Cuando el mundo descubrió a Bonnie Tyler , su gran historia de amor ya había comenzado. Mucho antes de llenar estadios, vender millones de discos o convertirse en una de las voces más reconocibles del pop-rock internacional, Gaynor Hopkins —su verdadero nombre— ya había encontrado al hombre que la acompañaría durante el resto de su vida.La cantante, fallecida este jueves a los 75 años, construyó una trayectoria musical brillante, pero siempre defendió que su mayor refugio estaba lejos de los focos. Allí aparecía Robert Sullivan, su marido durante más de cinco décadas, el hombre que conoció antes de la fama y con quien compartió tanto los mayores éxitos como los momentos más dolorosos.Entre esos capítulos más difíciles hubo uno que la marcó profundamente: el aborto espontáneo que sufrió cuando decidió dar el paso de convertirse en madre. Una experiencia de la que habló con absoluta sinceridad y que terminó cambiando el rumbo de su vida.Noticia relacionada general No No Muere Bonnie Tyler a los 75 años Ivannia SalazarUn matrimonio que sobrevivió a la famaBonnie Tyler conoció a Robert Sullivan a principios de los años setenta, cuando todavía actuaba en pequeños locales de Gales y soñaba con hacerse un hueco en la industria musical. Él trabajaba entonces en el mundo empresarial y ambos comenzaron una relación cuando el éxito todavía parecía lejano.La pareja contrajo matrimonio en 1973 y nunca dejó de caminar unida. En una entrevista concedida a ‘The Times’, la artista resumía así el secreto de una relación tan longeva: «Creo que el secreto de nuestro éxito es que nos conocimos antes de que yo fuera famosa».Mientras ella recorría el mundo con sus giras, Sullivan desarrolló una sólida carrera como promotor inmobiliario. Lejos de competir por el protagonismo, siempre prefirió mantenerse en un discreto segundo plano, convirtiéndose en el gran apoyo de la cantante durante más de cincuenta años.Aunque atravesaron momentos complicados —incluida la crisis que provocó en 2014 la publicación de una presunta infidelidad de Sullivan—, ambos decidieron seguir adelante. Bonnie nunca ocultó que, como cualquier matrimonio largo, habían vivido altibajos, pero siempre defendió que el cariño y la complicidad pesaban mucho más que cualquier dificultad.El aborto que cambió su vidaSi hubo un episodio que marcó especialmente la vida personal de Bonnie fue la maternidad que nunca llegó.La cantante explicó en varias ocasiones que, tras casarse, ambos decidieron esperar unos años antes de tener hijos. Sin embargo, cuando sintieron que había llegado el momento, su carrera atravesaba el mejor momento y fueron retrasando esa decisión.En declaraciones a la ‘BBC’ recordó cómo vivió aquel momento: «Me quedé embarazada muy rápido, pero después de dos meses y medio, tuve un aborto. Fue una época horrible. Lo intentamos de nuevo, pero después de dos años no me quedaba embarazada, así que pensamos que no estaba destinado a ser».También habló de ello con ‘The Times’, donde reconoció que aquella pérdida terminó cambiando su manera de afrontar la maternidad. Aun así, nunca sintió que le faltara una familia. «Tengo cinco ahijados, 16 sobrinas y sobrinos, y 12 sobrinos nietos, así que no hay ausencia de hijos en mi vida», aseguró.Con el paso de los años aceptó que su historia tomaría otro camino. En distintas entrevistas llegó a reconocer que compaginar una carrera internacional con la crianza habría sido extremadamente complicado y prefirió centrarse en la música sin renunciar a disfrutar de su extensa familia.GtresUna vida tranquila lejos de los escenariosCuando no estaba de gira, Bonnie Tyler cambiaba los grandes escenarios por una vida completamente distinta.Junto a Robert Sullivan encontraba la tranquilidad en su finca del Algarve portugués, donde ambos compartían su pasión por el campo, los caballos y la producción de vino. Aquel refugio, alejado del ruido mediático, se convirtió durante décadas en su verdadero hogar.Allí también disfrutaban de reuniones familiares constantes. La cantante solía bromear con que su casa estaba siempre llena de sobrinos, ahijados y amigos, convirtiéndose en un punto de encuentro para toda la familia.Hasta hace apenas unos meses seguía subida a los escenarios. Solo los problemas de salud que la obligaron a ser intervenida en Portugal interrumpieron una carrera que nunca quiso abandonar. Tras su fallecimiento, Robert Sullivan afronta ahora la despedida de la mujer con la que compartió más de medio siglo de vida, una historia de amor que comenzó mucho antes de que el mundo aprendiera a reconocer aquella voz ronca que terminó convirtiéndose en leyenda. Cuando