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  Economía  Más de 12.000 millones en créditos del Covid ponen en jaque al ICO y a la banca
Economía

Más de 12.000 millones en créditos del Covid ponen en jaque al ICO y a la banca

mayo 25, 2026
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Seis años después del despliegue de los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para que las empresas pudieran hacer frente al golpe de la pandemia de Covid-19 se empiezan a ver las costuras de una medida que nació como una salvación para las compañías y que se ha convertido en cierto quebradero de cabeza para la entidad pública y para la banca. Estos préstamos se configuraron para dar liquidez al sector productivo ante el parón de la economía por el virus mundial. Se pusieron sobre la mesa más de 100.000 millones de euros con aval público, con vencimientos que en el caso más extremo y tras algunas extensiones llegan a los 10 años. Pero la realidad es que los préstamos más problemáticos y de aquellas empresas con más dificultades empiezan a vencer ahora. Y en muchos casos no pueden hacer frente al repago de la deuda. Según los últimos datos del Banco de España , el saldo vivo de estos créditos Covid era de 24.100 millones de euros al cierre de 2025. De estos, un 19,7% está en vigilancia especial (por el riesgo de impago) y el 31,1% ya es dudoso (moroso o que el banco entiende que será moroso con toda probabilidad). En total, hay más de 12.000 millones de euros en préstamos de difícil devolución a los que la banca y el ICO tienen que hacer frente desde este 2026. Por ponerlo en contexto, estos 12.000 millones vienen a equivaler a algo menos de la mitad de la morosidad total que soporta la banca.Noticia relacionada general No No Dos senadores de EE.UU. instan a detener la compra del banco Webster por parte del Santander Raúl MasaFuentes financieras señalan que este 2026 se prevé un aluvión importante de vencimientos y que a muchos de ellos las compañías no podrán hacer frente. El problema en este caso es de deuda; se están encontrando con compañías que son viables y que están en rentabilidad, pero que pagar este crédito ahora les supondría un problema de viabilidad. Sergio Gutiérrez, socio del departamento de Reestructuraciones de Lener, explica que se encuentran con empresas «que son operativamente viables, pero que no generan caja suficiente para afrontar de golpe esos vencimientos acumulados». Y ante esta situación, ya está percibiendo «un incremento muy significativo de conversaciones entre empresas y entidades financieras para intentar anticipar soluciones antes de los vencimientos».Franciso de Borja Ruiz-Mateos Albarracín, responsable del área de Reestructuración e Insolvencia de López-Ibor DPM Abogados, confirma la posible avalancha que se puede producir este año y los siguientes. Porque muchos créditos vencen ya este ejercicio pero otros, gracias a que se han ido alargando porque así lo permitía la normativa, afrontarán el problema de aquí a 2030. «Aunque las empresas sean económicamente viables, según las cuales sean sus circunstancias financieras actuales pueden tener dificultades para atender el vencimiento de los créditos ICO , y la causa de fondo es en gran parte consecuencia de la propia línea de avales ICO para conceder liquidez a corto plazo, que con las extensiones y carencias se ha transformado en deuda casi estructural en aquellas empresas que por el pertenecer a un sector más afectado por la pandemia o por haber sido más lenta su recuperación tardaron más en normalizarse, o se normalizaron con un coste financiero mayor», comenta. La propia configuración de los avales supone una traba para las empresas para encontrar una solución frente al problema de la deudaAnte el problema de tener que hacer frente al crédito, existen múltiples opciones para intentar gestionar la situación pero la propia configuración de estos préstamos, por el aval público, supone también una cadena. Juan José Nieto, presidente y socio fundador de NK5, explica que «el problema de fondo es que el diseño del programa no contempla una solución general o automática para las empresas que llegan al vencimiento máximo del aval sin capacidad suficiente para devolver el préstamo o refinanciarlo en condiciones normales de mercado». La primera opción que puede venir a la cabeza es la de buscar refinanciar el crédito, pero en este caso el banco se expone a un riesgo mayor ya que se pierde la garantía pública y el riesgo pasa a asumirlo por completo la entidad financiera. Fuentes del sector señalan que esto sí que se está dando, pero únicamente en aquellos casos en que la viabilidad de la empresa está muy clara. Por lo general, esta no es la solución ideal para la banca. La vía que más se está explorando ahora y que más consultas está generando en los despachos de abogados es la de una reestructuración total del pasivo de la compañía que incluya la deuda ICO. Pero, de nuevo, se topa con trabas. «Esta opción opera con condicionantes estrictos, entre ellos la necesidad de solicitar autorización a la Agencia Tributaria, para evitar riesgos sobre la validez o ejecutabilidad futura del aval público », indica Nieto. Gutiérrez, de Lener, cree que «en muchos casos el escenario evolucionará desde simples refinanciaciones hacia auténticos procesos de reestructuración financiera al amparo de la nueva Ley Concursal , mediante planes de reestructuración homologados judicialmente. Estos instrumentos permiten ordenar de forma integral el pasivo