Si es difícil ser torero, no digamos mantenerse treinta años en la profesión. Mari Paz Vega lo ha conseguido. Además, cuenta en su haber con el hito de haber sido la primera mujer en doctorarse en España, y la primera en recibir la alternativa de manos de otra mujer. Ha confirmado en las principales plazas y en 2011 abrió la Puerta Grande de la México. El día de la Asunción, la malagueña se despidió de su plaza en una emotiva tarde en la que cortó una oreja. A falta de colgar el vestido de luces tras la temporada mexicana, también es la primera mujer en retirarse en una plaza de primera. -¿Qué significa haberse despedido de La Malagueta?-A mí me hacía especial ilusión, porque es la plaza donde nací taurinamente hablando. Empecé en la Escuela Taurina de Málaga con nueve años. Luego me mudé a Zaragoza, pero mis comienzos fueron aquí y son inolvidables. Poner el punto y final a una carrera extensa de veintinueve años en donde empecé es muy gratificante. Yo creo que ha sido un día especial y muy bonito.-¿Qué ha sido lo mejor y lo más difícil de una carrera tan larga?-Lo más difícil, como en todas las profesiones, es mantenerse. Hay momentos buenos, malos y regulares. La dificultad para torear en España ha sido mucha, pero se me cerraban las puertas aquí y se me abrían en América, como fue en Venezuela y México. Y las aproveché. Prácticamente toda mi carrera se desarrolló en América. Eso es gratificante, aunque a la vez estar fuera de tu tierra y separada de tu familia cuesta un poquito más.-¿De dónde veía esa dificultad para encontrar las oportunidades?-El mundo del toro es muy complicado. Ya no es que sea machista, que se ha avanzado muchísimo, es que tienes que tener un apoderado con fuerza y contactos, y luego que el torero valga. Siendo independiente es muy difícil destacar, porque se tienen que sumar muchísimas circunstancias. Yo no tenía esa persona que luchara por mí y, si no toreas, no triunfas, y si no triunfas, no toreas. Es la pescadilla que se muerde la cola.-¿Y qué ha cambiado desde sus inicios hasta ahora para las mujeres?-Cuando empecé, llamaba la atención simplemente por ser mujer. Eso ya no sucede, gracias a Dios. A las mujeres ya no se nos ve como a bichos raros. Queda un poquito de machismo todavía, pero muchas veces los empresarios se tapan con esa excusa cuando en realidad quieren toreros más rematados, figuras que tengan más atractivo de cara al público, y te dicen: «Es que una mujer no me cuadra en el cartel». Aunque, la verdad, no he conocido un torero que no haya querido torear conmigo. El mundo del toro está difícil para el hombre y para la mujer. -Usted fue la primera mujer que tomó la alternativa en España. ¿Cómo se produjo aquel momento?-Eso fue gracias a mi apoderado en aquel entonces. Cristina y otras toreras como Ángela o Maribel Atienza tomaron la alternativa fuera, en Francia o en México. Aquí en España nunca se había dado el caso de que una mujer tomara la alternativa. Me lo propusieron y vieron que era algo atractivo. Además fue la primera vez que una mujer daba la alternativa a otra mujer, porque me la dio Cristina Sánchez. Se formó un cartel muy bonito, se interesó mucha prensa internacional y me sirvió muchísimo.-¿Cree que eso pudo abrir el camino a otras mujeres?-Más que abrir el camino, yo creo que lo fundamental es que haya una presencia constante. No hay un número elevado de mujeres que se dediquen al mundo del toro, pero en este tiempo ha habido otras toreras y actualmente están Rocío Romero, Conchi Ríos… También es importante que en las escuelas se les da oportunidad a las muchachas que quieran impulsarse en esta profesión. Al menos para aprender sus inicios. Luego hay que valer y les tiene que gustar.-Una vez que cuelgue el traje de luces, ¿seguirá ligada a la profesión?-Yo creo que sí. No me he planteado lo que voy a hacer. Todos los sentidos los tenía puestos en la corrida de Málaga. Estoy preparando una despedida en México y Venezuela. Y, una vez que finalice la temporada, pensaré qué hacer. He dedicado toda mi vida al mundo del toro y, tarde o temprano, todos acabamos buscando algo que siga vinculado. Ya sea en la escuela taurina enseñando o de cualquier otra forma.