Skip to content
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Entradas
  • Forums
  • Contacto
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  Cultura  Un jondo Cantaor ofrece las llaves eternas del paraíso
Cultura

Un jondo Cantaor ofrece las llaves eternas del paraíso

mayo 22, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Era Cantaor el propio San Pedro hecho toro y ofrecía las llaves eternas en cada embestida: «Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». El paraíso escondía este serio y armónico cinqueño, negro listón, herrado con el 79 y de 572 kilos de peso. Y hasta él viajó Sebastián Castella , que reverdeció los laureles de su magnífico temple, de su conocimiento del toreo, ofreciendo la dimensión de la soberbia figura que ha sido y es. Porque hay que ser un pedazo de torero para estar a la altura de esas bravas y superlativas embestidas para cuajarlas como lo hizo. Su séptima Puerta Grande asomaba en el 237 de Alcalá, la número 22 para Victoriano del Río, pero el de Béziers pinchó y se atascó con el descabello hasta quedarse al borde de los tres avisos. Merodeaba un día después el titular de ‘Toro al corral’, y no por una vez, sino dos, que luego Emilio de Justo tampoco hallaría la muerte en el quinto. El maestro Roberto Domínguez va a tener que abrir una escuela sobre cómo usar el verduguillo: ¡vaya racha!Ocho toros trajo don Victoriano del Río a la Monumental y ocho toros pasaron el examen veterinario. Ocho veces se oyó el ‘aprobado’ en los corrales. Todo un manifiesto: así se viene a Madrid, ganadero, con toros para una catedral, con esa mirada que parece indagar en el alma antes de regalar embestidas de lujo: ¡oh Cantaor, Cantaor! Había una expectación feroz por ver una divisa de glorias, y ese reclamo tuvo mucho que ver en el nuevo ‘No hay billetes’ de la feria. La empresa de Rafael García Garrido se va a salir este año del mapa taquillero con tanto cartel de agotado el boletaje.Noticia relacionada general No No Victoriano del Río vuelve a Madrid Alicia P. VelardeEl premio gordo llevaba el Cantaor cuarto, del mismo bautismo que el de la faena de salvaje esplendor de Roca Rey en Vista Alegre. No tuvo el de Madrid aquella fiereza del bilbaíno. El son de este toro de la familia de los Cantaores, los del palo jondo, fue exquisito. Ya sus hechuras lo iluminaban, con ese cuello para descolgar. ¡Y cómo lo descolgó! Surcos hacía el bravo, con su ritmo sostenido, su repetición, su fijeza y esa humillación que entronca con la profundidad. Fenomenal la cuadrilla, Viotti en la lidia y José Chacón en los palos. Explosiva nació la apertura de Castella, con los pendulares en el mismísimo platillo. Ojo a cuando la zurda dibujó la embestida perfecta. ¿O era la embestida la que dibujaba el zurdazo perfecto? De lujo la comunión entre toro y torero. Silencio de expectación cuando el Gallo de Béziers, con un aquilatado valor, citó en la distancia larga para lucir el alegre galope de Cantaor, de cuyo nombre nos acordaremos hasta cuando nuestros ojos duerman. Repetía y colocaba la cara en intensas tandas, con la ligazón por bandera, con la magia del temple, oxigenándolo con mente preclara. Y otra vez acudía aquella perfecta máquina de embestir a la perfección de las telas. Rugía la Monumental, que enronqueció más sus gargantas cuando presentó la izquierda. De categoría. Casi frente al burladero de areneros, a pies juntos, llamó otra vez a Cantaor, que allá seguía con su nobleza, con su bravura infinita. Fiel a su sello, el galo abrochó por bernadinas cambiándole el viaje, pero el oro molido se hallaría en la trincherilla y el desdén. Gran Cantaor y faena de cante grande. «¡No lo mates!», exclamó una voz. Porque en cualquier otra plaza hubiese sido un toro de vacas y seguro que don Victoriano se quedó con las pajuelas. Buscaba el gentío los pañuelos cuando el matador dejó un pinchazo hondo y falló estrepitosamente con el verduguillo. Cantaor y la faena merecían otra muerte. Bien lo sabía Castella, en cuyo rostro asomaban las lágrimas por la desazón. Cruzó el ruedo con el rictus de la tristeza, cogió un puñadito de la arena donde había tatuado una pieza inmotal y se sentó en el estribo maldiciendo interiormente el acero. Cantaor recibió los honores de la vuelta al ruedo en el arrastre y su torero lo besó en una emotiva escena. Después, recorrería el anillo con sabor agridulce: había perdido las llaves del cielo. No de cualquier cielo: era el de Madrid el que estaba en juego. taurina_0639Fue Cantaor el toro de la corrida y también el de las mayores excelencias de lo