Que casi nueve de cada diez españoles estén «preocupados» por la vivienda o que un 70% viva con «incertidumbre» económica son algo más que sensaciones personales plasmadas en una encuesta como la del CIS . Porque la realidad es que la economía doméstica se sitúa entre las grandes cuestiones que los ciudadanos tienen en su mente y que, en muchos casos, no les dejan ni dormir: pagar la hipoteca o el alquiler; encontrar un trabajo que vaya más allá de las cuatro horas al día; afrontar la avería de nuestro coche; o estar menos pendiente de fin de mes de lo que quisieran…Todas situaciones reales subyacen de los registros que han definido la economía de los ciudadanos durante los ocho años de legislatura de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno anticipó en su anuncio electoral que «los españoles han ganado más poder adquisitivo que los europeos». Pero la realidad microeconómica, la del día a día, es mucho más dura que las palabras de Sánchez. En ABC hemos analizado cómo han evolucionado las preocupaciones de los españoles según sus respuestas en el barómetro del CIS durante los últimos ocho años y las hemos contrastado con datos reales de cada una de las realidades que les toca vivir.A la entrada de Sánchez a la Moncloa, la principal preocupación de los españoles era el paro . Esta cuestión le quitaba el sueño al 64% de los encuestados junto a la corrupción (38,5%) y los problemas económicos (19%). A día de hoy, el panorama ha cambiado bastante, el paro ha bajado en un millón de personas, pero otros problemas han aflorado: la preocupación por la vivienda ha pasado de ocupar un 2% al 30% actual en ocho años, la calidad del empleo ha crecido en 9 puntos, y los problemas económicos siguen ocupando espacio entre las familias, además de otros temas como la inmigración y la sanidad.Aunque el paro ha desescalado notablemente como preocupación sociológica, ha profundizado como reto económico. Porque la figura de los fijos discontinuos , la de los trabajadores que tienen un empleo a tiempo parcial indeseado y la de quienes tienen que combinar más de un puesto al mismo tiempo. Es decir, la precarización del mercado laboral que se aleja de los grandes anuncios institucionales, pero que va mermando el bolsillo de los ciudadanos. Los fijos discontinuos -trabajadores en activo durante una parte del año pero en el paro el resto del ejercicio- se han duplicado tras la llegada de Sánchez, pasando de los casi 400.000 a los 840.300 puestos con estas condiciones, según los datos del SEPE. Los indefinidos a tiempo parcial -los que no consiguen un puesto a ocho horas al día- también se han duplicado: una modalidad que no es precisamente la primera opción de muchos. En 2018 las personas que trabajaban a media jornada por no poder acceder a la jornada completa constituían el 50% de los trabajadores parciales, hoy la cifra ha descendido ligeramente al 44%, pero aún sigue ocupando gran parte acorde a las estadísticas del INE. Si la gran preocupación sociológica es la incertidumbre económica, la realidad tiene muchas aristas que lo representa. Por ejemplo, la de llegar holgadamente a fin de mes. Porque a estas alturas del año prácticamente hay el mismo porcentaje de españoles que no pueden llegar a fin de mes del que había en 2018: un 36,4% del total frente al 35,9% de hace ocho años. Y en medio de todo ese trayecto la economía no ha parado de crecer. Peor aún es el caso de quienes admiten que tienen retrasos en los pagos mensuales que frontan: un 13% de los hogares, frente 9,4% de 2018, según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Y darse un pequeño capricho, como el de irse de vacaciones, es imposible para un tercio de las familias, exactamente el mismo porcentaje que cuando Sánchez llegó al poder.Otra realidad que también se ha mantenido entre los españoles es su concepto de economía más o menos saneada. En estos ocho años, las personas preocupadas por la situación económica no han variado apenas, y tiene sentido al comprobar las dificultades de las familias. Según los datos del INE han aumentado un 41% las personas que han tenido retrasos en pagos de vivienda o compras en el último año, que bien puede ser pagar la hipoteca o el alquiler, recibos de facturas u otros gastos. Es más, la cifra de españoles que no tiene capacidad para afrontar un gasto imprevisto no ha variado apenas, ha pasado de un 36% en 2018 a un 36,4% en 2025, y los que no se pueden permitir irse de vacaciones al menos una vez al año solo han disminuido un 5%: la reparación de un vehículo, el seguro inesperado, la rotura de un electrodoméstico o la enfermedad de nuestra mascota preferida se hace cada día más inviable económicamente hablando.Esta precariedad económica encuentra su pilar en el hecho -muchas veces desconocido- de que los contratos de trabajo cada vez duran menos tiempo. Incluso si se incorporan los de carácter indefinido. El tiempo medio registrado por contrato se encuentra ahora en el entorno de los 47 días, frente a los más de 55 días del año 2018, según los registros del Ministerio de Trabajo. Buena parte de