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  Economía  La era Sánchez triplica el porcentaje de españoles que rechazan los impuestos
Economía

La era Sánchez triplica el porcentaje de españoles que rechazan los impuestos

agosto 23, 2026
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Igual que sucedió con el segundo mundial de fútbol de España la cosa empezó en Shakira. El pasado mes de mayo se conoció una sentencia de la Audiencia Nacional que daba la razón a la celebérrima artista colombiana en sus cuitas con la Agencia Tributaria a cuenta de su declaración fiscal del año 2011. Más allá del agitado debate entre juristas y tributaristas que se desencadenó en torno a la mayor o menor consistencia de la resolución judicial lo que llamó la atención fue el júbilo general con el que se recibió la noticia en las redes sociales, que celebraron la sentencia casi como una victoria propia. La cantante, por cierto, ya había reconocido y pagado por sus irregularidades fiscales en 2012, 2013 y 2014, destapadas por Hacienda .El episodio hizo saltas las alarmas en la Agencia Tributaria , donde se juzgó como muy preocupante semejante reacción social en relación a una persona que ya había sido condenada por un fraude fiscal continuado. Sin embargo, no se puede interpretar más que como otro indicio de una tendencia que las propias encuestas que elabora anualmente el Ministerio de Hacienda, a través del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), viene mostrando desde hace varios años: el progresivo pero inexorable deterioro de la conciencia fiscal de los españoles.El último barómetro de opinión, correspondiente al ejercicio de 2025 y que ha publicado recientemente el IEF, revela un nuevo repunte en el porcentaje de población que considera que se viviría mejor sin impuestos, que se sitúa ya en el 24%, un máximo histórico en una serie que ha testado las opiniones de los españoles sobre el sistema fiscal durante los últimos treinta años.La cifra es mucho más llamativa cuando se desagregan las opiniones por edades. El 35% de los jóvenes entre 18 y 24 años está convencido de que se viviría mejor sin impuestos y el porcentaje se eleva hasta el 38% en los que tienen entre 25 y 39 años, personas que ya han entrado de forma completa en el circuito laboral y en el juego de transferencias del sistema fiscal.«La realidad es que se es receptor neto de recursos públicos hasta los 18 años o un poco más, pero cuando se terminan los estudios esa transferencia cae prácticamente a cero, y cuando se empieza a trabajar y a ganar un salario mensual te das cuenta de que pagas muchos impuestos y no recibes servicios equivalentes a cambio. Los jóvenes entienden que el sistema está sesgado en su contra y lo duro es que tienen buena parte de razón», explica el inspector fiscal y autor del libro ‘¿Hacienda somos todos?’, Francisco de la Torre.«Los jóvenes entienden que el sistema fiscal está sesgado en su contra y lo duro es que tienen razón» Francisco de la Torre Autor de ‘¿Hacienda somos todos?’La extensión de esa percepción de brecha fiscal entre generaciones por parte de los más jóvenes, agravada en los últimos años por decisiones regulatorias como la revalorización general de las pensiones con el IPC, incluso de las más altas, o la no deflactación del IRPF, que ha elevado hasta cotas nunca antes conocidas la carga fiscal sobre las nóminas, ha ensombrecido la fotografía general de la opinión de los españoles sobre la utilidad de los impuestos. Según el último barómetro del Instituto de Estudios Fiscales, hay un 10% de los ciudadanos que asegura que no hay un solo servicio público que justifique el pago de impuestos, un 20% que entiende que ninguno es adecuado al nivel de impuestos que se pagan y una cuarta parte que está convencida de que no contribuyen a redistribuir la riqueza. Ese deterioro de la percepción influye sobre otras métricas: ya hay una tercera parte de la población que justifica el fraude fiscal, bien porque consideran que es connatural al pago de impuestos o bien porque entienden que hay que trampear para poder salir adelante debido a la elevada carga fiscal.Lo de subir los impuestosLos datos del barómetro de Hacienda subrayan una curiosa paradoja. El hito de máximo apoyo social a la necesidad de que exista una Hacienda Pública que recaude impuestos para sufragar los servicios públicos se produjo en 2019, en el primer sondeo tras la llegada a la Presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez y la consolidación de un relato a favor de subir los impuestos a las rentas altas y a las empresas para mejorar la financiación y los servicios del Estado del bienestar.A partir de ese año, y coincidiendo con el desarrollo tangible de esa política fiscal, el respaldo social a utilidad de la Hacienda Pública no ha hecho otra cosa que caer -aunque aún se sitúa en porcentajes muy mayoritarios, del 79%-, en tanto que la población que considera que se estaría mejor sin impuestos se ha disparado, desde el 8% de 2019 al 24% de 2025.«Es un patrón recurrente. Ya se vio también después de la gran crisis financiera», explica José María Mollinedo, portavoz del sindicatos de técnicos de Hacienda (Gestha). «El aumento de la inflación ha reducido el poder adquisitivo de los hogares y estos no perciben los servicios públicos como algo que mejore su situación, en parte porque hay un desconocimiento generalizado del coste de los servicios públicos. Falta cultura fiscal», dice.