La guerra en Irán continúa en una fase incierta que se mueve entre tanto mantiene el estrecho de Ormuz cerrado. A pesar de la inquietud, las aerolíneas confían en poder mantener el tráfico aéreo , pero el mensaje final que ha recibido el consumidor final es de intranquilidad por si su vuelo se va a cancelar y va a perder el dinero o por si va a acabar pagando de más.Algunas compañías han optado por primar el mensaje de tranquilidad. EasyJet explicó esta semana que tiene el 70% del queroseno asegurado. También lo hizo el Grupo Lufthansa a pesar de cancelar 20.000 vuelos de corto radio por baja rentabilidad. Otras aerolíneas han advertido que subirán precios en algunos extras.Por ejemplo, la española Volotea aplicará un recargo máximo de 14 euros por persona y vuelo siete días antes del vuelo. Otras aerolíneas como KLM – Air France no descartan aumentar los precios de los billetes de larga distancia para hacer frente a las alzas del precio del combustible. American Airlines ha optado por aumentar las tarifas del equipaje facturado.Noticia relacionada general No No Cómo ahorrar combustible mientras conduces durante estas vacaciones José María Camarero¿Son legales los incrementos de precios o los recargos?La clave aquí está en el momento en que se produce ese recargo y en cómo se informó de la posibilidad del aumento del precio. Esta misma semana la OCU ha pedido transparencia y justificación de estas prácticas. «Solo son admisibles si están claramente previstos en el contrato y debidamente justificados ante de la compra». Consumidores destaca en este sentido que el usuario debe conocer el precio final máximo antes de contratar.Esto se conoce en la legislación de consumo como ‘principio del precio final’: el importe total a pagar debe mostrarse de forma transparente y completa antes de finalizar la contratación, incluyendo todos los conceptos previsibles. La OCU explica que si solo se conoce el precio base se priva la posibilidad de comparar entre compañías y se sitúa al consumidor en desventaja.La clave: cómo se ha informado del recargo«Si en las condiciones de contratación se anunció un posible recargo pero se desconoce su importe final, su aplicación deberá ir necesariamente vinculada a una notificación con una antelación mínima de siete días», advierte la OCU.Si esa comunicación no se produce, se puede cancelar la compra sin penalización. Si no se informó del recargo, la compañía deberá mantener el precio informado inicialmente.En el caso de un viaje combinado, puede cambiar. Ahí sí es posible modificar el precio por el incremento del precio de combustible avisando con al menos 20 días naturales de antelación. Si el sobrecoste excede del 8% se puede cancelar el contrato sin penalización.Si te cancelan el vuelo, puedes reclamarAnte este flujo de informaciones muchos usuarios se preguntan qué va a pasar con el dinero ya gastado en sus billetes de avión su la situación se agrava y su compañía decide cancelar.La clave es que no es lo mismo suprimir un vuelo porque no hay queroseno que hacerlo por una decisión económica. Ahí es donde esta semana la OCU ha hecho hincapié.Consumidores ha recordado a los usuarios que frente a las cancelaciones de vuelos mantienen sus derechos de reembolso, transporte alternativo y atención.La compañía, insisten, está obligada a ofrecer al pasajero la elección entre el reembolso íntegro del billete o un transporte alternativo hasta el destino final. Igual que en otras circunstancias.Aclaran que la situación que se está dando en las diversas cancelaciones conocidas hasta ahora no encaja con la definición de «circunstancia extraordinaria». En esos supuestos se incluyen inestabilidad política grave en la región de viaje, condiciones meteorológicas extremas, riesgos para la seguridad o restricciones del control del tráfico aéreo.La organización no descarta tampoco que quienes sufran estas cancelaciones puedan tener derecho a una compensación económica adicional, cuyo importe varía en función de la distancia del vuelo, salvo que la aerolínea demuestre que concurre una de las excepciones legales previstas.No hay peligro inmediato, según BruselasA pesar de las advertencias de algunas compañías europeas, Bruselas expresó esta semana que no existe riesgo de «cancelaciones generalizadas». «No hay indicios de una escasez sistémica de combustible que pueda provocar cancelaciones generalizadas de vuelos. Seguimos la situación muy de cerca, también con la Agencia Internacional de la Energía y el sector», expresó la portavoz de Transportes. La reacción al comunicado de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (AITA) que sí estimaba ese escenario y lo situaba a finales del mes de mayo.También la Agencia Internacional de la Energía advirtió sobre problemas de suministro en Europa. La