Dos fotógrafos míticos: Robert Frank (Zúrich, 1924-Nueva Escocia, Canadá, 2019) y Richard Avedon (Nueva York, 1923-San Antonio, Texas, 2004). Ambos revolucionaron la fotografía del siglo XX y cambiaron para siempre la forma de mirar el mundo. Emprendieron sendos viajes por Estados Unidos, unas ‘road movies’ tanto profesionales como vitales, que redefinieron el mito de la carretera como aventura: la Ruta 66 a lomos de una Harley Davidson, la huida de Thelma y Louise en busca de la libertad en un descapotable… Frank y Avedon publicaron dos libros icónicos, dos hitos: ‘Los Americanos’ y ‘In the American West’, dos de los proyectos fotográficos más influyentes del siglo XX. Cambiaron ambos la imagen que los norteamericanos tenían de sí mismos. Es la otra cara, más amarga, del sueño americano. Robert Frank y Richard Avedon son los protagonistas de la XXIX edición de PhotoEspaña . Robert Frank recorrió en dos años 16.000 kilómetros y 48 estados. De los 780 rollos de película que usó, seleccionó para el libro 83 fotografíasEn el Espacio Fundación Telefónica se exhibe por vez primera en España el conjunto íntegro de ‘Los Americanos’, de Robert Frank : las 83 imágenes que él mismo seleccionó para formar parte del libro. Gracias a una beca Guggenheim de un año (prorrogada por un segundo año), emprendió entre 1955 y 1956 un viaje por Estados Unidos, la mayoría de las veces en solitario; a veces, acompañado por su mujer y sus hijos. Compró un Ford Business Coupe de segunda mano y, con su Leica 35 mm -y película en blanco y negro-, recorrió 16.000 kilómetros y 48 estados . El resultado: 780 rollos de película (unos 28.000 fotogramas). Escogió un millar para su positivado. Hizo copias impresas de 8 x 10 pulgadas y, finalmente, se quedó con 83 imágenes (una por cada nueve u ocho carretes), que son las que conforman ‘Los Americanos’. Viajó precariamente y fue detenido varias veces. Underground, le gustaban los ‘outsiders’. Hijo de un judío alemán, de familia de clase media acomodada, suizo de nacimiento, pero establecido en Estados Unidos desde 1947, su mentor fue Walker Evans . Curioso impenitente, devoró con intensidad todo lo que le rodeaba, reventando las costuras de lo establecido. Sus imágenes están fuertemente influidas por el cine. El optimismo inicial de Robert Frank se fue desvaneciendo al darse de bruces con la realidad, que poco tenía que ver con el sueño americano: la vida alienada en las calles, la segregación racial, las desigualdades y tensiones sociales, la cultura del consumo… En sus fotografías, rehúye el ‘instante decisivo’ de Cartier-Bresson con encuadres desequilibrados, desenfoques excesivos…Noticia relacionada general No No Walker Evans, el fotógrafo que captó la Gran Depresión Carlos SalaEl escritor Jack Kerouac, autor de ‘On the road’ , otra icónica ‘road movie’, escribió el prólogo de ‘Los Americanos’, que arranca así: «Esa loca sensación en América cuando el sol calienta las calles y la música sale del jukebox o de un funeral cercano, eso es lo que Robert Frank ha capturado en tremendas fotografías sacadas mientras viajaba por las carreteras de casi 48 estados en un viejo coche usado (becado por la Guggenheim) y con la agilidad, el misterio, el genio, la tristeza y el extraño secreto de una sombra ha fotografiado escenas que nunca antes habían sido vistas en película». Se conocieron en 1957. «Robert Frank, suizo, discreto, amable, se hizo un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo» Jack Kerouac Autor del prólogo de ‘Los Americanos’En su sugerente texto, Kerouac habla de los personajes retratados por Frank: el vaquero a la salida del Madison Square Garden, las «demacradas viejas rancias damas de Los Ángeles», «un loco descansando bajo el palio de una bandera americana en un viejo coche roto»… Rodeos, funerales, casinos, fábricas, cementerios, parques, grandes almacenes, mítines políticos, estrenos de cine, tiendas, cafés, escaparates, carreteras, ricos, pobres, blancos, negros, niños, jóvenes, ancianos, familias… Concluye así Kerouac su hermoso texto: «Robert Frank, suizo, discreto, amable, con esa pequeña cámara, que levanta y dispara con una mano, se tragó un triste poema desde la misma América y lo pasó a fotografía , haciéndose un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo. A Robert Frank ahora le doy un mensaje: tienes ojos. Y digo: esa pequeña vieja solitaria ascensorista que mira hacia arriba suspirando en un ascensor lleno de demonios borrosos, ¿cómo se llama?, ¿dónde vive?». Tres fotografías de Robert Frank. Arriba, ‘Trolley. New Orleans, 1955’. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Funeral. St. Helena, South Carolina, 1955’. A la derecha, ‘Political Rally. Chicago, 1956’. Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, from ‘The Americans’Las imágenes -críticas, cargadas de honestidad y compromiso – provocaron un gran impacto en la sociedad norteamericana (un puñetazo en toda la cara), al ver reflejada una realidad que ignoraban o simplemente no querían ver. Le tildaron de antiamericano. El MoMA se negó a publicar el libro, pese a que Edward Steichen era el director de fotografía del museo. Curiosamente, el libro se publicó primero en París , en la editorial Robert Delpire, en noviembre de 1958. En enero de 1960 lo hizo la neoyorquina Grove Press. Casi 70 años después de su publicación, su trascendencia y vigencia se mantienen intactas. El comisario de la exposición, David Company (no pudo acudir a la presentación por problemas de salud), decidió respetar en la exposición la misma secuencia escogida por Robert Frank para el libro. Apenas hay cuatro conjuntos íntegros de ‘Los Americanos’. El que se exhibe en el Espacio Fundación Telefónica procede de la Maison Européenne de la Photography de París y fue supervisado por el propio fotógrafo. Además, la muestra, ‘Robert Frank & Los Americanos’, reúne, hasta el 1 de noviembre, hojas de contacto ampliadas y otras obras procedentes del International Center of Photography de Nueva York y de colecciones privadas, así como ejemplares de distintas ediciones del libro. En una sala se proyecta un documental en el que vemos al socarrón y desaliñado Robert Frank, «un cazador» en acción. Las «vidas invisibles» que mueven el mundoEntre las no pocas coincidencias con Robert Frank, el fotógrafo neoyorquino Richard Avedon , otro de los grandes del siglo XX, procedía de una familia judía y su obra maestra surge también de un viaje por Estados Unidos. Aunque son distintas sus miradas. La de Frank es la de un europeo que descubre que el sueño americano no es tal. La de Avedon es una mirada a Estados Unidos desde dentro. Tras publicar en ‘Newsweek’ el retrato del capataz de un rancho en Montana, éste recibió un encargo del Amon Carter Museum of American Art de Fort Worth (Texas): viajar por el Oeste del país . Sorprende que, hallándose en la cima de su carrera (ya había expuesto en el MoMA y en el Metropolitan, era el fotógrafo oficial de las portadas de ‘Vogue’), aceptara retratar a la clase obrera del Oeste. Recorrió, durante los veranos de cinco años (1979-1984), 189 poblaciones de 21 estados en busca de personas que fotografiar. Para ello visitó aparcamientos de camiones, rodeos y ferias. Retrató a un millar de personas. Ya no eran modelos ni personas célebres y glamurosas, como hasta entonces en su carrera, sino gente corriente, anónima, la que posaba ante su cámara. Los retrataba frontalmente ante una gran lámina de papel blanco de 3 por 2,5 metros fijada a un muro. Trabajaba sin exposición a la luz directa, con una cámara de 20 x 25 montada sobre un trípode. Les pagaba entre 10 y 100 dólares, les regalaba una copia de la fotografía, les mandaba un ejemplar del libro y les invitaba a la inauguración de la muestra. El resultado de este proyecto, ‘In the American West’ , puede admirarse, del 6 de junio al 30 de agosto, en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre en Madrid . La exposición, organizada por la Fundación Cartier-Bresson de París, donde ya se vio en 2025, y la Fundación Mapfre, cuenta con Clément Chéroux, director de la institución francesa, como comisario.Richard Avedon. ‘Boyd Fortin, 13 años, desollador de serpientes de cascabel, Sweetwater, Texas, 10 de marzo, 1979. © The Richard Avedon FoundationSe exhibe en la Fundación Mapfre el set completo de 110 imágenes que el fotógrafo seleccionó para el libro -todas de referencia, en las que Avedon trabajó personalmente con sus asistentes en el laboratorio-, siguiendo el orden de aparición en el libro, publicado en 1985 por Abrams. Para la exposición en el museo texano ese mismo año escogió 125 imágenes. Para la portada del libro, se eligió a una niña de 12 años que se hallaba en una feria con su abuela. Luce un peto vaquero. Explica Chéroux que Sandra le mandó una carta al fotógrafo. Le decía que nadie la había reconocido en esa imagen, que aparecía muy triste. Y para desmostrarle que no era así, le enviaba la foto de su graduación. La foto más icónica de la serie es el retrato del apicultor Ronald Fischer, con su cuerpo cubierto por cientos de abejasTras la crisis petrolera de finales de los 70, la siguiente década estuvo marcada en Estados Unidos por la recesión, la desindustrialización y un aumento de parados y personas sin techo. ‘In the American West’, comenta Chéroux, es la respuesta de Avedon a los efectos de la política neoliberal de Reagan, que mostraba una América muy alejada de aquella que encarnaba el éxito del típico sueño americano, pues daba protagonismo a esas «vidas invisibles» . «Mis retratados son personas a las que nadie mira. Sin embargo, son ellos los que mueven el mundo . Son ellos los que hacen el trabajo», decía Avedon. Ya había mostrado su interés en la defensa de los derechos civiles y su oposición a la guerra de Vietnam. En este proyecto centra su objetivo en las personas, en sus rostros, algunos castigados por el duro trabajo y el paso del tiempo. En esta espléndida galería de retratos hay granjeros, carniceros, un grupo de mineros, amas de casa, vagabundos, prostitutas, vaqueros, pastores, feriantes, personas sin hogar… Y hasta corderos y un novillo muertos en el matadero. Un excepcional retrato de la condición humana . Richard Avedon. ‘Ronald Fischer, apicultor, Davis, California, 9 de mayo de 1981’. © The Richard Avedon FoundationBoyd Fortin , un adolescente de 13 años, posa