el mundo descubrió a Bonnie Tyler , su gran historia de amor ya había comenzado. Mucho antes de llenar estadios, vender millones de discos o convertirse en una de las voces más reconocibles del pop-rock internacional, Gaynor Hopkins —su verdadero nombre— ya había encontrado al hombre que la acompañaría durante el resto de su vida.La cantante, fallecida este jueves a los 75 años, construyó una trayectoria musical brillante, pero siempre defendió que su mayor refugio estaba lejos de los focos. Allí aparecía Robert Sullivan, su marido durante más de cinco décadas, el hombre que conoció antes de la fama y con quien compartió tanto los mayores éxitos como los momentos más dolorosos.Entre esos capítulos más difíciles hubo uno que la marcó profundamente: el aborto espontáneo que sufrió cuando decidió dar el paso de convertirse en madre. Una experiencia de la que habló con absoluta sinceridad y que terminó cambiando el rumbo de su vida.Noticia relacionada general No No Muere Bonnie Tyler a los 75 años Ivannia SalazarUn matrimonio que sobrevivió a la famaBonnie Tyler conoció a Robert Sullivan a principios de los años setenta, cuando todavía actuaba en pequeños locales de Gales y soñaba con hacerse un hueco en la industria musical. Él trabajaba entonces en el mundo empresarial y ambos comenzaron una relación cuando el éxito todavía parecía lejano.La pareja contrajo matrimonio en 1973 y nunca dejó de caminar unida. En una entrevista concedida a ‘The Times’, la artista resumía así el secreto de una relación tan longeva: «Creo que el secreto de nuestro éxito es que nos conocimos antes de que yo fuera famosa».Mientras ella recorría el mundo con sus giras, Sullivan desarrolló una sólida carrera como promotor inmobiliario. Lejos de competir por el protagonismo, siempre prefirió mantenerse en un discreto segundo plano, convirtiéndose en el gran apoyo de la cantante durante más de cincuenta años.Aunque atravesaron momentos complicados —incluida la crisis que provocó en 2014 la publicación de una presunta infidelidad de Sullivan—, ambos decidieron seguir adelante. Bonnie nunca ocultó que, como cualquier matrimonio largo, habían vivido altibajos, pero siempre defendió que el cariño y la complicidad pesaban mucho más que cualquier dificultad.El aborto que cambió su vidaSi hubo un episodio que marcó especialmente la vida personal de Bonnie fue la maternidad que nunca llegó.La cantante explicó en varias ocasiones que, tras casarse, ambos decidieron esperar unos años antes de tener hijos. Sin embargo, cuando sintieron que había llegado el momento, su carrera atravesaba el mejor momento y fueron retrasando esa decisión.En declaraciones a la ‘BBC’ recordó cómo vivió aquel momento: «Me quedé embarazada muy rápido, pero después de dos meses y medio, tuve un aborto. Fue una época horrible. Lo intentamos de nuevo, pero después de dos años no me quedaba embarazada, así que pensamos que no estaba destinado a ser».También habló de ello con ‘The Times’, donde reconoció que aquella pérdida terminó cambiando su manera de afrontar la maternidad. Aun así, nunca sintió que le faltara una familia. «Tengo cinco ahijados, 16 sobrinas y sobrinos, y 12 sobrinos nietos, así que no hay ausencia de hijos en mi vida», aseguró.Con el paso de los años aceptó que su historia tomaría otro camino. En distintas entrevistas llegó a reconocer que compaginar una carrera internacional con la crianza habría sido extremadamente complicado y prefirió centrarse en la música sin renunciar a disfrutar de su extensa familia.GtresUna vida tranquila lejos de los escenariosCuando no estaba de gira, Bonnie Tyler cambiaba los grandes escenarios por una vida completamente distinta.Junto a Robert Sullivan encontraba la tranquilidad en su finca del Algarve portugués, donde ambos compartían su pasión por el campo, los caballos y la producción de vino. Aquel refugio, alejado del ruido mediático, se convirtió durante décadas en su verdadero hogar.Allí también disfrutaban de reuniones familiares constantes. La cantante solía bromear con que su casa estaba siempre llena de sobrinos, ahijados y amigos, convirtiéndose en un punto de encuentro para toda la familia.Hasta hace apenas unos meses seguía subida a los escenarios. Solo los problemas de salud que la obligaron a ser intervenida en Portugal interrumpieron una carrera que nunca quiso abandonar. Tras su fallecimiento, Robert Sullivan afronta ahora la despedida de la mujer con la que compartió más de medio siglo de vida, una historia de amor que comenzó mucho antes de que el mundo aprendiera a reconocer aquella voz ronca que terminó convirtiéndose en leyenda.