los fijos tienen una rotación elevada, aprovechando los periodos de prueba como plazo inicial después del cual los puestos son liquidados. Y para rematar, la situación de la vivienda continúa como el eje central de las preocupaciones ciudadanas. Los gastos de las familias han aumentado casi un 15% en este periodo, y la vivienda cada vez ha cobrado más importancia en los presupuestos familiares. Mientras que el gasto medio por hogar se situaba en los 29.800 euros, en la actualidad esta cifra ha aumentado a los 35.100 euros, casi un 15% más. Nos gastamos al mes 400 euros más, sin que los salarios hayan subido de forma pronunciada.La vivienda y los gastos del hogar cada vez toman más protagonismo en los presupuestos familiares: ha pasado de suponer el 30% para las familias a aumentar al 33%. Este porcentaje, traducido en euros, supone casi 2.500 euros más que hace ocho años, que al mes son unos 200 euros más.La vivienda es la principal preocupación para los españoles, tanto los jóvenes como los mayores. En el último año, más del 67% de las personas no se pudo cambiar de vivienda pese a haberlo buscado activamente por el precio excesivo, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Y esta situación afecta en mayor medida a los jóvenes, pero sobre todo a aquellos a los que se presuponen unos ahorros y estar en condiciones para comprarla, la generación de los 30 a los 44 años.Entre generaciones jóvenes que ya trabajan pero no tienen tampoco las condiciones óptimas, destaca el siguiente dato: 3 de cada 10 jóvenes de entre 26 y 34 años viven con sus padres porque no pueden permitirse alquilar una vivienda. Que casi nueve de cada diez españoles estén «preocupados» por la vivienda o que un 70% viva con «incertidumbre» económica son algo más que sensaciones personales plasmadas en una encuesta como la del CIS . Porque la realidad es que la economía doméstica se sitúa entre las grandes cuestiones que los ciudadanos tienen en su mente y que, en muchos casos, no les dejan ni dormir: pagar la hipoteca o el alquiler; encontrar un trabajo que vaya más allá de las cuatro horas al día; afrontar la avería de nuestro coche; o estar menos pendiente de fin de mes de lo que quisieran…Todas situaciones reales subyacen de los registros que han definido la economía de los ciudadanos durante los ocho años de legislatura de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno anticipó en su anuncio electoral que «los españoles han ganado más poder adquisitivo que los europeos». Pero la realidad microeconómica, la del día a día, es mucho más dura que las palabras de Sánchez. En ABC hemos analizado cómo han evolucionado las preocupaciones de los españoles según sus respuestas en el barómetro del CIS durante los últimos ocho años y las hemos contrastado con datos reales de cada una de las realidades que les toca vivir.A la entrada de Sánchez a la Moncloa, la principal preocupación de los españoles era el paro . Esta cuestión le quitaba el sueño al 64% de los encuestados junto a la corrupción (38,5%) y los problemas económicos (19%). A día de hoy, el panorama ha cambiado bastante, el paro ha bajado en un millón de personas, pero otros problemas han aflorado: la preocupación por la vivienda ha pasado de ocupar un 2% al 30% actual en ocho años, la calidad del empleo ha crecido en 9 puntos, y los problemas económicos siguen ocupando espacio entre las familias, además de otros temas como la inmigración y la sanidad.Aunque el paro ha desescalado notablemente como preocupación sociológica, ha profundizado como reto económico. Porque la figura de los fijos discontinuos , la de los trabajadores que tienen un empleo a tiempo parcial indeseado y la de quienes tienen que combinar más de un puesto al mismo tiempo. Es decir, la precarización del mercado laboral que se aleja de los grandes anuncios institucionales, pero que va mermando el bolsillo de los ciudadanos. Los fijos discontinuos -trabajadores en activo durante una parte del año pero en el paro el resto del ejercicio- se han duplicado tras la llegada de Sánchez, pasando de los casi 400.000 a los 840.300 puestos con estas condiciones, según los datos del SEPE. Los indefinidos a tiempo parcial -los que no consiguen un puesto a ocho horas al día- también se han duplicado: una modalidad que no es precisamente la primera opción de muchos. En 2018 las personas que trabajaban a media jornada por no poder acceder a la jornada completa constituían el 50% de los trabajadores parciales, hoy la cifra ha descendido ligeramente al 44%, pero aún sigue ocupando gran parte acorde a las estadísticas del INE. Si la gran preocupación sociológica es la incertidumbre económica, la realidad tiene muchas aristas que lo representa. Por ejemplo, la de llegar holgadamente a fin de mes. Porque a estas alturas del año prácticamente hay el mismo porcentaje de españoles que no pueden llegar a fin de mes del que había en 2018: un 36,4% del total frente al 35,9% de hace ocho años. Y en medio de todo ese trayecto la economía no ha parado de crecer. Peor aún es el caso de quienes admiten que tienen retrasos