Las hipotecas verdes son una herramienta que puede impulsar viviendas más eficientes y acelerar la descarbonización del parque residencial. Sin embargo, su implantación todavía resulta escasa. Triodos Bank fue el primer banco (2013) en comercializarlas en España. Tamara Lemos, responsable de Construcción Sostenible y Vivienda Social y Asequible de la entidad, sostiene que «han pasado de ser un producto pionero y muy de nicho a convertirse en una referencia ya reconocible, aunque todavía no masiva».Desde aquel año, Triodos Bank ha concedido más de 3.000 hipotecas sostenibles y ha financiado más de 300 proyectos de autopromoción sostenible, aunque Lemos estima que «ha sido siempre un producto residual en el mercado dentro de la oferta hipotecaria nacional». «La hipoteca verde ya no se concibe solo como una bonificación al comprar una vivienda eficiente, sino como una pieza clave para descarbonizar el parque residencial vía rehabilitación o en compra de vivienda nueva certificada con sello con máxima calificación de sostenibilidad», aclara Lemos.Los beneficios de adquirir una vivienda sostenible son mensurables, expone: «A la larga, reduce los costes de la vida cotidiana, con viviendas pasivas o en viviendas con certificación. Las facturas en suministros eléctricos bajan notablemente. El problema no es tanto el coste de la sostenibilidad, sino su escala y accesibilidad para universalizarla».Noticia relacionada general No No Descarbonización/ Un cambio en ‘stand by’ Las semillas de la electrificación de la España vaciada no encuentran el abono adecuado María José Pérez-BarcoAunque optar por una vivienda sostenible puede mejorar las condiciones financieras para la hipoteca, la sostenibilidad no sustituye a la solvencia, explica. «La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha subrayado que las características de sostenibilidad del inmueble poco a poco ganan peso en la concesión hipotecaria, pero también que el mercado necesita todavía una definición común y marcos homogéneos para los préstamos y las hipotecas verdes».. En 2025, Triodos Bank anunció un reposicionamiento estratégico en España que incluía dejar de ofrecer hipotecas residenciales para enfocarse en otros productos como financiación de promociones de vivienda social, asequible y sostenible. A fecha de hoy son ya más de 400 promociones las financiadas.Vía alternativa«La contribución a la descarbonización del parque residencial español se canaliza sobre todo por la vía de la financiación especializada a empresas promotoras, cooperativas, proyectos de construcción sostenible, rehabilitación, vivienda social y comunidades de personas propietarias», recalca Lemos.El producto en Europa «se ha perfeccionado más y de forma más transparente que en España, gracias a la Energy Efficient Mortgages Initiative o la Energy Efficient Mortgage», apunta. La propia Comisión Europea, a través del proyecto CORDIS, recoge bancos con 38 productos en 13 países adheridos al sello.La Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) es una entidad financiera participada al 50% por Banco Santander y BNP Paribas. Concede hipotecas verdes como fórmula para clientes que adquieren viviendas de alta eficiencia, habitualmente con certificación energética A o B, asociadas a obra nueva o proyectos de autoconstrucción o autopromoción (Crea Green). En el caso de la segunda mano, el producto Compra y Reforma se convierte en hipoteca verde si la mejora en el consumo energético tras la rehabilitación va a superar el 30%.El IV Observatorio de la Vivienda Sostenible, publicado recientemente por UCI, destaca que solo el 16% de los compradores conoce las hipotecas verdes, lo que puede deberse, al menos en parte, a que no todas las entidades financieras comercializan estas hipotecas y porque la mayor parte de las compraventas corresponde a viviendas de segunda mano, donde este tipo de soluciones financieras es menor que en la obra nueva.Lorena Zenklussen, directora de Financiación Hipotecaria en UCI, afirma que «las hipotecas verdes son un poco las grandes desconocidas, podemos todavía trabajar mucho más para sensibilizar sobre ellas». Señala que la labor de la entidad consiste en «acompañar al cliente con enfoque en la triada sostenibilidad, ahorro y eficiencia verde». «Si me compro una vivienda y la reformo con un criterio de sostenibilidad, ahorraré en la factura de la luz, del gas… Las placas solares, la aerotermia, las luces LED