ensangrentado con una serpiente que acaba de desollar. Pero si hay una foto icónica en esa serie es el retrato del apicultor Ronald Fischer , que aparece al final del proyecto. Se publicó un anuncio en prensa para encontrar el modelo. Se tomaron todas las precauciones, incluso se firmó un documento de exención de responsabilidad. Para esa fotografía fueron necesarios dos días y una cuidada puesta en escena. Fischer, calvo y con la piel muy pálida, posó en 1981 en Davis (California) con el torso desnudo, cubierto de feromonas y cientos de abejas en su cuerpo. Recibió dos picaduras. Avedon lo retrata como un monje budista soportando el dolor. «En este retratos -explica Chéroux-, Avedon busca la belleza de la sencillez. Para Picasso lo más difícil era lo más sencillo. Lo que buscaba Avedon con estos retratos era la intensidad. No hacía una foto y se iba, le interesaba la relación humana con las personas que retrataba».Al igual que ocurrió con el libro de Frank, ‘In the American West’ fue recibido con críticas. Sus fotografías eran vistas como crueles y esnobs . Un Oeste triste, siniestro, donde nunca sonreía nadie , alejando del Oeste idealizado y lujoso que habían visto en el cine y en series de televisión como ‘Dallas’ o ‘Dinastía’. Y eso que Avedon había advertido que su serie era una ficción: «Este es un Oeste ficticio. No creo que el Oeste de estos retratos sea más exacto que el Oeste de John Wayne». Con una estética que recuerda las imágenes de los fotógrafos ambulantes o las fotografías de carné hechas en fotomatón, había detrás un proceso muy elaborado, como puede apreciarse en el material inédito cedido por la Richard Avedon Foundation de Nueva York: anotaciones manuscritas del fotógrafo con indicaciones muy precisas sobre la impresión de algunos retratos, las Polaroids que usaba como documentación (antes de cada sesión fotográfica, Avedon o alguno de sus colaboradores hacía una instantánea como registro), correspondencia con sus retratados… En una carta, una mujer le pide más fotos de Juan Patricio Lobato, un feriante del que se había enamorado. Sus fotografías fueron criticadas: eran vistas como crueles y esnobs. Un Oeste triste, siniestro, donde nunca sonreía nadieRichard Avedon comenzó su carrera como fotógrafo durante la II Guerra Mundial, trabajando para la Marina Mercante en 1942. Con la Rolleiflex que le regaló su padre hacía retratos de identificación de los tripulantes. Después estudió con Alexey Brodovitch en el laboratorio de Diseño de la New School for Social Research. Trabajó como fotógrafo independiente hasta que lo fichó ‘Harper’s Bazaar’ . Tras romper con esta revista en 1965, comenzó una colaboración con ‘Vogue’ hasta 1988. Hizo campañas publicitarias para Calvin Klein y Versace. En sus últimos años trabajó con ‘The New Yorker’. Fred Astaire se inspiró en su vida para interpretar el papel de un fotógrafo de moda en ‘Una cara con ángel’, junto con Audrey Hepburn. Avedon retrató a lo más granado de la sociedad de la época: John Fitzgerald Kennedy y su esposa, Jackie; John Ford, Chaplin, Truman Capote, Coco Chanel, Marilyn Monroe con un vestido de lentejuelas; Dovima, vestida de alta costura de Dior, entre elefantes; Brigitte Bardot, Lauren Hutton, Andy Warhol, la modelo Veruschka o la actriz Nastassja Kinski , desnuda y cubierta por una pintón. A los Beatles los retrató por separado, de uno en uno, para ‘Look’. Falleció en 2004 a causa de una hemorragia cerebral, mientras trabajaba en ‘On democracy’, un proyecto para ‘The New Yorker’ sobre las elecciones. Dos fotógrafos míticos: Robert Frank (Zúrich, 1924-Nueva Escocia, Canadá, 2019) y Richard Avedon (Nueva York, 1923-San Antonio, Texas, 2004). Ambos revolucionaron la fotografía del siglo XX y cambiaron para siempre la forma de mirar el mundo. Emprendieron sendos viajes por Estados Unidos, unas ‘road movies’ tanto profesionales como vitales, que redefinieron el mito de la carretera como aventura: la Ruta 66 a lomos de una Harley Davidson, la huida de Thelma y Louise en busca de la libertad en un descapotable… Frank y Avedon publicaron dos libros icónicos, dos hitos: ‘Los Americanos’ y ‘In the American West’, dos de los proyectos fotográficos más influyentes del siglo XX. Cambiaron ambos la imagen que los norteamericanos tenían de sí mismos. Es la otra cara, más amarga, del sueño americano. Robert Frank y Richard Avedon son los protagonistas de la XXIX edición de PhotoEspaña . Robert Frank recorrió en dos años 16.000 kilómetros y 48 estados. De los 780 rollos de película que usó, seleccionó para el libro 83 fotografíasEn el Espacio Fundación Telefónica se exhibe por vez primera en España el conjunto íntegro de ‘Los Americanos’, de Robert Frank : las 83 imágenes que él mismo seleccionó para formar parte del libro. Gracias a una beca Guggenheim de un año (prorrogada por un segundo año), emprendió entre 1955 y 1956 un viaje por Estados Unidos, la mayoría de las veces en solitario; a veces, acompañado por su mujer y sus hijos. Compró un Ford Business Coupe de segunda mano y, con su Leica 35 mm -y película en blanco y negro-, recorrió 16.000 kilómetros y 48 estados . El resultado: 780 rollos de película (unos 28.000 