en los pagos mensuales que frontan: un 13% de los hogares, frente 9,4% de 2018, según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Y darse un pequeño capricho, como el de irse de vacaciones, es imposible para un tercio de las familias, exactamente el mismo porcentaje que cuando Sánchez llegó al poder.Otra realidad que también se ha mantenido entre los españoles es su concepto de economía más o menos saneada. En estos ocho años, las personas preocupadas por la situación económica no han variado apenas, y tiene sentido al comprobar las dificultades de las familias. Según los datos del INE han aumentado un 41% las personas que han tenido retrasos en pagos de vivienda o compras en el último año, que bien puede ser pagar la hipoteca o el alquiler, recibos de facturas u otros gastos. Es más, la cifra de españoles que no tiene capacidad para afrontar un gasto imprevisto no ha variado apenas, ha pasado de un 36% en 2018 a un 36,4% en 2025, y los que no se pueden permitir irse de vacaciones al menos una vez al año solo han disminuido un 5%: la reparación de un vehículo, el seguro inesperado, la rotura de un electrodoméstico o la enfermedad de nuestra mascota preferida se hace cada día más inviable económicamente hablando.Esta precariedad económica encuentra su pilar en el hecho -muchas veces desconocido- de que los contratos de trabajo cada vez duran menos tiempo. Incluso si se incorporan los de carácter indefinido. El tiempo medio registrado por contrato se encuentra ahora en el entorno de los 47 días, frente a los más de 55 días del año 2018, según los registros del Ministerio de Trabajo. Buena parte de los fijos tienen una rotación elevada, aprovechando los periodos de prueba como plazo inicial después del cual los puestos son liquidados. Y para rematar, la situación de la vivienda continúa como el eje central de las preocupaciones ciudadanas. Los gastos de las familias han aumentado casi un 15% en este periodo, y la vivienda cada vez ha cobrado más importancia en los presupuestos familiares. Mientras que el gasto medio por hogar se situaba en los 29.800 euros, en la actualidad esta cifra ha aumentado a los 35.100 euros, casi un 15% más. Nos gastamos al mes 400 euros más, sin que los salarios hayan subido de forma pronunciada.La vivienda y los gastos del hogar cada vez toman más protagonismo en los presupuestos familiares: ha pasado de suponer el 30% para las familias a aumentar al 33%. Este porcentaje, traducido en euros, supone casi 2.500 euros más que hace ocho años, que al mes son unos 200 euros más.La vivienda es la principal preocupación para los españoles, tanto los jóvenes como los mayores. En el último año, más del 67% de las personas no se pudo cambiar de vivienda pese a haberlo buscado activamente por el precio excesivo, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Y esta situación afecta en mayor medida a los jóvenes, pero sobre todo a aquellos a los que se presuponen unos ahorros y estar en condiciones para comprarla, la generación de los 30 a los 44 años.Entre generaciones jóvenes que ya trabajan pero no tienen tampoco las condiciones óptimas, destaca el siguiente dato: 3 de cada 10 jóvenes de entre 26 y 34 años viven con sus padres porque no pueden permitirse alquilar una vivienda.
Que casi nueve de cada diez españoles estén «preocupados» por la vivienda o que un 70% viva con «incertidumbre» económica son algo más que sensaciones personales plasmadas en una encuesta como la del CIS. Porque la realidad es que la economía doméstica se sitúa … entre las grandes cuestiones que los ciudadanos tienen en su mente y que, en muchos casos, no les dejan ni dormir: pagar la hipoteca o el alquiler; encontrar un trabajo que vaya más allá de las cuatro horas al día; afrontar la avería de nuestro coche; o estar menos pendiente de fin de mes de lo que quisieran…
Todas situaciones reales subyacen de los registros que han definido la economía de los ciudadanos durante los ocho años de legislatura de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno anticipó en su anuncio electoral que «los españoles han ganado más poder adquisitivo que los europeos». Pero la realidad microeconómica, la del día a día, es mucho más dura que las palabras de Sánchez. En ABC hemos analizado cómo han evolucionado las preocupaciones de los españoles según sus respuestas en el barómetro del CIS durante los últimos ocho años y las hemos contrastado con datos reales de cada una de las realidades que les toca vivir.
A la entrada de Sánchez a la Moncloa, la principal preocupación de los españoles era el paro. Esta cuestión le quitaba el sueño al 64% de los encuestados junto a la corrupción (38,5%) y los problemas económicos (19%). A día de hoy, el panorama ha cambiado bastante, el paro ha bajado en un millón de personas, pero otros problemas han aflorado: la preocupación por la vivienda ha pasado de ocupar un 2% al 30% actual en ocho años, la calidad del empleo ha crecido en 9 puntos, y los problemas económicos siguen ocupando espacio entre las familias, además de otros temas como la inmigración y la sanidad.