-¿Qué es lo que más va a echar de menos después de torear?-Yo siempre he sido una persona que he intentado prepararme físicamente muy fuerte. Aunque toreara una, me preparaba para torear veinte. En el momento en que me relajo, se me sube la adrenalina de tener que moverme para hacer algo. Pero buscaré cualquier otra cosa que hacer.-Si pudiera hablar con aquella Mari Paz Vega que tomó la alternativa en Cáceres, ¿qué le diría?-Le diría que, gracias a Dios, hemos conseguido retos importantes, muchos de los deseos que teníamos cuando comenzábamos en la escuela. Y que me siento satisfecha por lo que hemos logrado, aunque siempre quedan cosas en el tintero. A mí y a cualquiera, hasta a las figuras del toreo. Me habría gustado haber hecho temporadas más fuertes en España. Me habría hecho mucha ilusión poder torear en Sevilla, pero tampoco se ha podido dar. Aunque he podido confirmar en México, Bogotá, Las Ventas… No tengo derecho a quejarme porque hay muchos toreros que se han quedado en el camino y no han podido cumplir esos sueños. Así que le diría que tenemos que estar contentas. Si es difícil ser torero, no digamos mantenerse treinta años en la profesión. Mari Paz Vega lo ha conseguido. Además, cuenta en su haber con el hito de haber sido la primera mujer en doctorarse en España, y la primera en recibir la alternativa de manos de otra mujer. Ha confirmado en las principales plazas y en 2011 abrió la Puerta Grande de la México. El día de la Asunción, la malagueña se despidió de su plaza en una emotiva tarde en la que cortó una oreja. A falta de colgar el vestido de luces tras la temporada mexicana, también es la primera mujer en retirarse en una plaza de primera. -¿Qué significa haberse despedido de La Malagueta?-A mí me hacía especial ilusión, porque es la plaza donde nací taurinamente hablando. Empecé en la Escuela Taurina de Málaga con nueve años. Luego me mudé a Zaragoza, pero mis comienzos fueron aquí y son inolvidables. Poner el punto y final a una carrera extensa de veintinueve años en donde empecé es muy gratificante. Yo creo que ha sido un día especial y muy bonito.-¿Qué ha sido lo mejor y lo más difícil de una carrera tan larga?-Lo más difícil, como en todas las profesiones, es mantenerse. Hay momentos buenos, malos y regulares. La dificultad para torear en España ha sido mucha, pero se me cerraban las puertas aquí y se me abrían en América, como fue en Venezuela y México. Y las aproveché. Prácticamente toda mi carrera se desarrolló en América. Eso es gratificante, aunque a la vez estar fuera de tu tierra y separada de tu familia cuesta un poquito más.-¿De dónde veía esa dificultad para encontrar las oportunidades?-El mundo del toro es muy complicado. Ya no es que sea machista, que se ha avanzado muchísimo, es que tienes que tener un apoderado con fuerza y contactos, y luego que el torero valga. Siendo independiente es muy difícil destacar, porque se tienen que sumar muchísimas circunstancias. Yo no tenía esa persona que luchara por mí y, si no toreas, no triunfas, y si no triunfas, no toreas. Es la pescadilla que se muerde la cola.-¿Y qué ha cambiado desde sus inicios hasta ahora para las mujeres?-Cuando empecé, llamaba la atención simplemente por ser mujer. Eso ya no sucede, gracias a Dios. A las mujeres ya no se nos ve como a bichos raros. Queda un poquito de machismo todavía, pero muchas veces los empresarios se tapan con esa excusa cuando en realidad quieren toreros más rematados, figuras que tengan más atractivo de cara al público, y te dicen: «Es que una mujer no me cuadra en el cartel». Aunque, la verdad, no he conocido un torero que no haya querido torear conmigo. El mundo del toro está difícil para el hombre y para la mujer. -Usted fue la primera mujer que tomó la alternativa en España. ¿Cómo se produjo aquel momento?