La batalla judicial entre Colate Vallejo-Nágera y Paulina Rubio por el futuro de su hijo Nico ha terminado, por ahora, con un desenlace especialmente doloroso para el empresario. La Justicia estadounidense ha decidido que el adolescente, de 15 años, deberá continuar viviendo en Miami junto a su madre, rechazando así la petición de Colate para que pudiera trasladarse a España.La resolución ha caído como un jarro de agua fría sobre el empresario, que llevaba años defendiendo que su hijo tiene un fuerte vínculo con España y con la familia que permanece allí. Según una fuente cercana citada por ‘Pronto’, Colate recibió la sentencia con un «abatimiento absoluto» y «se vino abajo» al conocer que Nico tendría que regresar a Estados Unidos.El verano había permitido a padre e hijo disfrutar de tiempo juntos en España, pero ese periodo terminó con una despedida especialmente complicada. Colate acompañó a Nico hasta Barajas para tomar el vuelo de regreso a Miami y, según la misma fuente, las lágrimas llegaron después, cuando el empresario vio partir el avión.Un verano juntos que terminó con una despedida especialmente duraDurante las últimas semanas, Colate había compartido en sus redes sociales algunos momentos junto a su hijo. Una de las publicaciones resumía precisamente el vínculo que ambos mantienen: «Hoy acaba un verano lleno de memorias. Con todo lo que llevamos, nada podrá con nuestro amor. Te quiero, Nico».La separación, por tanto, llega después de un verano en el que el adolescente pudo disfrutar de su padre y de la familia que tiene en España. Precisamente ese arraigo es uno de los argumentos que Colate ha defendido durante los últimos años para solicitar un cambio en su residencia.Una persona del entorno del empresario explica que Nico está «muy unido a su abuela y tiene ganas de sentirse en un núcleo familiar potente», además de señalar que «su deseo es vivir aquí». La misma fuente insiste en que Colate nunca pretendió arrebatar la custodia a Paulina Rubio, sino modificar la manera en la que se organizaba la residencia del menor.Al llegar al aeropuerto, el propio Colate se limitó a trasladar a los medios su preocupación por el adolescente. «En este caso, el perjudicado es mi hijo. Os agradezco el interés y os mando un abrazo», declaró entonces.La Justicia mantiene a Nico en Miami hasta que cumpla 18 añosLa sentencia fue dictada por la jueza Marlene Fernández, de la Corte de Familia de Miami. El procedimiento buscaba modificar el lugar de residencia del menor, que hasta ahora ha crecido entre Estados Unidos y España bajo un régimen de custodia compartida. Sin embargo, la resolución establece que deberá permanecer en Miami hasta alcanzar la mayoría de edad.En el proceso se tuvo también en cuenta la posición expresada por el propio adolescente, que habría manifestado su deseo de vivir con su padre en España y explicó las razones por las que quería hacerlo. Según el material del procedimiento, Nico habló de su entorno familiar en España y del vínculo que mantiene con su abuela, tíos y primos.La decisión judicial, sin embargo, no siguió esa petición. La resolución señala que Colate no habría aportado pruebas suficientes para respaldar sus argumentos: «El progenitor no logró demostrar sus alegaciones mediante pruebas sustanciales y contundentes», recoge el fallo.El empresario se enfrenta así a una situación que conoce demasiado bien: organizar su vida alrededor de los desplazamientos entre España y Estados Unidos para poder estar cerca de su único hijo. Una dinámica que se remonta al divorcio de Paulina Rubio, formalizado en Miami en 2014, cuando Nico tenía apenas cuatro años.GtresUna vida marcada por la distancia y los juzgadosDesde aquella separación, la organización familiar ha estado condicionada por acuerdos y resoluciones judiciales. Colate decidió establecerse en Miami para permanecer cerca de su hijo, aunque eso supuso importantes dificultades para desarrollar su vida profesional en Estados Unidos. Él mismo explicó en el pasado que los cambios en las fechas de custodia complicaban su capacidad para trabajar.