PNV y Junts, los dos socios nacionalistas y en teoría conservadores del Gobierno progresista de coalición, coinciden: la XV legislatura está acabada, no tiene recorrido y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debería apretar ya el botón para anticipar la convocatoria. La presión de PNV y Junts no ha tenido aún ningún efecto en Sánchez, que insiste en sostener que quiere agotar el mandato hasta el verano de 2027 pese a la concatenación de casos de presunta corrupción que asolan al PSOE, y ha sumido al PP de nuevo en otro debate interno sobre qué hacer, si esperar a que el desgaste convenza a esos socios de tumbar ya a Sánchez o atreverse a gastar en la incertidumbre la bala de la moción de censura. Los nacionalistas catalanes y vascos no paran de remachar que no quieren saber nada de una moción de censura del PP en la que Vox tenga ningún papel.
Los nacionalistas vascos y catalanes ven ya inútil para sus territorios el apoyo al Gobierno y conducen la legislatura a un callejón sin salida
PNV y Junts, los dos socios nacionalistas y en teoría conservadores del Gobierno progresista de coalición, coinciden: la XV legislatura está acabada, no tiene recorrido y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debería apretar ya el botón para anticipar la convocatoria. La presión de PNV y Junts no ha tenido aún ningún efecto en Sánchez, que insiste en sostener que quiere agotar el mandato hasta el verano de 2027 pese a la concatenación de casos de presunta corrupción que asolan al PSOE, y ha sumido al PP de nuevo en otro debate interno sobre qué hacer, si esperar a que el desgaste convenza a esos socios de tumbar ya a Sánchez o atreverse a gastar en la incertidumbre la bala de la moción de censura. Los nacionalistas catalanes y vascos no paran de remachar que no quieren saber nada de una moción de censura del PP en la que Vox tenga ningún papel.
La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, comunicó públicamente en otoño pasado que su relación de apoyo al Gobierno de coalición se había terminado y lo justificó en que el Ejecutivo no había cumplido lo prometido en el pacto de investidura, pese al coste político que supuso para el PSOE el impulso a la aprobada ley de amnistía y la apertura de relaciones con Carles Puigdemont. Eso hace tiempo que no es suficiente para Junts, en competición permanente en Cataluña y en Madrid con ERC y a nivel local con Aliança Catalana.
Nogueras, hace mes y medio, le explicitó de nuevo ese desmarque al propio presidente Sánchez en una sesión de control del Congreso, al manifestarle que no tenía sentido democrático continuar la legislatura y pretender gobernar sin respaldo parlamentario. Ese mensaje lo repiten sin cesar todos los diputados de Junts que intervienen desde entonces, en cualquier debate o comisión.
Junts no le encuentra ya utilidad a la legislatura. Y el PNV tampoco. La portavoz catalana lo subrayó este viernes de nuevo en varias entrevistas en medios nacionales y lo hizo subrayando el simbolismo para Cataluña del día de San Juan, el 24 de junio, que es cuando más que probablemente se celebrará en el Congreso la comparecencia que ha solicitado el presidente Sánchez para exponer su visión de lo que está pasando ahora con los casos que asaltan al PSOE. “Nosotros solemos, para San Juan, quemar aquello que no es útil”, repitió Nogueras en varias entrevistas.
“Nosotros no estamos aquí para poner y sacar gobiernos españoles”, defendió la portavoz catalana cuando se le preguntó si ante su posición de final de mandato podría apoyar en algún momento una moción de censura del PP, aunque fuera simplemente para convocar elecciones. Esa no es la solución que propugna Junts.
Primero por su rechazo a conjugar nada con Vox: “Nuestra línea roja era y sigue siendo Vox, y no de ahora, de hecho somos el único partido que se niega a participar en ninguna iniciativa que presente ese partido”, precisó Nogueras en RNE. En segundo lugar, porque Junts defiende que el único responsable que puede anticipar las elecciones o fijar una cuestión de confianza sobre su situación es Pedro Sánchez: “Nosotros no tenemos el botón ni de las elecciones ni tenemos el botón de la moción, porque con siete diputados no podemos hacer una moción”, argumentó Nogueras, en línea con la postura del PNV, que también ha descartado una moción de censura y constata que “la legislatura ha llegado a su fin”.
Sobre la cuestión de confianza, que es la apuesta mayor ahora de Junts, Nogueras sí quiso recordar que en su día el expresidente Carles Puigdemont, de su partido, la convocó ante una situación de crisis y salió reforzado.
