Dani Lorenzo abrió a la banda con tiralíneas. Larrubia regateó, encontró el hueco y centró. Chupe, atento, remató para marcar. El gol del Málaga CF ante el Fulham de Álvaro Arbeloa en el reciente trofeo Costa del Sol dejó claro que para el club blanquiazul la vida sigue igual. Y aunque hayan cambiado de categoría, ni sus pilares ni su hoja de ruta lo han hecho. La apuesta por la cantera que le sirvió, de manera inesperada, para ascender a Primera la temporada pasada es la misma que continúa ahora para luchar por mantener la categoría. Y tras un verano tranquilo, optimista e ilusionante como hacía tiempo no se recordaba en la ciudad, los de Juanfran Funes, al mando desde el banquillo, cuentan ya las horas para su debut en la competición. Será esta noche en el Riyadh Air Metropolitano frente al Atlético de Madrid (21.00 horas, Movistar).
Con pocas caras nuevas y mucha austeridad, Loren y Funes han diseñado una plantilla donde jugadores de raíces blanquiazules como Chupe, Larrubia, Lorenzo o Merino son fundamentales
Dani Lorenzo abrió a la banda con tiralíneas. Larrubia regateó, encontró el hueco y centró. Chupe, atento, remató para marcar. El gol del Málaga CF ante el Fulham de Álvaro Arbeloa en el reciente trofeo Costa del Sol dejó claro que para el club blanquiazul la vida sigue igual. Y aunque hayan cambiado de categoría, ni sus pilares ni su hoja de ruta lo han hecho. La apuesta por la cantera que le sirvió, de manera inesperada, para ascender a Primera la temporada pasada es la misma que continúa ahora para luchar por mantener la categoría. Y tras un verano tranquilo, optimista e ilusionante como hacía tiempo no se recordaba en la ciudad, los de Juanfran Funes, al mando desde el banquillo, cuentan ya las horas para su debut en la competición. Será esta noche en el Riyadh Air Metropolitano frente al Atlético de Madrid (21.00 horas, Movistar).
Pocos días después de conseguir el ascenso en Almería, el director deportivo del Málaga CF, Loren Juarros, pedía paciencia para tomar decisiones a la hora de configurar la nueva plantilla. Aprovechaba entonces para recordar un elemento clave: el club sigue bajo administración judicial. “La estabilidad y la viabilidad económica es una premisa fundamental”, señalaba entonces el arquitecto del equipo. Tras aquellas palabras nadie esperaba que la entidad saliera al mercado chequera en mano y con alegría, pero quizá tampoco que no hayan llegado jugadores con experiencia en la máxima categoría para contrarrestar la juventud predominante. “El mercado nos va a decir qué tipo de jugadores podemos alcanzar”, subrayaba Loren, que apenas ha retocado lo existente. A la llegada de Fernando Calero desde el Espanyol se han sumado las cesiones de José Salinas desde el mismo equipo y Juan Cruz desde Leganés. Solo tres nombres nuevos, a los que se suman los de Carlos Dotor —que repite en préstamo— y el ascenso de Pablo Arriaza desde el filial. El club apunta ahora hacia un mediocentro creativo y algún puntal para la defensa. “Hay músculo para hacer fichajes”, destacaba el administrador concursal, José María Muñoz, hace unos días. “Pero lo más importante es que no se nos vaya nadie”, matizaba consciente de la relevancia de mantener el exitoso bloque de la temporada pasada y las raíces malagueñas de la mayoría.
Y ahí está una de las grandes claves, porque incluso las nuevas caras tienen pasado blanquiazul: tanto Calero como Cruz se criaron en la cantera malagueña. El plan parece tan claro como coherente. Se buscan jugadores que se integren en la dinámica del equipo, que no rompan equilibrios salariales y mantengan la armonía de un vestuario con sangre blanquiazul. Es la que tienen los nombres que consiguieron el ascenso, entre ellos los tres protagonistas del gol ante el Fulham como pesos pesados. Es un reconocimiento que se ganaron a pulso, porque Chupe sumó 25 goles y Larrubia, 12. A ellos se une una de las pocas compras de los últimos años, Adrián Niño, con otra docena de tantos. La columna vertebral se conserva también con Dani Lorenzo como enganche e Izan Merino haciendo funcionar al equipo desde las tripas. La defensa, especialmente con las lesiones de Calero y Murillo, está más cogida con pinzas, de ahí que se espere alguna llegada de última hora.
Conexión con la grada
La sensación es que el once ideal puede competir en Primera, pero las dudas llegan con el Plan B, formado por jóvenes sin experiencia y pocos minutos en el fútbol profesional. La plantilla es, de hecho, la de menor valor según Transfermarkt. A la afición, sin embargo, de momento, le da igual. Todo le vale. No importa la austeridad, los pocos fichajes o la situación del club, cuyos copropietarios, los Al Thani, están en busca y captura por la justicia española. De momento, el público se centra ahora en disfrutar de la vuelta a LaLiga ocho años después y dejar atrás un periodo en el que incluso atravesaron el desierto de Primera RFEF. Como muestra, una cifra: solo diez de los 26.540 abonados del año pasado no han renovado su pase para la nueva temporada. Son más incluso que cuando el club jugó la Champions League. Y mucho más jóvenes, con una edad media de entre 20 y 30 años. Igual que los jugadores, de ahí la profunda conexión entre el césped y la grada.
Con las expectativas por las nubes pero los pies en el suelo, el equipo entrenó ayer martes en La Rosaleda con la mente puesta en el Metropolitano. Lo hizo con los lesionados —Niño, Calero, Murillo y Moussa, además de Aaron Ochoa, con problemas en el menisco externo de la rodilla derecha— realizando trabajo específico antes de viajar, por la tarde, hacia Madrid. El once estará plagado de canteranos. “Lo afrontamos con muchísima ilusión”, decía Funes ayer días después de ejercer de pregonero de la Feria. “Y a eso va a ser difícil hasta que nos empaten”, insistía poco después de relatar que tanto él mismo como algunos jugadores estaban jugando Tercera RFEF división hace poco más de un año. “El reto es de mucha responsabilidad, pero también muy ilusionante”, recalcaba horas antes de arrancar la temporada con un Málaga CF más malagueño que nunca.
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