Cuando el verano de 1983 empezaba a asomar la patita, el dúo formado por George Michael y Andrew Ridgeley hizo las maletas para pasar una temporada en Ibiza y, ya de paso, encontrar ideas sobre cómo presentarse al mundo. Ya tenían prácticamente terminado su disco de debut, ‘Fantastic’, pero había que dar con un gancho estético que embadurnara el lanzamiento en purpurina y llamase la atención de todo el mundo.Al poco tiempo de llegar quedaron tan deslumbrados por la energía de la isla que decidieron que era el escenario perfecto para recrear el espíritu festivo, desenfadado y luminoso de Wham! , así que activaron la maquinaria para rodar un ambicioso videoclip para ‘Club Tropicana’ , el single destinado a catapultarlos a la fama.El lugar elegido fue el mítico hotel Pikes de Sant Antoni en el que se alojaron, un oasis de libertad fundado por el empresario Tony Pike que en los años 80 atraía a artistas transgresores como Boy George, Freddie Mercury (quien cuatro años después organizaría allí su legendaria fiesta de 41 cumpleaños), Spandau Ballet, Frank Zappa o Grace Jones. Especialmente su piscina, que se convirtió en un icono del glamour veraniego gracias a las inolvidables tomas de George Michael con gafas de sol relajándose tomando un cóctel flotando en una colchoneta.La canción se había compuesto como una sátira de los paquetes turísticos para jóvenes organizados por el Club 18-30 (que organizaba vacaciones a personas de 18 a 30 años en destinos donde no les faltara la fiesta), pero el poder de las imágenes superó al de las letras. El propio Tony Pike, que entabló una estrecha e intensa amistad con el dúo, apareció en el vídeo haciendo de barman y, además del escenario principal en su hotel, el equipo de rodaje filmó en la playa de Es Figueral y en zonas del campo ibicenco. El dúo vistiéndose de pilotos para subir al avión, tirando besos a chicas en bikini por la playa, las ‘pool-parties’, los paseos en burro y el ambiente relajado de Ibiza en general transformaron la canción en un himno vacacional que cimentó el éxito masivo del álbum.Este viaje catalizó la proyección internacional del dúo, ya que el videoclip no paró de emitirse en la naciente MTV, pero también supuso un giro trascendental en la vida de George Michael. Una noche, en su habitación del hotel, entre sollozos reveló por primera vez su homosexualidad a su compañero de grupo y a su corista Shirlie Kemp, que reaccionaron mostrándole su apoyo total. «Me llamó por teléfono desde su suite y me pidió que fuese a hablar con él. Me lo encontré tumbado en la cama, y al preguntarle qué quería, dijo: ‘No sabía cómo decírtelo, pero soy gay. Si no gay, ya sabes, bisexual’. Para mí, su sexualidad no tenía absolutamente ninguna importancia para nosotros. Solo quería que fuera feliz».Ridgeley le prometió guardar el secreto, que se mantuvo así no solo hasta la separación del dúo en 1986, sino durante los siguientes quince años, hasta que todo saltó por los aires en 1998 cuando el cantante se vio obligado a confirmarlo públicamente tras ser arrestado por un policía de paisano al que le ofreció tener sexo en un baño público.La ruta discotequeraAntes de que eso ocurriera, George Michael regresó muchas veces a Ibiza, que se consolidó como su refugio espiritual y de libertad personal, además de ser su vía de escape ante el acoso de los paparazzi de los tabloides sensacionalistas británicos y, por supuesto, su templo de la juerga. Su ruta fiestera incluía las discotecas Dos Lunas, Pachá y Amnesia , donde la libertad sexual incluso llegó a abrumarle un poco. «Recibí muchas ofertas de ese tipo cuando estuve en Ibiza hace poco», dijo George en una entrevista con Melody Maker ese mismo año de 1983. «Me daba muchísima vergüenza. Me costaba mucho decir que no. Sentía que los estaba insultando si los rechazaba. Aunque no acepté todas las ofertas…».A George Michael le gustaba volver a la isla cuando llegaban momentos importantes para su carrera. En 1989 también pasó dos noches de fiesta legendaria en la isla, tras llegar en