«Cuando los impuestos no paran de subir y drenan los recursos de las familias el descontento surge» Ignacio Basco Presidente de Contribuyentes en acciónIgnacio Basco, del colectivo Contribuyentes en Acción, lo ve de otra manera. «Los impuestos son un contrato social en el que los ciudadanos pagan a cambio de unos servicios. Cuando el hecho de pagar impuestos por el mero hecho de pagarlos se convierte en un fin en sí mismo y no paran de subir, drenando recursos de los hogares, el descontento surge», interpreta. «En los últimos años los ingresos por IRPF se han incrementado un 80% y la renta de las familias apenas un 4%, por eso ha empeorado la conciencia fiscal», remacha.¿Qué pasa con los jóvenes?La pérdida de conciencia fiscal de los jóvenes preocupa. Tanto que a principios de junio el Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda celebró en Sevilla una jornada con el título ‘Conciencia fiscal y juventud: evidencias y propuestas para una cultura tributaria del siglo XXI’, en la que se buscaban tanto respuestas como fórmulas para frenar ese deterioro en su conciencia fiscal.Una de las mesas trataba de analizar cómo influyen los canales de comunicación desde los que se informan en su percepción. «Hay una serie de ‘influencers’ jóvenes que hablan sobre economía, muchos viven en Andorra, que hacen lecturas de brocha gorda y que demonizan el pago de impuestos», señala el portavoz de Gestha.«Hay una serie de ‘influencers’ jóvenes que hablan sobre economía y demonizan el pago de impuestos» José María Mollinedo Portavoz de los técnicos de Hacienda«Hay una brecha generacional en el pago de impuestos y en la distribución del gasto público, con discriminaciones que son muy visibles», argumenta Francisco de la Torre. «Los jóvenes ven que pagan más por el transporte público que las personas mayores, que sufren para pagar la renta del alquiler cuando a sus caseros les hacen rebajas fiscales y que en las políticas públicas que más les afectan, como la vivienda, no se hace nada. Hay razones de fondo en su descontento, no es solo porque les haya comido la cabeza un ‘youtuber’», opina.También parece haber un rechazo al camino que se les quiere marcar desde el poder político. Mientras el Gobierno ha decidido orientar su política de vivienda para los jóvenes hacia el fomento del alquiler como solución, el módulo sobre políticas de vivienda que incluye el barómetro de opinión de este año deja claro que son precisamente los jóvenes los que están más en desacuerdo con que se fomente el alquiler por delante de la compra. Igual que sucedió con el segundo mundial de fútbol de España la cosa empezó en Shakira. El pasado mes de mayo se conoció una sentencia de la Audiencia Nacional que daba la razón a la celebérrima artista colombiana en sus cuitas con la Agencia Tributaria a cuenta de su declaración fiscal del año 2011. Más allá del agitado debate entre juristas y tributaristas que se desencadenó en torno a la mayor o menor consistencia de la resolución judicial lo que llamó la atención fue el júbilo general con el que se recibió la noticia en las redes sociales, que celebraron la sentencia casi como una victoria propia. La cantante, por cierto, ya había reconocido y pagado por sus irregularidades fiscales en 2012, 2013 y 2014, destapadas por Hacienda .El episodio hizo saltas las alarmas en la Agencia Tributaria , donde se juzgó como muy preocupante semejante reacción social en relación a una persona que ya había sido condenada por un fraude fiscal continuado. Sin embargo, no se puede interpretar más que como otro indicio de una tendencia que las propias encuestas que elabora anualmente el Ministerio de Hacienda, a través del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), viene mostrando desde hace varios años: el progresivo pero inexorable deterioro de la conciencia fiscal de los españoles.El último barómetro de opinión, correspondiente al ejercicio de 2025 y que ha publicado recientemente el IEF, revela un nuevo repunte en el porcentaje de población que considera que se viviría mejor sin impuestos, que se sitúa ya en el 24%, un máximo histórico en una serie que ha testado las opiniones de los españoles sobre el sistema fiscal durante los últimos treinta años.La cifra es mucho más llamativa cuando se desagregan las opiniones por edades. El 35% de los jóvenes entre 18 y 24 años está convencido de que se viviría mejor sin impuestos y el porcentaje se eleva hasta el 38% en los que tienen entre 25 y 39 años, personas que ya han entrado de forma completa en el circuito laboral y en el juego de transferencias del sistema fiscal.«La realidad es que se es receptor neto de recursos públicos hasta los 18 años o un poco más, pero cuando se terminan los estudios esa transferencia cae prácticamente a cero, y cuando se empieza a trabajar y a ganar un salario mensual te das cuenta de que pagas muchos impuestos y no recibes servicios equivalentes a cambio. Los jóvenes entienden que el sistema está sesgado en su contra y lo duro es que tienen buena parte de razón», explica el inspector fiscal y autor del libro ‘¿Hacienda somos todos?’, Francisco de la Torre.