que va de San Isidro. El sexteto, que nunca perdió el interés, fue variado. Había morbo por ver a Duplicado, como aquel de 2022 inmortalizado en un azulejo venteño al mejor ejemplar de la temporada. Cosas del destino, si entonces no pudo torearlo Emilio de Justo en su dramática encerrona, Dios puso en su camino otro del mismo bautismo, el único cuatreño del sexteto. Preciosas las hechuras del victoriano, que cumplió en varas. Abrió los caminos por abajo a Duplicado y, ya erguido, sometió al animal en poderosos derechazos con una intensidad que calaba. Cuanto más abajo, más respondía el encastado. El cambio a la zurda vino traicionero. Pero siguió apostando por ese lado, con algún natural de mérito. Exigente Duplicado y exigente la faena: de morro y telas barriendo la arena a derechas. Buscaba la oreja y cerró por manoletinas milimétricas, pero tanto alargó que oyó un aviso antes de entrar a matar y, además, pinchó. Toda la chispa que tenía aquel le faltaba al quinto, de mucha clase. Aquel temblor en los apoyos pedía la receta del temple y la media altura, pero su labor nunca tomó vuelo y, para colmo, oyó el doble aviso. Feria de San Isidro Monumental de las Ventas Viernes, 22 de mayo de 2026. Decimotercera corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de Victoriano del Río, cinqueños salvo el 2º, serios dentro de la desigualdad de hechuras, de interesante y variado juego; destacó la excelencia del gran 4º, premiado con la vuelta al ruedo. Sebastián Castella, de azul pavo y oro: media caída y perpendicular (silencio); pinchazo hondo y siete descabellos (vuelta al ruedo tras dos avisos) Emilio de Justo, de grana y oro: pinchazo y media trasera tendida (saludos tras aviso); tres pinchazos y ocho descabellos (silencio tras dos avisos). Tomás Rufo, de azul metálico y oro: estocada baja (silencio); pinchazo hondo, pinchazo, estocada corta y descabello (silencio tras aviso).Qué tornillazos pegaba el astifino tercero, que rindió homenaje a su nombre: Impuesto, mansito y geniudo. Con lupa midieron a Tomás Rufo, que logró unos meritorios naturales. Tuvo dos tandas en las que colocó la cara el voluminoso sexto, que acusó un tercio de varas de bronca apoteósica.Abrió la tarde un primero negro como una noche de invierno, un toro cambiante: más alegre en la distancia larga y protestón al acortar terrenos. Aburrido acabó. El edén se hallaba en Cantaor, el de las llaves eternas. Porque eterna fue su bravura sostenida. Era Cantaor el propio San Pedro hecho toro y ofrecía las llaves eternas en cada embestida: «Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». El paraíso escondía este serio y armónico cinqueño, negro listón, herrado con el 79 y de 572 kilos de peso. Y hasta él viajó Sebastián Castella , que reverdeció los laureles de su magnífico temple, de su conocimiento del toreo, ofreciendo la dimensión de la soberbia figura que ha sido y es. Porque hay que ser un pedazo de torero para estar a la altura de esas bravas y superlativas embestidas para cuajarlas como lo hizo. Su séptima Puerta Grande asomaba en el 237 de Alcalá, la número 22 para Victoriano del Río, pero el de Béziers pinchó y se atascó con el descabello hasta quedarse al borde de los tres avisos. Merodeaba un día después el titular de ‘Toro al corral’, y no por una vez, sino dos, que luego Emilio de Justo tampoco hallaría la muerte en el quinto. El maestro Roberto Domínguez va a tener que abrir una escuela sobre cómo usar el verduguillo: ¡vaya racha!Ocho toros trajo don Victoriano del Río a la Monumental y ocho toros pasaron el examen veterinario. Ocho veces se oyó el ‘aprobado’ en los corrales. Todo un manifiesto: así se viene a Madrid, ganadero, con toros para una catedral, con esa mirada que parece indagar en el alma antes de regalar embestidas de lujo: ¡oh Cantaor, Cantaor! Había una expectación feroz por ver una divisa de glorias, y ese reclamo tuvo mucho que ver en el nuevo ‘No hay billetes’ de la feria. La empresa de Rafael García Garrido se va a salir este año del mapa taquillero con tanto cartel de agotado el boletaje.Noticia relacionada general No No Victoriano del Río vuelve a Madrid Alicia P. VelardeEl premio gordo llevaba el Cantaor cuarto, del mismo bautismo que el de la faena de salvaje esplendor de Roca Rey en Vista Alegre. No tuvo el de Madrid aquella fiereza del bilbaíno. El son de este toro de la familia de los Cantaores, los del palo jondo, fue exquisito. Ya sus hechuras lo iluminaban, con ese cuello para descolgar. ¡Y cómo lo descolgó! Surcos hacía el bravo, con su ritmo sostenido, su repetición, su