-Eso fue gracias a mi apoderado en aquel entonces. Cristina y otras toreras como Ángela o Maribel Atienza tomaron la alternativa fuera, en Francia o en México. Aquí en España nunca se había dado el caso de que una mujer tomara la alternativa. Me lo propusieron y vieron que era algo atractivo. Además fue la primera vez que una mujer daba la alternativa a otra mujer, porque me la dio Cristina Sánchez. Se formó un cartel muy bonito, se interesó mucha prensa internacional y me sirvió muchísimo.-¿Cree que eso pudo abrir el camino a otras mujeres?-Más que abrir el camino, yo creo que lo fundamental es que haya una presencia constante. No hay un número elevado de mujeres que se dediquen al mundo del toro, pero en este tiempo ha habido otras toreras y actualmente están Rocío Romero, Conchi Ríos… También es importante que en las escuelas se les da oportunidad a las muchachas que quieran impulsarse en esta profesión. Al menos para aprender sus inicios. Luego hay que valer y les tiene que gustar.-Una vez que cuelgue el traje de luces, ¿seguirá ligada a la profesión?-Yo creo que sí. No me he planteado lo que voy a hacer. Todos los sentidos los tenía puestos en la corrida de Málaga. Estoy preparando una despedida en México y Venezuela. Y, una vez que finalice la temporada, pensaré qué hacer. He dedicado toda mi vida al mundo del toro y, tarde o temprano, todos acabamos buscando algo que siga vinculado. Ya sea en la escuela taurina enseñando o de cualquier otra forma.-¿Qué es lo que más va a echar de menos después de torear?-Yo siempre he sido una persona que he intentado prepararme físicamente muy fuerte. Aunque toreara una, me preparaba para torear veinte. En el momento en que me relajo, se me sube la adrenalina de tener que moverme para hacer algo. Pero buscaré cualquier otra cosa que hacer.-Si pudiera hablar con aquella Mari Paz Vega que tomó la alternativa en Cáceres, ¿qué le diría?-Le diría que, gracias a Dios, hemos conseguido retos importantes, muchos de los deseos que teníamos cuando comenzábamos en la escuela. Y que me siento satisfecha por lo que hemos logrado, aunque siempre quedan cosas en el tintero. A mí y a cualquiera, hasta a las figuras del toreo. Me habría gustado haber hecho temporadas más fuertes en España. Me habría hecho mucha ilusión poder torear en Sevilla, pero tampoco se ha podido dar. Aunque he podido confirmar en México, Bogotá, Las Ventas… No tengo derecho a quejarme porque hay muchos toreros que se han quedado en el camino y no han podido cumplir esos sueños. Así que le diría que tenemos que estar contentas.
Si es difícil ser torero, no digamos mantenerse treinta años en la profesión. Mari Paz Vega lo ha conseguido. Además, cuenta en su haber con el hito de haber sido la primera mujer en doctorarse en España, y la primera en recibir la alternativa de … manos de otra mujer. Ha confirmado en las principales plazas y en 2011 abrió la Puerta Grande de la México. El día de la Asunción, la malagueña se despidió de su plaza en una emotiva tarde en la que cortó una oreja. A falta de colgar el vestido de luces tras la temporada mexicana, también es la primera mujer en retirarse en una plaza de primera.
-¿Qué significa haberse despedido de La Malagueta?
-A mí me hacía especial ilusión, porque es la plaza donde nací taurinamente hablando. Empecé en la Escuela Taurina de Málaga con nueve años. Luego me mudé a Zaragoza, pero mis comienzos fueron aquí y son inolvidables. Poner el punto y final a una carrera extensa de veintinueve años en donde empecé es muy gratificante. Yo creo que ha sido un día especial y muy bonito.
-¿Qué ha sido lo mejor y lo más difícil de una carrera tan larga?
-Lo más difícil, como en todas las profesiones, es mantenerse. Hay momentos buenos, malos y regulares. La dificultad para torear en España ha sido mucha, pero se me cerraban las puertas aquí y se me abrían en América, como fue en Venezuela y México. Y las aproveché. Prácticamente toda mi carrera se desarrolló en América. Eso es gratificante, aunque a la vez estar fuera de tu tierra y separada de tu familia cuesta un poquito más.