«Los jóvenes entienden que el sistema fiscal está sesgado en su contra y lo duro es que tienen razón» Francisco de la Torre Autor de ‘¿Hacienda somos todos?’La extensión de esa percepción de brecha fiscal entre generaciones por parte de los más jóvenes, agravada en los últimos años por decisiones regulatorias como la revalorización general de las pensiones con el IPC, incluso de las más altas, o la no deflactación del IRPF, que ha elevado hasta cotas nunca antes conocidas la carga fiscal sobre las nóminas, ha ensombrecido la fotografía general de la opinión de los españoles sobre la utilidad de los impuestos. Según el último barómetro del Instituto de Estudios Fiscales, hay un 10% de los ciudadanos que asegura que no hay un solo servicio público que justifique el pago de impuestos, un 20% que entiende que ninguno es adecuado al nivel de impuestos que se pagan y una cuarta parte que está convencida de que no contribuyen a redistribuir la riqueza. Ese deterioro de la percepción influye sobre otras métricas: ya hay una tercera parte de la población que justifica el fraude fiscal, bien porque consideran que es connatural al pago de impuestos o bien porque entienden que hay que trampear para poder salir adelante debido a la elevada carga fiscal.Lo de subir los impuestosLos datos del barómetro de Hacienda subrayan una curiosa paradoja. El hito de máximo apoyo social a la necesidad de que exista una Hacienda Pública que recaude impuestos para sufragar los servicios públicos se produjo en 2019, en el primer sondeo tras la llegada a la Presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez y la consolidación de un relato a favor de subir los impuestos a las rentas altas y a las empresas para mejorar la financiación y los servicios del Estado del bienestar.A partir de ese año, y coincidiendo con el desarrollo tangible de esa política fiscal, el respaldo social a utilidad de la Hacienda Pública no ha hecho otra cosa que caer -aunque aún se sitúa en porcentajes muy mayoritarios, del 79%-, en tanto que la población que considera que se estaría mejor sin impuestos se ha disparado, desde el 8% de 2019 al 24% de 2025.«Es un patrón recurrente. Ya se vio también después de la gran crisis financiera», explica José María Mollinedo, portavoz del sindicatos de técnicos de Hacienda (Gestha). «El aumento de la inflación ha reducido el poder adquisitivo de los hogares y estos no perciben los servicios públicos como algo que mejore su situación, en parte porque hay un desconocimiento generalizado del coste de los servicios públicos. Falta cultura fiscal», dice.«Cuando los impuestos no paran de subir y drenan los recursos de las familias el descontento surge» Ignacio Basco Presidente de Contribuyentes en acciónIgnacio Basco, del colectivo Contribuyentes en Acción, lo ve de otra manera. «Los impuestos son un contrato social en el que los ciudadanos pagan a cambio de unos servicios. Cuando el hecho de pagar impuestos por el mero hecho de pagarlos se convierte en un fin en sí mismo y no paran de subir, drenando recursos de los hogares, el descontento surge», interpreta. «En los últimos años los ingresos por IRPF se han incrementado un 80% y la renta de las familias apenas un 4%, por eso ha empeorado la conciencia fiscal», remacha.¿Qué pasa con los jóvenes?La pérdida de conciencia fiscal de los jóvenes preocupa. Tanto que a principios de junio el Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda celebró en Sevilla una jornada con el título ‘Conciencia fiscal y juventud: evidencias y propuestas para una cultura tributaria del siglo XXI’, en la que se buscaban tanto respuestas como fórmulas para frenar ese deterioro en su conciencia fiscal.Una de las mesas trataba de analizar cómo influyen los canales de comunicación desde los que se informan en su percepción. «Hay una serie de ‘influencers’ jóvenes que hablan sobre economía, muchos viven en Andorra, que hacen lecturas de brocha gorda y que demonizan el pago de impuestos», señala el portavoz de Gestha.«Hay una serie de ‘influencers’ jóvenes que hablan sobre economía y demonizan el pago de impuestos» José María Mollinedo Portavoz de los técnicos de Hacienda«Hay una brecha generacional en el pago de impuestos y en la distribución del gasto público, con discriminaciones que son muy visibles», argumenta Francisco de la Torre. «Los jóvenes ven que pagan más por el transporte público que las personas mayores, que sufren para pagar la renta del alquiler cuando a sus caseros les hacen rebajas fiscales y que en las políticas públicas que más les afectan, como la vivienda, no se hace nada. Hay razones de fondo en su descontento, no es solo porque les haya comido la cabeza un ‘youtuber’», opina.También parece haber un rechazo al camino que se les quiere marcar desde el poder político. Mientras el Gobierno ha decidido orientar su política de vivienda para los jóvenes hacia el fomento del alquiler como solución, el módulo sobre políticas de vivienda que incluye el barómetro de opinión de este año deja claro que son precisamente los jóvenes los que están más en desacuerdo con que se fomente el alquiler por delante de la compra.  