financiero, extender vencimientos, reorganizar garantías y, si es necesario, arrastrar a acreedores disidentes para garantizar la viabilidad futura de la empresa».ReestructuracionesLa solución por la que más se opta y que no disgusta a los bancos en aquellos casos que es posible es esa, la de la reestructuración, porque permite, mediante la vía judicial, llegar a ampliar más los plazos, cambiar el calendario, etc. Y todo ello pese a que Hacienda no se pronuncie ya que en estos casos se permite arrastrar al ICO a aceptar lo acordado por el resto de acreedores. «Para las empresas, la principal recomendación es anticiparse. Antes de llegar al vencimiento conviene revisar el calendario ICO , la generación de caja esperada, la posición de cada entidad financiadora, la documentación asociada al aval y las alternativas disponibles: refinanciación bilateral, nueva financiación, venta de activos, entrada de capital o plan de reestructuración. En este último caso, importante, hay que contar con tiempo y tener en cuenta las siguientes consideraciones ¿se va a necesitar dinero nuevo? ¿cuento con garantías alternativas? ¿cuento con tiempo suficiente para negociar? ¿tengo claro cuánta deuda puede asumir el negocio?», destaca Nieto.Los despachos recomiendan anticiparse al problema y no esperar a impagar, ya sea con una refinanciación o una reestructuraciónPor su parte, el experto de López-Ibor DPM Abogados incide en que la aproximación de los bancos, en todo caso, «es selectiva y basada en la viabilidad» de la compañía, con múltiples soluciones encima de la mesa. «El debate relevante para 2026 no es solo cuánto vence, sino cómo se canaliza la solución: el marco español tras la reforma concursal permite homologar acuerdos transversales con reparto del sacrificio (incluido el tramo con aval) y proteger el ‘dinero nuevo’. Si se utiliza bien, España puede gestionar este muro de vencimientos sin un pico de concursos, desplazando el foco hacia reestructuraciones ordenada y temprana», añade. Por su parte, desde el ICO hacen gala de la flexibilidad que aún existe para abordar estas situaciones. «El marco que regula el funcionamiento de las Líneas ICO Covid recoge medidas de flexibilización para ayudar a las empresas y autónomos a afrontar sus obligaciones de pago. En concreto, pueden acordar con su entidad financiera extender el plazo de amortización de las operaciones dentro de los límites que establece el marco temporal de la UE (8 o 10 años en función de la tipología de las operaciones). También pueden acordar un nuevo calendario de las cuotas dentro de este plazo de amortización para facilitar su abono. El objetivo es facilitar una gestión ordenada de estos préstamos y acompañar a empresas y autónomos en el proceso de devolución», señalan fuentes de la entidad pública, aunque en su caso dejan más de lado la posibilidad de reestructurar ya que, dicen, todavía hay margen para alargar plazos. Seis años después del despliegue de los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para que las empresas pudieran hacer frente al golpe de la pandemia de Covid-19 se empiezan a ver las costuras de una medida que nació como una salvación para las compañías y que se ha convertido en cierto quebradero de cabeza para la entidad pública y para la banca. Estos préstamos se configuraron para dar liquidez al sector productivo ante el parón de la economía por el virus mundial. Se pusieron sobre la mesa más de 100.000 millones de euros con aval público, con vencimientos que en el caso más extremo y tras algunas extensiones llegan a los 10 años. Pero la realidad es que los préstamos más problemáticos y de aquellas empresas con más dificultades empiezan a vencer ahora. Y en muchos casos no pueden hacer frente al repago de la deuda. Según los últimos datos del Banco de España , el saldo vivo de estos créditos Covid era de 24.100 millones de euros al cierre de 2025. De estos, un 19,7% está en vigilancia especial (por el riesgo de impago) y el 31,1% ya es dudoso (moroso o que el banco entiende que será moroso con toda probabilidad). En total, hay más de 12.000 millones de euros en préstamos de difícil devolución a los que la banca y el ICO tienen que hacer frente desde este 2026. Por ponerlo en contexto, estos 12.000 millones vienen a equivaler a algo menos de la mitad de la morosidad total que soporta la banca.Noticia relacionada general No No Dos senadores de EE.UU. instan a detener la compra del banco Webster por parte del Santander Raúl MasaFuentes financieras señalan que este 2026 se prevé un aluvión importante de vencimientos y que a muchos de ellos las compañías no podrán hacer frente. El problema en este caso es de deuda; se están encontrando con compañías que son viables y que están en rentabilidad, pero que pagar este crédito ahora les supondría un problema de viabilidad. Sergio Gutiérrez, socio del departamento de Reestructuraciones de Lener, explica que se encuentran con empresas «que son operativamente viables, pero que no generan caja suficiente para afrontar de golpe esos vencimientos acumulados». Y ante esta situación, ya está percibiendo «un incremento muy significativo de conversaciones entre empresas y entidades financieras para intentar anticipar soluciones antes de los vencimientos».Franciso de Borja Ruiz-Mateos Albarracín, responsable del área de Reestructuración e Insolvencia de López-Ibor DPM Abogados, confirma la posible avalancha que se puede producir este año y los siguientes. Porque muchos créditos vencen ya este ejercicio pero otros, gracias a