
Mario López todavía tiene el susto en el cuerpo desde que a mediados de mayo recibió una llamada del colegio de sus hijos, el Hernán Cortés, ubicado en el barrio de Aluche, en el distrito Latina. Era la enfermera del centro educativo: “Nos dijo que el niño había tenido un accidente y que fuésemos lo antes posible, que tenían que llamar a la ambulancia porque sangraba mucho”. El menor, de 8 años, estaba muy asustado, “en estado de shock». El traslado al Hospital Gómez Ulla se demoró una hora, según estima este padre de 41 años, y terminó con múltiples puntos de sutura en los brazos. “Los cortes son profundos y las heridas, graves, pero lo peor de todo es que esto podía haberse evitado”, señala. Lo dice porque el director del colegio, César Benito, asegura que su centro advirtió en 2024 de la necesidad de reemplazar la puerta del salón de actos con la que su hijo se golpeó.
Mientras la dirección del centro Hernán Cortés, en Madrid, comunica que pidió la sustitución del acceso al Ayuntamiento y a la Consejería de Educación, estas administraciones no asumen la responsabilidad.
Mario López todavía tiene el susto en el cuerpo desde que a mediados de mayo recibió una llamada del colegio de sus hijos, el Hernán Cortés, ubicado en el barrio de Aluche, en el distrito Latina. Era la enfermera del centro educativo: “Nos dijo que el niño había tenido un accidente y que fuésemos lo antes posible, que tenían que llamar a la ambulancia porque sangraba mucho”. El menor, de 8 años, estaba muy asustado, “en estado de shock». El traslado al Hospital Gómez Ulla se demoró una hora, según estima este padre de 41 años, y terminó con múltiples puntos de sutura en los brazos. “Los cortes son profundos y las heridas, graves, pero lo peor de todo es que esto podía haberse evitado”, señala. Lo dice porque el director del colegio, César Benito, asegura que su centro advirtió en 2024 de la necesidad de reemplazar la puerta del salón de actos con la que su hijo se golpeó.
“Habíamos detectado que, aunque cumple con los requisitos mínimos de evacuación, convenía cambiarla. Tiene un cristal, un aluminio metalizado y es bastante antigua. Consideramos que debía ser sustituida, pero no recibimos respuesta, ni del Área Territorial correspondiente a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ni del Ayuntamiento de la ciudad”, explica Benito. Junto a esta petición, hizo otras dos: el cambio de un par de puertas más “que no cumplían con los criterios de evacuación, al abrir hacia dentro y carecer de tirador”. Asegura que tampoco obtuvo contestación al respecto: “Nadie vino a valorarlo”.
Pasado un tiempo, comenta, el centro intervino con su presupuesto: “Cambiamos a principios de 2026 estas últimas. La del salón de actos quedó como estaba por una cuestión de fondos”, indica el director tras señalar que los centros educativos tienen un margen limitado de actuación en este sentido. “Ni contamos con los recursos suficientes ni tenemos las competencias absolutas. Somos un colegio público y llegamos hasta donde llegamos”, recalca. Ahora, la entrada al salón de actos se cambiará, pero será de nuevo con el dinero del centro educativo. “No podemos esperar más, prescindiremos de invertir en otras cosas para afrontar este gasto”, expresa Benito.
Las circunstancias de lo sucedido, señala, “se encuadran en un accidente escolar”, al tratarse de un niño que a la salida del baño del comedor perdió el equilibrio y resultó herido. Pero entiende el sentir de la familia, dado que había una solicitud para cambiar la puerta, que fue precintada, tras encargarse una nueva. El padre insiste en que si esta no tuviese cristal, el menor no se habría cortado, pero agradece la actuación de los trabajadores del centro escolar durante y después del incidente, “también su actitud colaborativa y su preocupación en todo momento”. Le da mucha tranquilidad saber que el Colegio Hernán Cortés cuenta con personal sanitario, gracias también al presupuesto del centro, ya que el servicio de enfermería depende de la empresa de comedor que ofrece esta opción de forma adicional.