un vuelo privado con su grupo poco antes de su actuación en el ´Festival de la Europa Joven´ en Madrid. Y en una de sus últimas visitas, en junio de 2012, estuvo varios días en la casa ibicenca del productor musical, promotor y director de Live Nation, Pino Sagliocco, antes de cantar en la gala de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres en agosto del mismo año.MÁS INFORMACIÓN Opinión «Los últimos días de George Michael», el polémico documental emitido antes de su funeralIbiza dejó huella en George Michael, y George Michael dejó huella en Ibiza. Cuando murió por una cardiomiopatía en su casa de Oxfordshire (Reino Unido) el día de Navidad de 2016 a los 53 años, los principales periódicos y medios locales de Ibiza se volcaron con la noticia dedicando portadas y reportajes especiales a recordar los días dorados del cantante en las playas y locales ibicencos. Las grandes discotecas de la isla llenaron las redes sociales con mensajes de agradecimiento por su influencia en el sonido y la cultura de club. Y su viejo amigo, Tony Pike, expresó públicamente su tristeza y compartió recuerdos e imágenes del set del videoclip de ‘Club Tropicana’ que catapultó a la fama mundial su hotel, que el verano siguiente organizó una serie de sesiones DJ de tributo pinchando sus temas clásicos en memoria de quien consideraban «parte de la familia Balear». Cuando el verano de 1983 empezaba a asomar la patita, el dúo formado por George Michael y Andrew Ridgeley hizo las maletas para pasar una temporada en Ibiza y, ya de paso, encontrar ideas sobre cómo presentarse al mundo. Ya tenían prácticamente terminado su disco de debut, ‘Fantastic’, pero había que dar con un gancho estético que embadurnara el lanzamiento en purpurina y llamase la atención de todo el mundo.Al poco tiempo de llegar quedaron tan deslumbrados por la energía de la isla que decidieron que era el escenario perfecto para recrear el espíritu festivo, desenfadado y luminoso de Wham! , así que activaron la maquinaria para rodar un ambicioso videoclip para ‘Club Tropicana’ , el single destinado a catapultarlos a la fama.El lugar elegido fue el mítico hotel Pikes de Sant Antoni en el que se alojaron, un oasis de libertad fundado por el empresario Tony Pike que en los años 80 atraía a artistas transgresores como Boy George, Freddie Mercury (quien cuatro años después organizaría allí su legendaria fiesta de 41 cumpleaños), Spandau Ballet, Frank Zappa o Grace Jones. Especialmente su piscina, que se convirtió en un icono del glamour veraniego gracias a las inolvidables tomas de George Michael con gafas de sol relajándose tomando un cóctel flotando en una colchoneta.La canción se había compuesto como una sátira de los paquetes turísticos para jóvenes organizados por el Club 18-30 (que organizaba vacaciones a personas de 18 a 30 años en destinos donde no les faltara la fiesta), pero el poder de las imágenes superó al de las letras. El propio Tony Pike, que entabló una estrecha e intensa amistad con el dúo, apareció en el vídeo haciendo de barman y, además del escenario principal en su hotel, el equipo de rodaje filmó en la playa de Es Figueral y en zonas del campo ibicenco. El dúo vistiéndose de pilotos para subir al avión, tirando besos a chicas en bikini por la playa, las ‘pool-parties’, los paseos en burro y el ambiente relajado de Ibiza en general transformaron la canción en un himno vacacional que cimentó el éxito masivo del álbum.Este viaje catalizó la proyección internacional del dúo, ya que el videoclip no paró de emitirse en la naciente MTV, pero también supuso un giro trascendental en la vida de George Michael. Una noche, en su habitación del hotel, entre sollozos reveló por primera vez su homosexualidad a su compañero de grupo y a su corista Shirlie Kemp, que reaccionaron mostrándole su apoyo total. «Me llamó por teléfono desde su suite y me pidió que fuese a hablar con él. Me lo encontré tumbado en la cama, y al preguntarle qué quería, dijo: ‘No sabía cómo decírtelo, pero soy gay. Si no gay, ya