Después de su incontestable doblete en el GP de Aragón, el heptacampeón de MotoGP volvió una vez más a casa exhausto en el plano físico, pero más todavía en el mental. Marc Márquez había vuelto a dar un espectáculo de primera categoría sobre la pista, pero el foco seguía fijado en su maltrecho brazo derecho. Es el mismo que ha puesto en jaque su trayectoria profesional de 2020 en adelante, y el que puede determinar también hasta dónde puede aguantar en la élite del motociclismo.
El heptacampeón compartió la primera imagen de su magullada extremidad y le pidió a su doctor que aclarara públicamente su delicada situación física
Después de su incontestable doblete en el GP de Aragón, el heptacampeón de MotoGP volvió una vez más a casa exhausto en el plano físico, pero más todavía en el mental. Marc Márquez había vuelto a dar un espectáculo de primera categoría sobre la pista, pero el foco seguía fijado en su maltrecho brazo derecho. Es el mismo que ha puesto en jaque su trayectoria profesional de 2020 en adelante, y el que puede determinar también hasta dónde puede aguantar en la élite del motociclismo.
La exasperación del heptacampeón de MotoGP por la insistencia mediática alrededor de la extremidad precipitó una cumbre para intentar cerrar de una vez por todas el tema, con la intención de centrarse en la competición y dejar de responder a los interrogantes que genera su compleja situación física. Junto a los cabecillas de su agencia de representación y miembros prominentes de Ducati, la fábrica que le devolvió la sonrisa y la gloria en 2024 tras abandonar Honda, trazaron un plan de acción para aclarar de una vez por todas cómo está realmente el brazo en cuestión.
Primero una foto, luego una entrevista y finalmente sus últimas valoraciones sobre el tema, este jueves, durante la previa del GP de San Marino, en un circuito de Misano donde ha subido nueve veces de 13 posibles al podio, con seis victorias.
En un recopilatorio de instantáneas subidas a Instagram aparentemente aleatorias, como quien no quiere la cosa y sin ningún mensaje adjunto, Márquez aparecía de sopetón en la tercera diapositiva sin camiseta y colgado de una de las máquinas de su gimnasio personal. En dicha fotografía, que pronto se viralizó dentro del universo motociclista, se puede apreciar cómo el brazo derecho de Márquez es notablemente más escuálido que el izquierdo. Parece, casi, como si le hubiera mordido un tiburón en el hombro. Son las consecuencias visuales de las nueve operaciones por las que ha pasado ese brazo desde 2019, siete de ellas en esa zona superior del mismo.
“Como ya dije en Aragón, estaba un poco cansado de que me repitieran una y otra vez la misma pregunta. Por mi experiencia, he aprendido que cuando hay mucho ruido a tu alrededor, lo mejor es ser honesto, transparente. Es la mejor manera de atajar las preguntas. Por eso quise mostrar mi situación real y que luego mi doctor la contara. A partir de aquí, no tengo nada más que decir. Con lo que tengo, quiero mantenerme centrado en la lucha por el título”, explicó el vigente campeón del mundo este jueves.
“Siempre le pido consejo a mi equipo de confianza, y les dije que quería encontrar una solución. Encontramos el camino, lo encontré, porque en el fondo esto era una decisión muy personal. Tantas preguntas sobre mi brazo me quitaban energía dentro de la pista. Así me siento más relajado”, reconocía el piloto catalán, de 33 años.
El doctor Samuel Antuña, especialista en cirugía ortopédica y traumatología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, desplegó unos días antes la segunda fase del plan, haciendo una excepción al hablar por primera vez en su dilatada trayectoria con un periodista. “Clínicamente es difícil entender lo que está haciendo Marc, la manera en que sigue ganando carreras”, contaba en una entrevista concedida a ‘El Periódico’. “Para nada tiene un brazo normal, ni lo volverá a tener nunca. La expresión de que Marc corre, de momento, con un brazo y medio se adapta al actual estado de su brazo derecho”, resumía el facultativo.
Como ya se presumía, la caída en Mandalika el curso pasado, una semana después de coronarse en Motegi tras seis años de calvario físico y deportivo, lo cambió todo. Por aquel entonces, Márquez había logrado acercarse a su anterior mejor forma antes de romperse el húmero y sufrir cuatro operaciones en el hueso. El nuevo mazazo provocó que unos tornillos y un trozo de hueso colocados en la articulación se desplazaran y le pinzaran el nervio radial. Para solventar su falta de sensibilidad encima de la moto, su equipo médico de confianza incorporó al doctor Andrés Maldonado, especialista en este tipo de dolencias.
La última intervención en mayo de este curso terminó de cortar la progresión de unos músculos que nunca han podido –ni podrán– recuperarse del todo. “La imagen es impactante, pero este deporte es así. Muchos tenemos problemas físicos, y debemos lidiar con ellos”, lamentó Jorge Martín, líder del certamen con la Aprilia. Él también arrastra las consecuencias de un 2025 negro con múltiples caídas y operaciones.
Otro de los miembros de su círculo de confianza también habló sobre la decisión del defensor de la corona. “Con una foto, no pueden especular. Yo creo que, por su tranquilidad, Marc no quiere hablar más del tema”, ilustraba Alex Márquez, su hermano y mayor confidente dentro y fuera de los circuitos. “Si ves su cuerpo ahora, está torcido. Pero está torcido porque tiene que forzar mucho más otras partes del cuerpo”, añadía.
A sabiendas de que los trazados en sentido horario como Misano, con más curvas de derechas, se le han atragantado por la atrofia muscular que arrastra en el brazo derecho, Marc Márquez quiso dejar el favoritismo para sus rivales de Aprilia, el propio Martín y un Marco Bezzecchi que sigue lidiando con las consecuencias de su durísima caída en el GP de los Países Bajos justo antes del parón veraniego. Con los tres en un pañuelo de 24 puntos y 333 todavía en juego, el espectáculo está asegurado.
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