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Entrevista a Alberto García
Rosario Pérez
-¿De dónde veía esa dificultad para encontrar las oportunidades?
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-El mundo del toro es muy complicado. Ya no es que sea machista, que se ha avanzado muchísimo, es que tienes que tener un apoderado con fuerza y contactos, y luego que el torero valga. Siendo independiente es muy difícil destacar, porque se tienen que sumar muchísimas circunstancias. Yo no tenía esa persona que luchara por mí y, si no toreas, no triunfas, y si no triunfas, no toreas. Es la pescadilla que se muerde la cola.
-¿Y qué ha cambiado desde sus inicios hasta ahora para las mujeres?
-Cuando empecé, llamaba la atención simplemente por ser mujer. Eso ya no sucede, gracias a Dios. A las mujeres ya no se nos ve como a bichos raros. Queda un poquito de machismo todavía, pero muchas veces los empresarios se tapan con esa excusa cuando en realidad quieren toreros más rematados, figuras que tengan más atractivo de cara al público, y te dicen: «Es que una mujer no me cuadra en el cartel». Aunque, la verdad, no he conocido un torero que no haya querido torear conmigo. El mundo del toro está difícil para el hombre y para la mujer.
-Usted fue la primera mujer que tomó la alternativa en España. ¿Cómo se produjo aquel momento?
-Eso fue gracias a mi apoderado en aquel entonces. Cristina y otras toreras como Ángela o Maribel Atienza tomaron la alternativa fuera, en Francia o en México. Aquí en España nunca se había dado el caso de que una mujer tomara la alternativa. Me lo propusieron y vieron que era algo atractivo. Además fue la primera vez que una mujer daba la alternativa a otra mujer, porque me la dio Cristina Sánchez. Se formó un cartel muy bonito, se interesó mucha prensa internacional y me sirvió muchísimo.
-¿Cree que eso pudo abrir el camino a otras mujeres?
-Más que abrir el camino, yo creo que lo fundamental es que haya una presencia constante. No hay un número elevado de mujeres que se dediquen al mundo del toro, pero en este tiempo ha habido otras toreras y actualmente están Rocío Romero, Conchi Ríos… También es importante que en las escuelas se les da oportunidad a las muchachas que quieran impulsarse en esta profesión. Al menos para aprender sus inicios. Luego hay que valer y les tiene que gustar.
-Una vez que cuelgue el traje de luces, ¿seguirá ligada a la profesión?
-Yo creo que sí. No me he planteado lo que voy a hacer. Todos los sentidos los tenía puestos en la corrida de Málaga. Estoy preparando una despedida en México y Venezuela. Y, una vez que finalice la temporada, pensaré qué hacer. He dedicado toda mi vida al mundo del toro y, tarde o temprano, todos acabamos buscando algo que siga vinculado. Ya sea en la escuela taurina enseñando o de cualquier otra forma.
-¿Qué es lo que más va a echar de menos después de torear?
-Yo siempre he sido una persona que he intentado prepararme físicamente muy fuerte. Aunque toreara una, me preparaba para torear veinte. En el momento en que me relajo, se me sube la adrenalina de tener que moverme para hacer algo. Pero buscaré cualquier otra cosa que hacer.
-Si pudiera hablar con aquella Mari Paz Vega que tomó la alternativa en Cáceres, ¿qué le diría?
-Le diría que, gracias a Dios, hemos conseguido retos importantes, muchos de los deseos que teníamos cuando comenzábamos en la escuela. Y que me siento satisfecha por lo que hemos logrado, aunque siempre quedan cosas en el tintero. A mí y a cualquiera, hasta a las figuras del toreo. Me habría gustado haber hecho temporadas más fuertes en España. Me habría hecho mucha ilusión poder torear en Sevilla, pero tampoco se ha podido dar. Aunque he podido confirmar en México, Bogotá, Las Ventas… No tengo derecho a quejarme porque hay muchos toreros que se han quedado en el camino y no han podido cumplir esos sueños. Así que le diría que tenemos que estar contentas.
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