Mientras la expedición del Barcelona sufría un retraso en el desplazamiento a Estambul para disputar el segundo partido de la fase de liga de la Champions frente al Galatasaray (21.00, Movistar Plus+), en el campo Tito Vilanova de la Ciudad Deportiva Joan Gamper apuraban su recuperación Frenkie de Jong y Raphinha. La jerarquía del neerlandés está en jaque desde que regresó lesionado de las vacaciones: cuestionado de nuevo por la dirección deportiva, ahora también lo señala Hansi Flick. Con Raphinha ocurre todo lo contrario. El brasileño es uno de los preferidos de Deco y compañía —el actual director deportivo era su agente cuando fichó por el Barça— y el técnico alemán no para de elogiarlo. Y eso que el exceso de piropos públicos al 11 toca el ego de alguna de las superestrellas del vestuario.
El delantero inglés se suma al sacrificio en ataque del brasileño en el equipo azulgrana
Mientras la expedición del Barcelona sufría un retraso en el desplazamiento a Estambul para disputar el segundo partido de la fase de liga de la Champions frente al Galatasaray (21.00, Movistar Plus+), en el campo Tito Vilanova de la Ciudad Deportiva Joan Gamper apuraban su recuperación Frenkie de Jong y Raphinha. La jerarquía del neerlandés está en jaque desde que regresó lesionado de las vacaciones: cuestionado de nuevo por la dirección deportiva, ahora también lo señala Hansi Flick. Con Raphinha ocurre todo lo contrario. El brasileño es uno de los preferidos de Deco y compañía —el actual director deportivo era su agente cuando fichó por el Barça— y el técnico alemán no para de elogiarlo. Y eso que el exceso de piropos públicos al 11 toca el ego de alguna de las superestrellas del vestuario.
De Jong y Raphinha apretaron en la puesta a punto física y terminaron el entrenamiento con ejercicios con balón. Pero, por mucho que fuerce, Frenkie ya no tiene asegurado su sitio en el once. La presencia de Rodri como compañero de baile de Pedri en la medular deja en el aire la titularidad del neerlandés, y en el cuerpo técnico trabajan con la idea de situarlo junto a Cubarsí en la zaga. “Tiene un nivel espectacular, pero en su demarcación es de los mejores del mundo y va a dar su nivel en esa posición; para la plantilla será muy importante”, esquivó el tema Cubarsí en la previa en el RAMS Park. El sitio de Raphinha, en cambio, está garantizado. Siempre lo estuvo. Y da igual que Gabriel Jesus destaque como 9. “Si juega, aún no lo sabemos; lo decidiremos después del entrenamiento. Estamos muy contentos con él. Fue una pequeña sorpresa, hay que admitirlo. Su comportamiento es fantástico y es un gran jugador”, expuso Flick sobre el brasileño. Presente o no Gabriel Jesus desde el inicio en el caliente estadio del Galatasaray, el técnico no tiene otro futbolista con la entrega de Raphinha. Bueno, sí: uno. Y es justo el refuerzo que él pidió: Anthony Gordon.
Cuando Joan Laporta apostaba públicamente por el fichaje de Julián Alvarez, en la dirección deportiva se trabajaba en silencio en otra opción. El tapado era Gordon. Flick se había quedado sorprendido con el nivel del delantero inglés en los enfrentamientos entre el Barcelona y el Newcastle la pasada temporada, y cuando planificaba la plantilla para la campaña 2026-27 puso su nombre sobre la mesa. Deco aceptó la propuesta, pero jugó al despiste. Sus viajes a Londres dejaban entrever que el candidato era Joao Pedro, del Chelsea. Su mirilla, en cambio, no apuntaba a Stamford Bridge, sino a St James’ Park.
El Barcelona tenía la posibilidad de fichar a Marcus Rashford por 30 millones de euros, pero prefirió pagar 70 más 10 en variables por Gordon, un futbolista con menos caché. Pero la petición de Flick no era un capricho, ni el gasto de Deco un despilfarro. Así, al menos, lo entienden en los despachos del Camp Nou. Flick había señalado en público, pero sobre todo en privado, que cuando Raphinha se caía del once inicial (la campaña pasada fueron cinco veces; este curso ya suma una), el equipo se resentía. Si el ataque no defendía, los centrocampistas perdían el balón y la defensa adelantada quedaba expuesta.
“La gente se fija mucho en cómo presiono. Y quizá mi técnica les sorprende cuando me ven de cerca. En el Newcastle pasó lo mismo: Eddie Howe me fichó del Everton para correr y presionar, y cuando llegué fue como: ‘Ah, pues en realidad eres buen jugador’. Si soy sincero, mi inteligencia como futbolista es mi atributo más infravalorado. Y por eso puedo jugar en este equipo, porque aquí, si no eres inteligente, estás perdido. Tienes que tomar buenas decisiones todo el tiempo, o quedas en evidencia”, explica Gordon en una conversación con EL PAÍS. Y esa capacidad para entender el juego, sumado a su sacrificio era lo que Flick entendía que necesitaba su Barcelona, se cerrara o no el quimérico fichaje de Julián Álvarez. “Cuando me llamó, me dijo que quería que viniera, que encajaba con su estilo, con lo que le gusta”, recuerda el delantero.
Y Gordon, por ahora, le da la razón a Flick. Ha jugado ocho partidos (seis de titular), ha repartido cinco asistencias y ha firmado un gol, el que abrió el marcador el pasado sábado ante el Getafe. La racha se extiende a la selección inglesa: tres dianas (una frente a España en Wembley) y un pase de gol en el último parón. Su aporte, en cualquier caso, va más allá de las estadísticas. “Tenemos hambre. Pero el camino es largo. Hay que trabajar”, avisó Flick antes de visitar al Galatasaray. Callado en el vestuario e intenso en el campo, el delantero inglés ofrece el fútbol que el técnico quería. Gordon contagia el carácter que el alemán quiere imprimir a sus muchachos, algo esencial en su Barcelona, sobre todo cuando Raphinha está de baja,
Clasificación
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
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0 | 1 | 0 | 0 | 1 |
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0 | 1 | 0 | 0 | 1 |
| 29
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0 | 1 | 0 | 0 | 1 |
| 30
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0 | 1 | 0 | 0 | 1 |
| 31
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0 | 1 | 0 | 0 | 1 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
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| 1
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
| 2
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
| 3
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
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