¡Hola, Julio!Sé que como tienes más de cincuenta años no entiendes a qué nos referimos los jóvenes cuando decimos «me lo meto PEC». Es normal, pero eso se acaba hoy. Quiero explicarte qué significa, por qué de repente hay gente diciendo que quiere meterse cosas «por el culo» cuando en realidad está hablando de un libro, una canción o unas vacaciones, y cómo una expresión que parecía un insulto ha acabado convirtiéndose en una de las formas más entusiastas de decir que algo te encanta. ¡Así lo puedes decir tú también!«PEC» es simplemente la abreviatura de «por el culo». Sencillo. Tiene hasta página en Wikipedia. Y, aunque mucha gente utiliza las siglas porque le da pudor pronunciar la expresión completa, entre sus defensores existe una opinión bastante extendida: decir «PEC» le quita toda la gracia. Es práctico, sí. Pero «por el culo» tiene ritmo. Tiene sorpresa.Por supuesto, nadie te está proponiendo que te metas físicamente nada por ningún sitio. Es una forma exagerada e irracional de decir que algo te flipa o que lo deseas muchísimo. Puede sonar escandaloso la primera vez, pero tiene algo maravilloso: consigue que una expresión tradicionalmente negativa se convierta en un grito de felicidad.Llegados a este punto, probablemente tengas otra pregunta: ¿quién fue el primero al que se le ocurrió semejante barbaridad? La respuesta corta es que no lo sabemos. Como ocurre con casi todo en internet, es muy difícil encontrar el momento exacto en el que nace un meme. Las expresiones aparecen, alguien las repite y, cuando te quieres dar cuenta, media generación habla igual.Eso sí, hubo un momento que ayudó a que la expresión saltara del círculo de amigos a la conversación pública. En los Goya de 2020, Amaia Romero la soltó con total naturalidad mientras hablaba con Antonio Banderas. Después llegaron Inés Hernand, Malena Alterio y un sinfín de vídeos en TikTok que terminaron de consolidarla. El remate definitivo fue en 2024, cuando Pedro Álvarez de Miranda reconoció en La Resistencia que conocía el término. Eso sí, dijo que a él se lo habían explicado como «me lo meto PEC». Desde aquí, con todos los respetos a la Academia, los Zeta creemos que se quedó con la versión descafeinada.En fin, es una forma de celebrar que un libro es buenísimo, que un disco es increíble o que has encontrado un vuelo a Japón por menos de lo que cuesta ir a Cuenca. Y eso, en el fondo, es lo que hace el lenguaje cuando está vivo: desobedecer.¡Un saludote!CarmenQuerida CarmenPerdona si uso esta fórmula tan arcaica para comenzar nuestra correspondencia (las cartas de toda la vida), pero es lo que a mí me enseñaron en los ya lejanos tiempos de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Por cierto, muchas gracias por tu generosidad al referir que tengo más de cincuenta años, en realidad tengo más de sesenta.Noticia relacionada No No Oye, ‘boomer’: Así se comunica la Generación Z Miguel G. CasalloComprenderás, por tanto, que a mi edad he escuchado de todo, y que expresiones como la que tienes la bondad de descubrirme hoy no me escandalizan ni lo más mínimo; ten en cuenta que los boomers, generación a la que pertenezco, usamos habitualmente para referirnos a algo que nos parece magnífico una locución igualmente malsonante y vulgar -que, siendo sinceros, nunca pensé emplear en estas nobles páginas-; «de puta madre». Como desconozco cuál es el origen de tal expresión he acudido al oráculo de nuestros días, la IA, y se lo he preguntado. Me ha respondido esto que transcribo: «Las primeras documentaciones escritas de ‘de puta madre’ con el significado de «estupendo» -por simplificar- aparecen en la segunda mitad del siglo XX, aunque es probable que llevara circulando oralmente bastante tiempo antes. Su difusión se