Sin retirar a su máximo representante diplomático en Madrid ni emitir mensajes públicos de condena, como ocurrió en 2007 durante la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas norteafricanas, Marruecos recibe con silencio oficial la presencia de Felipe VI en Ceuta, este martes, y Melilla, al día siguiente. Pocas horas antes del inicio del viaje real, en la Embajada de España en Rabat se aguardaba la asistencia de altos cargos del Gobierno marroquí a la recepción ofrecida por la fiesta nacional del 12 de Octubre. Finalmente no acudieron en pleno proceso de formación del nuevo Gobierno de la primera ministra, Fátima Mansouri, quien anunció en la noche del lunes un pacto de coalición de centroizquierda.
Sectores minoritarios convocan actos de protesta en las fronteras contra la presencia de Felipe VI. El anuncio del anterior viaje real, el de Juan Carlos I en 2007, provocó la retirada del embajador marroquí de Madrid
Sin retirar a su máximo representante diplomático en Madrid ni emitir mensajes públicos de condena, como ocurrió en 2007 durante la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas norteafricanas, Marruecos recibe con silencio oficial la presencia de Felipe VI en Ceuta, este martes, y Melilla, al día siguiente. Pocas horas antes del inicio del viaje real, en la Embajada de España en Rabat se aguardaba la asistencia de altos cargos del Gobierno marroquí a la recepción ofrecida por la fiesta nacional del 12 de Octubre. Finalmente no acudieron en pleno proceso de formación del nuevo Gobierno de la primera ministra, Fátima Mansouri, quien anunció en la noche del lunes un pacto de coalición de centroizquierda.
En los últimos años, la presencia de los ministros marroquíes había sido habitual en esta cita, que en esta ocasión tampoco contó con el discurso del embajador español como es costumbre. Hay frialdad diplomática, pero la reacción de Marruecos dista ahora mucho de la registrada hace casi dos décadas por la visita de un monarca español a dos ciudades que Rabat reivindica como parte de su territorio nacional.
En 2007, el Palacio Real emitió un comunicado de rechazo a “la lamentable visita” de Juan Carlos I viajó a Ceuta y Melilla, tachada de “paso contraproducente” y en contra de “los sentimientos patrióticos (…) del pueblo marroquí”, en un “acto nostálgico de una era sombría y decididamente superada”. Durante su reciente discurso ante el Parlamento, Mohamed VI se ha referido a España, esta vez en vísperas del viaje de Felipe VI, para reclamar la revisión de los acuerdos sobre inmigración tras el cruce irregular de más 70.000 personas a Ceuta a finales de julio, así como para rechazar “las declaraciones irresponsables de algunos medios políticos y mediáticos” españoles. El rey de Marruecos advirtió de que la cooperación entre ambos países nunca debe ser objeto de “presión, amenaza o chantaje”, pero en ningún momento aludió a la anunciada visita del rey de España.
“El actual modelo de cooperación en el ámbito migratorio ha quedado obsoleto, y la mejor prueba de ello son las crisis que se han producido de manera recurrente”, ha explicado el director de Asuntos Políticos Internacionales del Ministerio de Exteriores, Fuad Yazugh, en declaraciones a la agencia Efe donde citaba las palabras del monarca. En mayo de 2021, unas 10.000 personas irrumpieron en Ceuta en plena crisis bilateral por el ingreso en un hospital español del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, sin que las fuerzas de seguridad marroquíes intervinieran para impedirlo. El cruce masivo del pasado mes de julio se produjo también en medio de la inhibición de los agentes de la frontera que vigilaban en Castillejos el paso del Tarajal.
Marruecos ha anunciado una nueva estrategia para contener la migración irregular, como adelantó el rey ante el Parlamento. A tal fin, presentará a sus socios en la materia, como la UE y España, un documento con una nueva orientación de desarrollo compartido, competitividad económica y estabilidad regional. Considera que las sucesivas crisis migratorias han mostrado que el modelo migratorio actual “ya ha alcanzado sus límites”, según Yazugh, y es preciso “abrirse a nuevas propuestas y una nueva dinámica”. Marruecos estima en unos 500 millones de euros anuales el coste que soporta por el control de los flujos migratorios hacia Europa, cuando recibe menos de 150 millones de fondos de Bruselas.
Sectores minoritarios de la sociedad marroquí han anunciado la convocatoria de protestas contra la visita de Felipe VI a las ciudades autónomas. El activista Yahya Yahya, exsenador por Nador y exalcalde de Beni Ensar (localidad colindante con Melilla), anunció en septiembre actos de rechazo ante lo que consideraba “una provocación” de España. En la redes sociales ha difundido imágenes, grabadas frente al consulado español en Nador, con esta declaración: “Si el rey Felipe VI visita los presidios ocupados de Ceuta y Melilla, los marroquíes derramaremos hasta la última gota de sangre para defender nuestra integridad territorial en el norte de Marruecos”.
Yahya lidera el denominado Comité Nacional para la Defensa de los Asuntos del Reino de Marruecos y su Integridad Territorial, organización que solo aparece en la escena pública ocasionalmente y en momentos de tensión bilateral con España. No ha precisado ninguna fecha ni lugar para las protestas que ha anunciado. Otra convocatoria lanzada a través de las redes sociales ha fijado el día 14, miércoles, en Findeq (Castillejos) una concentración contra la presencia de Felipe VI en la cercana ciudad autónoma de Ceuta, donde el monarca va a pernoctar antes de proseguir viaje a Melilla.
“Presidios ocupados”
Mohamed VI fue explícito en 2007 cuando Juan Carlos I viajó a Ceuta y Melilla, y en paralelo se consumó la retirada del embajador de Marruecos en Madrid, que se mantuvo durante casi dos meses. La cuestión de la soberanía sobre Ceuta y Melilla ha quedado sin embargo relegada del debate político en las elecciones celebradas en septiembre en Marruecos. La primera ministra designada no ha hecho mención aún a la reclamación territorial sobre las dos ciudades autónomas.
Fátima Mansouri, líder del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM, centroderecha), ganador de las legislativas, solo se refirió a Ceuta tras su victoria en las urnas para reclamar el retorno de los migrantes que irrumpieron en la frontera española a finales de julio. Se mostró “optimista” para encontrar soluciones a la actual crisis, ya que la “relación con España es histórica, profunda y necesaria” y por ello “debe ser de alto nivel tanto en lo económico como en lo comercial y diplomático”.
Un alto dirigente de su partido, el PAM, el hasta ahora ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, defendió ante un canal de televisión saudí la necesidad de negociar “a largo plazo” entre Marruecos y España el futuro estatuto de soberanía de las dos ciudades autónomas, reconocidas como frontera exterior de la Unión Europea. Estas declaraciones suscitaron el pasado agosto la convocatoria del responsable de la Embajada de Marruecos por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. El Departamento Marroquí de Asuntos Exteriores, que depende directamente del Palacio Real, no ha incluido ninguna mención en sus comunicados oficiales a los llamados “presidios ocupados” de Ceuta y Melilla.
Al contrario que Gibraltar, administrado por el Reino Unido desde hace cuatro siglos, o el Sáhara Occidental, bajo control de Marruecos desde hace más de medio siglo, ni Ceuta ni Melilla son calificadas por Naciones Unidas como territorios “no autónomos” o pendientes de descolonización.