fotogramas). Escogió un millar para su positivado. Hizo copias impresas de 8 x 10 pulgadas y, finalmente, se quedó con 83 imágenes (una por cada nueve u ocho carretes), que son las que conforman ‘Los Americanos’. Viajó precariamente y fue detenido varias veces. Underground, le gustaban los ‘outsiders’. Hijo de un judío alemán, de familia de clase media acomodada, suizo de nacimiento, pero establecido en Estados Unidos desde 1947, su mentor fue Walker Evans . Curioso impenitente, devoró con intensidad todo lo que le rodeaba, reventando las costuras de lo establecido. Sus imágenes están fuertemente influidas por el cine. El optimismo inicial de Robert Frank se fue desvaneciendo al darse de bruces con la realidad, que poco tenía que ver con el sueño americano: la vida alienada en las calles, la segregación racial, las desigualdades y tensiones sociales, la cultura del consumo… En sus fotografías, rehúye el ‘instante decisivo’ de Cartier-Bresson con encuadres desequilibrados, desenfoques excesivos…Noticia relacionada general No No Walker Evans, el fotógrafo que captó la Gran Depresión Carlos SalaEl escritor Jack Kerouac, autor de ‘On the road’ , otra icónica ‘road movie’, escribió el prólogo de ‘Los Americanos’, que arranca así: «Esa loca sensación en América cuando el sol calienta las calles y la música sale del jukebox o de un funeral cercano, eso es lo que Robert Frank ha capturado en tremendas fotografías sacadas mientras viajaba por las carreteras de casi 48 estados en un viejo coche usado (becado por la Guggenheim) y con la agilidad, el misterio, el genio, la tristeza y el extraño secreto de una sombra ha fotografiado escenas que nunca antes habían sido vistas en película». Se conocieron en 1957. «Robert Frank, suizo, discreto, amable, se hizo un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo» Jack Kerouac Autor del prólogo de ‘Los Americanos’En su sugerente texto, Kerouac habla de los personajes retratados por Frank: el vaquero a la salida del Madison Square Garden, las «demacradas viejas rancias damas de Los Ángeles», «un loco descansando bajo el palio de una bandera americana en un viejo coche roto»… Rodeos, funerales, casinos, fábricas, cementerios, parques, grandes almacenes, mítines políticos, estrenos de cine, tiendas, cafés, escaparates, carreteras, ricos, pobres, blancos, negros, niños, jóvenes, ancianos, familias… Concluye así Kerouac su hermoso texto: «Robert Frank, suizo, discreto, amable, con esa pequeña cámara, que levanta y dispara con una mano, se tragó un triste poema desde la misma América y lo pasó a fotografía , haciéndose un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo. A Robert Frank ahora le doy un mensaje: tienes ojos. Y digo: esa pequeña vieja solitaria ascensorista que mira hacia arriba suspirando en un ascensor lleno de demonios borrosos, ¿cómo se llama?, ¿dónde vive?». Tres fotografías de Robert Frank. Arriba, ‘Trolley. New Orleans, 1955’. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Funeral. St. Helena, South Carolina, 1955’. A la derecha, ‘Political Rally. Chicago, 1956’. Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, from ‘The Americans’Las imágenes -críticas, cargadas de honestidad y compromiso – provocaron un gran impacto en la sociedad norteamericana (un puñetazo en toda la cara), al ver reflejada una realidad que ignoraban o simplemente no querían ver. Le tildaron de antiamericano. El MoMA se negó a publicar el libro, pese a que Edward Steichen era el director de fotografía del museo. Curiosamente, el libro se publicó primero en París , en la editorial Robert Delpire, en noviembre de 1958. En enero de 1960 lo hizo la neoyorquina Grove Press. Casi 70 años después de su publicación, su trascendencia y vigencia se mantienen intactas. El comisario de la exposición, David Company (no pudo acudir a la presentación por problemas de salud), decidió respetar en la exposición la misma secuencia escogida por Robert Frank para el libro. Apenas hay cuatro conjuntos íntegros de ‘Los Americanos’. El que se exhibe en el Espacio Fundación Telefónica procede de la Maison Européenne de la Photography de París y fue supervisado por el propio fotógrafo. Además, la muestra, ‘Robert Frank & Los Americanos’, reúne, hasta el 1 de noviembre, hojas de contacto ampliadas y otras obras procedentes del International Center of Photography de Nueva York y de colecciones privadas, así como ejemplares de distintas ediciones del libro. En una sala se proyecta un documental en el que vemos al socarrón y desaliñado Robert Frank, «un cazador» en acción. Las «vidas invisibles» que mueven el mundoEntre las no pocas coincidencias con Robert Frank, el fotógrafo neoyorquino Richard Avedon , otro de los grandes del siglo XX, procedía de una familia judía y su obra maestra surge también de un viaje por Estados Unidos. Aunque son distintas sus miradas. La de Frank es la de un europeo que descubre que el sueño americano no es tal. La de Avedon es una mirada a Estados Unidos desde dentro. Tras publicar en ‘Newsweek’ el retrato del capataz de un rancho en Montana, éste recibió un encargo del Amon Carter Museum of American Art de Fort Worth (Texas): viajar por el Oeste del país . Sorprende que, hallándose en la cima de su carrera (ya había expuesto en el MoMA y en el Metropolitan, era el fotógrafo oficial de las portadas de ‘Vogue’), aceptara retratar a la clase obrera del Oeste. Recorrió, durante los veranos de cinco años (1979-1984), 189 poblaciones de 21 estados en busca de personas que fotografiar. Para ello visitó aparcamientos de camiones, rodeos y ferias. Retrató a un millar de personas. Ya no eran modelos ni personas célebres y glamurosas, como hasta entonces en su carrera, sino gente corriente, anónima, la que posaba ante su cámara. Los retrataba frontalmente ante una gran lámina de papel blanco de 3 por 2,5 metros fijada a un muro. Trabajaba sin exposición a la luz directa, con una cámara de 20 x 25 montada sobre un trípode. Les pagaba entre 10 y 100 dólares, les regalaba una copia de la fotografía, les mandaba un ejemplar del libro y les invitaba a la inauguración de la muestra. El resultado de este proyecto, ‘In the American West’ , puede admirarse, del 6 de junio al 30 de agosto, en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre en Madrid . La exposición, organizada por la Fundación Cartier-Bresson de París, donde ya se vio en 2025, y la Fundación Mapfre, cuenta con Clément Chéroux, director de la institución francesa, como comisario.Richard Avedon. ‘Boyd Fortin, 13 años, desollador de serpientes de cascabel, Sweetwater, Texas, 10 de marzo, 1979. © The Richard Avedon FoundationSe exhibe en la Fundación Mapfre el set completo de 110 imágenes que el fotógrafo seleccionó para el libro -todas de referencia, en las que Avedon trabajó personalmente con sus asistentes en el laboratorio-, siguiendo el orden de aparición en el libro, publicado en 1985 por Abrams. Para la exposición en el museo texano ese mismo año escogió 125 imágenes. Para la portada del libro, se eligió a una niña de 12 años que se hallaba en una feria con su abuela. Luce un peto vaquero. Explica Chéroux que Sandra le mandó una carta al fotógrafo. Le decía que nadie la había reconocido en esa imagen, que aparecía muy triste. Y para desmostrarle que no era así, le enviaba la foto de su graduación. La foto más icónica de la serie es el retrato del apicultor Ronald Fischer, con su cuerpo cubierto por cientos de abejasTras la crisis petrolera de finales de los 70, la siguiente década estuvo marcada en Estados Unidos por la recesión, la desindustrialización y un aumento de parados y personas sin techo. ‘In the American West’, comenta Chéroux, es la respuesta de Avedon a los efectos de la política neoliberal de Reagan, que mostraba una América muy alejada de aquella que encarnaba el éxito del típico sueño americano, pues daba protagonismo a esas «vidas invisibles» . «Mis retratados son personas a las que nadie mira. Sin embargo, son ellos los que mueven el mundo . Son ellos los que hacen el trabajo», decía Avedon. Ya había mostrado su interés en la defensa de los derechos civiles y su oposición a la guerra de Vietnam. En este proyecto centra su objetivo en las personas, en sus rostros, algunos castigados por el duro trabajo y el paso del tiempo. En esta espléndida galería de retratos hay granjeros, carniceros, un grupo de mineros, amas de casa, vagabundos, prostitutas, vaqueros, pastores, feriantes, personas sin hogar… Y hasta corderos y un novillo muertos en el matadero. Un excepcional retrato de la condición humana . Richard Avedon. ‘Ronald Fischer, apicultor, Davis, California, 9 de mayo de 1981’. © The Richard Avedon FoundationBoyd Fortin , un adolescente de 13 años, posa ensangrentado con una serpiente que acaba de desollar. Pero si hay una foto icónica en esa serie es el retrato del apicultor Ronald Fischer , que aparece al final del proyecto. Se publicó un anuncio en prensa para encontrar el modelo. Se tomaron todas las precauciones, incluso se firmó un documento de exención de responsabilidad. Para esa fotografía fueron necesarios dos días y una cuidada puesta en escena. Fischer, calvo y con la piel muy pálida, posó en 1981 en Davis (California) con el torso desnudo, cubierto de feromonas y cientos de abejas en su cuerpo. Recibió dos picaduras. Avedon lo retrata como un monje budista soportando el dolor. «En este retratos -explica Chéroux-, Avedon busca la belleza de la sencillez. Para Picasso lo más difícil era lo más sencillo. Lo que buscaba Avedon con estos retratos era la intensidad. No hacía una foto y se iba, le interesaba la relación humana con las personas que retrataba».Al igual que ocurrió con el libro de Frank, ‘In the American West’ fue recibido con críticas. Sus fotografías eran vistas como crueles y esnobs . Un Oeste triste, siniestro, donde nunca sonreía nadie , alejando del Oeste idealizado y lujoso que habían visto en el cine y en series de televisión como ‘Dallas’ o ‘Dinastía’. Y eso que Avedon había advertido que su serie era una ficción: «Este es un Oeste ficticio. No creo que el Oeste de estos retratos sea más exacto que el Oeste de John Wayne». Con una estética que recuerda las imágenes de los fotógrafos ambulantes o las fotografías de carné hechas en fotomatón, había detrás un proceso muy elaborado, como puede apreciarse en el material inédito cedido por