«Tengo dos vidas. La de padre soltero, dedicada en exclusiva a mi hijo, y la del trabajo. Mitad y mitad. También deporte, yoga y pasar tiempo con amigos españoles», explicaba sobre aquella rutina. En la misma conversación reconocía que preferiría vivir en España junto a su familia y sus amigos, aunque mantenerse en Miami era el precio que estaba dispuesto a asumir para estar cerca de Nico.La batalla legal también ha tenido un importante coste económico. Colate ha participado en distintos programas de televisión y realities a lo largo de estos años, entre ellos Supervivientes en 2019, mientras afrontaba las elevadas facturas derivadas de los procedimientos judiciales.El empresario llegó a asegurar en televisión que entre ambas partes se habían gastado más de tres millones de dólares en abogados y procesos relacionados con sus disputas.Ahora, con la sentencia sobre la mesa, el futuro del conflicto todavía no parece completamente cerrado. El periodista Pipi Estrada ha apuntado que Colate podría dejar que el tiempo avance y esperar a que cambien las circunstancias, aunque también se ha señalado que estaría dispuesto a recurrir la resolución.Mientras tanto, Nico tendrá que continuar en Miami hasta que pueda tomar sus propias decisiones como adulto. Para Colate, la sentencia supone un nuevo capítulo en una lucha que lleva prácticamente toda la adolescencia de su hijo acompañándolo. Y, aunque la Justicia haya decidido dónde debe vivir el menor, el empresario mantiene intacta su relación con él: «Con todo lo que llevamos, nada podrá con nuestro amor». La batalla judicial entre Colate Vallejo-Nágera y Paulina Rubio por el futuro de su hijo Nico ha terminado, por ahora, con un desenlace especialmente doloroso para el empresario. La Justicia estadounidense ha decidido que el adolescente, de 15 años, deberá continuar viviendo en Miami junto a su madre, rechazando así la petición de Colate para que pudiera trasladarse a España.La resolución ha caído como un jarro de agua fría sobre el empresario, que llevaba años defendiendo que su hijo tiene un fuerte vínculo con España y con la familia que permanece allí. Según una fuente cercana citada por ‘Pronto’, Colate recibió la sentencia con un «abatimiento absoluto» y «se vino abajo» al conocer que Nico tendría que regresar a Estados Unidos.El verano había permitido a padre e hijo disfrutar de tiempo juntos en España, pero ese periodo terminó con una despedida especialmente complicada. Colate acompañó a Nico hasta Barajas para tomar el vuelo de regreso a Miami y, según la misma fuente, las lágrimas llegaron después, cuando el empresario vio partir el avión.Un verano juntos que terminó con una despedida especialmente duraDurante las últimas semanas, Colate había compartido en sus redes sociales algunos momentos junto a su hijo. Una de las publicaciones resumía precisamente el vínculo que ambos mantienen: «Hoy acaba un verano lleno de memorias. Con todo lo que llevamos, nada podrá con nuestro amor. Te quiero, Nico».La separación, por tanto, llega después de un verano en el que el adolescente pudo disfrutar de su padre y de la familia que tiene en España. Precisamente ese arraigo es uno de los argumentos que Colate ha defendido durante los últimos años para solicitar un cambio en su residencia.Una persona del entorno del empresario explica que Nico está «muy unido a su abuela y tiene ganas de sentirse en un núcleo familiar potente», además de señalar que «su deseo es vivir aquí». La misma fuente insiste en que Colate nunca pretendió arrebatar la custodia a Paulina Rubio, sino modificar la manera en la que se organizaba la residencia del menor.Al llegar al aeropuerto, el propio Colate se limitó a trasladar a los medios su preocupación por el adolescente. «En este caso, el perjudicado es mi hijo. Os agradezco el interés y os mando un abrazo», declaró entonces.La Justicia mantiene a Nico en Miami hasta que cumpla 18 añosLa sentencia fue dictada por la jueza Marlene Fernández, de la Corte de Familia de Miami. El procedimiento buscaba modificar el lugar de residencia del menor, que hasta ahora ha crecido entre Estados Unidos y España bajo un régimen de custodia compartida. Sin embargo, la resolución establece que deberá permanecer en Miami hasta alcanzar la mayoría de edad.En el proceso se tuvo también en cuenta la posición expresada por el propio adolescente, que habría manifestado su deseo de vivir con su padre en España y explicó las razones