
A Raúl Anta se le humedecen los ojos cuando recuerda el momento en el que tuvo entre sus manos el título oficial que acreditaba su nivel B2 de euskera. El camino no fue fácil. Su familia no habla este idioma y cuando estudió en la escuela hace 40 años quedo exento de cursar la asignatura. Tuvo que aprenderlo de adulto en un centro de enseñanza de euskera (euskaltegi) y con ayuda de un amigo. “Yo trabajo en la administración pública vasca y, para crecer profesionalmente, me exigían, entre los requisitos, certificar un nivel de euskera. Me notaba muy limitado por mi discapacidad auditiva”, signa Anta y traduce su intérprete.
El País Vasco se convierte en la primera comunidad que expide títulos que permiten acreditar competencias lingüísticas concretas según las capacidades o las funciones del puesto de trabajo 
A Raúl Anta se le humedecen los ojos cuando recuerda el momento en el que tuvo entre sus manos el título oficial que acreditaba su nivel B2 de euskera. El camino no fue fácil. Su familia no habla este idioma y cuando estudió en la escuela hace 40 años quedo exento de cursar la asignatura. Tuvo que aprenderlo de adulto en un centro de enseñanza de euskera (euskaltegi) y con ayuda de un amigo. “Yo trabajo en la administración pública vasca y, para crecer profesionalmente, me exigían, entre los requisitos, certificar un nivel de euskera. Me notaba muy limitado por mi discapacidad auditiva”, signa Anta y traduce su intérprete.