que se han ido alargando porque así lo permitía la normativa, afrontarán el problema de aquí a 2030. «Aunque las empresas sean económicamente viables, según las cuales sean sus circunstancias financieras actuales pueden tener dificultades para atender el vencimiento de los créditos ICO , y la causa de fondo es en gran parte consecuencia de la propia línea de avales ICO para conceder liquidez a corto plazo, que con las extensiones y carencias se ha transformado en deuda casi estructural en aquellas empresas que por el pertenecer a un sector más afectado por la pandemia o por haber sido más lenta su recuperación tardaron más en normalizarse, o se normalizaron con un coste financiero mayor», comenta. La propia configuración de los avales supone una traba para las empresas para encontrar una solución frente al problema de la deudaAnte el problema de tener que hacer frente al crédito, existen múltiples opciones para intentar gestionar la situación pero la propia configuración de estos préstamos, por el aval público, supone también una cadena. Juan José Nieto, presidente y socio fundador de NK5, explica que «el problema de fondo es que el diseño del programa no contempla una solución general o automática para las empresas que llegan al vencimiento máximo del aval sin capacidad suficiente para devolver el préstamo o refinanciarlo en condiciones normales de mercado». La primera opción que puede venir a la cabeza es la de buscar refinanciar el crédito, pero en este caso el banco se expone a un riesgo mayor ya que se pierde la garantía pública y el riesgo pasa a asumirlo por completo la entidad financiera. Fuentes del sector señalan que esto sí que se está dando, pero únicamente en aquellos casos en que la viabilidad de la empresa está muy clara. Por lo general, esta no es la solución ideal para la banca. La vía que más se está explorando ahora y que más consultas está generando en los despachos de abogados es la de una reestructuración total del pasivo de la compañía que incluya la deuda ICO. Pero, de nuevo, se topa con trabas. «Esta opción opera con condicionantes estrictos, entre ellos la necesidad de solicitar autorización a la Agencia Tributaria, para evitar riesgos sobre la validez o ejecutabilidad futura del aval público », indica Nieto. Gutiérrez, de Lener, cree que «en muchos casos el escenario evolucionará desde simples refinanciaciones hacia auténticos procesos de reestructuración financiera al amparo de la nueva Ley Concursal , mediante planes de reestructuración homologados judicialmente. Estos instrumentos permiten ordenar de forma integral el pasivo financiero, extender vencimientos, reorganizar garantías y, si es necesario, arrastrar a acreedores disidentes para garantizar la viabilidad futura de la empresa».ReestructuracionesLa solución por la que más se opta y que no disgusta a los bancos en aquellos casos que es posible es esa, la de la reestructuración, porque permite, mediante la vía judicial, llegar a ampliar más los plazos, cambiar el calendario, etc. Y todo ello pese a que Hacienda no se pronuncie ya que en estos casos se permite arrastrar al ICO a aceptar lo acordado por el resto de acreedores. «Para las empresas, la principal recomendación es anticiparse. Antes de llegar al vencimiento conviene revisar el calendario ICO , la generación de caja esperada, la posición de cada entidad financiadora, la documentación asociada al aval y las alternativas disponibles: refinanciación bilateral, nueva financiación, venta de activos, entrada de capital o plan de reestructuración. En este último caso, importante, hay que contar con tiempo y tener en cuenta las siguientes consideraciones ¿se va a necesitar dinero nuevo? ¿cuento con garantías alternativas? ¿cuento con tiempo suficiente para negociar? ¿tengo claro cuánta deuda puede asumir el negocio?», destaca Nieto.Los despachos recomiendan anticiparse al problema y no esperar a impagar, ya sea con una refinanciación o una reestructuraciónPor su parte, el experto de López-Ibor DPM Abogados incide en que la aproximación de los bancos, en todo caso, «es selectiva y basada en la viabilidad» de la compañía, con múltiples soluciones encima de la mesa. «El debate relevante para 2026 no es solo cuánto vence, sino cómo se canaliza la solución: el marco español tras la reforma concursal permite homologar acuerdos transversales con reparto del sacrificio (incluido el tramo con aval) y proteger el ‘dinero nuevo’. Si se utiliza bien, España puede gestionar este muro de vencimientos sin un pico de concursos, desplazando el foco hacia reestructuraciones ordenada y temprana», añade. Por su parte, desde el ICO hacen gala de la flexibilidad que aún existe para abordar estas situaciones. «El marco que regula el funcionamiento de las Líneas ICO Covid recoge medidas de flexibilización para ayudar a las empresas y autónomos a afrontar sus obligaciones de pago. En concreto, pueden acordar con su entidad financiera extender el plazo de amortización de las operaciones dentro de los límites que establece el marco temporal de la UE (8 o 10 años en función de la tipología de las operaciones). También pueden acordar un nuevo calendario de las cuotas dentro de este plazo de amortización para facilitar su abono. El objetivo es facilitar una gestión ordenada de estos préstamos y acompañar a empresas y autónomos en el proceso de devolución», señalan fuentes de la entidad pública, aunque en su caso dejan más de lado la posibilidad de reestructurar ya que, dicen, todavía hay margen para alargar plazos.  