guerra en Irán continúa en una fase incierta que se mueve entre tanto mantiene el estrecho de Ormuz cerrado. A pesar de la inquietud, las aerolíneas confían en poder mantener el tráfico aéreo , pero el mensaje final que ha recibido el consumidor final es de intranquilidad por si su vuelo se va a cancelar y va a perder el dinero o por si va a acabar pagando de más.Algunas compañías han optado por primar el mensaje de tranquilidad. EasyJet explicó esta semana que tiene el 70% del queroseno asegurado. También lo hizo el Grupo Lufthansa a pesar de cancelar 20.000 vuelos de corto radio por baja rentabilidad. Otras aerolíneas han advertido que subirán precios en algunos extras.Por ejemplo, la española Volotea aplicará un recargo máximo de 14 euros por persona y vuelo siete días antes del vuelo. Otras aerolíneas como KLM – Air France no descartan aumentar los precios de los billetes de larga distancia para hacer frente a las alzas del precio del combustible. American Airlines ha optado por aumentar las tarifas del equipaje facturado.Noticia relacionada general No No Cómo ahorrar combustible mientras conduces durante estas vacaciones José María Camarero¿Son legales los incrementos de precios o los recargos?La clave aquí está en el momento en que se produce ese recargo y en cómo se informó de la posibilidad del aumento del precio. Esta misma semana la OCU ha pedido transparencia y justificación de estas prácticas. «Solo son admisibles si están claramente previstos en el contrato y debidamente justificados ante de la compra». Consumidores destaca en este sentido que el usuario debe conocer el precio final máximo antes de contratar.Esto se conoce en la legislación de consumo como ‘principio del precio final’: el importe total a pagar debe mostrarse de forma transparente y completa antes de finalizar la contratación, incluyendo todos los conceptos previsibles. La OCU explica que si solo se conoce el precio base se priva la posibilidad de comparar entre compañías y se sitúa al consumidor en desventaja.La clave: cómo se ha informado del recargo«Si en las condiciones de contratación se anunció un posible recargo pero se desconoce su importe final, su aplicación deberá ir necesariamente vinculada a una notificación con una antelación mínima de siete días», advierte la OCU.Si esa comunicación no se produce, se puede cancelar la compra sin penalización. Si no se informó del recargo, la compañía deberá mantener el precio informado inicialmente.En el caso de un viaje combinado, puede cambiar. Ahí sí es posible modificar el precio por el incremento del precio de combustible avisando con al menos 20 días naturales de antelación. Si el sobrecoste excede del 8% se puede cancelar el contrato sin penalización.Si te cancelan el vuelo, puedes reclamarAnte este flujo de informaciones muchos usuarios se preguntan qué va a pasar con el dinero ya gastado en sus billetes de avión su la situación se agrava y su compañía decide cancelar.La clave es que no es lo mismo suprimir un vuelo porque no hay queroseno que hacerlo por una decisión económica. Ahí es donde esta semana la OCU ha hecho hincapié.Consumidores ha recordado a los usuarios que frente a las cancelaciones de vuelos mantienen sus derechos de reembolso, transporte alternativo y atención.La compañía, insisten, está obligada a ofrecer al pasajero la elección entre el reembolso íntegro del billete o un transporte alternativo hasta el destino final. Igual que en otras circunstancias.Aclaran que la situación que se está dando en las diversas cancelaciones conocidas hasta ahora no encaja con la definición de «circunstancia extraordinaria». En esos supuestos se incluyen inestabilidad política grave en la región de viaje, condiciones meteorológicas extremas, riesgos para la seguridad o restricciones del control del tráfico aéreo.La organización no descarta tampoco que quienes sufran estas cancelaciones puedan tener derecho a una compensación económica adicional, cuyo importe varía en función de la distancia del vuelo, salvo que la aerolínea demuestre que concurre una de las excepciones legales previstas.No hay peligro inmediato, según BruselasA pesar de las advertencias de algunas compañías europeas, Bruselas expresó esta semana que no existe riesgo de «cancelaciones generalizadas». «No hay indicios de una escasez sistémica de combustible que pueda provocar cancelaciones generalizadas de vuelos. Seguimos la situación muy de cerca, también con la Agencia Internacional de la Energía y el sector», expresó la portavoz de Transportes. La reacción al comunicado de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (AITA) que sí estimaba ese escenario y lo situaba a finales del mes de mayo.También la Agencia Internacional de la Energía advirtió sobre problemas de suministro en Europa.