la Richard Avedon Foundation de Nueva York: anotaciones manuscritas del fotógrafo con indicaciones muy precisas sobre la impresión de algunos retratos, las Polaroids que usaba como documentación (antes de cada sesión fotográfica, Avedon o alguno de sus colaboradores hacía una instantánea como registro), correspondencia con sus retratados… En una carta, una mujer le pide más fotos de Juan Patricio Lobato, un feriante del que se había enamorado. Sus fotografías fueron criticadas: eran vistas como crueles y esnobs. Un Oeste triste, siniestro, donde nunca sonreía nadieRichard Avedon comenzó su carrera como fotógrafo durante la II Guerra Mundial, trabajando para la Marina Mercante en 1942. Con la Rolleiflex que le regaló su padre hacía retratos de identificación de los tripulantes. Después estudió con Alexey Brodovitch en el laboratorio de Diseño de la New School for Social Research. Trabajó como fotógrafo independiente hasta que lo fichó ‘Harper’s Bazaar’ . Tras romper con esta revista en 1965, comenzó una colaboración con ‘Vogue’ hasta 1988. Hizo campañas publicitarias para Calvin Klein y Versace. En sus últimos años trabajó con ‘The New Yorker’. Fred Astaire se inspiró en su vida para interpretar el papel de un fotógrafo de moda en ‘Una cara con ángel’, junto con Audrey Hepburn. Avedon retrató a lo más granado de la sociedad de la época: John Fitzgerald Kennedy y su esposa, Jackie; John Ford, Chaplin, Truman Capote, Coco Chanel, Marilyn Monroe con un vestido de lentejuelas; Dovima, vestida de alta costura de Dior, entre elefantes; Brigitte Bardot, Lauren Hutton, Andy Warhol, la modelo Veruschka o la actriz Nastassja Kinski , desnuda y cubierta por una pintón. A los Beatles los retrató por separado, de uno en uno, para ‘Look’. Falleció en 2004 a causa de una hemorragia cerebral, mientras trabajaba en ‘On democracy’, un proyecto para ‘The New Yorker’ sobre las elecciones.
Dos fotógrafos míticos: Robert Frank (Zúrich, 1924-Nueva Escocia, Canadá, 2019) y Richard Avedon (Nueva York, 1923-San Antonio, Texas, 2004). Ambos revolucionaron la fotografía del siglo XX y cambiaron para siempre la forma de mirar el mundo. Emprendieron sendos viajes por … Estados Unidos, unas ‘road movies’ tanto profesionales como vitales, que redefinieron el mito de la carretera como aventura: la Ruta 66 a lomos de una Harley Davidson, la huida de Thelma y Louise en busca de la libertad en un descapotable… Frank y Avedon publicaron dos libros icónicos, dos hitos: ‘Los Americanos’ y ‘In the American West’, dos de los proyectos fotográficos más influyentes del siglo XX. Cambiaron ambos la imagen que los norteamericanos tenían de sí mismos. Es la otra cara, más amarga, del sueño americano. Robert Frank y Richard Avedon son los protagonistas de la XXIX edición de PhotoEspaña.
Robert Frank recorrió en dos años 16.000 kilómetros y 48 estados. De los 780 rollos de película que usó, seleccionó para el libro 83 fotografías
En el Espacio Fundación Telefónica se exhibe por vez primera en España el conjunto íntegro de ‘Los Americanos’, de Robert Frank: las 83 imágenes que él mismo seleccionó para formar parte del libro. Gracias a una beca Guggenheim de un año (prorrogada por un segundo año), emprendió entre 1955 y 1956 un viaje por Estados Unidos, la mayoría de las veces en solitario; a veces, acompañado por su mujer y sus hijos. Compró un Ford Business Coupe de segunda mano y, con su Leica 35 mm -y película en blanco y negro-, recorrió 16.000 kilómetros y 48 estados. El resultado: 780 rollos de película (unos 28.000 fotogramas). Escogió un millar para su positivado. Hizo copias impresas de 8 x 10 pulgadas y, finalmente, se quedó con 83 imágenes (una por cada nueve u ocho carretes), que son las que conforman ‘Los Americanos’. Viajó precariamente y fue detenido varias veces. Underground, le gustaban los ‘outsiders’.
Hijo de un judío alemán, de familia de clase media acomodada, suizo de nacimiento, pero establecido en Estados Unidos desde 1947, su mentor fue Walker Evans. Curioso impenitente, devoró con intensidad todo lo que le rodeaba, reventando las costuras de lo establecido. Sus imágenes están fuertemente influidas por el cine. El optimismo inicial de Robert Frank se fue desvaneciendo al darse de bruces con la realidad, que poco tenía que ver con el sueño americano: la vida alienada en las calles, la segregación racial, las desigualdades y tensiones sociales, la cultura del consumo… En sus fotografías, rehúye el ‘instante decisivo’ de Cartier-Bresson con encuadres desequilibrados, desenfoques excesivos…
Noticia relacionada
El escritor Jack Kerouac, autor de ‘On the road’, otra icónica ‘road movie’, escribió el prólogo de ‘Los Americanos’, que arranca así: «Esa loca sensación en América cuando el sol calienta las calles y la música sale del jukebox o de un funeral cercano, eso es lo que Robert Frank ha capturado en tremendas fotografías sacadas mientras viajaba por las carreteras de casi 48 estados en un viejo coche usado (becado por la Guggenheim) y con la agilidad, el misterio, el genio, la tristeza y el extraño secreto de una sombra ha fotografiado escenas que nunca antes habían sido vistas en película». Se conocieron en 1957.
