
El fenómeno del turismo de grafiti dispuesto a hacer el vándalo y a pintar y firmar trenes elige, con frecuencia, Cataluña antes que el resto de España. De hecho, tanto los servicios de vigilancia de Renfe, como los Mossos d’Esquadra, son conscientes de ello e incluso conocen el modus operandi de estos grupos. Los grafiteros de media Europa se convocan para pintar en Barcelona con actuaciones rapidísimas e imprevistas que, en la mayoría de ocasiones, sorprende a vigilantes y agentes y acaban afeando vagones, inutilizando trenes y sumando presión a una red ferroviaria que se sujeta casi con pinzas. En 2023, Renfe cuantificó en 11,6 millones de euros el coste del vandalismo por grafitis en los trenes de Rodalies, lo que equivalía a cerca de 32.000 euros diarios. Ese año, Catalunya acumuló casi el 50% del total de actos vandálicos (por grafitis) registrados por la compañía en toda España. Se denunciaron 2.340 intrusiones de grafiteros en instalaciones ferroviarias, con una media superior a seis actos diarios.
La compañía ferroviaria gasta más de 30.000 euros diarios en retirar pintadas de los vagones 
El fenómeno del turismo de grafiti dispuesto a hacer el vándalo y a pintar y firmar trenes elige, con frecuencia, Cataluña antes que el resto de España. De hecho, tanto los servicios de vigilancia de Renfe, como los Mossos d’Esquadra, son conscientes de ello e incluso conocen el modus operandi de estos grupos. Los grafiteros de media Europa se convocan para pintar en Barcelona con actuaciones rapidísimas e imprevistas que, en la mayoría de ocasiones, sorprende a vigilantes y agentes y acaban afeando vagones, inutilizando trenes y sumando presión a una red ferroviaria que se sujeta casi con pinzas. En 2023, Renfe cuantificó en 11,6 millones de euros el coste del vandalismo por grafitis en los trenes de Rodalies, lo que equivalía a cerca de 32.000 euros diarios. Ese año, Catalunya acumuló casi el 50% del total de actos vandálicos (por grafitis) registrados por la compañía en toda España. Se denunciaron 2.340 intrusiones de grafiteros en instalaciones ferroviarias, con una media superior a seis actos diarios.