fijeza y esa humillación que entronca con la profundidad. Fenomenal la cuadrilla, Viotti en la lidia y José Chacón en los palos. Explosiva nació la apertura de Castella, con los pendulares en el mismísimo platillo. Ojo a cuando la zurda dibujó la embestida perfecta. ¿O era la embestida la que dibujaba el zurdazo perfecto? De lujo la comunión entre toro y torero. Silencio de expectación cuando el Gallo de Béziers, con un aquilatado valor, citó en la distancia larga para lucir el alegre galope de Cantaor, de cuyo nombre nos acordaremos hasta cuando nuestros ojos duerman. Repetía y colocaba la cara en intensas tandas, con la ligazón por bandera, con la magia del temple, oxigenándolo con mente preclara. Y otra vez acudía aquella perfecta máquina de embestir a la perfección de las telas. Rugía la Monumental, que enronqueció más sus gargantas cuando presentó la izquierda. De categoría. Casi frente al burladero de areneros, a pies juntos, llamó otra vez a Cantaor, que allá seguía con su nobleza, con su bravura infinita. Fiel a su sello, el galo abrochó por bernadinas cambiándole el viaje, pero el oro molido se hallaría en la trincherilla y el desdén. Gran Cantaor y faena de cante grande. «¡No lo mates!», exclamó una voz. Porque en cualquier otra plaza hubiese sido un toro de vacas y seguro que don Victoriano se quedó con las pajuelas. Buscaba el gentío los pañuelos cuando el matador dejó un pinchazo hondo y falló estrepitosamente con el verduguillo. Cantaor y la faena merecían otra muerte. Bien lo sabía Castella, en cuyo rostro asomaban las lágrimas por la desazón. Cruzó el ruedo con el rictus de la tristeza, cogió un puñadito de la arena donde había tatuado una pieza inmotal y se sentó en el estribo maldiciendo interiormente el acero. Cantaor recibió los honores de la vuelta al ruedo en el arrastre y su torero lo besó en una emotiva escena. Después, recorrería el anillo con sabor agridulce: había perdido las llaves del cielo. No de cualquier cielo: era el de Madrid el que estaba en juego. taurina_0639Fue Cantaor el toro de la corrida y también el de las mayores excelencias de lo que va de San Isidro. El sexteto, que nunca perdió el interés, fue variado. Había morbo por ver a Duplicado, como aquel de 2022 inmortalizado en un azulejo venteño al mejor ejemplar de la temporada. Cosas del destino, si entonces no pudo torearlo Emilio de Justo en su dramática encerrona, Dios puso en su camino otro del mismo bautismo, el único cuatreño del sexteto. Preciosas las hechuras del victoriano, que cumplió en varas. Abrió los caminos por abajo a Duplicado y, ya erguido, sometió al animal en poderosos derechazos con una intensidad que calaba. Cuanto más abajo, más respondía el encastado. El cambio a la zurda vino traicionero. Pero siguió apostando por ese lado, con algún natural de mérito. Exigente Duplicado y exigente la faena: de morro y telas barriendo la arena a derechas. Buscaba la oreja y cerró por manoletinas milimétricas, pero tanto alargó que oyó un aviso antes de entrar a matar y, además, pinchó. Toda la chispa que tenía aquel le faltaba al quinto, de mucha clase. Aquel temblor en los apoyos pedía la receta del temple y la media altura, pero su labor nunca tomó vuelo y, para colmo, oyó el doble aviso. Feria de San Isidro Monumental de las Ventas Viernes, 22 de mayo de 2026. Decimotercera corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de Victoriano del Río, cinqueños salvo el 2º, serios dentro de la desigualdad de hechuras, de interesante y variado juego; destacó la excelencia del gran 4º, premiado con la vuelta al ruedo. Sebastián Castella, de azul pavo y oro: media caída y perpendicular (silencio); pinchazo hondo y siete descabellos (vuelta al ruedo tras dos avisos) Emilio de Justo, de grana y oro: pinchazo y media trasera tendida (saludos tras aviso); tres pinchazos y ocho descabellos (silencio tras dos avisos). Tomás Rufo, de azul metálico y oro: estocada baja (silencio); pinchazo hondo, pinchazo, estocada corta y descabello (silencio tras aviso).Qué tornillazos pegaba el astifino tercero, que rindió homenaje a su nombre: Impuesto, mansito y geniudo. Con lupa midieron a Tomás Rufo, que logró unos meritorios naturales. Tuvo dos tandas en las que colocó la cara el voluminoso sexto, que acusó un tercio de varas de bronca apoteósica.Abrió la tarde un primero negro como una noche de invierno, un toro cambiante: más alegre en la distancia larga y protestón al acortar terrenos. Aburrido acabó. El edén se hallaba en Cantaor, el de las llaves eternas. Porque eterna fue su bravura sostenida.  