«Robert Frank, suizo, discreto, amable, se hizo un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo»
Jack Kerouac
Autor del prólogo de ‘Los Americanos’
En su sugerente texto, Kerouac habla de los personajes retratados por Frank: el vaquero a la salida del Madison Square Garden, las «demacradas viejas rancias damas de Los Ángeles», «un loco descansando bajo el palio de una bandera americana en un viejo coche roto»… Rodeos, funerales, casinos, fábricas, cementerios, parques, grandes almacenes, mítines políticos, estrenos de cine, tiendas, cafés, escaparates, carreteras, ricos, pobres, blancos, negros, niños, jóvenes, ancianos, familias…
Concluye así Kerouac su hermoso texto: «Robert Frank, suizo, discreto, amable, con esa pequeña cámara, que levanta y dispara con una mano, se tragó un triste poema desde la misma América y lo pasó a fotografía, haciéndose un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo. A Robert Frank ahora le doy un mensaje: tienes ojos. Y digo: esa pequeña vieja solitaria ascensorista que mira hacia arriba suspirando en un ascensor lleno de demonios borrosos, ¿cómo se llama?, ¿dónde vive?».
(Collection Maison Européenne de la Photographie, Paris © Robert Frank Foundation, from ‘The Americans’)
Las imágenes -críticas, cargadas de honestidad y compromiso– provocaron un gran impacto en la sociedad norteamericana (un puñetazo en toda la cara), al ver reflejada una realidad que ignoraban o simplemente no querían ver. Le tildaron de antiamericano. El MoMA se negó a publicar el libro, pese a que Edward Steichen era el director de fotografía del museo. Curiosamente, el libro se publicó primero en París, en la editorial Robert Delpire, en noviembre de 1958. En enero de 1960 lo hizo la neoyorquina Grove Press. Casi 70 años después de su publicación, su trascendencia y vigencia se mantienen intactas.
El comisario de la exposición, David Company (no pudo acudir a la presentación por problemas de salud), decidió respetar en la exposición la misma secuencia escogida por Robert Frank para el libro. Apenas hay cuatro conjuntos íntegros de ‘Los Americanos’. El que se exhibe en el Espacio Fundación Telefónica procede de la Maison Européenne de la Photography de París y fue supervisado por el propio fotógrafo. Además, la muestra, ‘Robert Frank & Los Americanos’, reúne, hasta el 1 de noviembre, hojas de contacto ampliadas y otras obras procedentes del International Center of Photography de Nueva York y de colecciones privadas, así como ejemplares de distintas ediciones del libro. En una sala se proyecta un documental en el que vemos al socarrón y desaliñado Robert Frank, «un cazador» en acción.
Las «vidas invisibles» que mueven el mundo
Entre las no pocas coincidencias con Robert Frank, el fotógrafo neoyorquino Richard Avedon , otro de los grandes del siglo XX, procedía de una familia judía y su obra maestra surge también de un viaje por Estados Unidos. Aunque son distintas sus miradas. La de Frank es la de un europeo que descubre que el sueño americano no es tal. La de Avedon es una mirada a Estados Unidos desde dentro. Tras publicar en ‘Newsweek’ el retrato del capataz de un rancho en Montana, éste recibió un encargo del Amon Carter Museum of American Art de Fort Worth (Texas): viajar por el Oeste del país. Sorprende que, hallándose en la cima de su carrera (ya había expuesto en el MoMA y en el Metropolitan, era el fotógrafo oficial de las portadas de ‘Vogue’), aceptara retratar a la clase obrera del Oeste. Recorrió, durante los veranos de cinco años (1979-1984), 189 poblaciones de 21 estados en busca de personas que fotografiar. Para ello visitó aparcamientos de camiones, rodeos y ferias.
Retrató a un millar de personas. Ya no eran modelos ni personas célebres y glamurosas, como hasta entonces en su carrera, sino gente corriente, anónima, la que posaba ante su cámara. Los retrataba frontalmente ante una gran lámina de papel blanco de 3 por 2,5 metros fijada a un muro. Trabajaba sin exposición a la luz directa, con una cámara de 20 x 25 montada sobre un trípode. Les pagaba entre 10 y 100 dólares, les regalaba una copia de la fotografía, les mandaba un ejemplar del libro y les invitaba a la inauguración de la muestra. El resultado de este proyecto, ‘In the American West’, puede admirarse, del 6 de junio al 30 de agosto, en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre en Madrid. La exposición, organizada por la Fundación Cartier-Bresson de París, donde ya se vio en 2025, y la Fundación Mapfre, cuenta con Clément Chéroux, director de la institución francesa, como comisario.

(© The Richard Avedon Foundation)
Se exhibe en la Fundación Mapfre el set completo de 110 imágenes que el fotógrafo seleccionó para el libro -todas de referencia, en las que Avedon trabajó personalmente con sus asistentes en el laboratorio-, siguiendo el orden de aparición en el libro, publicado en 1985 por Abrams. Para la exposición en el museo texano ese mismo año escogió 125 imágenes. Para la portada del libro, se eligió a una niña de 12 años que se hallaba en una feria con su abuela. Luce un peto vaquero. Explica Chéroux que Sandra le mandó una carta al fotógrafo. Le decía que nadie la había reconocido en esa imagen, que aparecía muy triste. Y para desmostrarle que no era así, le enviaba la foto de su graduación.