consolidó en España durante las décadas de 1970 y 1980, coincidiendo con una relajación de la censura y una mayor presencia del lenguaje coloquial en el cine, la televisión y la literatura». Lamento no poder añadir otros referentes tan ilustres como Amaia Romero, Inés Hernand o La resistencia.Me vas a permitir que me muestre en desacuerdo con una de tus afirmaciones: no creo en absoluto que el lenguaje, para estar vivo, tenga que desobedecer; tampoco creo que emplear la expresión ‘por el culo’ con el sentido que la empleáis vuestra generación zeta sea por desobediencia, sino simplemente -como ha ocurrido y ocurrirá con el resto de generaciones- por una necesidad de autoafirmación, unas gotas de rebeldía y un deseo de crear un ámbito lingüístico propio. Nada más. Si acaso, también con cierto ánimo de provocar; algo que tampoco es nuevo. Ahí están expresiones como ‘la leche’, ‘la hostia’, ‘cojonudo’, que han empleado generaciones anteriores a la tuya, incluida la mía, con exactamente el mismo mal gusto.Tengo, sin embargo, buenas noticias. El lenguaje evoluciona, claro que sí, y expresiones como ‘la leche’, ‘la caña’, ‘chachi’, ‘la bomba’, ‘está guapo’, ‘está de lujo’ o ‘es cachi’, por poner varios ejemplos, huelen a naftalina… Como yo.Atentamente,Julio ¡Hola, Julio!Sé que como tienes más de cincuenta años no entiendes a qué nos referimos los jóvenes cuando decimos «me lo meto PEC». Es normal, pero eso se acaba hoy. Quiero explicarte qué significa, por qué de repente hay gente diciendo que quiere meterse cosas «por el culo» cuando en realidad está hablando de un libro, una canción o unas vacaciones, y cómo una expresión que parecía un insulto ha acabado convirtiéndose en una de las formas más entusiastas de decir que algo te encanta. ¡Así lo puedes decir tú también!«PEC» es simplemente la abreviatura de «por el culo». Sencillo. Tiene hasta página en Wikipedia. Y, aunque mucha gente utiliza las siglas porque le da pudor pronunciar la expresión completa, entre sus defensores existe una opinión bastante extendida: decir «PEC» le quita toda la gracia. Es práctico, sí. Pero «por el culo» tiene ritmo. Tiene sorpresa.Por supuesto, nadie te está proponiendo que te metas físicamente nada por ningún sitio. Es una forma exagerada e irracional de decir que algo te flipa o que lo deseas muchísimo. Puede sonar escandaloso la primera vez, pero tiene algo maravilloso: consigue que una expresión tradicionalmente negativa se convierta en un grito de felicidad.Llegados a este punto, probablemente tengas otra pregunta: ¿quién fue el primero al que se le ocurrió semejante barbaridad? La respuesta corta es que no lo sabemos. Como ocurre con casi todo en internet, es muy difícil encontrar el momento exacto en el que nace un meme. Las expresiones aparecen, alguien las repite y, cuando te quieres dar cuenta, media generación habla igual.Eso sí, hubo un momento que ayudó a que la expresión saltara del círculo de amigos a la conversación pública. En los Goya de 2020, Amaia Romero la soltó con total naturalidad mientras hablaba con Antonio Banderas. Después llegaron Inés Hernand, Malena Alterio y un sinfín de vídeos en TikTok que terminaron de consolidarla. El remate definitivo fue en 2024, cuando Pedro Álvarez de Miranda reconoció en La Resistencia que conocía el término. Eso sí, dijo que a él se lo habían explicado como «me lo meto PEC». Desde aquí, con todos los respetos a la Academia, los Zeta creemos que se quedó con la versión descafeinada.En fin, es una forma de celebrar que un libro es buenísimo, que un disco es increíble o que has encontrado un vuelo a Japón por menos de lo que cuesta ir a Cuenca. Y eso, en el fondo, es lo que hace el lenguaje cuando está vivo: desobedecer.