La dirigente de Junts negó categóricamente, además, que alguien del PP se haya puesto en contacto con su partido para negociar o sondear nada relacionado con la moción de censura. PP y Junts mantienen las conexiones parlamentarias básicas para conocer sus posiciones ante algunos debates, sobre todo económicos, lo mismo que ocurre por parte de los nacionalistas catalanes con algunos responsables socialistas para asuntos puntuales en trámite. Junts también ha relativizado el sentido de sus conversaciones más habituales con el PNV, como partidos hermanos ideológicamente y en sus intereses, pero las ha desligado de una acción conjunta para derribar al Gobierno de Sánchez o aupar los intereses ahora del PP de Alberto Núñez Feijóo. Sus prioridades, como las del PNV, tienen que ver mucho más directamente con el rédito que saquen a sus votos en Madrid para los ciudadanos de sus respectivos territorios.
En Junts no confían mucho en las explicaciones y promesas que pueda efectuar Sánchez el 24 de junio ante el Congreso. Mantienen que esa acumulación de “porquerías”, como las denominó Nogueras, la han visto en otras ocasiones. “El 9 de julio del año pasado, el presidente Sánchez ya compareció”, tras el escándalo desatado por el informe de la UCO contra Santos Cerdán en el marco de la trama corrupta que supuestamente se lucró del amaño de adjudicaciones de obra pública, “y nos contó que se implementarían una serie de medidas anticorrupción. Ha pasado prácticamente un año y no solo no ha pasado nada, no se ha ejecutado nada, sino que la situación es aún peor”.
“Sánchez tiene un gran escudo: no hay una mayoría alternativa”, declaraba, en septiembre de 2024, en una entrevista con este diario, el entonces portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. Ha transcurrido más de año y medio y muchas cosas han cambiado: la situación parlamentaria de los socialistas es aún más precaria; los escándalos se han multiplicado; Esteban es ahora el líder del PNV y marca cada vez más distancias con el Gobierno, en el discurso y también en algunas votaciones en el Congreso. Pero algo se mantiene inalterable: sigue sin haber una mayoría alternativa. Porque el PNV, aunque aumente la presión para que Sánchez ponga fin a la legislatura, no ofrece ningún síntoma de que vaya a cambiar súbitamente de bando, como en 2018, cuando apoyó la moción de censura contra Mariano Rajoy solo unos días después de haber pactado con él los Presupuestos.
Las reiteradas declaraciones de Esteban, o el artículo en este diario del exlehendakari Iñigo Urkullu, han redoblado estos días la sensación de que el PNV no quiere seguir atado a Sánchez. Hay una circunstancia que los jeltzales intentan evitar a toda costa: que el presidente hiciese coincidir en 2027 las elecciones generales con las municipales. Esos comicios revisten una relevancia especial en el País Vasco, donde se dirimen las diputaciones forales, organismos con gran poder. Las tres están ahora en manos del PNV, que teme verse perjudicado en un hipotético superdomingo electoral en el que primase el debate nacional.
Los peneuvistas necesitan aumentar su tono crítico con el Gobierno, entre otras cosas porque tienen un cierto electorado fronterizo con los populares. Pero embarcarse en una aventura con un PP que ha unido su destino al de Vox le descubriría otro flanco, el más nacionalista. Ahí la competencia es cada vez más cerrada con EH Bildu, la principal amenaza para la histórica hegemonía jeltzale. Esta se mantiene, aparte de su propia resistencia, gracias a los acuerdos del PNV con el Partido Socialista de Euskadi, tanto en el Gobierno vasco como en las instituciones forales y municipales, que se podrían poner en peligro.
La situación de encajonamiento político en la que se encuentra el PNV se evidenció el pasado martes en la intervención de su portavoz en el Senado, Estefanía Beltrán de Heredia. Ante una moción del PP que exigía elecciones ya, la representante nacionalista convino en que el actual Gobierno es “incapaz de gobernar”. “Pero si los miramos a ustedes…”, se apresuró a añadir señalando a los populares. A continuación, mentó los “200 casos de corrupción” del PP “que darían para empapelar todo este salón de sesiones” y “su pareja estable con Vox”. Y concluyó: “Confianza, ninguna”. En la votación, el PNV -al igual que Junts- se abstuvo.