Cuando el mundo descubrió a Bonnie Tyler, su gran historia de amor ya había comenzado. Mucho antes de llenar estadios, vender millones de discos o convertirse en una de las voces más reconocibles del pop-rock internacional, Gaynor Hopkins —su verdadero nombre— ya había … encontrado al hombre que la acompañaría durante el resto de su vida.
La cantante, fallecida este jueves a los 75 años, construyó una trayectoria musical brillante, pero siempre defendió que su mayor refugio estaba lejos de los focos. Allí aparecía Robert Sullivan, su marido durante más de cinco décadas, el hombre que conoció antes de la fama y con quien compartió tanto los mayores éxitos como los momentos más dolorosos.
Entre esos capítulos más difíciles hubo uno que la marcó profundamente: el aborto espontáneo que sufrió cuando decidió dar el paso de convertirse en madre. Una experiencia de la que habló con absoluta sinceridad y que terminó cambiando el rumbo de su vida.
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Ivannia Salazar
Un matrimonio que sobrevivió a la fama
Bonnie Tyler conoció a Robert Sullivan a principios de los años setenta, cuando todavía actuaba en pequeños locales de Gales y soñaba con hacerse un hueco en la industria musical. Él trabajaba entonces en el mundo empresarial y ambos comenzaron una relación cuando el éxito todavía parecía lejano.
La pareja contrajo matrimonio en 1973 y nunca dejó de caminar unida. En una entrevista concedida a ‘The Times’, la artista resumía así el secreto de una relación tan longeva: «Creo que el secreto de nuestro éxito es que nos conocimos antes de que yo fuera famosa».
Mientras ella recorría el mundo con sus giras, Sullivan desarrolló una sólida carrera como promotor inmobiliario. Lejos de competir por el protagonismo, siempre prefirió mantenerse en un discreto segundo plano, convirtiéndose en el gran apoyo de la cantante durante más de cincuenta años.
Aunque atravesaron momentos complicados —incluida la crisis que provocó en 2014 la publicación de una presunta infidelidad de Sullivan—, ambos decidieron seguir adelante. Bonnie nunca ocultó que, como cualquier matrimonio largo, habían vivido altibajos, pero siempre defendió que el cariño y la complicidad pesaban mucho más que cualquier dificultad.
El aborto que cambió su vida
Si hubo un episodio que marcó especialmente la vida personal de Bonnie fue la maternidad que nunca llegó.
La cantante explicó en varias ocasiones que, tras casarse, ambos decidieron esperar unos años antes de tener hijos. Sin embargo, cuando sintieron que había llegado el momento, su carrera atravesaba el mejor momento y fueron retrasando esa decisión.
En declaraciones a la ‘BBC’ recordó cómo vivió aquel momento: «Me quedé embarazada muy rápido, pero después de dos meses y medio, tuve un aborto. Fue una época horrible. Lo intentamos de nuevo, pero después de dos años no me quedaba embarazada, así que pensamos que no estaba destinado a ser».
También habló de ello con ‘The Times’, donde reconoció que aquella pérdida terminó cambiando su manera de afrontar la maternidad. Aun así, nunca sintió que le faltara una familia. «Tengo cinco ahijados, 16 sobrinas y sobrinos, y 12 sobrinos nietos, así que no hay ausencia de hijos en mi vida», aseguró.
Con el paso de los años aceptó que su historia tomaría otro camino. En distintas entrevistas llegó a reconocer que compaginar una carrera internacional con la crianza habría sido extremadamente complicado y prefirió centrarse en la música sin renunciar a disfrutar de su extensa familia.

Una vida tranquila lejos de los escenarios
Cuando no estaba de gira, Bonnie Tyler cambiaba los grandes escenarios por una vida completamente distinta.
Junto a Robert Sullivan encontraba la tranquilidad en su finca del Algarve portugués, donde ambos compartían su pasión por el campo, los caballos y la producción de vino. Aquel refugio, alejado del ruido mediático, se convirtió durante décadas en su verdadero hogar.
Allí también disfrutaban de reuniones familiares constantes. La cantante solía bromear con que su casa estaba siempre llena de sobrinos, ahijados y amigos, convirtiéndose en un punto de encuentro para toda la familia.
Hasta hace apenas unos meses seguía subida a los escenarios. Solo los problemas de salud que la obligaron a ser intervenida en Portugal interrumpieron una carrera que nunca quiso abandonar. Tras su fallecimiento, Robert Sullivan afronta ahora la despedida de la mujer con la que compartió más de medio siglo de vida, una historia de amor que comenzó mucho antes de que el mundo aprendiera a reconocer aquella voz ronca que terminó convirtiéndose en leyenda.
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