La foto más icónica de la serie es el retrato del apicultor Ronald Fischer, con su cuerpo cubierto por cientos de abejas
Tras la crisis petrolera de finales de los 70, la siguiente década estuvo marcada en Estados Unidos por la recesión, la desindustrialización y un aumento de parados y personas sin techo. ‘In the American West’, comenta Chéroux, es la respuesta de Avedon a los efectos de la política neoliberal de Reagan, que mostraba una América muy alejada de aquella que encarnaba el éxito del típico sueño americano, pues daba protagonismo a esas «vidas invisibles». «Mis retratados son personas a las que nadie mira. Sin embargo, son ellos los que mueven el mundo. Son ellos los que hacen el trabajo», decía Avedon. Ya había mostrado su interés en la defensa de los derechos civiles y su oposición a la guerra de Vietnam.
En este proyecto centra su objetivo en las personas, en sus rostros, algunos castigados por el duro trabajo y el paso del tiempo. En esta espléndida galería de retratos hay granjeros, carniceros, un grupo de mineros, amas de casa, vagabundos, prostitutas, vaqueros, pastores, feriantes, personas sin hogar… Y hasta corderos y un novillo muertos en el matadero. Un excepcional retrato de la condición humana.

(© The Richard Avedon Foundation)
Boyd Fortin, un adolescente de 13 años, posa ensangrentado con una serpiente que acaba de desollar. Pero si hay una foto icónica en esa serie es el retrato del apicultor Ronald Fischer, que aparece al final del proyecto. Se publicó un anuncio en prensa para encontrar el modelo. Se tomaron todas las precauciones, incluso se firmó un documento de exención de responsabilidad. Para esa fotografía fueron necesarios dos días y una cuidada puesta en escena. Fischer, calvo y con la piel muy pálida, posó en 1981 en Davis (California) con el torso desnudo, cubierto de feromonas y cientos de abejas en su cuerpo. Recibió dos picaduras. Avedon lo retrata como un monje budista soportando el dolor. «En este retratos -explica Chéroux-, Avedon busca la belleza de la sencillez. Para Picasso lo más difícil era lo más sencillo. Lo que buscaba Avedon con estos retratos era la intensidad. No hacía una foto y se iba, le interesaba la relación humana con las personas que retrataba».
Al igual que ocurrió con el libro de Frank, ‘In the American West’ fue recibido con críticas. Sus fotografías eran vistas como crueles y esnobs. Un Oeste triste, siniestro, donde nunca sonreía nadie, alejando del Oeste idealizado y lujoso que habían visto en el cine y en series de televisión como ‘Dallas’ o ‘Dinastía’. Y eso que Avedon había advertido que su serie era una ficción: «Este es un Oeste ficticio. No creo que el Oeste de estos retratos sea más exacto que el Oeste de John Wayne».
Con una estética que recuerda las imágenes de los fotógrafos ambulantes o las fotografías de carné hechas en fotomatón, había detrás un proceso muy elaborado, como puede apreciarse en el material inédito cedido por la Richard Avedon Foundation de Nueva York: anotaciones manuscritas del fotógrafo con indicaciones muy precisas sobre la impresión de algunos retratos, las Polaroids que usaba como documentación (antes de cada sesión fotográfica, Avedon o alguno de sus colaboradores hacía una instantánea como registro), correspondencia con sus retratados… En una carta, una mujer le pide más fotos de Juan Patricio Lobato, un feriante del que se había enamorado.
Sus fotografías fueron criticadas: eran vistas como crueles y esnobs. Un Oeste triste, siniestro, donde nunca sonreía nadie
Richard Avedon comenzó su carrera como fotógrafo durante la II Guerra Mundial, trabajando para la Marina Mercante en 1942. Con la Rolleiflex que le regaló su padre hacía retratos de identificación de los tripulantes. Después estudió con Alexey Brodovitch en el laboratorio de Diseño de la New School for Social Research. Trabajó como fotógrafo independiente hasta que lo fichó ‘Harper’s Bazaar’. Tras romper con esta revista en 1965, comenzó una colaboración con ‘Vogue’ hasta 1988. Hizo campañas publicitarias para Calvin Klein y Versace. En sus últimos años trabajó con ‘The New Yorker’.
Fred Astaire se inspiró en su vida para interpretar el papel de un fotógrafo de moda en ‘Una cara con ángel’, junto con Audrey Hepburn. Avedon retrató a lo más granado de la sociedad de la época: John Fitzgerald Kennedy y su esposa, Jackie; John Ford, Chaplin, Truman Capote, Coco Chanel, Marilyn Monroe con un vestido de lentejuelas; Dovima, vestida de alta costura de Dior, entre elefantes; Brigitte Bardot, Lauren Hutton, Andy Warhol, la modelo Veruschka o la actriz Nastassja Kinski, desnuda y cubierta por una pintón. A los Beatles los retrató por separado, de uno en uno, para ‘Look’. Falleció en 2004 a causa de una hemorragia cerebral, mientras trabajaba en ‘On democracy’, un proyecto para ‘The New Yorker’ sobre las elecciones.
RSS de noticias de cultura

