El fuerte temporal que afecta a España desde el pasado jueves continúa en el arranque de esta semana, después de que las lluvias torrenciales se cobraran la vida de una anciana el sábado Madrigueras (Albacete) y de dos personas más el domingo en la provincia de Barcelona. Este lunes, aunque la probabilidad de lluvias torrenciales era menor, ha comenzado con sobresalto: la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha decretado aviso rojo, el máximo, de nuevo en Cataluña, en concreto de 8.18 a 10.00 en el prelitoral de Barcelona por “tormentas estacionarias, especialmente en el entorno de Granollers”. Según Meteocat, allí han caído 92 litros por metro cuadrado en menos de una hora, lo que ha causado inundaciones. Una vez pasado este peligro extremo, que se activaba por quinto día consecutivo en Cataluña, quedan avisos en nueve comunidades, de las que Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura, además de Cataluña, tienen riesgo importante. Lideran el ranking de precipitaciones del día Sollana (Valencia) con 38,9 litros, Blanes (Girona) con 26,6 y el aeropuerto de Barcelona con 21,9.
La semana comienza con lluvias, chubascos y tormenta en amplias zonas del país, que irán a menos a partir del miércoles mientras que desde el martes habrá “unos días frescos para la época”
El fuerte temporal que afecta a España desde el pasado jueves continúa en el arranque de esta semana, después de que las lluvias torrenciales se cobraran la vida de una anciana el sábado Madrigueras (Albacete) y de dos personas más el domingo en la provincia de Barcelona. Este lunes, aunque la probabilidad de lluvias torrenciales era menor, ha comenzado con sobresalto: la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha decretado aviso rojo, el máximo, de nuevo en Cataluña, en concreto de 8.18 a 10.00 en el prelitoral de Barcelona por “tormentas estacionarias, especialmente en el entorno de Granollers”. Según Meteocat, han caído 92 litros por metro cuadrado en menos de una hora, lo que ha causado inundaciones. Una vez pasado este peligro extremo, que se activaba por quinto día consecutivo en Cataluña, quedan avisos en nueve comunidades, de las que Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura, además de Cataluña, riesgo importante. Lideran el ranking de precipitaciones del día Sollana (Valencia) con 38,9 litros, Blanes (Girona) con 26,6 y el aeropuerto de Barcelona con 21,9.
Según avanza en un audio remitido a los medios Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, “los próximos días estarán marcados de nuevo por la inestabilidad, con lluvias y chubascos acompañados de tormenta en amplias zonas de España, que localmente serán fuertes o muy fuertes y acompañados de granizo”. Ya en la segunda mitad de la semana, es probable que las lluvias “vayan a menos”. Las temperaturas comenzarán a bajar a partir del martes y se esperan “unos días en los que el ambiente será incluso fresco para la época del año”, aunque volverán a subir en el tramo final de la semana.
Este lunes, España sigue bajo la influencia de la dana que se formó el domingo al oeste de Portugal, lo que “favorece la aparición de chubascos en amplias zonas, que localmente pueden ser fuertes y estar acompañados de granizo en áreas del interior y del este de Cataluña”. Son menos probables en el tercio sur peninsular. No se descarta tampoco algún chubasco en las islas Canarias más montañosas, donde habrá calima. Las temperaturas suben y se alcanzarán más de 32° en el valle del Guadalquivir.
Hay nueve comunidades bajo aviso. En Cataluña hay naranja ―riesgo importante, segundo nivel de una escala de tres― por lluvias y amarillo ―el mínimo― por tormentas. Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura tienen aviso naranja por ambos fenómenos, mientras que es amarillo en Asturias, Baleares, Galicia, Madrid y Murcia.
El martes, la inestabilidad aumentará y los chubascos con tormentas serán más generalizados que el lunes. ”Podrán caer casi en cualquier parte, aunque con mayor intensidad en zonas del tercio norte y del centro del área peninsular», señala Del Campo, para subrayar que “podrán ser fuertes e incluso muy fuertes con acumulados importantes en zonas de Extremadura, oeste de Castilla-La Mancha y en torno al Sistema Central y también podrán ir acompañados de granizo”.