por las que quería hacerlo. Según el material del procedimiento, Nico habló de su entorno familiar en España y del vínculo que mantiene con su abuela, tíos y primos.La decisión judicial, sin embargo, no siguió esa petición. La resolución señala que Colate no habría aportado pruebas suficientes para respaldar sus argumentos: «El progenitor no logró demostrar sus alegaciones mediante pruebas sustanciales y contundentes», recoge el fallo.El empresario se enfrenta así a una situación que conoce demasiado bien: organizar su vida alrededor de los desplazamientos entre España y Estados Unidos para poder estar cerca de su único hijo. Una dinámica que se remonta al divorcio de Paulina Rubio, formalizado en Miami en 2014, cuando Nico tenía apenas cuatro años.GtresUna vida marcada por la distancia y los juzgadosDesde aquella separación, la organización familiar ha estado condicionada por acuerdos y resoluciones judiciales. Colate decidió establecerse en Miami para permanecer cerca de su hijo, aunque eso supuso importantes dificultades para desarrollar su vida profesional en Estados Unidos. Él mismo explicó en el pasado que los cambios en las fechas de custodia complicaban su capacidad para trabajar.«Tengo dos vidas. La de padre soltero, dedicada en exclusiva a mi hijo, y la del trabajo. Mitad y mitad. También deporte, yoga y pasar tiempo con amigos españoles», explicaba sobre aquella rutina. En la misma conversación reconocía que preferiría vivir en España junto a su familia y sus amigos, aunque mantenerse en Miami era el precio que estaba dispuesto a asumir para estar cerca de Nico.La batalla legal también ha tenido un importante coste económico. Colate ha participado en distintos programas de televisión y realities a lo largo de estos años, entre ellos Supervivientes en 2019, mientras afrontaba las elevadas facturas derivadas de los procedimientos judiciales.El empresario llegó a asegurar en televisión que entre ambas partes se habían gastado más de tres millones de dólares en abogados y procesos relacionados con sus disputas.Ahora, con la sentencia sobre la mesa, el futuro del conflicto todavía no parece completamente cerrado. El periodista Pipi Estrada ha apuntado que Colate podría dejar que el tiempo avance y esperar a que cambien las circunstancias, aunque también se ha señalado que estaría dispuesto a recurrir la resolución.Mientras tanto, Nico tendrá que continuar en Miami hasta que pueda tomar sus propias decisiones como adulto. Para Colate, la sentencia supone un nuevo capítulo en una lucha que lleva prácticamente toda la adolescencia de su hijo acompañándolo. Y, aunque la Justicia haya decidido dónde debe vivir el menor, el empresario mantiene intacta su relación con él: «Con todo lo que llevamos, nada podrá con nuestro amor».
La batalla judicial entre Colate Vallejo-Nágera y Paulina Rubio por el futuro de su hijo Nico ha terminado, por ahora, con un desenlace especialmente doloroso para el empresario. La Justicia estadounidense ha decidido que el adolescente, de 15 años, deberá continuar viviendo en Miami … junto a su madre, rechazando así la petición de Colate para que pudiera trasladarse a España.
La resolución ha caído como un jarro de agua fría sobre el empresario, que llevaba años defendiendo que su hijo tiene un fuerte vínculo con España y con la familia que permanece allí. Según una fuente cercana citada por ‘Pronto’, Colate recibió la sentencia con un «abatimiento absoluto» y «se vino abajo» al conocer que Nico tendría que regresar a Estados Unidos.
El verano había permitido a padre e hijo disfrutar de tiempo juntos en España, pero ese periodo terminó con una despedida especialmente complicada. Colate acompañó a Nico hasta Barajas para tomar el vuelo de regreso a Miami y, según la misma fuente, las lágrimas llegaron después, cuando el empresario vio partir el avión.
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Un verano juntos que terminó con una despedida especialmente dura
Durante las últimas semanas, Colate había compartido en sus redes sociales algunos momentos junto a su hijo. Una de las publicaciones resumía precisamente el vínculo que ambos mantienen: «Hoy acaba un verano lleno de memorias. Con todo lo que llevamos, nada podrá con nuestro amor. Te quiero, Nico».