¡Un saludote!CarmenQuerida CarmenPerdona si uso esta fórmula tan arcaica para comenzar nuestra correspondencia (las cartas de toda la vida), pero es lo que a mí me enseñaron en los ya lejanos tiempos de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Por cierto, muchas gracias por tu generosidad al referir que tengo más de cincuenta años, en realidad tengo más de sesenta.Noticia relacionada No No Oye, ‘boomer’: Así se comunica la Generación Z Miguel G. CasalloComprenderás, por tanto, que a mi edad he escuchado de todo, y que expresiones como la que tienes la bondad de descubrirme hoy no me escandalizan ni lo más mínimo; ten en cuenta que los boomers, generación a la que pertenezco, usamos habitualmente para referirnos a algo que nos parece magnífico una locución igualmente malsonante y vulgar -que, siendo sinceros, nunca pensé emplear en estas nobles páginas-; «de puta madre». Como desconozco cuál es el origen de tal expresión he acudido al oráculo de nuestros días, la IA, y se lo he preguntado. Me ha respondido esto que transcribo: «Las primeras documentaciones escritas de ‘de puta madre’ con el significado de «estupendo» -por simplificar- aparecen en la segunda mitad del siglo XX, aunque es probable que llevara circulando oralmente bastante tiempo antes. Su difusión se consolidó en España durante las décadas de 1970 y 1980, coincidiendo con una relajación de la censura y una mayor presencia del lenguaje coloquial en el cine, la televisión y la literatura». Lamento no poder añadir otros referentes tan ilustres como Amaia Romero, Inés Hernand o La resistencia.Me vas a permitir que me muestre en desacuerdo con una de tus afirmaciones: no creo en absoluto que el lenguaje, para estar vivo, tenga que desobedecer; tampoco creo que emplear la expresión ‘por el culo’ con el sentido que la empleáis vuestra generación zeta sea por desobediencia, sino simplemente -como ha ocurrido y ocurrirá con el resto de generaciones- por una necesidad de autoafirmación, unas gotas de rebeldía y un deseo de crear un ámbito lingüístico propio. Nada más. Si acaso, también con cierto ánimo de provocar; algo que tampoco es nuevo. Ahí están expresiones como ‘la leche’, ‘la hostia’, ‘cojonudo’, que han empleado generaciones anteriores a la tuya, incluida la mía, con exactamente el mismo mal gusto.Tengo, sin embargo, buenas noticias. El lenguaje evoluciona, claro que sí, y expresiones como ‘la leche’, ‘la caña’, ‘chachi’, ‘la bomba’, ‘está guapo’, ‘está de lujo’ o ‘es cachi’, por poner varios ejemplos, huelen a naftalina… Como yo.Atentamente,Julio
Sé que como tienes más de cincuenta años no entiendes a qué nos referimos los jóvenes cuando decimos «me lo meto PEC». Es normal, pero eso se acaba hoy. Quiero explicarte qué significa, por qué de repente hay gente diciendo que quiere meterse … cosas «por el culo» cuando en realidad está hablando de un libro, una canción o unas vacaciones, y cómo una expresión que parecía un insulto ha acabado convirtiéndose en una de las formas más entusiastas de decir que algo te encanta. ¡Así lo puedes decir tú también!
«PEC» es simplemente la abreviatura de «por el culo». Sencillo. Tiene hasta página en Wikipedia. Y, aunque mucha gente utiliza las siglas porque le da pudor pronunciar la expresión completa, entre sus defensores existe una opinión bastante extendida: decir «PEC» le quita toda la gracia. Es práctico, sí. Pero «por el culo» tiene ritmo. Tiene sorpresa.
Por supuesto, nadie te está proponiendo que te metas físicamente nada por ningún sitio. Es una forma exagerada e irracional de decir que algo te flipa o que lo deseas muchísimo. Puede sonar escandaloso la primera vez, pero tiene algo maravilloso: consigue que una expresión tradicionalmente negativa se convierta en un grito de felicidad.