sabes, bisexual’. Para mí, su sexualidad no tenía absolutamente ninguna importancia para nosotros. Solo quería que fuera feliz».Ridgeley le prometió guardar el secreto, que se mantuvo así no solo hasta la separación del dúo en 1986, sino durante los siguientes quince años, hasta que todo saltó por los aires en 1998 cuando el cantante se vio obligado a confirmarlo públicamente tras ser arrestado por un policía de paisano al que le ofreció tener sexo en un baño público.La ruta discotequeraAntes de que eso ocurriera, George Michael regresó muchas veces a Ibiza, que se consolidó como su refugio espiritual y de libertad personal, además de ser su vía de escape ante el acoso de los paparazzi de los tabloides sensacionalistas británicos y, por supuesto, su templo de la juerga. Su ruta fiestera incluía las discotecas Dos Lunas, Pachá y Amnesia , donde la libertad sexual incluso llegó a abrumarle un poco. «Recibí muchas ofertas de ese tipo cuando estuve en Ibiza hace poco», dijo George en una entrevista con Melody Maker ese mismo año de 1983. «Me daba muchísima vergüenza. Me costaba mucho decir que no. Sentía que los estaba insultando si los rechazaba. Aunque no acepté todas las ofertas…».A George Michael le gustaba volver a la isla cuando llegaban momentos importantes para su carrera. En 1989 también pasó dos noches de fiesta legendaria en la isla, tras llegar en un vuelo privado con su grupo poco antes de su actuación en el ´Festival de la Europa Joven´ en Madrid. Y en una de sus últimas visitas, en junio de 2012, estuvo varios días en la casa ibicenca del productor musical, promotor y director de Live Nation, Pino Sagliocco, antes de cantar en la gala de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres en agosto del mismo año.MÁS INFORMACIÓN Opinión «Los últimos días de George Michael», el polémico documental emitido antes de su funeralIbiza dejó huella en George Michael, y George Michael dejó huella en Ibiza. Cuando murió por una cardiomiopatía en su casa de Oxfordshire (Reino Unido) el día de Navidad de 2016 a los 53 años, los principales periódicos y medios locales de Ibiza se volcaron con la noticia dedicando portadas y reportajes especiales a recordar los días dorados del cantante en las playas y locales ibicencos. Las grandes discotecas de la isla llenaron las redes sociales con mensajes de agradecimiento por su influencia en el sonido y la cultura de club. Y su viejo amigo, Tony Pike, expresó públicamente su tristeza y compartió recuerdos e imágenes del set del videoclip de ‘Club Tropicana’ que catapultó a la fama mundial su hotel, que el verano siguiente organizó una serie de sesiones DJ de tributo pinchando sus temas clásicos en memoria de quien consideraban «parte de la familia Balear».
Cuando el verano de 1983 empezaba a asomar la patita, el dúo formado por George Michael y Andrew Ridgeley hizo las maletas para pasar una temporada en Ibiza y, ya de paso, encontrar ideas sobre cómo presentarse al mundo. Ya tenían prácticamente terminado su … disco de debut, ‘Fantastic’, pero había que dar con un gancho estético que embadurnara el lanzamiento en purpurina y llamase la atención de todo el mundo.
Al poco tiempo de llegar quedaron tan deslumbrados por la energía de la isla que decidieron que era el escenario perfecto para recrear el espíritu festivo, desenfadado y luminoso de Wham!, así que activaron la maquinaria para rodar un ambicioso videoclip para ‘Club Tropicana’, el single destinado a catapultarlos a la fama.
El lugar elegido fue el mítico hotel Pikes de Sant Antoni en el que se alojaron, un oasis de libertad fundado por el empresario Tony Pike que en los años 80 atraía a artistas transgresores como Boy George, Freddie Mercury (quien cuatro años después organizaría allí su legendaria fiesta de 41 cumpleaños), Spandau Ballet, Frank Zappa o Grace Jones. Especialmente su piscina, que se convirtió en un icono del glamour veraniego gracias a las inolvidables tomas de George Michael con gafas de sol relajándose tomando un cóctel flotando en una colchoneta.