En las islas, no se descarta algún chubasco en Baleares, mientras que en Canarias podrán darse de nuevo chubascos en todo el archipiélago. En el mapa de avisos, quedan amarillos por lluvias y tormentas en siete comunidades: Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia y Comunidad de Madrid. Por otro lado, temperaturas “serán más bajas en toda España, salvo en el área mediterránea, donde subirán”. En puntos del sur de la Comunidad Valenciana y de Murcia se rondarán los 30° de máxima, mientras que en el interior de Galicia ni alcanzarán los 20°.
El miércoles “continuará el descenso térmico, que será generalizado y más acusado en el norte peninsular y en Canarias, de nuevo con tiempo inestable en la mayor parte del país”. Las precipitaciones más abundantes se darán en el tercio norte. En el Cantábrico, noreste y Baleares “serán fuertes o muy fuertes y persistentes, con tormenta y granizo, pero también se producirán en el resto de la mitad norte, zona centro e interior oriental peninsular”. Mientras, por el oeste y por el sur irán quedando los cielos poco nubosos. En Canarias, lluvias en el norte de las islas, sin descartarlo en el resto del archipiélago.
A partir del jueves es probable que “se vaya imponiendo poco a poco un tiempo anticiclónico, ya con un ambiente más estable”. Sin embargo, “aún podrán ser intensas las lluvias en el extremo norte, Cataluña y Baleares”. Las precipitaciones irán a menos a partir del viernes y de cara al fin de semana. Las temperaturas serán frescas para la época, “aunque comenzarán a subir a partir del fin de semana”.
A modo de balance provisional del episodio de lluvias, que intriga a los expertos por la falta de condiciones atmosféricas como una dana o una vaguada detrás, Del Campo destaca que solo en Cataluña, desde la medianoche del viernes hasta las 21.00 del domingo, el temporal dejó más de 200 litros en localidades como Vilassar de Dalt (Barcelona), donde se acumularon 226 ―176 de ellos en tan solo seis horas―, y en la estación de Drassanes, en la capital barcelonesa, con 202. El domingo hubo lluvias de intensidad torrencial más allá de la comunidad catalana: en Barcarrota (Badajoz) cayeron 70 litros en una hora.
“En este episodio de precipitación tan intensa, sobre todo en zonas de la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia el jueves y el viernes y en Cataluña el fin de semana, ha sido un factor relevante la temperatura del agua del Mediterráneo”, contextualiza el experto, para detallar que el mar Balear superaba a finales de septiembre los 26°, una temperatura más propia de finales de agosto y récord para esas fechas.
“Unas aguas tan cálidas suponen un extraordinario aporte de energía, favoreciendo la formación de estas tormentas tan intensas. Además, también se fomenta la evaporación, haciendo que el aire esté más húmedo. Esto, unido a factores como que el viento sople de mar a tierra y la presencia de montañas en zonas prelitorales, provoca la formación de núcleos tormentosos capaces de dejar mucha cantidad de precipitación sin que, a priori, las condiciones atmosféricas fueran las más favorables para ello”, explica el meteorólogo, para quien se trata de un “asunto que habrá que investigar”, pero que pone de manifiesto “cómo el calentamiento de las aguas del mar, impulsado por el cambio climático antropogénico, puede hacer, de hecho hace, que las situaciones de lluvias torrenciales sean más adversas”.
Sobre el controvertido asunto de qué ocurrió realmente en Cataluña desde un punto de vista técnico el fin de semana, el experto en ciclones de la Aemet, Juan José González Alemán, hace una interesante reflexión en X: “El episodio extremo que ha afectado a Cataluña en las últimas horas es más consistente con un proceso de ciclogénesis tropical, es decir, con el verdadero intento de formación de un ciclón tropical a partir de un grupo de tormentas muy fuertes”. De ser cierto, “no tiene precedentes conocidos en el Mediterráneo” y “abriría un debate nuevo en la comunidad científica”.