Llegados a este punto, probablemente tengas otra pregunta: ¿quién fue el primero al que se le ocurrió semejante barbaridad? La respuesta corta es que no lo sabemos. Como ocurre con casi todo en internet, es muy difícil encontrar el momento exacto en el que nace un meme. Las expresiones aparecen, alguien las repite y, cuando te quieres dar cuenta, media generación habla igual.
Eso sí, hubo un momento que ayudó a que la expresión saltara del círculo de amigos a la conversación pública. En los Goya de 2020, Amaia Romero la soltó con total naturalidad mientras hablaba con Antonio Banderas. Después llegaron Inés Hernand, Malena Alterio y un sinfín de vídeos en TikTok que terminaron de consolidarla.
El remate definitivo fue en 2024, cuando Pedro Álvarez de Miranda reconoció en La Resistencia que conocía el término. Eso sí, dijo que a él se lo habían explicado como «me lo meto PEC». Desde aquí, con todos los respetos a la Academia, los Zeta creemos que se quedó con la versión descafeinada.
En fin, es una forma de celebrar que un libro es buenísimo, que un disco es increíble o que has encontrado un vuelo a Japón por menos de lo que cuesta ir a Cuenca. Y eso, en el fondo, es lo que hace el lenguaje cuando está vivo: desobedecer.
¡Un saludote!
Carmen
Querida Carmen
Perdona si uso esta fórmula tan arcaica para comenzar nuestra correspondencia (las cartas de toda la vida), pero es lo que a mí me enseñaron en los ya lejanos tiempos de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Por cierto, muchas gracias por tu generosidad al referir que tengo más de cincuenta años, en realidad tengo más de sesenta.
Comprenderás, por tanto, que a mi edad he escuchado de todo, y que expresiones como la que tienes la bondad de descubrirme hoy no me escandalizan ni lo más mínimo; ten en cuenta que los boomers, generación a la que pertenezco, usamos habitualmente para referirnos a algo que nos parece magnífico una locución igualmente malsonante y vulgar -que, siendo sinceros, nunca pensé emplear en estas nobles páginas-; «de puta madre». Como desconozco cuál es el origen de tal expresión he acudido al oráculo de nuestros días, la IA, y se lo he preguntado. Me ha respondido esto que transcribo: «Las primeras documentaciones escritas de ‘de puta madre’ con el significado de «estupendo» -por simplificar- aparecen en la segunda mitad del siglo XX, aunque es probable que llevara circulando oralmente bastante tiempo antes. Su difusión se consolidó en España durante las décadas de 1970 y 1980, coincidiendo con una relajación de la censura y una mayor presencia del lenguaje coloquial en el cine, la televisión y la literatura». Lamento no poder añadir otros referentes tan ilustres como Amaia Romero, Inés Hernand o La resistencia.
Me vas a permitir que me muestre en desacuerdo con una de tus afirmaciones: no creo en absoluto que el lenguaje, para estar vivo, tenga que desobedecer; tampoco creo que emplear la expresión ‘por el culo’ con el sentido que la empleáis vuestra generación zeta sea por desobediencia, sino simplemente -como ha ocurrido y ocurrirá con el resto de generaciones- por una necesidad de autoafirmación, unas gotas de rebeldía y un deseo de crear un ámbito lingüístico propio. Nada más. Si acaso, también con cierto ánimo de provocar; algo que tampoco es nuevo. Ahí están expresiones como ‘la leche’, ‘la hostia’, ‘cojonudo’, que han empleado generaciones anteriores a la tuya, incluida la mía, con exactamente el mismo mal gusto.
Tengo, sin embargo, buenas noticias. El lenguaje evoluciona, claro que sí, y expresiones como ‘la leche’, ‘la caña’, ‘chachi’, ‘la bomba’, ‘está guapo’, ‘está de lujo’ o ‘es cachi’, por poner varios ejemplos, huelen a naftalina… Como yo.
Atentamente,
Julio
RSS de noticias de cultura
