
High School Musical, 10 Cosas Que Odio de Ti, o Nunca Me Han Besado, son algunas de las películas con las que jóvenes —y no tan jóvenes— se han criado. El estand de los besos o A todos los chicos de los que me enamoré, son la versión actualizada de la comedia romántica al más puro estilo estadounidense. Todas ellas tienen algo en común: el baile de graduación, “prom” en inglés. Sea cual sea la trama de la película, el vestido, el ramillete, y la hora de recogida la noche de la fiesta, siempre están presentes. Esta cultura “prom” ha impactado en las graduaciones catalanas con una reconversión: ahora todas las chicas quieren su vestido.
Marcas como Oh Juliette o Sorellas The Brand se han especializado en trajes para la fiesta de fin de estudios
Marcas como Oh Juliette o Sorellas The Brand se han especializado en trajes para la fiesta de fin de estudios

Laia Pujals
Barcelona –
High School Musical, 10 Cosas Que Odio de Ti, o Nunca Me Han Besado, son algunas de las películas con las que jóvenes —y no tan jóvenes— se han criado. El estand de los besos o A todos los chicos de los que me enamoré, son la versión actualizada de la comedia romántica al más puro estilo estadounidense. Todas ellas tienen algo en común: el baile de graduación, “prom” en inglés. Sea cual sea la trama de la película, el vestido, el ramillete, y la hora de recogida la noche de la fiesta, siempre están presentes. Esta cultura “prom” ha impactado en las graduaciones catalanas con una reconversión: ahora todas las chicas quieren su vestido.
@ohjuliettestore Enseñando nuestros vestidos de graduación, sin saber que han dicho sobre nosotras 😬🩷 #vestidosdegraduación #ideasgraduacion #graduacionbachillerato #graduacioneso #ohjuliette
Oh Juliette y Sorellas The Brand son dos empresas dedicadas únicamente a la venda de vestidos de graduación. La primera nació en 2012, y fue la pionera en “introducir el concepto prom”, tal y como explican en su web. Un concepto que ahora ha llegado a su cúspide: “Hay muchísima gente. Se hacen colas de cinco o seis horas”, explica Noelia Jaramillo, responsable de la tienda de Oh Juliette en Barcelona. La temporada empieza en los primeros meses del año, los fines de semana. En marzo, ya se hacen colas de dos y tres horas. Pero es entre abril y mayo que llega a su pico, cuando se acercan la mayoría de graduaciones de instituto. “Es una cosa loca”, reconoce Sònia Céspedes, encargada de la tienda de Sorellas en la calle Aragó. Ambas cuentan que las colas llegan a la hora muy fácilmente, aunque hay una limitación de vestidos que se pueden entrar en el probador —cuatro como máximo— y que “antes de entrar, se les explica cuál es el funcionamiento de la tienda”, cuenta Jaramillo. En estas dos tiendas, los vestidos oscilan entre 40 y 70 euros.
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Un funcionamiento que confirman las que esperan en la cola para probarse los vestidos. Núria Albin (16 años) y su madre, Anna Vila acudieron el viernes pasado aprovechando que tenían fiesta. “He visto mucho estos vestidos por TikTok y también amigas mías que han venido”, contaba Albin. Buscaban vestido para la graduación de cuarto de la ESO en Oh Juliette. Carla Gil (16) y Griselda Manresa también esperaban en la cola para probarse los vestidos: “Llevamos una media hora larga en la cola”, lamentaba Manresa. Aun así, reconocía que ya esperaba “esta cantidad de gente”. En cambio, a Vila, le sorprendió. “Hemos venido hoy porque hemos pensado que habría menos gente, pero hace más de media hora que nos esperamos para probar los vestidos”, lamentaba.
Alba Rodríguez (15) se encontraba en una situación similar unas calles más arriba, en la tienda de Sorellas The Brand en la calle de Aragó. De la misma manera que Gil y Albin, ella buscaba vestido para la graduación de la ESO: “Estoy emocionada por graduarme con un vestido”, reconocía. Rodríguez vio por redes las colas que se creaban, “y creía que habría más”. “Por las tardes es horrible, hay muchísima gente. Mis amigas me recomendaron que fuera por las mañanas”, admitía.
Este fenómeno genera expectación entre los acompañantes de las niñas, aunque también comprensión: “Los vestidos son baratos, y para un día están bien”, afirmó Vila. Aunque también añadía que “falta el retoque personal”. “Eso vendrá después”. Albin, Gil y Rodríguez reflexionaban que “la moda ha venido por redes”, pero que también “les hace ilusión celebrar que acaba una etapa”.
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