Igual que sucedió con el segundo mundial de fútbol de España la cosa empezó en Shakira. El pasado mes de mayo se conoció una sentencia de la Audiencia Nacional que daba la razón a la celebérrima artista colombiana en sus cuitas con la Agencia … Tributaria a cuenta de su declaración fiscal del año 2011. Más allá del agitado debate entre juristas y tributaristas que se desencadenó en torno a la mayor o menor consistencia de la resolución judicial lo que llamó la atención fue el júbilo general con el que se recibió la noticia en las redes sociales, que celebraron la sentencia casi como una victoria propia. La cantante, por cierto, ya había reconocido y pagado por sus irregularidades fiscales en 2012, 2013 y 2014, destapadas por Hacienda.

El episodio hizo saltas las alarmas en la Agencia Tributaria, donde se juzgó como muy preocupante semejante reacción social en relación a una persona que ya había sido condenada por un fraude fiscal continuado. Sin embargo, no se puede interpretar más que como otro indicio de una tendencia que las propias encuestas que elabora anualmente el Ministerio de Hacienda, a través del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), viene mostrando desde hace varios años: el progresivo pero inexorable deterioro de la conciencia fiscal de los españoles.

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«Los jóvenes entienden que el sistema fiscal está sesgado en su contra y lo duro es que tienen razón»

Francisco de la Torre

Autor de ‘¿Hacienda somos todos?’

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