al Mediterráneo.
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