también pueden contribuir a minimizar el gasto», añade.Solo un 16% de los compradores asegura conocer la existencia de este tipo de instrumentosLa tasación analiza, entre otras cuestiones, las posibilidades verdes de una vivienda, refiere la directora de Financiación Hipotecaria en UCI: «Todo se estudia: la orientación, si tiene toldos, la envolvente… Además, la norma obliga desde 2025 a incluir los riesgos climáticos y medioambientales en las valoraciones inmobiliarias».UCI tiene un volumen bastante elevado de compradores no residentes, clientes internacionales que adquieren segundas viviendas o incluso nómadas digitales que escogen España como destino preferente. En estos casos, el perfil no es el mismo que el del residente, según Zenklussen: «Franceses, alemanes y nórdicos tienen mayor sensibilidad hacia las hipotecas verdes o productos específicos que les permiten comprar y financiar también la reforma y enfocarla desde el punto de vista de la sostenibilidad».¿Moda o necesidad?Pero las hipotecas verdes, ¿son una moda, un postureo, una necesidad? Bruno Sauer, CEO de Green Building Council España (GBCE), asegura que «existe una necesidad de viviendas y edificios sostenibles y el mundo financiero se ha sumado a esa necesidad, tendencia impulsada por la política europea para reducir el consumo de energía y mejorar la calidad del aire». Al mismo tiempo, aprecia que «todavía hay muy poca oferta seria y muy poca promoción inmobiliaria que realmente se acoja a este tipo de hipotecas». Considera Sauer que el sector de la construcción no está poniendo todo de su parte en la lucha contra el cambio climático: «La promoción inmobiliaria en España cumple los mínimos y avanza muy despacio. El sector privado de fuera entiende mucho mejor lo que se precisa».A su juicio, las administraciones funcionan más o menos igual en todos los países, con alguna excepción, «como Dinamarca, con unos códigos técnicos más avanzados, u Holanda, con una mejor aplicación de la economía circular en materiales». «La transposición de la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios en España tiene el mismo ritmo que en otros lugares», relata.Otro reto del sector en materia de sostenibilidad, para Sauer, es darle más sentido al instrumento principal, el Código Técnico de Edificación, «un texto de mínimos que debería ampliar la calidad en salubridad, estructuras o instalaciones; aunque es bastante avanzado en cuanto a energía, el uso o el tratamiento del agua o la biodiversidad apenas se tocan».Una de las grandes carencias en nuestro mercado es la falta de formación de los profesionales, «que afecta a arquitectos, a técnicos de las tasadoras, pero también el mundo financiero; las constructoras presentan una carencia tremenda en temas de sostenibilidad, en conocimiento de materiales, en sistemas constructivos más saludables», declara.Sauer cree que la formación para contribuir al cumplimiento de la taxonomía «es muy buena base para las hipotecas verdes». Las hipotecas verdes son una herramienta que puede impulsar viviendas más eficientes y acelerar la descarbonización del parque residencial. Sin embargo, su implantación todavía resulta escasa. Triodos Bank fue el primer banco (2013) en comercializarlas en España. Tamara Lemos, responsable de Construcción Sostenible y Vivienda Social y Asequible de la entidad, sostiene que «han pasado de ser un producto pionero y muy de nicho a convertirse en una referencia ya reconocible, aunque todavía no masiva».Desde aquel año, Triodos Bank ha concedido más de 3.000 hipotecas sostenibles y ha financiado más de 300 proyectos de autopromoción sostenible, aunque Lemos estima que «ha sido siempre un producto residual en el mercado dentro de la oferta hipotecaria nacional». «La hipoteca verde ya no se concibe solo como una bonificación al comprar una vivienda eficiente, sino como una pieza clave para descarbonizar el parque residencial vía rehabilitación o en compra de vivienda nueva certificada con sello con máxima calificación de sostenibilidad», aclara Lemos.Los beneficios de adquirir una vivienda sostenible son mensurables, expone: «A la larga, reduce los costes de la vida cotidiana, con viviendas pasivas o en viviendas con certificación. Las facturas en suministros eléctricos bajan notablemente. El problema no es tanto el coste de la sostenibilidad, sino su escala y accesibilidad para universalizarla».Noticia relacionada general No No Descarbonización/ Un cambio en ‘stand by’ Las semillas de la electrificación de la España vaciada no encuentran el abono adecuado María José Pérez-BarcoAunque optar por una vivienda sostenible puede mejorar las condiciones financieras para la hipoteca, la sostenibilidad no sustituye a la solvencia, explica. «La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha subrayado que las características de sostenibilidad del inmueble poco a poco ganan peso en la concesión hipotecaria, pero también que el mercado necesita todavía una definición común y marcos homogéneos para los préstamos y las hipotecas verdes».. En 2025, Triodos Bank anunció un reposicionamiento estratégico en España que incluía dejar de ofrecer hipotecas residenciales para enfocarse en otros productos como financiación de promociones de vivienda social, asequible y sostenible. A fecha de hoy son ya más de 400 promociones las financiadas.Vía alternativa«La contribución a la descarbonización del parque residencial español se canaliza sobre todo por la vía de la financiación especializada a empresas promotoras, cooperativas, proyectos de construcción sostenible, rehabilitación, vivienda social y comunidades de personas propietarias», recalca Lemos.El producto en Europa «se ha perfeccionado más y de forma más transparente que en España, gracias a la Energy Efficient Mortgages Initiative o la Energy Efficient Mortgage», apunta. La propia Comisión Europea, a través del proyecto CORDIS, recoge bancos con 38 productos en 13 países adheridos al sello.La Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) es una entidad financiera participada al 50% por Banco Santander y BNP Paribas. Concede hipotecas verdes como fórmula para clientes que adquieren viviendas de alta eficiencia, habitualmente con certificación energética A o B, asociadas a obra nueva o proyectos de autoconstrucción o autopromoción (Crea Green). En el caso de la segunda mano, el producto Compra y Reforma se convierte en hipoteca verde si la mejora en el consumo energético tras la rehabilitación va a superar el 30%.El IV Observatorio de la Vivienda Sostenible, publicado recientemente por UCI, destaca que solo el 16% de los compradores conoce las hipotecas verdes, lo que puede deberse, al menos en parte, a que no todas las entidades financieras comercializan estas hipotecas y porque la mayor parte de las compraventas corresponde a viviendas de segunda mano, donde este tipo de soluciones financieras es menor que en la obra nueva.Lorena Zenklussen, directora de Financiación Hipotecaria en UCI, afirma que «las hipotecas verdes son un poco las grandes desconocidas, podemos todavía trabajar mucho más para sensibilizar sobre ellas». Señala que la labor de la entidad consiste en «acompañar al cliente con enfoque en la triada sostenibilidad, ahorro y eficiencia verde». «Si me compro una vivienda y la reformo con un criterio de sostenibilidad, ahorraré en la factura de la luz, del gas… Las placas solares, la aerotermia, las luces LED también pueden contribuir a minimizar el gasto», añade.Solo un 16% de los compradores asegura conocer la existencia de este tipo de instrumentosLa tasación analiza, entre otras cuestiones, las posibilidades verdes de una vivienda, refiere la directora de Financiación Hipotecaria en UCI: «Todo se estudia: la orientación, si tiene toldos, la envolvente… Además, la norma obliga desde 2025 a incluir los riesgos climáticos y medioambientales en las valoraciones inmobiliarias».UCI tiene un volumen bastante elevado de compradores no residentes, clientes internacionales que adquieren segundas viviendas o incluso nómadas digitales que escogen España como destino preferente. En estos casos, el perfil no es el mismo que el del residente, según Zenklussen: «Franceses, alemanes y nórdicos tienen mayor sensibilidad hacia las hipotecas verdes o productos específicos que les permiten comprar y financiar también la reforma y enfocarla desde el punto de vista de la sostenibilidad».