La guerra en Irán continúa en una fase incierta que se mueve entre tanto mantiene el estrecho de Ormuz cerrado. A pesar de la inquietud, las aerolíneas confían en poder mantener el tráfico aéreo, pero el mensaje final que ha recibido el consumidor final … es de intranquilidad por si su vuelo se va a cancelar y va a perder el dinero o por si va a acabar pagando de más.
Algunas compañías han optado por primar el mensaje de tranquilidad. EasyJet explicó esta semana que tiene el 70% del queroseno asegurado. También lo hizo el Grupo Lufthansa a pesar de cancelar 20.000 vuelos de corto radio por baja rentabilidad. Otras aerolíneas han advertido que subirán precios en algunos extras.
Por ejemplo, la española Volotea aplicará un recargo máximo de 14 euros por persona y vuelo siete días antes del vuelo. Otras aerolíneas como KLM – Air France no descartan aumentar los precios de los billetes de larga distancia para hacer frente a las alzas del precio del combustible. American Airlines ha optado por aumentar las tarifas del equipaje facturado.
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José María Camarero
¿Son legales los incrementos de precios o los recargos?
La clave aquí está en el momento en que se produce ese recargo y en cómo se informó de la posibilidad del aumento del precio.
Esta misma semana la OCU ha pedido transparencia y justificación de estas prácticas. «Solo son admisibles si están claramente previstos en el contrato y debidamente justificados ante de la compra». Consumidores destaca en este sentido que el usuario debe conocer el precio final máximo antes de contratar.
Esto se conoce en la legislación de consumo como ‘principio del precio final’: el importe total a pagar debe mostrarse de forma transparente y completa antes de finalizar la contratación, incluyendo todos los conceptos previsibles. La OCU explica que si solo se conoce el precio base se priva la posibilidad de comparar entre compañías y se sitúa al consumidor en desventaja.
La clave: cómo se ha informado del recargo
«Si en las condiciones de contratación se anunció un posible recargo pero se desconoce su importe final, su aplicación deberá ir necesariamente vinculada a una notificación con una antelación mínima de siete días», advierte la OCU.
Si esa comunicación no se produce, se puede cancelar la compra sin penalización. Si no se informó del recargo, la compañía deberá mantener el precio informado inicialmente.
En el caso de un viaje combinado, puede cambiar. Ahí sí es posible modificar el precio por el incremento del precio de combustible avisando con al menos 20 días naturales de antelación. Si el sobrecoste excede del 8% se puede cancelar el contrato sin penalización.
Si te cancelan el vuelo, puedes reclamar
Ante este flujo de informaciones muchos usuarios se preguntan qué va a pasar con el dinero ya gastado en sus billetes de avión su la situación se agrava y su compañía decide cancelar.
La clave es que no es lo mismo suprimir un vuelo porque no hay queroseno que hacerlo por una decisión económica. Ahí es donde esta semana la OCU ha hecho hincapié.
Consumidores ha recordado a los usuarios que frente a las cancelaciones de vuelos mantienen sus derechos de reembolso, transporte alternativo y atención.
La compañía, insisten, está obligada a ofrecer al pasajero la elección entre el reembolso íntegro del billete o un transporte alternativo hasta el destino final. Igual que en otras circunstancias.
Aclaran que la situación que se está dando en las diversas cancelaciones conocidas hasta ahora no encaja con la definición de «circunstancia extraordinaria». En esos supuestos se incluyen inestabilidad política grave en la región de viaje, condiciones meteorológicas extremas, riesgos para la seguridad o restricciones del control del tráfico aéreo.
La organización no descarta tampoco que quienes sufran estas cancelaciones puedan tener derecho a una compensación económica adicional, cuyo importe varía en función de la distancia del vuelo, salvo que la aerolínea demuestre que concurre una de las excepciones legales previstas.
No hay peligro inmediato, según Bruselas
A pesar de las advertencias de algunas compañías europeas, Bruselas expresó esta semana que no existe riesgo de «cancelaciones generalizadas».
«No hay indicios de una escasez sistémica de combustible que pueda provocar cancelaciones generalizadas de vuelos. Seguimos la situación muy de cerca, también con la Agencia Internacional de la Energía y el sector», expresó la portavoz de Transportes. La reacción al comunicado de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (AITA) que sí estimaba ese escenario y lo situaba a finales del mes de mayo.
También la Agencia Internacional de la Energía advirtió sobre problemas de suministro en Europa.
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