Era Cantaor el propio San Pedro hecho toro y ofrecía las llaves eternas en cada embestida: «Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la … tierra, quedará desatado en el cielo». El paraíso escondía este serio y armónico cinqueño, negro listón, herrado con el 79 y de 572 kilos de peso. Y hasta él viajó Sebastián Castella, que reverdeció los laureles de su magnífico temple, de su conocimiento del toreo, ofreciendo la dimensión de la soberbia figura que ha sido y es. Porque hay que ser un pedazo de torero para estar a la altura de esas bravas y superlativas embestidas para cuajarlas como lo hizo. Su séptima Puerta Grande asomaba en el 237 de Alcalá, la número 22 para Victoriano del Río, pero el de Béziers pinchó y se atascó con el descabello hasta quedarse al borde de los tres avisos. Merodeaba un día después el titular de ‘Toro al corral’, y no por una vez, sino dos, que luego Emilio de Justo tampoco hallaría la muerte en el quinto. El maestro Roberto Domínguez va a tener que abrir una escuela sobre cómo usar el verduguillo: ¡vaya racha!

Ocho toros trajo don Victoriano del Río a la Monumental y ocho toros pasaron el examen veterinario. Ocho veces se oyó el ‘aprobado’ en los corrales. Todo un manifiesto: así se viene a Madrid, ganadero, con toros para una catedral, con esa mirada que parece indagar en el alma antes de regalar embestidas de lujo: ¡oh Cantaor, Cantaor! Había una expectación feroz por ver una divisa de glorias, y ese reclamo tuvo mucho que ver en el nuevo ‘No hay billetes’ de la feria. La empresa de Rafael García Garrido se va a salir este año del mapa taquillero con tanto cartel de agotado el boletaje.