Aunque el paro ha desescalado notablemente como preocupación sociológica, ha profundizado como reto económico. Porque la figura de los fijos discontinuos, la de los trabajadores que tienen un empleo a tiempo parcial indeseado y la de quienes tienen que combinar más de un puesto al mismo tiempo. Es decir, la precarización del mercado laboral que se aleja de los grandes anuncios institucionales, pero que va mermando el bolsillo de los ciudadanos.
Los fijos discontinuos -trabajadores en activo durante una parte del año pero en el paro el resto del ejercicio- se han duplicado tras la llegada de Sánchez, pasando de los casi 400.000 a los 840.300 puestos con estas condiciones, según los datos del SEPE. Los indefinidos a tiempo parcial -los que no consiguen un puesto a ocho horas al día- también se han duplicado: una modalidad que no es precisamente la primera opción de muchos. En 2018 las personas que trabajaban a media jornada por no poder acceder a la jornada completa constituían el 50% de los trabajadores parciales, hoy la cifra ha descendido ligeramente al 44%, pero aún sigue ocupando gran parte acorde a las estadísticas del INE.
Si la gran preocupación sociológica es la incertidumbre económica, la realidad tiene muchas aristas que lo representa. Por ejemplo, la de llegar holgadamente a fin de mes. Porque a estas alturas del año prácticamente hay el mismo porcentaje de españoles que no pueden llegar a fin de mes del que había en 2018: un 36,4% del total frente al 35,9% de hace ocho años. Y en medio de todo ese trayecto la economía no ha parado de crecer. Peor aún es el caso de quienes admiten que tienen retrasos en los pagos mensuales que frontan: un 13% de los hogares, frente 9,4% de 2018, según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Y darse un pequeño capricho, como el de irse de vacaciones, es imposible para un tercio de las familias, exactamente el mismo porcentaje que cuando Sánchez llegó al poder.
Otra realidad que también se ha mantenido entre los españoles es su concepto de economía más o menos saneada. En estos ocho años, las personas preocupadas por la situación económica no han variado apenas, y tiene sentido al comprobar las dificultades de las familias. Según los datos del INE han aumentado un 41% las personas que han tenido retrasos en pagos de vivienda o compras en el último año, que bien puede ser pagar la hipoteca o el alquiler, recibos de facturas u otros gastos. Es más, la cifra de españoles que no tiene capacidad para afrontar un gasto imprevisto no ha variado apenas, ha pasado de un 36% en 2018 a un 36,4% en 2025, y los que no se pueden permitir irse de vacaciones al menos una vez al año solo han disminuido un 5%: la reparación de un vehículo, el seguro inesperado, la rotura de un electrodoméstico o la enfermedad de nuestra mascota preferida se hace cada día más inviable económicamente hablando.
Esta precariedad económica encuentra su pilar en el hecho -muchas veces desconocido- de que los contratos de trabajo cada vez duran menos tiempo. Incluso si se incorporan los de carácter indefinido. El tiempo medio registrado por contrato se encuentra ahora en el entorno de los 47 días, frente a los más de 55 días del año 2018, según los registros del Ministerio de Trabajo. Buena parte de los fijos tienen una rotación elevada, aprovechando los periodos de prueba como plazo inicial después del cual los puestos son liquidados.
Y para rematar, la situación de la vivienda continúa como el eje central de las preocupaciones ciudadanas. Los gastos de las familias han aumentado casi un 15% en este periodo, y la vivienda cada vez ha cobrado más importancia en los presupuestos familiares. Mientras que el gasto medio por hogar se situaba en los 29.800 euros, en la actualidad esta cifra ha aumentado a los 35.100 euros, casi un 15% más. Nos gastamos al mes 400 euros más, sin que los salarios hayan subido de forma pronunciada.
La vivienda y los gastos del hogar cada vez toman más protagonismo en los presupuestos familiares: ha pasado de suponer el 30% para las familias a aumentar al 33%. Este porcentaje, traducido en euros, supone casi 2.500 euros más que hace ocho años, que al mes son unos 200 euros más.
La vivienda es la principal preocupación para los españoles, tanto los jóvenes como los mayores. En el último año, más del 67% de las personas no se pudo cambiar de vivienda pese a haberlo buscado activamente por el precio excesivo, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Y esta situación afecta en mayor medida a los jóvenes, pero sobre todo a aquellos a los que se presuponen unos ahorros y estar en condiciones para comprarla, la generación de los 30 a los 44 años.
Entre generaciones jóvenes que ya trabajan pero no tienen tampoco las condiciones óptimas, destaca el siguiente dato: 3 de cada 10 jóvenes de entre 26 y 34 años viven con sus padres porque no pueden permitirse alquilar una vivienda.
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