Su descontento, refiere, es con la Administración. Las cicatrices que le queden a su hijo son lo de menos para él, aunque le afecta verlo triste y sin poder acudir a su actividad lectiva y extraescolar con normalidad. “Lo peor es que los menores corren riesgo en sus centros educativos. Todo esto podía haberse evitado. Menos mal que el niño no se cayó de espaldas”, insiste tras reconocer que valora tomar medidas judiciales.

Desde la Consejería de Educación trasladan que la Dirección Territorial de Área Madrid Capital ha contactado con el centro para interesarse por el estado del alumno e indicarle que debe tramitar todas las cuestiones relacionadas con la conservación y preservación a través de la correspondiente Junta Municipal, “ya que los ayuntamientos de la región son los propietarios de los colegios públicos y, por tanto, los responsables del mantenimiento de sus instalaciones”.
Pero desde el consistorio tampoco asumen la responsabilidad. Reconocen que la puerta se incluye en las revisiones periódicas y las comprobaciones de mantenimiento preventivo, aunque señalan que con anterioridad a lo ocurrido no les constaban incidencias técnicas, deformaciones estructurales ni anomalías funcionales que comprometieran su utilización ordinaria o su operatividad como elemento de evacuación.
Concluyen que “la rotura del acristalamiento se produce como consecuencia del impacto accidental registrado sobre la hoja, tratándose de un hecho puntual y fortuito”. Recuerdan que, de acuerdo a la Ley Orgánica de Educación, los ayuntamientos circunscriben sus competencias a la conservación y el mantenimiento, pero comentan que las actuaciones que constituyen mejoras o modificaciones que exceden estas funciones, así como aquellos cambios impuestos por las condiciones de la actividad, corresponden a la administración educativa, “a través de la Consejería o de los propios centros a los que esta dota de recursos para atender necesidades de esta tipología, como así ha sido”. Alegan que en 2024, el propio colegio realizó “las únicas subsanaciones detectadas, relativas a que las puertas abriesen en el sentido de la evacuación”.
La seguridad de los niños en los colegios debe ser una prioridad absoluta para cualquier administración pública, a juicio del grupo municipal socialista. “Lo ocurrido ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de revisar el estado de las instalaciones escolares”, explica la concejala del PSOE María Caso. Cree que lo sucedido evidencia que existen elementos constructivos en algunos centros que pueden no cumplir los estándares de seguridad más adecuados para espacios utilizados diariamente por cientos de menores.
“No podemos esperar a que se produzcan nuevos accidentes para actuar. La prevención debe situarse en el centro de la gestión, especialmente cuando hablamos de la integridad física de nuestros niños”, prosigue. El PSOE ha propuesto una iniciativa que se debatirá el 11 de mayo en el Pleno de la Junta Municipal del Distrito de Latina. Plantea realizar una auditoría técnica en todos los centros educativos públicos de ese territorio y elaborar un Plan de Actuación y Renovación de Elementos de Riesgo, además de “sustituir progresivamente los cristales y cerramientos que no dispongan de las medidas de seguridad adecuadas por materiales homologados de protección infantil y sistemas que minimicen el riesgo de lesiones graves en caso de impacto o rotura».
Benito, al frente del Hernán Cortés, recuerda que también tiene un aula de Infantil precintada desde hace más de un año por humedades y goteras, pese a haber comunicado a la Administración la situación. El consistorio defiende que en este centro están trabajando en el diseño de obras de conservación de espacios exteriores colindantes con el comedor. También en la reparación del vallado de cerramiento en ese punto. Pero López recuerda que el cercado se cayó hace meses, motivo por el que el patio afectado está cerrado. Mientras desde el Ayuntamiento estudian posibles reparaciones en las zonas de recreo, así como en la cubierta del salón de actos, el director pide sincronización: “Estamos desarrollando una actividad lectiva y el Ayuntamiento y la Comunidad deben tener una coordinación efectiva. De lo contrario, aquí nos quedamos atrapados”.