Seis años después del despliegue de los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para que las empresas pudieran hacer frente al golpe de la pandemia de Covid-19 se empiezan a ver las costuras de una medida que nació como … una salvación para las compañías y que se ha convertido en cierto quebradero de cabeza para la entidad pública y para la banca.

Estos préstamos se configuraron para dar liquidez al sector productivo ante el parón de la economía por el virus mundial. Se pusieron sobre la mesa más de 100.000 millones de euros con aval público, con vencimientos que en el caso más extremo y tras algunas extensiones llegan a los 10 años. Pero la realidad es que los préstamos más problemáticos y de aquellas empresas con más dificultades empiezan a vencer ahora. Y en muchos casos no pueden hacer frente al repago de la deuda.

Según los últimos datos del Banco de España, el saldo vivo de estos créditos Covid era de 24.100 millones de euros al cierre de 2025. De estos, un 19,7% está en vigilancia especial (por el riesgo de impago) y el 31,1% ya es dudoso (moroso o que el banco entiende que será moroso con toda probabilidad). En total, hay más de 12.000 millones de euros en préstamos de difícil devolución a los que la banca y el ICO tienen que hacer frente desde este 2026. Por ponerlo en contexto, estos 12.000 millones vienen a equivaler a algo menos de la mitad de la morosidad total que soporta la banca.

