La empresa lo tenía claro. Quería destinar más de 500 hectáreas a cultivos de regadío entre árboles frutales, plantas medicinales e invernaderos de agricultura intensiva. También pretendía construir caminos, balsas, naves y una torre eléctrica. Para todo ello, eso sí, era necesario modificar el uso forestal de la finca Las Cuerdas ―a las afueras de la ciudad de Almería― a uno agrícola y la puesta en riego de terrenos de secano que forman parte del único corredor biológico que aún conecta la costa almeriense con el interior. La iniciativa fue impulsada en verano de 2014 por Calebus S.A. y desde entonces ha pasado por un sinfín de trámites, alegaciones, recursos judiciales y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Ahora, 12 años después, la Junta de Andalucía le ha puesto punto final al desautorizarlo por contravenir las normas urbanísticas, por su impacto en la naturaleza y la escasez de agua.
La administración justifica que la zona carece de recursos hídricos suficientes y que el proyecto afectaría de manera irreversible a hábitats de interés comunitario
La empresa lo tenía claro. Quería destinar más de 500 hectáreas a cultivos de regadío entre árboles frutales, plantas medicinales e invernaderos de agricultura intensiva. También pretendía construir caminos, balsas, naves y una torre eléctrica. Para todo ello, eso sí, era necesario modificar el uso forestal de la finca Las Cuerdas ―a las afueras de la ciudad de Almería― a uno agrícola y la puesta en riego de terrenos de secano que forman parte del único corredor biológico que aún conecta la costa almeriense con el interior. La iniciativa fue impulsada en verano de 2014 por Calebus S.A. y desde entonces ha pasado por un sinfín de trámites, alegaciones, recursos judiciales y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Ahora, 12 años después, la Junta de Andalucía le ha puesto punto final al desautorizarlo por contravenir las normas urbanísticas, por su impacto en la naturaleza y la escasez de agua.
Acostumbrados a un paisaje cada vez más lleno de plásticos, a planes inmobiliarios que afectan al medio ambiente y a luchar contra gigantes, para Ecologistas en Acción, que presentó gran parte de las alegaciones que han servido para tumbar este proyecto, la resolución ha supuesto “una victoria”. “Esa zona tiene hábitats que son exclusivos del este de la península, entre Málaga y Murcia, pero sobre todo en Almería. Son únicos en toda Europa y deben ser protegidos”, explica Marcos Diéguez, portavoz de la organización verde. “Y fue declarada Lugar de Interés Comunitario, precisamente, para que hubiera un corredor biológico que conectase la costa con el interior, llegando incluso a Sierra Nevada”, sostiene quien señala que es la única vía de conexión porque el resto ya están cerradas por asfalto e invernaderos. Por ello insiste en que, aunque a simple vista el paraje parezca “un secarral”, en realidad tiene una función vital para permitir el movimiento de las especies y que no queden aisladas.

El proyecto que ahora alcanza su final ―aunque la compañía tiene la opción de recurrirla en los tribunales― comenzó su largo recorrido en julio de 2014, cuando Calebus presentó el denominado Plan de Aprovechamiento Sostenible en la Finca las Cuerdas, una zona árida cerca de la localidad de Cuevas de los Medinas, ya en la frontera entre los términos municipales de Almería y Níjar. En febrero de 2015 salió a información pública y en los meses siguientes recibió el visto bueno de Cultura ―porque el patrimonio histórico no se veía afectado― y también luz verde por parte de Agricultura. Luego arrancó una serie de idas y venidas tras la presentación de alegaciones de distintas personas y Ecologistas en Acción.
Más tarde, el Servicio de Gestión del Medio Natural le puso pegas y, aunque el promotor denunció “trato discriminatorio por agravio comparativo”, en marzo de 2017, la Junta de Andalucía denegó la autorización ambiental necesaria para desarrollar el plan. Calebus presentó un recurso de alzada, pero cuatro años después la administración la desestimó; y la empresa acabó acudiendo a los tribunales, que le dieron la razón ya en 2025, en parte porque había defectos en los argumentos en los que el Gobierno andaluz basaba su decisión. Tras un nuevo plazo de alegaciones, ahora la Junta ha vuelto a no autorizar la iniciativa, pero justificándose de manera mucho más explícita.
“Es desfavorable porque la actuación contraviene la ordenación territorial (el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Almería), por la falta de recursos hídricos acreditados para la superficie de regadío pretendida y por el impacto que ocasionaría la transformación sobre hábitats de interés comunitario y especies catalogadas en un espacio que forma parte de la Red Natura 2000”, sostienen fuentes de la Junta de Andalucía, tesis que se desarrolla de manera más amplia en la resolución, firmada por el delegado de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Manuel de la Torre, y a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
El documento ahora explica mejor que las aguas desaladas que surten a la comarca de Níjar desde Carboneras solo pueden usarse en terrenos que fueran agrícolas de regadío anteriormente, pero no para nuevos. Y que la iniciativa implicaría la pérdida “irreversible” de condiciones ambientales en los hábitats de interés comunitario del entorno, que ejerce de corredor entre el parque natural Cabo de Gata, Sierra Alamilla y Tabernas para continuar hasta Sierra Nevada. Espacio, además, donde hay 23 especies ―tres de flora y 20 de fauna― incluidas en el Listado Andaluz de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, como el camaleón o el águila perdicera.