La separación, por tanto, llega después de un verano en el que el adolescente pudo disfrutar de su padre y de la familia que tiene en España. Precisamente ese arraigo es uno de los argumentos que Colate ha defendido durante los últimos años para solicitar un cambio en su residencia.
Una persona del entorno del empresario explica que Nico está «muy unido a su abuela y tiene ganas de sentirse en un núcleo familiar potente», además de señalar que «su deseo es vivir aquí». La misma fuente insiste en que Colate nunca pretendió arrebatar la custodia a Paulina Rubio, sino modificar la manera en la que se organizaba la residencia del menor.
Al llegar al aeropuerto, el propio Colate se limitó a trasladar a los medios su preocupación por el adolescente. «En este caso, el perjudicado es mi hijo. Os agradezco el interés y os mando un abrazo», declaró entonces.
La Justicia mantiene a Nico en Miami hasta que cumpla 18 años
La sentencia fue dictada por la jueza Marlene Fernández, de la Corte de Familia de Miami. El procedimiento buscaba modificar el lugar de residencia del menor, que hasta ahora ha crecido entre Estados Unidos y España bajo un régimen de custodia compartida. Sin embargo, la resolución establece que deberá permanecer en Miami hasta alcanzar la mayoría de edad.
En el proceso se tuvo también en cuenta la posición expresada por el propio adolescente, que habría manifestado su deseo de vivir con su padre en España y explicó las razones por las que quería hacerlo. Según el material del procedimiento, Nico habló de su entorno familiar en España y del vínculo que mantiene con su abuela, tíos y primos.
La decisión judicial, sin embargo, no siguió esa petición. La resolución señala que Colate no habría aportado pruebas suficientes para respaldar sus argumentos: «El progenitor no logró demostrar sus alegaciones mediante pruebas sustanciales y contundentes», recoge el fallo.
El empresario se enfrenta así a una situación que conoce demasiado bien: organizar su vida alrededor de los desplazamientos entre España y Estados Unidos para poder estar cerca de su único hijo. Una dinámica que se remonta al divorcio de Paulina Rubio, formalizado en Miami en 2014, cuando Nico tenía apenas cuatro años.

Una vida marcada por la distancia y los juzgados
Desde aquella separación, la organización familiar ha estado condicionada por acuerdos y resoluciones judiciales. Colate decidió establecerse en Miami para permanecer cerca de su hijo, aunque eso supuso importantes dificultades para desarrollar su vida profesional en Estados Unidos. Él mismo explicó en el pasado que los cambios en las fechas de custodia complicaban su capacidad para trabajar.
«Tengo dos vidas. La de padre soltero, dedicada en exclusiva a mi hijo, y la del trabajo. Mitad y mitad. También deporte, yoga y pasar tiempo con amigos españoles», explicaba sobre aquella rutina. En la misma conversación reconocía que preferiría vivir en España junto a su familia y sus amigos, aunque mantenerse en Miami era el precio que estaba dispuesto a asumir para estar cerca de Nico.
La batalla legal también ha tenido un importante coste económico. Colate ha participado en distintos programas de televisión y realities a lo largo de estos años, entre ellos Supervivientes en 2019, mientras afrontaba las elevadas facturas derivadas de los procedimientos judiciales.
El empresario llegó a asegurar en televisión que entre ambas partes se habían gastado más de tres millones de dólares en abogados y procesos relacionados con sus disputas.
Ahora, con la sentencia sobre la mesa, el futuro del conflicto todavía no parece completamente cerrado. El periodista Pipi Estrada ha apuntado que Colate podría dejar que el tiempo avance y esperar a que cambien las circunstancias, aunque también se ha señalado que estaría dispuesto a recurrir la resolución.
Mientras tanto, Nico tendrá que continuar en Miami hasta que pueda tomar sus propias decisiones como adulto. Para Colate, la sentencia supone un nuevo capítulo en una lucha que lleva prácticamente toda la adolescencia de su hijo acompañándolo. Y, aunque la Justicia haya decidido dónde debe vivir el menor, el empresario mantiene intacta su relación con él: «Con todo lo que llevamos, nada podrá con nuestro amor».
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