El premio gordo llevaba el Cantaor cuarto, del mismo bautismo que el de la faena de salvaje esplendor de Roca Rey en Vista Alegre. No tuvo el de Madrid aquella fiereza del bilbaíno. El son de este toro de la familia de los Cantaores, los del palo jondo, fue exquisito. Ya sus hechuras lo iluminaban, con ese cuello para descolgar. ¡Y cómo lo descolgó! Surcos hacía el bravo, con su ritmo sostenido, su repetición, su fijeza y esa humillación que entronca con la profundidad. Fenomenal la cuadrilla, Viotti en la lidia y José Chacón en los palos. Explosiva nació la apertura de Castella, con los pendulares en el mismísimo platillo. Ojo a cuando la zurda dibujó la embestida perfecta. ¿O era la embestida la que dibujaba el zurdazo perfecto? De lujo la comunión entre toro y torero. Silencio de expectación cuando el Gallo de Béziers, con un aquilatado valor, citó en la distancia larga para lucir el alegre galope de Cantaor, de cuyo bravura nos acordaremos hasta cuando nuestros ojos duerman. Repetía y colocaba la cara en intensas tandas, con la ligazón por bandera, con la magia del temple, oxigenándolo con mente preclara. Y otra vez acudía aquella perfecta máquina de embestir a la perfección de las telas. Rugía la Monumental, que enronqueció más sus gargantas cuando presentó la izquierda. De categoría. Casi frente al burladero de areneros, a pies juntos, llamó otra vez a Cantaor, que allá seguía con su nobleza, con su bravura infinita. Fiel a su sello, el galo abrochó por bernadinas cambiándole el viaje, pero el oro molido se hallaría en la trincherilla y el desdén. Gran Cantaor y faena de cante grande. «¡No lo mates!», exclamó una voz. Porque en cualquier otra plaza hubiese sido un toro de vacas y seguro que don Victoriano se quedó con las pajuelas. Buscaba el gentío los pañuelos cuando el matador dejó un pinchazo hondo y falló estrepitosamente con el verduguillo. Cantaor y la faena merecían otra muerte. Bien lo sabía Castella, en cuyo rostro asomaban las lágrimas por la desazón. Cruzó el ruedo con el rictus de la tristeza, cogió un puñadito de la arena donde había tatuado una pieza inmotal y se sentó en el estribo maldiciendo interiormente el acero. Cantaor recibió los honores de la vuelta al ruedo en el arrastre y su torero lo besó en una emotiva escena. Después, recorrería el anillo con sabor agridulce: había perdido las llaves del cielo. No de cualquier cielo: era el de Madrid el que estaba en juego.

Newsletter

Más noticias

Sergi Belbel convierte a Hamlet en monologuista

mayo 21, 2026

Pagar una entrada no da derecho a todo

mayo 11, 2026

‘El último héroe’

mayo 11, 2026

Te pagaré por ser mi esposa

mayo 17, 2026

Fue Cantaor el toro de la corrida y también el de las mayores excelencias de lo que va de San Isidro. El sexteto, que nunca perdió el interés, fue variado. Había morbo por ver a Duplicado, como aquel de 2022 inmortalizado en un azulejo venteño al mejor ejemplar de la temporada. Cosas del destino, si entonces no pudo torearlo Emilio de Justo en su dramática encerrona, Dios puso en su camino otro del mismo bautismo, el único cuatreño del sexteto. Preciosas las hechuras del victoriano, que cumplió en varas. Abrió los caminos por abajo a Duplicado y, ya erguido, sometió al animal en poderosos derechazos con una intensidad que calaba. Cuanto más abajo, más respondía el encastado. El cambio a la zurda vino traicionero. Pero siguió apostando por ese lado, con algún natural de mérito. Exigente Duplicado y exigente la faena: de morro y telas barriendo la arena a derechas. Buscaba la oreja y cerró por manoletinas milimétricas, pero tanto alargó que oyó un aviso antes de entrar a matar y, además, pinchó. Toda la chispa que tenía aquel le faltaba al quinto, de mucha clase. Aquel temblor en los apoyos pedía la receta del temple y la media altura, pero su labor nunca tomó vuelo y, para colmo, oyó el doble aviso.

