El maratón tenía que acabar en Atenas. La final de la Euroliga conquistada este domingo por el Olympiacos ante el Real Madrid coronó un larguísimo camino de 402 encuentros europeos desde el inicio de la fase regular hasta el partido decisivo en el OAKA. El conjunto blanco estiró al límite su resistencia cuando tenía todos los elementos en contra por el ambiente y las lesiones de sus pívots y al final del encuentro su entrenador, Sergio Scariolo, resaltó el mérito de competir en tales circunstancias hasta el último peldaño y la gigantesca dificultad que en el futuro supondrá continuar con los puños en alto en la pasarela europea. “Cada vez hay más conjuntos que invierten más para ganar. Hemos de tener la conciencia de que cada vez va a ser más difícil. Eso lo tenemos que tener claro o nos equivocaremos”, avisó el preparador italiano.
La competencia deportiva y económica se dispara en la Copa de Europa entre los poderes tradicionales y los nuevos ricos
El maratón tenía que acabar en Atenas. La final de la Euroliga conquistada este domingo por el Olympiacos ante el Real Madrid coronó un larguísimo camino de 402 encuentros europeos desde el inicio de la fase regular hasta el partido decisivo en el OAKA. El conjunto blanco estiró al límite su resistencia cuando tenía todos los elementos en contra por el ambiente y las lesiones de sus pívots y al final del encuentro su entrenador, Sergio Scariolo, resaltó el mérito de competir en tales circunstancias hasta el último peldaño y la gigantesca dificultad que en el futuro supondrá continuar con los puños en alto en la pasarela europea. “Cada vez hay más conjuntos que invierten más para ganar. Hemos de tener la conciencia de que cada vez va a ser más difícil. Eso lo tenemos que tener claro o nos equivocaremos”, avisó el preparador italiano.
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