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La canción se había compuesto como una sátira de los paquetes turísticos para jóvenes organizados por el Club 18-30 (que organizaba vacaciones a personas de 18 a 30 años en destinos donde no les faltara la fiesta), pero el poder de las imágenes superó al de las letras. El propio Tony Pike, que entabló una estrecha e intensa amistad con el dúo, apareció en el vídeo haciendo de barman y, además del escenario principal en su hotel, el equipo de rodaje filmó en la playa de Es Figueral y en zonas del campo ibicenco. El dúo vistiéndose de pilotos para subir al avión, tirando besos a chicas en bikini por la playa, las ‘pool-parties’, los paseos en burro y el ambiente relajado de Ibiza en general transformaron la canción en un himno vacacional que cimentó el éxito masivo del álbum.
Este viaje catalizó la proyección internacional del dúo, ya que el videoclip no paró de emitirse en la naciente MTV, pero también supuso un giro trascendental en la vida de George Michael. Una noche, en su habitación del hotel, entre sollozos reveló por primera vez su homosexualidad a su compañero de grupo y a su corista Shirlie Kemp, que reaccionaron mostrándole su apoyo total. «Me llamó por teléfono desde su suite y me pidió que fuese a hablar con él. Me lo encontré tumbado en la cama, y al preguntarle qué quería, dijo: ‘No sabía cómo decírtelo, pero soy gay. Si no gay, ya sabes, bisexual’. Para mí, su sexualidad no tenía absolutamente ninguna importancia para nosotros. Solo quería que fuera feliz».
Ridgeley le prometió guardar el secreto, que se mantuvo así no solo hasta la separación del dúo en 1986, sino durante los siguientes quince años, hasta que todo saltó por los aires en 1998 cuando el cantante se vio obligado a confirmarlo públicamente tras ser arrestado por un policía de paisano al que le ofreció tener sexo en un baño público.
La ruta discotequera
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Antes de que eso ocurriera, George Michael regresó muchas veces a Ibiza, que se consolidó como su refugio espiritual y de libertad personal, además de ser su vía de escape ante el acoso de los paparazzi de los tabloides sensacionalistas británicos y, por supuesto, su templo de la juerga. Su ruta fiestera incluía las discotecas Dos Lunas, Pachá y Amnesia, donde la libertad sexual incluso llegó a abrumarle un poco. «Recibí muchas ofertas de ese tipo cuando estuve en Ibiza hace poco», dijo George en una entrevista con Melody Maker ese mismo año de 1983. «Me daba muchísima vergüenza. Me costaba mucho decir que no. Sentía que los estaba insultando si los rechazaba. Aunque no acepté todas las ofertas…».
A George Michael le gustaba volver a la isla cuando llegaban momentos importantes para su carrera. En 1989 también pasó dos noches de fiesta legendaria en la isla, tras llegar en un vuelo privado con su grupo poco antes de su actuación en el ´Festival de la Europa Joven´ en Madrid. Y en una de sus últimas visitas, en junio de 2012, estuvo varios días en la casa ibicenca del productor musical, promotor y director de Live Nation, Pino Sagliocco, antes de cantar en la gala de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres en agosto del mismo año.
Ibiza dejó huella en George Michael, y George Michael dejó huella en Ibiza. Cuando murió por una cardiomiopatía en su casa de Oxfordshire (Reino Unido) el día de Navidad de 2016 a los 53 años, los principales periódicos y medios locales de Ibiza se volcaron con la noticia dedicando portadas y reportajes especiales a recordar los días dorados del cantante en las playas y locales ibicencos. Las grandes discotecas de la isla llenaron las redes sociales con mensajes de agradecimiento por su influencia en el sonido y la cultura de club. Y su viejo amigo, Tony Pike, expresó públicamente su tristeza y compartió recuerdos e imágenes del set del videoclip de ‘Club Tropicana’ que catapultó a la fama mundial su hotel, que el verano siguiente organizó una serie de sesiones DJ de tributo pinchando sus temas clásicos en memoria de quien consideraban «parte de la familia Balear».
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