Feria de San Isidro

  • Monumental de las Ventas

    Viernes, 22 de mayo de 2026. Decimotercera corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de Victoriano del Río, cinqueños salvo el 2º, cumplidores en el caballo y de juego variado; destacó el gran 4º.

    • Sebastián Castella,
      de azul pavo y oro: media caída y perpendicular (silencio); pinchazo hondo y siete descabellos (vuelta al ruedo tras dos avisos)

    • Emilio de Justo,
      de grana y oro: pinchazo y media trasera tendida (saludos tras aviso); tres pinchazos y ocho descabellos (silencio tras dos avisos).

    • Tomás Rufo,
      de azul metálico y oro: estocada baja (silencio); pinchazo hondo, pinchazo, estocada corta y descabello (silencio tras aviso).

Qué tornillazos pegaba el astifino tercero, que rindió homenaje a su nombre: Impuesto, mansito y geniudo. Con lupa midieron a Tomás Rufo, que logró unos meritorios naturales. Tuvo dos tandas en las que colocó la cara el voluminoso sexto, que acusó un tercio de varas de bronca apoteósica.

Abrió la tarde un primero negro como una noche de invierno, un toro cambiante: más alegre en la distancia larga y protestón al acortar terrenos. Aburrido acabó. El edén se hallaba en Cantaor, el de las llaves eternas. Porque eterna fue su bravura sostenida.

 RSS de noticias de cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
El Supremo rechaza suspender el decreto de regularización de inmigrantes
Scariolo, tras la lesión de Garuba: “Físicamente pueden aplastarnos. Por carácter, resistiremos”
Leer también
Cultura

Bad Bunny: apabullante, carismático, genial, así son sus conciertos

mayo 23, 2026
Cultura

Desguaces CGAC

mayo 23, 2026
Economía

Menos Estado, menos corrupción

mayo 23, 2026
Economía

El Poder Judicial da un aviso al Gobierno para que evite debilitar el control sobre delitos económicos en pleno ‘caso Zapatero’

mayo 23, 2026
Cultura

El Último de la Fila: «Todo ha cambiado tanto desde que nos separamos que hasta los países comunistas son capitalistas»

mayo 23, 2026
Economía

¿Puede un ciudadano raso echarle un pulso a Hacienda, como el que ha ganado Shakira?

mayo 22, 2026
Cargar más
Novedades

Bad Bunny: apabullante, carismático, genial, así son sus conciertos

mayo 23, 2026

Desguaces CGAC

mayo 23, 2026

Menos Estado, menos corrupción

mayo 23, 2026

El Poder Judicial da un aviso al Gobierno para que evite debilitar el control sobre delitos económicos en pleno ‘caso Zapatero’

mayo 23, 2026

El Último de la Fila: «Todo ha cambiado tanto desde que nos separamos que hasta los países comunistas son capitalistas»

mayo 23, 2026

¿Puede un ciudadano raso echarle un pulso a Hacienda, como el que ha ganado Shakira?

mayo 22, 2026

La vida personal de Enrique Riquelme, más allá de los negocios

mayo 22, 2026

Musk estrena su Starship de tercera generación, el cohete que EE UU necesita para volver a pisar la Luna

mayo 22, 2026

La Compañía Nacional de Danza abre la puerta a la creación coreográfica española actual

mayo 22, 2026

Sangre en las uñas y en la memoria

mayo 22, 2026

    VozUniversal

    © 2024 VozUniversal. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Contacto