En Corea del Sur sacan las patatas ya cocidas de la tierra ardiente de un verano como nunca han vivido, y en Birmingham componen baladas ante pastos pajizos, ¿dónde se ha ido nuestro verde eterno?, pero en la tribuna Matthew Hudson Smith del Alexander Stadium el calor es bienvenido por el público, y hasta bobbys con cascos de película, que jalea y aplaude loco la noche del miércoles posteclíptica a su héroe local, el mismísimo Matthew Hudson Smith, que corre por la gran curva de la calle nueve tan desesperado y acelerado como aquel que teme perder el último autobús de la noche para ganar (44,17s) los 400m de unos Europeos por tercera vez consecutiva, otro oro que suma a sus platas mundiales y olímpicas. “Nadie me iba a ganar en esta pista”, asegura luego el velocista, que nació en la vecina Wolverhampton y desde los nueve años sometió su rebeldía a la forja de las legendarias metalurgias de Birmingham, donde el jueves nace caliente y se calienta aún más el estadio según se acerca el sol a la gran carrera, la más esperada, la final femenina de los 800m (viernes, 22.46), el desafío de las tres reinas del atletismo mundial –la británica Keely Hodgkinson, la suiza Audrey Werro y la neerlandesa Femke Bol-, en la que no habrá españolas.
Mitjans y Arroyo, eliminadas en unas semifinales accidentadas: Werro fue repescada tras caerse y peleará con Hodgkinson y Bol, las otras reinas del atletismo mundial
En Corea del Sur sacan las patatas ya cocidas de la tierra ardiente de un verano como nunca han vivido, y en Birmingham componen baladas ante pastos pajizos, ¿dónde se ha ido nuestro verde eterno?, pero en la tribuna Matthew Hudson Smith del Alexander Stadium el calor es bienvenido por el público, y hasta bobbys con cascos de película, que jalea y aplaude loco la noche del miércoles posteclíptica a su héroe local, el mismísimo Matthew Hudson Smith, que corre por la gran curva de la calle nueve tan desesperado y acelerado como aquel que teme perder el último autobús de la noche para ganar (44,17s) los 400m de unos Europeos por tercera vez consecutiva, otro oro que suma a sus platas mundiales y olímpicas. “Nadie me iba a ganar en esta pista”, asegura luego el velocista, que nació en la vecina Wolverhampton y desde los nueve años sometió su rebeldía a la forja de las legendarias metalurgias de Birmingham, donde el jueves nace caliente y se calienta aún más el estadio según se acerca el sol a la gran carrera, la más esperada, la final femenina de los 800m (viernes, 22.46), el desafío de las tres reinas del atletismo mundial –la británica Keely Hodgkinson, la suiza Audrey Werro y la neerlandesa Femke Bol-, en la que no habrá españolas.
Las semifinales fueron matadoras y la primera, accidentada. Se cayó Werro, la estrella suiza, que tropezó con el raíl que delimita la pista, y detrás de ella fue al suelo la lituana Gabija Galvydyte. Era la última curva, justo el momento en el que Marta Mitjans empezaba a apretar desde su habitual puesto de observación a cola. “Y de repente me encontré con dos tiradas en el suelo, que tuve que sortear como quien salta obstáculos, y empezar casi de cero mi sprint”, dice la jovencísima catalana, quien en su primera gran experiencia acelera todo lo que puede en la última recta, y muere. Pese al cansancio acumulado tras una temporada muy poblada de competiciones y el desgaste de correr la primera serie por debajo de 1m 59s, a los 19 años, Mitjans, la atleta de crecimiento ecológico, ya se mueve con soltura en tiempos inferiores a los dos minutos, acercándose poco a poco al 1m 57s, el tiempo mínimo para empezar a medirse con las más grandes del mundo, como Werro, repescada, como la lituana, para la final, o Hodgkinson, Bol o Eloísa Coiro, que en la segunda final bajaron de 1m 58s, y daba la impresión de que iban trotando por el parque. Detrás de ellas y de un pelotón compacto, la complutense Rocío Arroyo, de 22 años, llegada del 400m hace un año y toda la vida aún para crecer en la doble vuelta, busca un hueco para progresar en la última curva, y no lo encuentra. Termina apenada, pero aun así, en un tiempo de 1m 59,32s, la mejor marca de una temporada muy dura psicológicamente iniciada con un ataque de ansiedad que le impidió cumplir en el primer gran desafío del verano, el intento de batir en Guadalajara el 10 de junio el récord de España (1m 57,45s). “Ese día me marcó mentalmente, me ha afectado mucho. Después competí fatal, y solo aquí me he vuelto a encontrar”, dice Arroyo, que trabajando con su psicóloga vuelve a recuperar su pulso vital habiendo aprendido la lección de que hay que ir paso a paso, no hacer castillos en el aire. “Pero es duro aprenderlo así”, dice.
La ansiedad que tanto hace sufrir a Arroyo y a todos quienes deben hacer bien su trabajo ante miles de pares de ojos, y públicos escrutinios severos de sabios y lerdos, la velocista Paula Sevilla la controla llevando siempre a mano una bolsita que la tranquiliza. “Cuando tengo arcadas por la ansiedad me calmo pensando que si llego a vomitar tengo siempre la bolsa a mano”, dice Sevilla, quien, contra toda expectativa, incluida la suya, tan cansada se encuentra, tanto le pesan las piernas, se clasificó para la final de los 400m (sábado, 21.10) logrando, de paso, la mejor marca de su vida (50,21s).
Aunque los prados de Birmingham, tan amarillos, puedan parecer campos de cereal trillado de La Mancha, y el sol del jueves también quemaría a sus campesinos, al paisaje le falta el color del azafrán de La Solana, que tanto le inspira a la atleta de 29 años entrenada por José Luis Calvo. “Era mi tercer 400 de la semana y me notaba las piernas ya cansadas, y al final, pues yo qué sé, he corrido por los míos, por los que están en la grada, por el Divino, yo qué sé, no tengo ni idea, y he sacado fuerzas, y en la recta me he sentido poderosa”, dice la espléndida velocista que en el Mundial de Tokio corrió hasta semifinales donde Marileidy Paulino y Sydney McLaughlin, y en Birmingham se las verá en la final con las superpotencias continentales Henriette Jaeger, Lurdes Manuel, Lieke Klaver o Natalia Bukowiecka. “Pero antes tendré las semifinales del relevo. Así que intentaré recuperar lo mejor posible”.
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