¿Moda o necesidad?Pero las hipotecas verdes, ¿son una moda, un postureo, una necesidad? Bruno Sauer, CEO de Green Building Council España (GBCE), asegura que «existe una necesidad de viviendas y edificios sostenibles y el mundo financiero se ha sumado a esa necesidad, tendencia impulsada por la política europea para reducir el consumo de energía y mejorar la calidad del aire». Al mismo tiempo, aprecia que «todavía hay muy poca oferta seria y muy poca promoción inmobiliaria que realmente se acoja a este tipo de hipotecas». Considera Sauer que el sector de la construcción no está poniendo todo de su parte en la lucha contra el cambio climático: «La promoción inmobiliaria en España cumple los mínimos y avanza muy despacio. El sector privado de fuera entiende mucho mejor lo que se precisa».A su juicio, las administraciones funcionan más o menos igual en todos los países, con alguna excepción, «como Dinamarca, con unos códigos técnicos más avanzados, u Holanda, con una mejor aplicación de la economía circular en materiales». «La transposición de la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios en España tiene el mismo ritmo que en otros lugares», relata.Otro reto del sector en materia de sostenibilidad, para Sauer, es darle más sentido al instrumento principal, el Código Técnico de Edificación, «un texto de mínimos que debería ampliar la calidad en salubridad, estructuras o instalaciones; aunque es bastante avanzado en cuanto a energía, el uso o el tratamiento del agua o la biodiversidad apenas se tocan».Una de las grandes carencias en nuestro mercado es la falta de formación de los profesionales, «que afecta a arquitectos, a técnicos de las tasadoras, pero también el mundo financiero; las constructoras presentan una carencia tremenda en temas de sostenibilidad, en conocimiento de materiales, en sistemas constructivos más saludables», declara.Sauer cree que la formación para contribuir al cumplimiento de la taxonomía «es muy buena base para las hipotecas verdes».
Las hipotecas verdes son una herramienta que puede impulsar viviendas más eficientes y acelerar la descarbonización del parque residencial. Sin embargo, su implantación todavía resulta escasa. Triodos Bank fue el primer banco (2013) en comercializarlas en España. Tamara Lemos, responsable de Construcción Sostenible y … Vivienda Social y Asequible de la entidad, sostiene que «han pasado de ser un producto pionero y muy de nicho a convertirse en una referencia ya reconocible, aunque todavía no masiva».
Desde aquel año, Triodos Bank ha concedido más de 3.000 hipotecas sostenibles y ha financiado más de 300 proyectos de autopromoción sostenible, aunque Lemos estima que «ha sido siempre un producto residual en el mercado dentro de la oferta hipotecaria nacional». «La hipoteca verde ya no se concibe solo como una bonificación al comprar una vivienda eficiente, sino como una pieza clave para descarbonizar el parque residencial vía rehabilitación o en compra de vivienda nueva certificada con sello con máxima calificación de sostenibilidad», aclara Lemos.
Los beneficios de adquirir una vivienda sostenible son mensurables, expone: «A la larga, reduce los costes de la vida cotidiana, con viviendas pasivas o en viviendas con certificación. Las facturas en suministros eléctricos bajan notablemente. El problema no es tanto el coste de la sostenibilidad, sino su escala y accesibilidad para universalizarla».
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Descarbonización/ Un cambio en ‘stand by’
María José Pérez-Barco
Aunque optar por una vivienda sostenible puede mejorar las condiciones financieras para la hipoteca, la sostenibilidad no sustituye a la solvencia, explica. «La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha subrayado que las características de sostenibilidad del inmueble poco a poco ganan peso en la concesión hipotecaria, pero también que el mercado necesita todavía una definición común y marcos homogéneos para los préstamos y las hipotecas verdes».. En 2025, Triodos Bank anunció un reposicionamiento estratégico en España que incluía dejar de ofrecer hipotecas residenciales para enfocarse en otros productos como financiación de promociones de vivienda social, asequible y sostenible. A fecha de hoy son ya más de 400 promociones las financiadas.
Vía alternativa
«La contribución a la descarbonización del parque residencial español se canaliza sobre todo por la vía de la financiación especializada a empresas promotoras, cooperativas, proyectos de construcción sostenible, rehabilitación, vivienda social y comunidades de personas propietarias», recalca Lemos.
El producto en Europa «se ha perfeccionado más y de forma más transparente que en España, gracias a la Energy Efficient Mortgages Initiative o la Energy Efficient Mortgage», apunta. La propia Comisión Europea, a través del proyecto CORDIS, recoge bancos con 38 productos en 13 países adheridos al sello.
La Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) es una entidad financiera participada al 50% por Banco Santander y BNP Paribas. Concede hipotecas verdes como fórmula para clientes que adquieren viviendas de alta eficiencia, habitualmente con certificación energética A o B, asociadas a obra nueva o proyectos de autoconstrucción o autopromoción (Crea Green). En el caso de la segunda mano, el producto Compra y Reforma se convierte en hipoteca verde si la mejora en el consumo energético tras la rehabilitación va a superar el 30%.
El IV Observatorio de la Vivienda Sostenible, publicado recientemente por UCI, destaca que solo el 16% de los compradores conoce las hipotecas verdes, lo que puede deberse, al menos en parte, a que no todas las entidades financieras comercializan estas hipotecas y porque la mayor parte de las compraventas corresponde a viviendas de segunda mano, donde este tipo de soluciones financieras es menor que en la obra nueva.
Lorena Zenklussen, directora de Financiación Hipotecaria en UCI, afirma que «las hipotecas verdes son un poco las grandes desconocidas, podemos todavía trabajar mucho más para sensibilizar sobre ellas». Señala que la labor de la entidad consiste en «acompañar al cliente con enfoque en la triada sostenibilidad, ahorro y eficiencia verde». «Si me compro una vivienda y la reformo con un criterio de sostenibilidad, ahorraré en la factura de la luz, del gas… Las placas solares, la aerotermia, las luces LED también pueden contribuir a minimizar el gasto», añade.
Solo un 16% de los compradores asegura conocer la existencia de este tipo de instrumentos
La tasación analiza, entre otras cuestiones, las posibilidades verdes de una vivienda, refiere la directora de Financiación Hipotecaria en UCI: «Todo se estudia: la orientación, si tiene toldos, la envolvente… Además, la norma obliga desde 2025 a incluir los riesgos climáticos y medioambientales en las valoraciones inmobiliarias».
UCI tiene un volumen bastante elevado de compradores no residentes, clientes internacionales que adquieren segundas viviendas o incluso nómadas digitales que escogen España como destino preferente. En estos casos, el perfil no es el mismo que el del residente, según Zenklussen: «Franceses, alemanes y nórdicos tienen mayor sensibilidad hacia las hipotecas verdes o productos específicos que les permiten comprar y financiar también la reforma y enfocarla desde el punto de vista de la sostenibilidad».
¿Moda o necesidad?
Pero las hipotecas verdes, ¿son una moda, un postureo, una necesidad? Bruno Sauer, CEO de Green Building Council España (GBCE), asegura que «existe una necesidad de viviendas y edificios sostenibles y el mundo financiero se ha sumado a esa necesidad, tendencia impulsada por la política europea para reducir el consumo de energía y mejorar la calidad del aire». Al mismo tiempo, aprecia que «todavía hay muy poca oferta seria y muy poca promoción inmobiliaria que realmente se acoja a este tipo de hipotecas». Considera Sauer que el sector de la construcción no está poniendo todo de su parte en la lucha contra el cambio climático: «La promoción inmobiliaria en España cumple los mínimos y avanza muy despacio. El sector privado de fuera entiende mucho mejor lo que se precisa».
A su juicio, las administraciones funcionan más o menos igual en todos los países, con alguna excepción, «como Dinamarca, con unos códigos técnicos más avanzados, u Holanda, con una mejor aplicación de la economía circular en materiales». «La transposición de la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios en España tiene el mismo ritmo que en otros lugares», relata.
Otro reto del sector en materia de sostenibilidad, para Sauer, es darle más sentido al instrumento principal, el Código Técnico de Edificación, «un texto de mínimos que debería ampliar la calidad en salubridad, estructuras o instalaciones; aunque es bastante avanzado en cuanto a energía, el uso o el tratamiento del agua o la biodiversidad apenas se tocan».
Una de las grandes carencias en nuestro mercado es la falta de formación de los profesionales, «que afecta a arquitectos, a técnicos de las tasadoras, pero también el mundo financiero; las constructoras presentan una carencia tremenda en temas de sostenibilidad, en conocimiento de materiales, en sistemas constructivos más saludables», declara.
Sauer cree que la formación para contribuir al cumplimiento de la taxonomía «es muy buena base para las hipotecas verdes».
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