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Franciso de Borja Ruiz-Mateos Albarracín, responsable del área de Reestructuración e Insolvencia de López-Ibor DPM Abogados, confirma la posible avalancha que se puede producir este año y los siguientes. Porque muchos créditos vencen ya este ejercicio pero otros, gracias a que se han ido alargando porque así lo permitía la normativa, afrontarán el problema de aquí a 2030. «Aunque las empresas sean económicamente viables, según las cuales sean sus circunstancias financieras actuales pueden tener dificultades para atender el vencimiento de los créditos ICO, y la causa de fondo es en gran parte consecuencia de la propia línea de avales ICO para conceder liquidez a corto plazo, que con las extensiones y carencias se ha transformado en deuda casi estructural en aquellas empresas que por el pertenecer a un sector más afectado por la pandemia o por haber sido más lenta su recuperación tardaron más en normalizarse, o se normalizaron con un coste financiero mayor», comenta.

La propia configuración de los avales supone una traba para las empresas para encontrar una solución frente al problema de la deuda

Ante el problema de tener que hacer frente al crédito, existen múltiples opciones para intentar gestionar la situación pero la propia configuración de estos préstamos, por el aval público, supone también una cadena. Juan José Nieto, presidente y socio fundador de NK5, explica que «el problema de fondo es que el diseño del programa no contempla una solución general o automática para las empresas que llegan al vencimiento máximo del aval sin capacidad suficiente para devolver el préstamo o refinanciarlo en condiciones normales de mercado».

La primera opción que puede venir a la cabeza es la de buscar refinanciar el crédito, pero en este caso el banco se expone a un riesgo mayor ya que se pierde la garantía pública y el riesgo pasa a asumirlo por completo la entidad financiera. Fuentes del sector señalan que esto sí que se está dando, pero únicamente en aquellos casos en que la viabilidad de la empresa está muy clara. Por lo general, esta no es la solución ideal para la banca.

La vía que más se está explorando ahora y que más consultas está generando en los despachos de abogados es la de una reestructuración total del pasivo de la compañía que incluya la deuda ICO. Pero, de nuevo, se topa con trabas. «Esta opción opera con condicionantes estrictos, entre ellos la necesidad de solicitar autorización a la Agencia Tributaria, para evitar riesgos sobre la validez o ejecutabilidad futura del aval público», indica Nieto.

Gutiérrez, de Lener, cree que «en muchos casos el escenario evolucionará desde simples refinanciaciones hacia auténticos procesos de reestructuración financiera al amparo de la nueva Ley Concursal, mediante planes de reestructuración homologados judicialmente. Estos instrumentos permiten ordenar de forma integral el pasivo financiero, extender vencimientos, reorganizar garantías y, si es necesario, arrastrar a acreedores disidentes para garantizar la viabilidad futura de la empresa».

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Los despachos recomiendan anticiparse al problema y no esperar a impagar, ya sea con una refinanciación o una reestructuración

Por su parte, el experto de López-Ibor DPM Abogados incide en que la aproximación de los bancos, en todo caso, «es selectiva y basada en la viabilidad» de la compañía, con múltiples soluciones encima de la mesa. «El debate relevante para 2026 no es solo cuánto vence, sino cómo se canaliza la solución: el marco español tras la reforma concursal permite homologar acuerdos transversales con reparto del sacrificio (incluido el tramo con aval) y proteger el ‘dinero nuevo’. Si se utiliza bien, España puede gestionar este muro de vencimientos sin un pico de concursos, desplazando el foco hacia reestructuraciones ordenada y temprana», añade.

Por su parte, desde el ICO hacen gala de la flexibilidad que aún existe para abordar estas situaciones. «El marco que regula el funcionamiento de las Líneas ICO Covid recoge medidas de flexibilización para ayudar a las empresas y autónomos a afrontar sus obligaciones de pago. En concreto, pueden acordar con su entidad financiera extender el plazo de amortización de las operaciones dentro de los límites que establece el marco temporal de la UE (8 o 10 años en función de la tipología de las operaciones). También pueden acordar un nuevo calendario de las cuotas dentro de este plazo de amortización para facilitar su abono. El objetivo es facilitar una gestión ordenada de estos préstamos y acompañar a empresas y autónomos en el proceso de devolución», señalan fuentes de la entidad pública, aunque en su caso dejan más de lado la posibilidad de reestructurar ya que, dicen, todavía hay margen para alargar plazos.

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